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Gracia común y maldición común

Por Guillermo Green

En la misericordia de Dios, pude someterme a una operación de cadera, en la cual el médico corta todo el hueso de mi cadera gastada, y la reemplaza con una prótesis de titanio y nylon de alta densidad.  Doce horas después de cirugía estaba caminando con muy poco dolor, y escribo esto 10 días después de la operación.  Estoy casi llevando una vida normal.  Increíble.

Mientras reposaba en el hospital con tan poco dolor y tan excelentes resultados, meditaba en el significado teológico de lo que me acababa de acontecer.  Sabemos por la Biblia que las caderas defectuosas, el dolor, y finalmente la muerte – son el fruto justo de la condenación de Dios sobre nuestro pecado.  Cuando Dios maldijo la tierra, al hombre y a la mujer, Dios “sujetó a vanidad” toda la creación (Romanos 8:20), y en especial, a la raza humana.  El dolor, la enfermedad y la muerte son recordatorios justos de nuestra condición de rebeldes y pecadores.  Juan Calvino suele decir que debemos sobrellevar las penas de esta vida sin reprochar a Dios, sabiendo que merecemos el mismo infierno.  Todo don y beneficio que obtenemos aquí es misericordia sobre misericordia.

Por supuesto que este enfoque de las cosas contradice toda corriente moderna que deifica al hombre.  El hombre moderno, creyéndose dios, o parte de dios, continúa afirmando que “merece” lo mejor.  La realidad es exactamente lo contrario.  Merecemos el infierno.  Si tenemos vida, tan siquiera, es misericordia.

Pero, ¿cómo debemos interpretar una cadera nueva, que alivia mi dolor y me permite obtener un mejor nivel de vida?  ¿Cómo explicar que Dios mismo permita que el hombre hoy combata la misma maldición de Dios?  Porque al pensarlo bien, Dios ha permitido que la medicina moderna eche atrás la maldición que Dios mismo impuso.  ¡Cosa tremenda esto!  En mi lecho hospitalario meditaba en esto, y creo que podemos llegar a por lo menos dos conclusiones.

1)  Ante los avances increíbles de la medicina moderna, los cristianos estamos conscientes que es Dios quien lo está permitiendo.  Pero los hombres incrédulos no le dan la gloria a Dios.  Ante tal magnitud de ingratitud, sólo podemos concluir que estas personas están acumulando aún más condenación ante el Creador.  Dios en su misericordia permite que los hombres impíos minimicen la maldición que merecen.  Pero el impío se gloría en sí mismo, en lugar de reconocer humildemente que es Dios que lo está otorgando.  Lamentablemente, los maravillosos logros en medicina sólo están acumulando mayor condenación para aquellos que los usen sin darle la gloria al Creador.

2) Para los cristianos que aprovechamos los beneficios extraordinarios de la gracia común, debe provocar en nostros un profundo sentido de gratitud y humildad.  Hace tan solo cincuenta años o menos, mi condición habría sido la de quedarme sentado el resto de mi vida en una mecedora, soportando dolores cada día más fuertes.  Dios ha permitido técnicas que no sólo alivian el dolor, sino que permiten una vida renovada de actividad.  Todo esto debe servir para provocar gratitud, humildad, y el propósito de servir a nuestro Dios con renovadas ganas.

En muchas ocasiones las personas expresan maravilla ante la “medicina moderna”, y con justa razón.  Cada día escuchamos de avances que asombran.  O experimentamos en carne propia estos beneficios.  Pero el verdadero asombro debe ser reservado para Dios.  Dios está permitiendo que los hombres – pecadores – amortiguen y venzan la maldición común sobre la tierra.  Merecemos castigo y muerte.  Dios permite alivio y vida.  ¡La verdadera maravilla!  Estamos viviendo momentos en que la “gracia común” de Dios triunfa sobre la “maldición común”.  No perdamos la oportunidad de aprovechar esto en exhortar a todos a reconocer la gracia de Dios, manifestada de forma suprema en su Hijo, Jesucristo.

Y los que somos beneficiarios de la medicina moderna, que incluye casi todos los que leerán esto, no olvidemos de darle la gloria al verdadero Dador de la medicina: Dios.

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Aborto – ¿para evitar la maternidad?

Por Guillermo Green

En media hora se inicia una reunión en la Universidad Nacional de Costa Rica para promover el acto ilegal, inhumano e inmoral:  el aborto.  El argumento de la invitación a la reunión dice:  “El cuerpo de la mujer como mercancía: entre el acoso y la imposición de la maternidad en Costa Rica”.

El propósito de mi breve artículo es señalar la monstruosa falacia de su agenda.  Proponen el aborto como respuesta al abuso de la mujer, y al embarazo de la mujer.  Falacia más grande no nos podemos imaginar.

Con respecto al acoso, nuestras leyes penalizan y castigan esta conducta, inclusive con cárcel.  ¿Qué tiene que ver el aborto con esto?  Nada.

Con respecto a la maternidad: a ninguna mujer se le obliga a tener relaciones sexuales, las cuales a menudo terminan con un embarazo.  La excepción, por supuesto, es en caso de violación, la cual debe ser castigada mucho más severamente, en mi opinión, de lo que es actualmente.  Castigue al violador.  Pero no mate al bebé inocente.

Los abortistas quieren utilizar el aborto como si fuera un anticonceptivo.  Pero claramente no lo es.  Ya concibió la mujer, y se tornó madre.  Lo hizo voluntariamente.  Sabía que las relaciones sexuales a menudo producen un embarazo. Ahora debe tener su bebé, y criarlo responsablemente, o darlo en adopción si así lo desea.  Sobran parejas que quieren adoptar.

En algunos casos, los abortistas son personas irresponsables con su lógica, e irresponsables con la vida.  No se mata a un ser humano por los errores o inconviniencias de otros.  Yo no tengo derecho de matarlo a usted, querido lector, porque mi vecino me agredió.  ¡Que locura!  El bebé dentro del vientre de una mujer llegó a estar ahí por las formas que fueran – felices o infelices.  Pero ahora es un ser humano con todos los mismos derechos que usted y yo.  No seamos tan irresponsables como para recomendar el homicidio como “solución” a mis malas decisiones.

En otros casos, los abortistas son agentes serviles de empresas que desean lucrar del “homicidio legalizado”.  Se sabe que Planned Parenthood y sus subsidiarios han traficado en partes de fetos, vendiéndolos al mejor comprador.  Les sirve que más países y más mujeres se embaracen y aborten.

En última instancia, el aborto es casi la consecuencia final de la rebelión contra el Creador de vida.  Matar deliberadamente el fruto de la unión de un hombre con una mujer es levantar el puño contra el Creador de vida, y es escoger muerte.  Muerte en muchos sentidos.  Posible muerte del alma de la madre que sabe que está matando en sangre fría a su propio hijo.  Muerte de la consciencia de una sociedad que en lugar de defender a los más indefensos, monta embestida grotesca contra ellos.  Muerte del honor de los ciudadanos que se quedan callados, o se vuelven el rostro para no saber nada.  Muerte del futuro de la sociedad, cometiendo genocidio y sacrificando el futuro sano humano.  Muerte eterna por matar a uno creado a la imagen de Dios – si no hay arrepentimiento.

El aborto = Muerte de todo ello.  Y más….

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¿Homofobia, Cristofobia, o cuál fobia?

por Guillermo Green

 

Hoy escuchamos de todas las “fobias” menos una.  Se escucha de homofobia, transfobia, lesbofobia, todofobia – MENOS “Cristofobia”.

No soy uno para rebajarme a este nivel pobre de argumentación.  No acepto las mismas premisas falsas de estos argumentos basados en supuestas “fobias”.  Pero permítame ayudar a esclarecer un poco lo que realmente se oculta detrás de las supuestas “fobias”.
Como bien ha explicado Nicolás Márquez, no existe tal cosa como la “homofobia” como patología psicológica.  De hecho, en sentido literal significaría “miedo de los hombres”, y claramente esto no es lo que quieren decir con llamar a alguien un “homófobo”.  Si quieren ser literalistas, tendrá que decir: “homosexualfóbico”,  que obviamente ocuparía demasiada tinta y papel, dada la cantidad de ocurrencias modernas de esta palabra.
Y tampoco existe la “homofobia” por otra razón, porque no hay personas que literalmente “tienen miedo” a los homosexuales.  El propósito del término “homofóbico” es usado, violando su significado lingüistico, para significar ni más ni menos que:  “homosexualodiador”.  Pero un término honesto tendría demasiados problemas de aceptación, por lo tanto se prefiere un término que finge “lástima” por el homófobo, que no es lástima, sino el mismo odio hacia los que no comparten su agenda.
Pero estos términos de “fobias” no tienen nada que ver con síntomas psicológicas tratables, sino que son epítetos para manipular el lenguaje, con el fin de crear VÍCTIMAS y OPRESORES.   Fiel a una agenda neo-marxista necesitada de producir la futura utopía con base en el conflicto social, los ingenieros sociales orwelianos de nuestros tiempos buscan crear “realidades” a través de palabras y frases.  Todos estos términos de “fóbicos” que se relacionan a la agenda de la ideología de género, son meramente herramientas lingüísticas para primero crear divisiones sociales, y luego acallar, aplastar, hasta encarcelar a los intransigentes.  En Inglaterra, Canadá, y EEUU ahorita hay casos en que los “homófobos” están siendo demandados por los homosexuales, han sido multados, les quebraron sus negocios, desprestigiaron sus reputaciones, o han sido amenazados con cárcel, y hasta presos.  ¡Alegre tratamiento para los pobres enfermos!  De esta manera se ve claramente que es el odio hacia los no-homosexuales el que impulsa la agenda.
Y esto nos lleva a la “Cristofobia”.  Si fuéramos a aplicar las mismas tácticas, el mundo tendría que lanzar contra los que odian el cristianismo el nombre de “cristófobos”.  Es patente el odio hacia la religión bíblica, hacia el Dios de la biblia que prohíbe sus prácticas desenfrenadas, su libertinaje y su pecado.  Como “fobia” equivale realmente “odio” en la agenda LGBT, el apelativo “cristófobos” les aplica como anillo al dedo.
Si los homófobos pueden ser multados, ¿por qué los cristófobos no?  Si los homófobos pueden ser demandados, ¿por qué los cristófobos no?  Si los homófobos pueden ser arrojados a la cárcel por discriminacion, ¿por qué a los cristófobos no?
El hecho es que ha sucedido la conquista de la sociedad, y vencieron los cristófobos.  Mejor dicho, vencieron los “cristoodiadores”.   Ahora estamos frente a una hegemonía casi completa no de gente con ninguna patología.  Son personas que cumplen la Palabra de Dios, como lo explica el apóstol Pablo:
(Romans 1:21-27)  “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios,  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.   Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.   Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,   y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.
Nada de esto tiene que ver con una “fobia” u otra.  Dejémenos de juegos pueriles.  Es muy claro que se tiene que ver sencillamente con el odio hacia el Creador, y el rechazo del marco de sexualidad que Dios estableció para el hombre.  No hay “homófobos” ni “cristófobos”.  Los hombres se dividen en dos grupos nada más:  adoradores del verdadero Creador, y necios que suprimen la verdad de Dios.
Sería útil restablecer el uso correcto y honesto del lenguaje.

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Como desenmascarar las tácticas del LGBTQUIXYZ

por Guillermo Green

En su libro informativo y bastante acertado, Nicolás Marquéz y Agustín Laje señalan la “batalla cultural” que el neo-marxismo ha emprendido desde hace décadas (ver excelente obra: El Libro Negro de la nueva izquierda;  Disponible en Costa Rica, Tel 506-2285-3307).  Parte de la batalla cultural es algo que todos hemos notado, pero tal vez no con suficiente claridad.  Y es la batalla por el LENGUAJE.   Esta batalla es de suma importancia, porque la cultura humana se crea, se forma, y se vive mediante el lenguaje.  Si logramos controlar el lenguaje, hemos logrado el control de toda una cultura.

El movimiento que podemos llamar “LGBT” (que es más ámplio que esto, pero para ahorrar espacio …) ha logrado importantes victorias en la batalla cultural, controlando varias formas del discurso con el fin de impedir toda oposición y clausurar todo desacuerdo.  Tomemos el término “discriminación”.  Se ha logrado crear este garrote para ser usados contra toda persona que exprese el más mínimo desacuerdo con la nueva agenda impuesta a la fuerza.  En realidad este epíteto no se refiere a “discriminación” real en muchísimos casos, sino a personas que no están de acuerdo con la imposición de la agenda del lobby homosexual, o el feminismo radical.  De hecho, “discriminar” es una actividad buena y necesaria para la vida humana sana:  es necesario discriminar si algo es comestible o venenoso.  Lo que quieren decir con “discriminación” realmente es “injusticia social”.  Pero aquí viene el punto importante:  ¿Es ‘justo’  dar en adopción, por ejemplo, niños a una pareja gay?  Llamar el asunto por lo que es, un asunto de “justicia social”, abre el debate en lugar de cerrarlo.  Ahora podemos hablar de las muchas evidencias que militan en contra de tal adopción, porque estamos debatiendo “justicia” y no meramente tirando eslogans para acallar a todos.  Pero este debate es precisamente lo que el lobby LGBT no quiere.

Otra manipulación es el uso de términos como “homofóbico”.  Como “fobia” psicosomática, esta condición no existe.  Es utilizado para crear una clase de personas “victimizadas” – en este caso, los homosexuales.  Al llamar a alguien un “homófobo” se cierra toda discusión, porque (según el discurso), el homofóbico malo expresa odio injustificado, y siendo culpable de matón, se le excluye de todo discurso con ‘justicia santa’.  De nuevo, la batalla cultural del lobby LGBT se lleva adelante intentando apagar todo debate, todo discurso, todo pensar.  ¡Y muchos han aceptado sus condiciones!

Señalaremos una táctica más:  “discurso de odio”.  Chistosamente, la paranoia feminista / homosexual llega a extremos nunca antes visto.  Tan sólo la aparición del ahora famoso “Bus de la libertad”, portando unas frases acerca de la sexualidad tradicional,  basta para subirles la presión no sólo arterial sino política y discursiva de la izquierda.  Nos dicen que el bus es un “discurso de odio”.  Ahora bien – mientras los homosexuales realizan sus “Pride marchas” en todo el mundo, en algunos lugares desnudos y vulgares, el paso pacífico de un bus provoca censuras, violencia, discurso de odio, y más.  ¿No es sumamente clara la contradicción?  El lobby LGBT no está interesado en parar ningún discurso de odio.  Les interesa solamente el monopolio del discurso de odio.

No se deje engañar por las tácticas poco sutiles de este movimiento pagano moderno.  Tampoco cedamos el campo, aceptando ser callados por las falacias con que intentan acallar a los que se oponen.

Jesucristo dijo: “La verdad os hará libres”.  Fue una declaración universal, general, y para todos los siglos.  No permitamos que se calle la verdad.

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¿Financiando cambio de sexo?

¿Hasta dónde tiene derecho el Estado a usar dinero de los cristianos?

Por Guillermo Green

Ahorita en Costa Rica hay una propuesta  para que el servicio médico estatal (La CCSS) financie operaciones para cambio de sexo.  De pronto los cristianos están enfrentados con ser participantes forzosos de prácticas que bíblicamente son contrarias a la ley de Dios.  Quisiera notar un par de cosas que son relevantes a este caso.

Primero:  Desde el principio leemos que Dios creó al hombre “varón y hembra”, y en la biblia encontramos varias referencias a que los hombres no confundan los sexos.  Por ejemplo, mujeres y hombres no deberían vestirse con ropa contraria (Deuteronomio 22:5).  Tampoco debían cambiar relaciones heterosexuales por relaciones homosexuales (Levítico 18:22; 20:13).  Las relaciones sexuales debían respetar la distinción que Dios hizo desde el principio.  Además, Pablo llama “anti-natural” la relación homosexual, porque lo “natural” es lo que Dios hizo desde el principio (Romanos 1:25-28).  Se califican como “vergonzosos”, porque no cuentan con una justificación del Dios que nos creó hombre o mujer.  Al ser ilegítimas, acarrean culpa, que en el día de juicio se volverá vergüenza profunda ante los ojos del Dios puro y santo.  Por lo tanto, la propuesta ante la CCSS es claramente contraria a la biblia y los propósitos de Dios.

Segundo: Pero aparte de las declaraciones bíblicas, la ciencia de la genética junto con la biología ha demostrado sin lugar a duda que el “sexo” de una persona no puede ser cambiado.  Desde el momento de concepción cada célula del cuerpo humano contiene cromosomas XY o XX.  Mutilar el cuerpo, o inyectarlo de testosterona o estrogeno, no modifica en nada el código genético que cada humano tiene.  Proponer un “cambio de sexo” es un absurdo.  Por lo tanto, las mal-llamadas “operaciones para cambiar el sexo” no son ni más ni menos que cirugías estéticas (si no, mutiliaciones verdaderas).

Tercero – Dado que cortarse el pene o ponerse pechos artificiales es un gusto y no un asunto de enfermedad, y dado que la CCSS no da abasto con atender casos de enfermedades reales, y dado que la CCSS ni siquiera provee muchas medicinas necesarias para personas con enfermedades (algunas graves en necesidad de medicinas caras), no sé con qué lógica se podría aprobar este servicio.  PERO, si se aprueba, se sigue que cualquiera que se considera esto o lo otro también tiene derecho a todo tipo de cirugía plastica.  Esta propuesta implicaría que los gordos que se consideran flacos pero no lo son, deben tener derecho a la liposucción gratis y cualquier otro.  Implica que los feos que se imaginan bonitos pero no lo son, tienen derecho a reconstrucción gratis de su cara.  Etc, etc.  ¿Dónde para esto?

El problema de fondo de las sociedades occidentales estriba en algo muy sencillo.  Habiendo tenido algún sentido de que la biblia establecía el fundamento para la sociedad humana, hemos desechado ese fundamento por un fundamento relativista. Ahora sin fundamento externo, quedamos simplemente con la “ley del más fuerte”.  Ahora se hará según el que más grita, el que más paga, o el que más oprime.

¡Bienvenido a la nueva ‘libertad’!  Sólo un retorno a la Palabra infalible, sabia y justa – la biblia – pondrá orden a esto.

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El fin de la Libertad de Expresión

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por el Dr. Peter Jones

Turbas fascistas están amenazando con causar violencia, hay conferencias que están siendo canceladas; desfiles públicos son suspendidos ante la amenaza de una interrupción física, todo esto incluso en la Universidad de Berkeley, considerada desde los años 60 como la institución fundadora del moderno Movimiento de la Libertad de Expresión. Incluso la feminista radical Camille Paglia está conmocionada, denunciando el caos ético en el campus americano donde “la intolerancia se disfraza de tolerancia y donde la libertad individual es aplastada por la tiranía del grupo”. ¿Estamos viendo el comienzo del fin de la civilización occidental? La violencia crea miedo, y esto suprime la libertad de expresión. Eventualmente, surge una poderosa élite que nadie puede resistir.

Para algunos, la solución parece simple. Los administradores universitarios debieran armarse de valor y ejercer su autoridad administrativa y moral; la policía debe hacer cumplir la ley y limpiar las calles de la violencia. Pero nada pasa. En cambio, los administradores universitarios se inclinan ante la presión de los estudiantes, creando “espacios seguros” oficialmente patrocinados, en donde la libertad de expresión es erradicada. La Universidad Wesleyan en Connecticut, fundada en 1831, planea gastar $220.000 al año para crear un centro de recursos que promoverá los derechos LGBT, entre otras “causas de justicia social”. El presidente de la escuela cree que el centro de recursos “ayudará a satisfacer las necesidades de los estudiantes que son más vulnerables”. Por desgracia, esta iniciativa no resolverá el problema de la libertad de expresión, sino que lo exacerbará, creando generaciones de estudiantes incapaces o reacios a enfrentar críticas, estudiantes que insisten en su propio camino por cualquier medio posible.

La cultura rechaza cada vez más la “libertad de expresión” de una discusión seria de la homosexualidad. En una clase de escuela secundaria que estaba enseñando, Andrew Turner, de 63 años, el miembro conservador del Parlamento de la isla de Wight, tuvo la audacia de decir que “la homosexualidad es un error y un peligro para la sociedad”. Un estudiante LGBT salió de la habitación y escribió en Facebook “Tuve que irme. Es aterrador que en esta época y en nuestro desarrollo como sociedad, todavía haya personas que no pueden preocuparse lo suficiente del bienestar de una persona para aceptar simplemente quiénes son.” Sin duda, la carrera de este hombre ha terminado, porque este tema es tabú en el intercambio público de ideas.

Los derechos democráticos de la libertad de expresión colisionan con la nueva política identitaria de hoy, que las universidades apaciguan creando espacios seguros o silenciando la oposición a través de amenazas de violencia. Mi amigo Everett Piper, de la Universidad Wesleyana de Oklahoma, tiene razón. “Cuando la Iglesia admite que la definición de la identidad humana es poco más que la suma total de las inclinaciones humanas, la batalla por la dignidad humana y la culpabilidad moral se pierde antes de que comience… La Universidad deja de ser Cristiana.”Cuando los profesores, Kengor y Ayers de Grove City College (una escuela tradicionalmente ortodoxa), anunciaron su seminario del 2018 “La Biblia y la Familia Natural”, surgió un gran alboroto. El alumnado llamó a la universidad para pedirles que cancelaran la clase, los estudiantes rasgaron cientos de carteles y un grupo de exalumnos, estudiantes y profesores iniciaron un grupo de Facebook llamado Defensores de la Inclusión y la Aceptación, declarando “esperamos una clase llena de propaganda homofóbica”, aunque de hecho, la intención anunciada era traer opiniones opuestas.

Ya no es posible participar en una conversación pública sobre las sacrosantas “elecciones personales de género”. Es el proverbial “elefante en la habitación” cada vez que se plantea el asunto de la libertad de expresión. La demanda del LGBTQ por el derecho a la autoidentificación anula los mismos principios de la libertad de expresión. Si hay algún problema que no puede ser discutido, la libertad de expresión no tiene sentido. La pérdida de la libertad de expresión no desaparecerá si tales cuestiones de identidad tan cruciales, forman un núcleo central inviolable para aquellos que se retiran a sus “espacios seguros”. Pero no debemos enterrar este asunto, porque este habla a quiénes somos. Everett Piper tiene razón: “La honestidad exige que persigamos con valentía las ideas probadas por el tiempo, defendidas por la razón, validadas por la experiencia, y confirmadas por la revelación” (correo electrónico personal). ¿Somos creados por Dios a su imagen o nos creamos a nosotros mismos? Que el Señor dé su coraje a la Iglesia para decir la verdad en nuestro tiempo, como lo hizo Jesús en el suyo. Si la naturaleza esencial de la persona es constantemente suprimida en esta tierra que fue una vez “cristiana”, pronto se verá como la cultura pagana “autocreada” y sexualmente “liberada” de la antigua Roma.

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LGBTIQ – ¡A LA FUERZA!

por Guillermo Green

Por lo menos la Ministra de Educación en Costa Rica es honesta.  Como la Sala IV había permitido a los padres negar clases de Educación sexual para sus hijos, ahora el MEP se les fue arriba.   Metieron “educación sexual” en todas las materias.   ¡Gol!  ¿Qué va a hacer ahora?  ¿No enviar a su hijo a ninguna clase?

Le remito a la entrevista en La Nación (10 de abril, 2017):  http://www.nacion.com/nacional/educacion/Cambios-programas-MEP-diversidad-hablar_0_1626837328.html?utm_source=Facebook&utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox#link_time=1491842309

Es muy claro, en las mismas palabras de la Ministra:  los chicos serán instruídos en ideología de género, querer o no, y querer sus padres o no.  Personalmente revisé “Ciencias” para sétimo grado, y los contenidos “Actitudinales” incluyen no sólo “apreciar” la diversidad de orientación sexual (LGBTIQ) sino APROBARLA.  No estoy inventando.

El guante lo tiró la Ministra.  Los alumnos serán instruídos en la religión del MEP, y no la otra religión tradicionalista, retrógrada, anticuada, la que no está al tono con “los acuerdos internacionales” (no sé cuáles son).  La pregunta para todo padre tico que lee esto es: ¿entregará a sus hijos a los sacerdotes de Baal, o no?  

El Dr. Peter Jones ha demostrado que el afán por la homosexualidad siempre está ligado a la religión panteísta atea.  Como la heterosexualidad monógama es el paradigma establecido por Dios desde el comienzo de la historia, el diablo habilmente socava la lealtad a Dios destruyendo la sexualidad bíblica.   No debemos dudar por un momento.  Esta agenda de LGBTIQ es una agenda netamente religiosa, en contra del cristianismo.  Lo ponen en términos de derechos humanos, y de salud sexual.  Pero esto no tiene ninguna base racional.  La práctica de la sexualidad es primero y sobre todo una decisión religiosa, porque Dios hizo al hombre varón y hembra a su imagen.  Expresamos nuestra identidad sexual primero como una criatura de Dios.  Colocar la sexualidad en términos de “derechos humanos” es el truco de los totalitarios que están intentando usar la fuerza para imponer la religión.  Tampoco la “educación sexual” está funcionando para impedir el aumento de las enfermedades de transmisión sexual.  Nunca ha habido tanto énfasis e información sobre el sexo en el mundo.  ¿La Ministra no puede ver que eso no es el problema?  El fondo del problema de las ETS es espiritual, personal, familiar y religioso.  Y el MEP no responde a ninguno de ellos.

La agenda LGBTIQ tiene de su lado dinero (¡mucho!), el poder del Gobierno, la red de universidades públicas de Costa Rica, las instalaciones de las escuelas públicas (pagadas con nuestros impuestos, no lo olivide) y todo el poderío hegemónico del Ministerio de Educación Pública.  El padre cristiano y consciente parece verdaderamente como un David contra un Goliat.

Pero sabemos quién ganó esa batalla.  ¡No se rinda!

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