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Teología y Eclesiología

por Guillermo Green

¿Tiene relación nuestra posición teológica con nuestro concepto de la iglesia?  Por supuesto que sí, aunque muchos pastores y líderes no le prestan suficiente atención.

Introducción – El término “eclesiología” es una palabra probablemente desconocida por muchos cristianos, y aún muchos líderes. Hoy se enfoca mucho en ciertos temas teológicos, pero la “eclesiología” no es uno de ellos.

La biblia está llena de “eclesiología”.  Uno de los términos más comunes para describir el pueblo de Dios es “congregación” – un término que presupone mucho en cuanto a la identidad, orígen, propósito y futuro de la Iglesia. Jesucristo resume su misión diciendo, “… sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 18:18).  Y el apóstol Pablo coloca la iglesia en el lugar más prominente posible cuando explica lo que Dios hizo en Cristo: “… sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22,23).

En pocas palabras, la “teología bíblica” incluye muchos conceptos acerca de la iglesia.  Esto es “eclesiología”.

Lo que queremos destacar aquí, entonces, es la relación entre la teología y la eclesiología (el concepto de la iglesia).  Porque el uno afecta el otro por necesidad.  Y como estamos experimentando hoy en América Latina una ‘nueva Reforma’ (esta vez por necesidad en el seno de la iglesia ‘evangélica’), creo que es necesario conocer la historia para no repetir sus tristes errores.

Existen varios ejemplos del tiempo de la Reforma protestante del siglo 16 que podríamos destacar.  Por ejemplo, cuando Andreas Carlstadt (1486-1541) comienza a separarse de Lutero en su teología, su concepto de la iglesia caminó con él.  Quitó el concepto de “oficio” en la iglesia (pastores, ancianos) y quería ser llamado sencillamente “hermano Andreas”. Colaboró con el anabautista Melchior Hoffman (ver abajo).  A pesar de ser un erudito, su teología más y más distanciada de Lutero lo llevó también a un concepto más individualista de la iglesia.  En su pastorado corto en  Orlamünde, practicó un concepto completamente congregacionalista y “personalista”, implementando sus propias “reformas” sin consideración de cualquier unidad de las iglesias, ni autoridad eclesial cooperativa.  Se levantó como “profeta” solitario.  El resto de su vida fue considerablemente inestable, aunque fue acogido en Basel al final de su vida, donde murió de la peste en 1541.

Melchior Hoffman (1495-1543) es un ejemplo mucho más radical.  Nunca recibió ninguna preparación teológica, pero se auto-proclamó “predicador” y comenzó en Alemania.  Después de causar disturbios, anduvo predicando en Suecia, Dinamarca, y luego en Estrasburgo.  Tras una profecía fallida que Cristo volvería en el año 1533 directamente a Estrasburgo, la iglesia de esa ciudad le presentó una confesión de fe (Reformada) para que se suscribiera a ella.  Se negó a hacerlo.  Se consideraba por encima de la iglesia, con conocimientos “especiales” de las cosas espirituales.  No sentía ninguna obligación de someter su fe a alguna confesión escrita, ni mucho menos a algún cuerpo eclesiástico.  Su teología era igual que su eclesiología: totalmente personalizadas, centradas en él solamente.  La conclusión lógica de una teología personal es una eclesiología inventada para servir al insujeto.

La historia posterior se deteriora cuando otros recogen las tendencias apocalípticas de Hoffman.  Hombres como Bernhard Rothmann, Jan Mathys y Juan de Leiden revolucionan la ciudad de Münster, rebautizando a miles, estableciendo una teocracia militante, legalizando la poligamia, y persiguiendo a cualquiera que no estuviera de acuerdo con ellos.  Esperaban que la Nueva Jerusalén descendiera sobre Münster.  La ciudad fue sitiada durante un año, terminó en un baño de sangre, y los líderes muertos.  Tan dañino fue considerado el anabautismo por este horrible testimonio, que la mayoría de las ciudades y países lo declararon ilegal.  Los grupos de anabautistas posteriormente bajaron el tono de su discurso anárquico, y algunos adoptaron posiciones de completo pacifismo.  Estos son los antecesores de los actuales menonitas.

El punto de todo esto es la relación entre teología y eclesiología.  Entre más desviada la teología, más desastrosa su eclesiología, o sea, el concepto de iglesia.  Esto mismo lo vemos a lo largo de toda la historia, hasta el presente día.

Ahora bien, lo contrario también es evidente.  Entre más centrada esté la teología en la biblia, más coherente y más bíblica tiende a ser la eclesiología.  A pesar de sus diferencias, tanto los luteranos (Alemania), como los reformados (Suiza, Holanda, Francia), como los presbiterianos (Escocia) – todos – desarrollaron una eclesiología seria que estaba intimamente relacionada con su teología.  La teología de una iglesia le dice qué cree, y la eclesiología de una iglesia indica cómo vivir su fe en el mundo.  Ambos deben nutrirse mutuamente.  La teología debe ser tan vital y bíblica, que la práctica (la eclesiología) refleja lo mismo con acciones efectivas de servicio cristiano.  Una buena teología sin una buena eclesiología contribuye a energías gastadas de formas innecesarias.  El rôl de la eclesiología es guardar la iglesia del abuso humano para que pueda servir al Señor sin atrasos innecesarios, guardando el rebaño dentro del cuidado de nuestro Pastor, Jesucristo, y enfocando la iglesia en su verdadera esencia y tarea.

Aunque sea una tristeza, se puede ver lo efectivo de la “buena” eclesiología en las iglesias luteranas y reformadas liberales.  Aunque perdieron su teología bíblica hace mucho tiempo, la fuerza de su eclesiología sigue permitiéndoles servir unidos a su (nueva) causa (liberal).  Pero esto ilustra la potencia que tiene la eclesiología.  Sirve como factor unificador y un refuerzo para su “misión”.  Es precisamente por la fuerza de su eclesiología que las iglesias liberales luteranas,  reformadas y presbiterianas siguen presentando tan grande amenaza.  Las iglesias herejes sin eclesiología no presentan el mismo peligro.  Su desorden eclesiológico los deja como unos terroristas aislados que pueden hacer daños esporádicos.  Pero las iglesias liberales se presentan como todo un ejército unido con una fuerza mucho mayor para hacer daño.  La historia reciente en América Latina da testimonio de lo difícil que ha sido, y es, de protegerse del liberalismo, por ejemplo, de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (PCUSA).  Y es precisamente la herencia de sus raíces reformadas la que forma este fundamento.

Es digno de notar que todos los principales reformadores, al romper con Roma, no produjeron cinco puntos de calvinismo, o cinco puntos de luteranismo.  Todos laboraron en reconstruir una teología bíblica completa, incluyendo el concepto bíblico de la iglesia.  Consideraban el concepto de la iglesia como una parte sumamente integral a la teología protestante.  Casi el Cuarto Libro entero de la Institución de Calvino trata de la iglesia.

Precisamente en este punto está la debilidad presente.  Muchas iglesias evangélicas carecen de conceptos claros de eclesiología.  Especialmente las iglesias independientes tienden más en la dirección de Melchior Hoffman que Juan Calvino, siendo su eclesiología “personalista”, es decir, la organización depende de la “persona” del pastor.

Cuando un cristiano se acerca al calvinismo, lo primero que lo impacta es el contenido de su teología.  Esto es normal, porque es casi como ¡un renacimiento!  El peligro sería quedarse ahí.  Y el peligro es real, porque el contexto del cual muchos salen no tenían concepto de eclesiología.  Su eclesiología no era algo pensado, ni estudiado, ni consciente.  De modo que la nueva generación de “calvinistas” ni siquiera están preguntando sobre eclesiología.  Y es posible que en su búsqueda de una teología sana y bíblica, no lean obras completas, sino “temas” doctrinales.  Aunque algunos favoritos, como R.C. Sproul, sí tiene conferencias y libros sobre ecclesiología, no encuentro muchos que se interesan por el tema.  Empero, debemos reconocer que todos los teólogos Reformados de peso siempre han incluído este tema en su teología.  Podemos pensar en Calvino, Charles Hodge, R.B Kuiper (ver su excelente libro, El Cuerpo Glorioso de Cristo), y casi todos los demás.

La Reforma Protestante del siglo 16 no produjo una  respuesta unificada a Roma, aunque debiera haberlo hecho.  Produjo luteranos, reformados, anabautistas, socianos, y anglicanos.  Y la crítica de los Católicos hasta hoy es “el protestantismo produce caos en la iglesia, porque cada uno hace lo que quiere”.  Esta crítica, por ser en alguna medida cierta, no debería haber pasado.  ¿Acaso la Palabra de Dios no es clara, tanto en su teología como en su enseñanza sobre la iglesia?  Si creemos que la biblia es clarísima sobre la justificación por la fe, ¿por qué no creemos que lo sea sobre la iglesia por la cual murió Jesucristo?  Lo que pasa es que muchos (incluyendo al mismo Lutero) permitieron que las opiniones personales prevalecieran por encima de una visión consistentemente bíblica de la iglesia.  Para el crédito de Calvino, él estaba dispuesto a soportar perspectivas que él consideraba “absurdas” (por ejemplo, el concepto del cuerpo ubicuo de Cristo en la Cena, según Lutero) con tal de mantener las iglesias protestantes unidas.  A mi concepto, la eclesiología de Calvino era más bíblica y él era más consistente con su teología / eclesiología de lo que fue Lutero.  La historia del protestantismo pudiera haber sido muy diferente si todos hubieran tenido la misma humildad y compromiso que Calvino.

Desafortunadamente la historia de los “reformados” ha sido demasiado plagado por cismas, divisiones y pleitos internos sobre asuntos, que a la luz de la historia, se ven simplemente como pecaminosos.  En esto los reformados históricos son más culpables, porque tienen acceso a una buena eclesiología.  Hubo momentos en que los fieles creyentes tenían que abandonar iglesias apóstatas.  Pero hubo otros momentos en que se dividieron por capricho, o asuntos de importancia inferior.

La pregunta para nuestro tiempo es: ¿repitiremos los errores del siglo 16 o siglos posteriores, con el caos eclesial que produjo?  Recordemos que los más radicales y desastrosos comenzaron todos unidos a Lutero con algunos conceptos básicos del Evangelio.  Pero su falta de unir buena teología con una buena eclesiología los llevó no sólo al desastre para sus seguidores, sino al mal testimonio ante el mundo. No hay teología reformada sin eclesiología reformada. Los grandes sínodos de Dort y de Westminster reconocieron esto, e incluyeron no sólo artículos sobre la iglesia, sino Órdenes eclesiales, como parte de sus labores.  Si el lider de una congregación ignora la relación entre su teología y su eclesiología, tenga por seguro que el fruto a mediano o largo plazo será el mismo que ya hemos visto en la historia: desintegración, división, desvío y posiblemente peor fruto aún.

Principios centrales

Daremos un brevísimo resumen de los elementos más básicos de una eclesiología bíblica.  El lector haría bien en consultar libros como El cuerpo glorioso de Cristo, por R.B. Kuiper (TELL), y ¿Qué es el presbiterianismo? por Charles Hodge (CLIR).  Considero que sus tratamientos se fundamentan muy bien en la Palabra de Dios.

La unidad de la Iglesia

El primer elemento sobre la Iglesia que se nos presenta de principio a fin es la unidad esencial de la Iglesia bajo Jesucristo.  Hay una sola cabeza, y un sólo cuerpo.  La Iglesia es “familia, rebaño, templo, pueblo, nación santa, real sacerdocio” – una sola, bajo el mando y la protección de nuestro Rey, Jesucristo.

Esta unidad implica igualdad de todo hermano ante el Señor, y el mutuo compromiso los unos con los otros.  Son muchos los pasajes que presuponen la unidad de la iglesia, aún fuera de la congregación local.  De la misma manera que no podemos imaginar a un cristiano solitario sin iglesia, de la misma manera no podemos imaginar una congregación solitaria que no sea parte de otras congregaciones.

Es importante notar que las cartas escritas por los apóstoles se aplicaban a toda la iglesia, aún dónde no habían viajado.  Pablo escribe a la iglesia en Roma antes de haber ido.  Pedro escribe a las congregaciones en Galacia donde laboró Pablo.  Si bien hoy no tenemos a los apóstoles con nosotros, seguimos predicando la misma Palabra de ellos a toda la iglesia.  El señorío de Cristo, ejercido por su Palabra, exige un concepto radical de la unidad de la Iglesia.

“(La Iglesia) es un cuerpo, una familia, un rebaño, un reino.  Es uno porque está saturado por un solo Espíritu.  Somos todos bautizados en un mismo Espíritu para llegar a estar, dice el apóstol, en el cuerpo.  Esta morada del Espíritu, que une así a todos los miembros del cuerpo de Cristo, produce no solo esta unión subjetiva o interior que se manifiesta en la simpatía y el afecto, en la unidad de la fe y el amor, sino también en unión exterior y comunión … Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él.  Todos esto es cierto, no solo de aquellos que frecuentan el mismo lugar de culto, sino del cuerpo universal de los creyentes.  De manera que una iglesia independiente es un solecismo tan grande como un cristiano independiente, o como un dedo independiente del cuerpo humano, o una rama independiente de un árbol” (Hodge, Presbiterianismo, 73)

 El mandato de someternos unos a otros

La esencia del cristianismo exige la mutua sumisión unos a otros.  Cristo ha derramado su Espíritu por igual a la Iglesia entera; no hay algunos que son más “ungidos” que otros (ver 1 Juan 2:20,27).  No hay vicarios de Cristo en la tierra.  No hace falta, ya que Jesucristo está presente mediante su Palabra y su Espíritu.  De modo que los cristianos necesitan ejercer humildad unos para con otros, porque ninguno ha sido nombrado representante de Cristo en la tierra.  ¡El se representa a sí mismo!

El principio de mutua sumisión exige lazos entre las congregaciones, y una relación entre oficiales (pastores y ancianos) más allá de la congregación local.  Si todo cristiano debe someterse a otro, todo anciano o pastor también debe someterse a otro.  Por eso los consejos locales (juntas, o ‘consistorios’) deben someterse a consejos regionales, y los regionales a los nacionales.  Este es el principio de lo que se ha llamado el “presbiterianismo”.  Si la Iglesia terrenal fuera perfecta, un asunto de trascendencia podría llegar en teoría a un sínodo mundial.  De hecho, el Sínodo de Dort tuvo la representación de por lo menos 6 o 7 países para debatir el asunto importantísimo del arminianismo.  En nuestro mundo real, la mayoría estamos limitados por varios factores a los límites nacionales de nuestro país.

La forma de gobierno que se llama “congregacionalismo” establece un gobierno local solamente.  Posiblemente los líderes de tal iglesia buscan comunión con otras iglesias afines a su teología, pero permanecen como cuerpos autónomos.  No hay ninguna “inherencia” externa posible sobre la congregación.  Esta forma de gobierno tiene dos peligros serios.  En primer lugar, un miembro de la iglesia que ha sido ofendido por un anciano o pastor, no tiene recurso alguno.  No hay ningún consejo a quien apelar, no hay quien pueda intermediar con autoridad.  El congregacionalismo provee una sola solución ante un verdadero agravio: abandonar la iglesia.  Esto no es “resolver” nada.  Y no se protege el rebaño del posible abuso del liderazgo.

En segundo lugar, los mismos oficiales de la congregación sólo son responsables unos ante otros. En un conflicto interno insoluble – sea doctrinal o de conducta – no hay ningún otro cuerpo eclesiástico a quién apelar, ni que pueda intervenir.  Estos son los famosos casos en que las iglesias se dividen, unos siguiendo a uno, y otros siguiendo a otro.  El congregacionalismo ha sido fuente de división y cisma de incontables grupos a lo largo de nuestro continente.

Cuando surgió el debate fuerte en Antioquía sobre si los gentiles debían ser circuncidados, no pretendieron resolver el problema localmente.  Imagínese que Pablo se hubiera cerrado, y los judaizantes también, sin llamar una asamblea general de la iglesia (Hechos 15).  Ahí mismo habríamos tenido la primera división de la Iglesia.  Sin embargo, no intentaron resolver este tema tan importante para toda la iglesia, sino que se llamó un “sínodo”, se definió la posición de la iglesia de ahí en adelante, y fue una decisión que se aplicaba para toda la Iglesia.

La sumisión mutua no se aplica sólo entre individuos.  Los pastores y ancianos tienen un deber de someterse a otros pastores y ancianos que Dios ha llamado.  El congregacionalismo levanta un impedimento para esta sumisión mutua.  Tanto el principio de unidad, como de mutua sumisión, impulsa un gobierno eclesial en que las iglesias locales se someten a un cuerpo de iglesias regionales, y las regionales a un cuerpo nacional.

El oficio de “presbítero” o “anciano”

El Nuevo Testamento deja claro que Cristo mismo ha establecido el oficio de anciano (‘presbítero’ en griego) y pastor para gobernar la Iglesia y ejercer su autoridad de la Palabra (1 Timoteo 3:1-7; Efesios 4:11,12).  Es claro en la biblia que la Iglesia toda tiene la responsabilidad de velar que sus ministros sean adecuadamente preparados, y no sólo la congregación local.  Pablo instruye a sus dos discípulos, Timoteo y Tito, sobre la importancia de preparar e instalar ancianos en todas las iglesias.  Se entiende que ellos no hacían esto sólos, sino que debían vigilar que se hiciera con orden. De hecho, Timoteo mismo había sido comisionado por “el presbiterio” (1 Timoteo 4:14).  Interesantemente, ni Pablo, aunque fue apóstol, asignó a Timoteo, sino que fue el conjunto de presbíteros que tuvieron que dar su visto bueno.  Sabemos por la historia, que los “presbiterios” eran el conjunto de ancianos en una región que ministraban en varias congregaciones locales.

Dios sabe lo mejor para su rebaño.  Sabe que el favoritismo, el nepotismo y las relaciones amistosas son tentaciones grandes dentro de las congregaciones locales.  Se minimizan estas tentaciones cuando las congregaciones y los oficiales son responsables mutuamente ante otros.

Conclusión

Dice Charles Hodge que es posible forzar una planta para que crezca contra su naturaleza, pero tanto su crecimiento como su fruto serán truncados.  De igual manera es posible tratar de forzar una congregación a servir a Dios de una manera contraria a su naturaleza, y aún contraria a las implicaciones de su propia teología.  Puede haber buena teología con una eclesiología débil.  Pero habría más y mejor fruto si se le diera todo el apoyo que su naturaleza interna pide.

La teología Reformada contiene en sí el pleno reconocimiento de la naturaleza de la Iglesia según las enseñanzas bíblicas.  Apunta hacia lo que en la historia se ha llamado el “presbiterianismo”, que reconoce el sacerdocio de todo creyente y la importancia de la iglesia local por un lado, y por otro lado la unidad de la iglesia y la importancia de la mutua sumisión a nivel más ámplio de la iglesia local.  El “presbiterio” y la “Asamblea General” aseguran que los principios de unidad y sumisión mutua tengan su pleno ejercicio, que tanto los miembros como los oficiales sean protegidos, y que la Iglesia del Señor sea encaminada de forma sana y bíblica.

Teología y Eclesiología.  Van de la mano.

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Como desenmascarar las tácticas del LGBTQUIXYZ

por Guillermo Green

En su libro informativo y bastante acertado, Nicolás Marquéz y Agustín Laje señalan la “batalla cultural” que el neo-marxismo ha emprendido desde hace décadas (ver excelente obra: El Libro Negro de la nueva izquierda;  Disponible en Costa Rica, Tel 506-2285-3307).  Parte de la batalla cultural es algo que todos hemos notado, pero tal vez no con suficiente claridad.  Y es la batalla por el LENGUAJE.   Esta batalla es de suma importancia, porque la cultura humana se crea, se forma, y se vive mediante el lenguaje.  Si logramos controlar el lenguaje, hemos logrado el control de toda una cultura.

El movimiento que podemos llamar “LGBT” (que es más ámplio que esto, pero para ahorrar espacio …) ha logrado importantes victorias en la batalla cultural, controlando varias formas del discurso con el fin de impedir toda oposición y clausurar todo desacuerdo.  Tomemos el término “discriminación”.  Se ha logrado crear este garrote para ser usados contra toda persona que exprese el más mínimo desacuerdo con la nueva agenda impuesta a la fuerza.  En realidad este epíteto no se refiere a “discriminación” real en muchísimos casos, sino a personas que no están de acuerdo con la imposición de la agenda del lobby homosexual, o el feminismo radical.  De hecho, “discriminar” es una actividad buena y necesaria para la vida humana sana:  es necesario discriminar si algo es comestible o venenoso.  Lo que quieren decir con “discriminación” realmente es “injusticia social”.  Pero aquí viene el punto importante:  ¿Es ‘justo’  dar en adopción, por ejemplo, niños a una pareja gay?  Llamar el asunto por lo que es, un asunto de “justicia social”, abre el debate en lugar de cerrarlo.  Ahora podemos hablar de las muchas evidencias que militan en contra de tal adopción, porque estamos debatiendo “justicia” y no meramente tirando eslogans para acallar a todos.  Pero este debate es precisamente lo que el lobby LGBT no quiere.

Otra manipulación es el uso de términos como “homofóbico”.  Como “fobia” psicosomática, esta condición no existe.  Es utilizado para crear una clase de personas “victimizadas” – en este caso, los homosexuales.  Al llamar a alguien un “homófobo” se cierra toda discusión, porque (según el discurso), el homofóbico malo expresa odio injustificado, y siendo culpable de matón, se le excluye de todo discurso con ‘justicia santa’.  De nuevo, la batalla cultural del lobby LGBT se lleva adelante intentando apagar todo debate, todo discurso, todo pensar.  ¡Y muchos han aceptado sus condiciones!

Señalaremos una táctica más:  “discurso de odio”.  Chistosamente, la paranoia feminista / homosexual llega a extremos nunca antes visto.  Tan sólo la aparición del ahora famoso “Bus de la libertad”, portando unas frases acerca de la sexualidad tradicional,  basta para subirles la presión no sólo arterial sino política y discursiva de la izquierda.  Nos dicen que el bus es un “discurso de odio”.  Ahora bien – mientras los homosexuales realizan sus “Pride marchas” en todo el mundo, en algunos lugares desnudos y vulgares, el paso pacífico de un bus provoca censuras, violencia, discurso de odio, y más.  ¿No es sumamente clara la contradicción?  El lobby LGBT no está interesado en parar ningún discurso de odio.  Les interesa solamente el monopolio del discurso de odio.

No se deje engañar por las tácticas poco sutiles de este movimiento pagano moderno.  Tampoco cedamos el campo, aceptando ser callados por las falacias con que intentan acallar a los que se oponen.

Jesucristo dijo: “La verdad os hará libres”.  Fue una declaración universal, general, y para todos los siglos.  No permitamos que se calle la verdad.

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¿Financiando cambio de sexo?

¿Hasta dónde tiene derecho el Estado a usar dinero de los cristianos?

Por Guillermo Green

Ahorita en Costa Rica hay una propuesta  para que el servicio médico estatal (La CCSS) financie operaciones para cambio de sexo.  De pronto los cristianos están enfrentados con ser participantes forzosos de prácticas que bíblicamente son contrarias a la ley de Dios.  Quisiera notar un par de cosas que son relevantes a este caso.

Primero:  Desde el principio leemos que Dios creó al hombre “varón y hembra”, y en la biblia encontramos varias referencias a que los hombres no confundan los sexos.  Por ejemplo, mujeres y hombres no deberían vestirse con ropa contraria (Deuteronomio 22:5).  Tampoco debían cambiar relaciones heterosexuales por relaciones homosexuales (Levítico 18:22; 20:13).  Las relaciones sexuales debían respetar la distinción que Dios hizo desde el principio.  Además, Pablo llama “anti-natural” la relación homosexual, porque lo “natural” es lo que Dios hizo desde el principio (Romanos 1:25-28).  Se califican como “vergonzosos”, porque no cuentan con una justificación del Dios que nos creó hombre o mujer.  Al ser ilegítimas, acarrean culpa, que en el día de juicio se volverá vergüenza profunda ante los ojos del Dios puro y santo.  Por lo tanto, la propuesta ante la CCSS es claramente contraria a la biblia y los propósitos de Dios.

Segundo: Pero aparte de las declaraciones bíblicas, la ciencia de la genética junto con la biología ha demostrado sin lugar a duda que el “sexo” de una persona no puede ser cambiado.  Desde el momento de concepción cada célula del cuerpo humano contiene cromosomas XY o XX.  Mutilar el cuerpo, o inyectarlo de testosterona o estrogeno, no modifica en nada el código genético que cada humano tiene.  Proponer un “cambio de sexo” es un absurdo.  Por lo tanto, las mal-llamadas “operaciones para cambiar el sexo” no son ni más ni menos que cirugías estéticas (si no, mutiliaciones verdaderas).

Tercero – Dado que cortarse el pene o ponerse pechos artificiales es un gusto y no un asunto de enfermedad, y dado que la CCSS no da abasto con atender casos de enfermedades reales, y dado que la CCSS ni siquiera provee muchas medicinas necesarias para personas con enfermedades (algunas graves en necesidad de medicinas caras), no sé con qué lógica se podría aprobar este servicio.  PERO, si se aprueba, se sigue que cualquiera que se considera esto o lo otro también tiene derecho a todo tipo de cirugía plastica.  Esta propuesta implicaría que los gordos que se consideran flacos pero no lo son, deben tener derecho a la liposucción gratis y cualquier otro.  Implica que los feos que se imaginan bonitos pero no lo son, tienen derecho a reconstrucción gratis de su cara.  Etc, etc.  ¿Dónde para esto?

El problema de fondo de las sociedades occidentales estriba en algo muy sencillo.  Habiendo tenido algún sentido de que la biblia establecía el fundamento para la sociedad humana, hemos desechado ese fundamento por un fundamento relativista. Ahora sin fundamento externo, quedamos simplemente con la “ley del más fuerte”.  Ahora se hará según el que más grita, el que más paga, o el que más oprime.

¡Bienvenido a la nueva ‘libertad’!  Sólo un retorno a la Palabra infalible, sabia y justa – la biblia – pondrá orden a esto.

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LGBTIQ – ¡A LA FUERZA!

por Guillermo Green

Por lo menos la Ministra de Educación en Costa Rica es honesta.  Como la Sala IV había permitido a los padres negar clases de Educación sexual para sus hijos, ahora el MEP se les fue arriba.   Metieron “educación sexual” en todas las materias.   ¡Gol!  ¿Qué va a hacer ahora?  ¿No enviar a su hijo a ninguna clase?

Le remito a la entrevista en La Nación (10 de abril, 2017):  http://www.nacion.com/nacional/educacion/Cambios-programas-MEP-diversidad-hablar_0_1626837328.html?utm_source=Facebook&utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox#link_time=1491842309

Es muy claro, en las mismas palabras de la Ministra:  los chicos serán instruídos en ideología de género, querer o no, y querer sus padres o no.  Personalmente revisé “Ciencias” para sétimo grado, y los contenidos “Actitudinales” incluyen no sólo “apreciar” la diversidad de orientación sexual (LGBTIQ) sino APROBARLA.  No estoy inventando.

El guante lo tiró la Ministra.  Los alumnos serán instruídos en la religión del MEP, y no la otra religión tradicionalista, retrógrada, anticuada, la que no está al tono con “los acuerdos internacionales” (no sé cuáles son).  La pregunta para todo padre tico que lee esto es: ¿entregará a sus hijos a los sacerdotes de Baal, o no?  

El Dr. Peter Jones ha demostrado que el afán por la homosexualidad siempre está ligado a la religión panteísta atea.  Como la heterosexualidad monógama es el paradigma establecido por Dios desde el comienzo de la historia, el diablo habilmente socava la lealtad a Dios destruyendo la sexualidad bíblica.   No debemos dudar por un momento.  Esta agenda de LGBTIQ es una agenda netamente religiosa, en contra del cristianismo.  Lo ponen en términos de derechos humanos, y de salud sexual.  Pero esto no tiene ninguna base racional.  La práctica de la sexualidad es primero y sobre todo una decisión religiosa, porque Dios hizo al hombre varón y hembra a su imagen.  Expresamos nuestra identidad sexual primero como una criatura de Dios.  Colocar la sexualidad en términos de “derechos humanos” es el truco de los totalitarios que están intentando usar la fuerza para imponer la religión.  Tampoco la “educación sexual” está funcionando para impedir el aumento de las enfermedades de transmisión sexual.  Nunca ha habido tanto énfasis e información sobre el sexo en el mundo.  ¿La Ministra no puede ver que eso no es el problema?  El fondo del problema de las ETS es espiritual, personal, familiar y religioso.  Y el MEP no responde a ninguno de ellos.

La agenda LGBTIQ tiene de su lado dinero (¡mucho!), el poder del Gobierno, la red de universidades públicas de Costa Rica, las instalaciones de las escuelas públicas (pagadas con nuestros impuestos, no lo olivide) y todo el poderío hegemónico del Ministerio de Educación Pública.  El padre cristiano y consciente parece verdaderamente como un David contra un Goliat.

Pero sabemos quién ganó esa batalla.  ¡No se rinda!

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Educación sexual en Costa Rica

Por Guillermo Green

Según la Nación esta semana (12/2/2017), la educación sexual del MEP es un “fracaso en las aulas”.  ¡Cosa interesante esta admisión de fracaso de parte de la burocracia más grande y mejor financiada del país!  ¿La casta de los sacerdotes reverenciados están fracasando?  Verdaderamente llama la atención, y leímos con mucho interés las propuestas para dar reversa a tan lamentable situación.

¿La propuesta?  Ni más ni menos que “mas de los mismo” – excepto a más temprana edad.  Sí, el ‘fracaso’ se resuelve tomando control de las mentes más tiernas a edades más tiernas.  En lugar de dar educación sexual en colegio, proponen empezar en la escuela.  Eso va a resolver el dilema.

Pero, ¿cuáles son las muestras del tal ‘fracaso’?  Las dos grandes pruebas del fracaso del programa son:  1)  “El 75% de los jóvenes entrevistados creían que el coitos interruptus era efectivo para prevenir el embarazo”.  Pero, pero, un momento.  Al interrumpir el acto sexual antes de la fecundación siempre es efectivo – a menos que el MEP esté promocionando la idea de que existe nacimientos viriginales.  Cosa que lo dudo. “¡Ah!” ud. dice.  La frase está mal redactada.  Quieren decir que los chicos realmente no interrumpen el acto de coito, y por eso no es efectivo.  ¿Entonces, cuál es el punto?  ¿Deben o no deben tener relaciones?  Todo el programa parece proponer tener relaciones – pero sin embarazos.  Y es que estos evolucionistas inconsistentes nunca logran ver la luz.  Enseñan que el mono no usa condones, la mona pare hijos, y ¿cuál es el problema?  Cuando el homo erectus evolucionó en homo sapiens, ¿por qué cambian las reglas?  Es más, los evolucionistas ateos dan golpes vanos contra la misma naturaleza.  Las niñas ahora son fértiles más jóvenes que antes.  ¡La Naturaleza misma está pidiendo hijos!  ¿Quiénes son estos arrogantes para pelear contra la ley de la Evolución, que hoy dota a los jóvenes con tanta virilidad?

El lector perdonará el sarcasmo, pero el fracaso filosófico moderno es intolerable y ninguna persona inteligente debe hacerle caso a estos ciegos guías de los ciegos.  Los arrogantes “arquitectos” de la sociedad no tienen ningún fundamento para poder definir el propósito del sexo, la función correcta de la sexualidad, el propósito de la familia, el propósito de la niñez y la adolescencia, ni siquiera la identidad del ser humano.  Los disparates contínuos que salen del MEP y de la UCR sobre la sexualidad, la familia, el feminismo y el machismo, la “diversidad”, etc. deben ser suficiente prueba para que todos sean despedidos sin goce de sueldo por incompetentes.

Sigamos con la segunda “prueba” del fracaso del currículum sexual del MEP:  “… el 67% no sabía cómo evitar enfermedades de transmisión sexual”.  ¿Y los sabios del MEP sí lo saben?  ¡Todo el poderío de los países del mundo, organizados en la ONU, promoviendo el “sexo seguro” a través de su brazo pervertido porno-aborto-homosexualista (UNESCO) no lo han logrado.  ¡Y esperan que guilas de colegio sepan resolver lo que nadie ha logrado hacer!  Bueno, hay UNO que sí nos dijo el secreto seguro contra todas las enfermedades venéras, pero al MEP realmente no tiene interés en la salud de los jóvenes: ni salud mental ni física.  Dios dijo “No cometerás adulterio;  no fornicarás”.  Solución perfecta y 100% efectiva.

Es hora de desenmascarar este enfermizo impulso hacia el sexo inseguro.  Según las tablas del mismo artículo, uno de los “logros” entre 2010 y 2015 es que ha bajado la edad de tener relaciones sexuales.  Los educadores conscientes del MEP lamentan que algunos padres se opongan a su agenda de aceptación de la agenda homosexual (“diversidad”), y otros aspectos del currículum, pero no les importa para nada lo que estos padres “retrógrados” piensen.  El tono del artículo manifiesta claramente que el MEP (el Estado) considera que los niños son propiedad del Estado, del MEP, y que todos deben someterse a lo que ellos consideran lo más correcto.

¡Guías suicidas de sus hijos!  Padres, por favor despiértense.  Si amas a su hijo, si quiere lo mejor para él, si quiere que crezca de manera sana mental y físicamente, opóngase al MEP con todas sus fuerzas, y hágale caso al Creador de su hijo – Dios.

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Liberales modernistas y tácticas caducas

por Guillermo Green

Mi educación teológica en parte tomó lugar en medio de liberales teológicos, o modernistas.  Hoy aquella denominación no exige que se crea en un Adán histórico, ni en un diluvio histórico, ni una caída literal en el pecado, ni en la inerrrancia de las Escrituras.  Inclusive algunos cuestionan la existencia del infierno, y la misma naturaleza de la muerte expiatoria de Jesucristo.  Pero no siempre fue así.  Cuando yo era un estudiante joven no había llegado a estas posiciones todavía.  El camino al modernismo abierto fue medio-paulatino.  Pero los que lo impulsaban usaron las mismísimas tácticas que se siguen usando en todo el mundo y en toda época.

“La falacia de los ignorantes” – Los modernistas liberales casi siempre intentan etiquetar a los que creen la Biblia como “ignorantes” o “superficiales”.  Recuerdo que una de las tácticas usadas en mi vieja denominación en favor de ordenar mujeres era realizar una “encuesta” que probó que los que se oponían a la ordenación de mujeres eran los que tenían menos educación universitaria y los que eran viejos.  ¿Su punto?  Sólo los seniles y analfabetos no lo aceptan.  Y nada cambia.  Constantemente escucho de “argumentos” de personas liberales que no son argumentos en ningún sentido de la palabra.  El liberal se limita a decir “esa es una posición superficial”, como si con sólo pronunciarla “superficial” se convierte en realidad.  Por lo general, cuando se logra abrir un diálogo real con una persona liberal, sus argumentos sí son superficiales, dogmáticos sin sustancia ni fundamento, y mucho menos apoyados por ningún teológo serio.

“Los Reformadores también se equivocaron” – Este argumento es utilizado de forma “tendenciosa”, que es una de las tácticas favoritas de los liberales.  Por lo general se introduce esta frase de que “los Reformadores se equivocaron” sin más explicación.  El modernista rehuye a las definiciones claras, porque es un parásito que depende del resto de la iglesia, y no puede revelarse claramente por lo que es.  Pero a menudo “se le sale” la verdad de lo que piensa, y por supuesto está en desacuerdo con mucho de lo que enseñaron los Reformadores.  El problema con muchos de los líderes hoy en día es que permite que el liberal diga estas cosas y no los detiene para pedir claridad en cuanto a su posición.  Ningún teólogo ni académico debería tener la libertad de hacer declaraciones generalizadas sin definirse.  Esto no se conforma a la ética académica ni la honestidad cristiana.  Por supuesto los Reformadores se equivocaron.  Nadie nunca ha dicho que fueron infalibles.  Pero si alguien introduce el tema de sus errores, la honestidad y la integridad demandan que se explique.  Querido hermano, si te preocupa la integridad y la verdad, no siga permitiendo que se digan generalidades críticas o negativas sin que se defina.

“Son fundamentalistas” – El liberal se pone paranoico cuando tan sólo piensa en los que realmente honran a Cristo y su Palabra.  Creo que si pudiéramos monitorear su pulso y presión de sangre cuando piensa en ellos, un doctor le recetaría medicamentos para la calma.  El liberal mira a las personas confesionales casi como terroristas de ISIS.  De nuevo, muchos cristianos permiten que los liberales lancen epítetos como “¡fundamentalista!” y “¡dogmático!”  sin pedir explicaciones.  En primer lugar, si el liberal no tiene ningún ‘fundamento’, es un relativista que debe guardarse sus opiniones.  En segundo lugar, todo cristiano debe ser un “fundamentalista”, porque Pablo dice que la Iglesia está edificada sobre UN FUNDAMENTO – el testimonio de los apóstoles y de Jesucristo (Efesios 2:20).  Si el liberal no quiere ser fundamentalista, no es cristiano.  O quiere decir otra cosa con el término.  Y esa “otra cosa” es que el liberal nunca explica, porque en realidad él es enemigo de la fe que descansa sobre el fundamento del testimonio bíblico.

“Soy profesional” – a veces el teológo liberal no lo dice en tantos términos, pero en muchas ocasiones intenta impresionar citando frasesitas en latín o griego, o intentando demostrar su “superioridad” intelectual o académico para que nadie le cuestione.  El error de muchos hermanos es dejarse impresionar.  El que conoce bien a su biblia está más que preparado para refutar toda altivez.  Conozco una mujer que nunca terminó la universidad, pero leía su biblia de tapa a tapa cada año durante décadas de su vida.  También leía libros de teología.  Cuando encontraba que algún profesor escribía cosas falsas de la biblia o de autores teológicos, ella los confrontaba con la verdad.  No podían refutarla porque esa viejita conocía la espada del Espíritu mucho mejor que ellos.  Y se había preocupado por informarse sobre los temas candentes.

[Suspiro grande]  Nada cambia.  La poca creatividad de los liberales ya debe ser bien conocida en toda la iglesia.  Pero cuando las ovejas se distraen y se duermen, los lobos se aprovechan.  ¡Despertémonos!  Querido hermano que ama al Señor y a su Iglesia, reconozca al liberal, confróntelo con su incredulidad, y no permita que influya en la congregación de los santos.

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La corrupción y la Iglesia

por Guillermo Green

Hace unos días el teólogo y filósofo Vishal Mangalwadi visitó a Costa Rica, e impartió varias conferencias, tanto a pastores como a grupos públicos.  A los cristianos advirtió que un falso Evangelio individualista, de sólo “salvar almas”, ha creado  falsas iglesias, que en nada están contribuyendo a un Evangelio sano, ni transformando sus sociedades.

La Reforma Protestante del siglo 16 se fundamentó sobre la lectura seria y completa de la Palabra de Dios.  En la biblia, los Reformadores encontraron a un Señor soberano que recrea a su pueblo con su Espíritu poderoso, para honrar su Nombre en todas sus actividades; no sólo en el culto los domingos.  También estaban convencidos por la Palabra que la aplicación de la Ley de Dios traería profundas bendiciones a su nación y a las generaciones venideras.  Es por eso que vemos en la historia cómo la Reforma tuvo un impacto explosivo sobre:  la Iglesia, la familia, la economía, la literatura, la política, las artes, y la libertad en todas las esferas.

¿Por qué Latinomaérica no está experimentando este tipo de reforma en nuestras sociedades?  ¿Por qué nuestras sociedades se hacen más y más corruptas y violentas?  Un estudio que leí hace poco afirma que la cantidad de dinero extraído de los países Latinoamericanos y guardado en bancos afuera sería suficiente para levantarlos a un nivel superior del mundo.  Las cifras de dinero robado entre 2003 y 20012 (¡de lo que se sepa!) que ha SALIDO de los países son las siguientes:

México – 514 mil millones de dólares US

Brasil –  217 mil millones de dólares US

Costa Rica – 94  mil millones de dólares US

Aruba –  82  mil millones de dólares US

Panamá – 48  mil millones de dólares US

Chile – 45  mil millones de dólares US

Etc, etc.  El Salvador tiene la menor cantidad, con ‘sólo’  7.9 mil millones $ US

Cita:   http://www.theglobalist.com/latin-americas-corruption-crisis/

Es imposible imaginarnos lo que nuestros países serían sin tal magnitud de robo.  Es obvio que esta saqueada está empobreciendo a todas nuestras naciones.  La pregunta para nosotros es:  ¿Dónde están los cristianos?  En muchos de los países la población de evangélicos supuestamente supera 20 – 25%.   La otra mayoría es Católica.  Ya sabemos que no podemos contar con la religión Católica para liberar a ninguna sociedad.  Roma ha mantenido a sus sociedades en abyecta pobreza porque no permite que la biblia libere a individuos ni a sociedades.  Su religión jerárquica es estructuralmente opresiva, sujetando a los hombres a otros hombres, en lugar de liberarlos para servir a Dios libremente.

Pero ¿qué pasa con las iglesias Protestantes?   No vemos el impulso de reformar la vida, la religión y la sociedad entera que se dio en el siglo 16.  No vemos el afán por la justicia, la libertad, la equidad.  Creo que podemos señalar los siguientes factores:

1) El Dispensacionalismo – esta corriente de teología (recordemos Hal Lindsay y su libro “El último gran planeta Tierra”;  recordemos el papel que jugó las notas de ciencia de ficción de la Biblia Scofield) se apoderó de gran parte del sector evangélico.  Durante muchos años en Costa Rica había un programa radial llamado “¡Escapa por tu vida!” pregonando el rapto inminente.  La iglesia debía preocuparse por una sola cosa – “salvar” tantas almas podía (consiguiendo una oración verbal de aceptación) y tratar de no estar practicando algún vicio (bailar, fumar, beber, fornicar) cuando sucediera el rapto.  El Dispensacionalismo produjo todo lo contrario de un concepto participativo en la sociedad, y creó iglesias extremadamente escapistas.  Después de centenares de predicciones fallidas de sus “profetas”, estas iglesias no han sabido recapacitarse, y simplemente se han vuelto clubes evangélicas insignificantes.  Ni salvan almas ni se fueron en el rapto.

2) El movimiento de “Guerra Espiritual” promovido por C. Peter Wagner y muchos de los falsos “apóstoles y profetas” sustituye el poder del Evangelio por la magia pagana.  Creyendo poder romper el poder del diablo con reprender y declarar victoria, no enseñaron los principios de la Ley de Dios, ni motivaron a sus iglesias a estudiar la biblia.  La ignorancia bíblica en sus congregaciones sigue siendo igual de lo que era en la iglesia de Roma en el tiempo de Martín Lutero.  Como muchas de las iglesias pentecostales y neo-pentecostales absorbieron estos elementos, no han sido un factor formativo en la sociedad a pesar de ser una mayoría entre las iglesias evangélicas.  Cuando de repente se les ocurre “meterse en la política”, toma la forma de marchas alocadas u otro alboroto sin fruto.  Más bien han dejado mal testimonio.

3) La falsa teología de la “prosperidad”, difundida de forma suprema por el canal televisivo “Enlace”, convierte el Evangelio en “prosperidad personal”.  Esta teología es el extremo opuesto del Evangelio bíblico que bendice naciones enteras. Convierte la codicia y el egoísmo en “fe”, a Cristo en un mago, y al pastor en gurú.  Pocas corrientes religiosas han sido tan nocivas en la historia.  Ultimamente los de “guerra espiritual” se han unido a los de la “prosperidad”, afirmando que es la voluntad de Dios “trasladar las riquezas del mundo a la iglesia” para que los cristianos reinen.  ¡Da miedo pensar que algunas de estas personas gobernaran!  ¿Se puede imaginar a Cash Luna gobernador de su país?

4) El amor a la ignorancia está impidiendo que la Iglesia Protestante se levante, y más bien la está estrangulando.  Los norteamericanas tienen un decir “Ignorance is bliss” (La ignorancia es sublime felicidad).  El que no sabe nada no se preocupa, ni se aflige, ni se esfuerza.  Este mal ha sobrecogido a muchas iglesias.  Sus líderes, y por ende sus congregaciones, no quieren saber casi nada para no sufrir ninguna incomodidad.  En mis viajes a diferentes países en Latinoamérica, me entristece sobremanera ver y escuchar el paupérrimo interés y conocimiento ¡por todo! de parte de muchos líderes.   Por todos lados el paganismo moderno avanza:  por medio del ambientalismo ateo;  el movimiento LGBT toma más terreno en la política;  la educación cede al paganismo;  los políticos legislan leyes anti-bíblicas;  la corrupción, la violencia, y la ruptura familiar asedia la sociedad.  Además de estos factores sociales, las falsas corrientes teológicas atacan a la verdad bíblica:  el liberalismo modernista; las teologías mencionadas arriba, etc.   Sin embargo, ¿cuántos líderes se sientan cómodos en sus parroquias en la ‘sublime felicidad’ del desconocimiento general?

5) El mundo en la iglesia.  Con esto no me refiero a ciertas prácticas de conducta que muchas veces se tildan de “mundanas”, aunque estas cosas con certeza se dan.  Me refiero más bien a la falta de una mente crítica que simplemente absorbe lo que el “mundo” nos dice.  Con esta mentalidad no-crítica, millares de cristianos se tragaron un abientalismo no sólo falso, sino netamente pagano:  los “derechos” de la madre tierra Gaia.  La falta de una mentalidad crítica y bíblica ha contribuido a que muchos cristianos sean arrastrados por corrientes políticas de su alrededor, repitiendo como loras alguna frasecita bíblica que justifica, según ellos, una agenda distante a la visión bíblica para el Estado.  Este espíritu no-crítico ha permitido a padres cristianos seguir enviando a sus hijos a escuelas públicas tomadas por completo por la pseudo ciencia (la evolución), la pseudo economía (el neo-marxismo), el pseudo nacionalismo (valores fundamentos sobre nada), y sobre todo la pseudo educación (sea el constructivismo, lacanismo-freudianismo, conductismo u otro).  Mientras hay más mundo dentro de la Iglesia que Evangelio, la Reforma no puede llegar.

Pastor tras pastor manifiesta un frío desinterés en las cosas importantes que atañen la vida presente y futura de su grey, y aún podría señalar de “fanático” a algún miembro de su iglesia que pide que se le preste atención.  El nivel de lectura entre los líderes debe ser mucho mayor.  El empeño vertido en sus sermones debe reforzarse mucho.   El análisis cultural y la aplicación del Evangelio debe ocupar su atención.

El próximo año muchas iglesias celebrarán los 500 años de la Reforma Protestante.  En Latinoamérica aún no hemos tenido una Reforma.  ¡Pidamos a Dios su misericordia!

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