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Divididos caemos

por Guillermo Green

El año era 1453. Los musulmanes turcos comenzaron el ataque contra Constantinopla el 7 de abril, y finalmente tomarían la ciudad. ¿Cómo fue posible que esta grandiosa capital del mundo cristiano oriental cayera ante fuerzas enemigas? La historia nos guarda lecciones importantes.

Constantinopla fue edificada y declarada capital del imperio por el emperador romano Constantino en el siglo cuarto, y después de la legalización del cristianismo llegó a ser también la capital político del mundo cristiano. Estaba cerca de las ciudades conocidas del cristianismo como Nicea, Éfeso, Tesalónica y Antioquía. Por su ubicación geográfica, llegó a ser el centro de comercio entre Europa y el oriente, hasta China. Llegó a ser centro cultural y eclesiástico, renombrado por algunas de las mejores bibliotecas del mundo medieval. También sirvió como punto de impulso para la evangelización hacia el noreste, hasta Rusia.

La Iglesia cristiana se había dividido en el año 1054, producto final de muchos años en la lucha por poder entre este y oeste. El papa León IX de Roma y el patriarca Miguel Cerulario de Constantinopla excomulgaron uno al otro mutuamente, y la división fue “oficial”. Siguió comunicación y aún ayudas mutuas entre ambas, especialmente ante la creciente amenaza de los musulmanes. Pero la ruptura y división expondría a los cristianos orientales al peligro y final masacre a manos islámicos.

Los musulmanes comenzaron su expansión feróz en el siglo 7, tomando áreas en el Medio Oriente, norte de África y llegando hasta España. Pero nunca habían podido tomar Constantinopla, a pesar de repetidos ataques. Durante siglos, Constantinopla fue la principal bastión contra la invasión de los musulmanes hacia Europa desde el Medio Oriente.

El primer golpe significativo hacia su caída, fue cuando Constantinopla fue saqueada por los que vinieron a “apoyarla”. Los musulmanes durante años habían obstaculizado, hostigado, robado y matado a muchos peregrinos cristianos que querían visitar Jerusalén. Habían tomado control de toda la región, y a pesar de permitir a muchos cristianos continuar viviendo dentro de Jerusalén y en las ciudades alrededor, sucedían contínuas atrocidades contra viajeros y otros. Además, las intensiones expansionistas de los musulmanes eran obvias. El patriarca de Constantinopla pidió ayuda al oeste (pidió una cruzada contra los musulmanes), y prometió su colaboración en la forma de comida y provisiones para la cruzada. El gran fracaso vino con la cuarta cruzada en 1204. Llegó un ejército de caballeros europeos renegados a la cuidad, y fueron recibidos alegremente dentro de la ciudad como aliados. Pero para su gran sorpresa y pena, los ciudadanos de Constantinopla tuvieron que presenciar el saqueo y pillaje salvajes de su ciudad por estos mismos “aliados”, quienes destruyeron no sólo grandes obras culturales, edificios y otros, sino que robaron mucho de su riqueza y rebajaron la capital a ruinas. Los latinos quitaron el emperador bizantino, e instalaron un latino occidental, quien gobernó por cincuenta y cuatro años. Cuando los griegos pudieron retomar control de su propia ciudad, ya era tarde. La ciudad estaba en ruinas, su poder económico roto, y su imperio reducido esencialmente a la misma ciudad. Lo más doloroso era perder toda la región cristiana al sur (hoy Turquía; entonces llamada Anatolia). Esta región, además de haber sido evangelizado por los mismos apóstoles, era rica en agricultura. Pero los turcos musulmanes habían destruído sus ciudades, convirtiendo la región en pastos estériles para sus ovejas. Éfeso fue dejado en ruínas en 1308. Nicea cayó en 1331 y perdió significancia. Antioquía fue conquistada también, habiendo sido la tercera ciudad del imperio Romano. Terminó en ser una ciudad insignificante excepto por sus muchas ruínas.

El resultado de la conquista musulmán de Asia Menor fue la desaparición de cultura y productividad, reemplazadas por rapiña, esclavitud y pobreza. Millares de cristianos fueron capturados y vendidos como esclavos; es decir, los que sobrevivían la toma violenta de su ciudad.

La división del cristianismo entre oeste y oriente contribuyó grandemente al debilitamiento de ambos, en este caso, a Constantinopla. Cuando los griegos retomaron su ciudad, Roma amenazaba con volver a atacarla, y el emperador bizantino temía con justa razón un ataque del oeste. Debido a esto, en el año 1303 el emperador Andronikos II le abrió las puertas a un soldado mercenario llamado Roger de Flor, quien había peleado en Sicilia, Italia y España, acompañado de sus ocho mil mercenarios. Llegando en siete barcos, su misión era defender Constantinopla contra ataques desde el Oeste, y también asistirlos en contra del creciente imperio turco Otomano. Roger y su bando eran conocidos como “La Gran Compañía Catalán”. Pero lo que Androkinos II no sabía, es que era reconocidos como los peores mafiosos, crueles, traidores, deshonestos y desleales que hubo en el siglo catorce, estafando y traicionando a todo rey que los contrataba.

Androkinos envió a Roger contra los Otomanos, contra quienes primero peleó, para luego unirse a ellos. Durante doce años la Compañía Catalán saqueaba, torturaba y mataba a cristianos, y según reportes, obligaban a los padres a mirar mientras sus hijos, llorando, eran empaladas frente a sus ojos. Destruían granjas, dejando a los agricultores a morir de hambre. Quemaban pueblos enteros. Llegaron a ser más odiados y temidos que los mismos turcos, y sólo pudieron poner fin a su terror con buen estilo bizantino. Los invitaron a un gran banquete en Adrianápolis, donde Roger y sus capitanes fueron asesinados, junto con otro mil de sus guardaespaldas. En el año 1315 fueron finalmente y totalmente echados, pero habían dejado más arruinadas las débiles finanzas de Constantinopla y más desacreditada su reputación.

Hasta este momento en la historia los golpes contra la integridad de la ciudad de Constantinopla, el imperio bizantino, y la iglesia oriental venían desde afuera. Los musulmanes no habían podido pasar a Europa porque no habían podido pasar por el trecho angosto de agua y tierra que ocupaba la ciudad. Pero en el año fatídico de 1349 los bizantinos mismos abrirían la puerta, y todo por pelearse entre ellos mismos. Mientras los sultanes, al heredar la corona, simplemente estrangulaban o de otra manera mataban a sus hermanos rivales, los griegos se peleaban la corona con intrigas o estratagemas. En esta ocasión, al morir el emperador en 1341, dos familiares pelearon el trono. Uno de ellos, coronado como Juan VI, había dado su hija en casamiento al sultán turco a cambio que ella podía permanecer como cristiana, petición que fue honrada por el sultán. En dos ocasiones Juan VI pidió auxilio a su “yerno” musulmán, y recibió apoyo en su guerra civil. Y cuando Serbia atacó a Tesalónica en 1349, Juan VI pidió ayuda de nuevo, y veinte mil turcos cruzaron los Dardanelos a tierra europea. Salvaron a Tesalónica, pero ahora los turcos estaban en Europa, y pasarían tres siglos durante los cuales Europa casi caería en sus manos.

Rapidamente los musulmanes forzaron camino hacia adelante, caputurando otras ciudades europeas. Los siguientes sultanes turcos conquistaron toda Macedonia, Bulgaria y Serbia, y para el año 1389 Constantinopla estaba totalmente rodeada por turcos musulmanes, y alcanzable sólo por mar. Gradualmente los turcos se prepararon para la batalla final contra Constantiopla. A pesar de pedir auxilio a Roma, la respuesta a los griegos fue negativa.

Uno de los preparativos claves que hizo el sultán Mehmed fue la construcción de un cañon monstruoso que medía 28 pies de largo, capáz de disparar una bola que pesaba mil doscientas libras. Cuando dispararon la primera prueba, se oyó a una distancia de 10 millas, y la bola se enterró sies pies en la tierra. Requería quince yuntas de bueyes para moverlo y setecientos hombres para operararlo. Se podía disparar sólo siete veces al día.

Mehmed inspeccionó personalmente los muros de la ciudad de Constantinopla, que ahora estaba resignada a tener que tratar de resistir el ataque sólos, sin la ayuda de nadie. El ataque comenzó el día 7 de abril, 1453, con una fusilada de cañones contra los muros, con el monstruo en medio de todos. El sitio había comenzado.

Los turcos tenían casi rodeada la ciudad de barcos, excepto por una porción del río barricada contra el ingreso de otros barcos. Mehmed ordenó a sus barcos tratar de romper la barricada, pero fueron repelados por los barcos cristianos, después de una pelea feróz entre ambos navales. Los cañones seguían bombardeando los muros, mientras los de la ciudad los reparaban todas las noches. Pero sabían que era una tarea destinada a fracasar tarde que temprano. No podían seguir reparando para siempre. Las cosas se empeoraron, y los de la ciudad rogaban a su emperador a salir de Constantinopla, y refugiarse a salvo para que un gobierno bizantino perdurara en su nombre de alguna manera. Se negó a salir de la ciudad, prefiriendo morir con su pueblo.

Los bombardeos continuaron por siete meses, sin que un sólo turco hubiera podido entrar a la ciudad. Mehmed estaba furioso, y ya no aguantaba su ira. Preparó para un asalto masivo final, y los de Constantinopla podia ver los preparativos gigantescos de soldados y armamentos. Se abrazaron en despedida los unos a los otros, y fueron a la iglesia la Hagia Sophia para la última liturgia celebrada en ella después de su construcción novecientos años antes. Oraron a Dios, sonaron las campanas mientras se oía el estruendo del ataque de los cañones, y salieron a pelear su última batalla.

Dentro y fuera de la ciudad la batalla rugía, hasta que los turcos descubrieron una puerta que por accidente no se había asegurado. Entraron en la ciudad algunos turcos, clamando que había caído la ciudad. En la confusión, los cristianos afuera volvieron a entrar a la ciudad, pero los turcos los siguieron como caudal, y cayó la ciudad en manos turcas. Como de costumbre, los musulmanes masacraron hombres, mujeres y niños en masa. El emperador se había lanzado a la pelea, y fue descuartizado bajo las cimitarras turcas.

Muchos se habían congregado en la Hagia Sophia mientras los turcos derramaban toda la sangre que podían en las calles. Después de horas de matanza, gradualmente los musulmanes recordaron que muchas de estas personas valían más vivas que muertas – como esclavos. Entraron a la iglesia derrumbando sus puertas, y mujeres y niñas fueron violadas en el sitio, mientras los turcos peleaban unos contra otros por llevarse a las más bonitas. Los infantes y los ancianos fueron aniquilados de una vez como inútiles. Los otros fueron amarrados con soga como ganado, y llevados a los mercados turcos para ser vendidos como esclavos en este negocio lucrativo de los musulmanes. Mucho de la ciudad fue demolido, las iglesias con su arte despedazadas, las bibliotecas destruídas. Los nobles de la ciudad fueron ejecutados, afirmando su fe en Jesucristo. Uno de ellos, el duque Lucas Nostras, fue sentenciado a muerte junto con sus dos hijos. Miró su decapitación sin derramar lágrima alguna, sabiendo que morían en la fe, y se sometió sin protesta a la misma suerte.

Ahora nada impedía el ataque directo de los musulmanes a Europa. Constantinopla había sido la última barricada de este impero violento expansionista, y ahora yacía en ruínas. Y proceder adelante lo harían los turcos, intentando la toma de la misma Europa. Su derrota en Hungría, por la providencia de Dios, sería otra historia. Ya se había concluída de manera muy triste este paso.

Conclusión – Con el cambio de un sólo factor, toda esta historia hubiera sido muy diferente. El debilitamiento y descenso de Constantinopla se debió claramente a luchas, divisiones, y peleas internas entre los que debían apoyarse. Cuando los cristianos del oeste saquearon a Constantinopla, cometieron uno de los crímines más viles de toda la historia. “Amigos” y “hermanos” llamados a apoyar se volvieron contra su propia familia cristiana motivados por mera avaricia, codicia, y los impulsos más bajos. Imperdonable quedará registrada esta barbaridad para toda la historia.

Sin embargo, el último paso en el fracaso de Constantinopla fueron los mismos griegos, peleando entre ellos, ¡invitando a los turcos a ayudarles contra sus propios ciudadanos! Esta última división interna terminó mostrando hasta qué extremo el deseo de poder y dinero confunde la buena razón. El hombre, creyéndose más astuto que el otro, por su sed de poder y riqueza, es capaz de ejecutar voluntariamente su propia sentencia de muerte.

Si fuera por las acciones de los “cristianos”, los musulmanes habrían tomado Europa, y el Oeste habría sido musulmán desde 1500 en adelante. La providencia de Dios actuó de otra manera, por lo cual podemos darle gracias al Dios soberano quien impide nuestra propia locura. Pero la lección amarga de todos estos eventos no debe escaparnos.

La lucha entre hermanos, las peleas internas, la búsqueda de poder personal, sólo traerá fracaso, y posiblemente grandes consecuencias horribles. En el caso de Constantinopla, es incalculable el sufrimiento por muerte, violación, esclavitud y separaciones que tuvieron lugar. Para nosotros que no hemos experimentado estas cosas, son meramente una historia. Pero seres humanos vivieron en carne propia las tristes consecuencias finales del orgullo humano, el egoísmo humano y el descuido de algo sumamente importante para todo éxito – la unidad.

No debemos dejar de ver el golpe dado al mismo cristianismo con la caída de Constantinopla. Ahora la religión musulmana sería impuesta. Las obras misioneras se estancarían. Muchos cristianos vivirían ahora bajo opresión a veces cruel y violenta. La región entraría en una etapa oscura para el Evangelio – hasta hoy.

Nuestras luchas hoy en día no acarrean la caída de un imperio. Sin embargo, el hecho de que las consecuencias son inferiores no las justifica. En primer lugar, toda expresión de orgullo, egoísmo y arrogancia son un afrenta profunda contra Jesucristo, el Cordero de Dios quien dejó la gloria que tenía con su Padre, y dio su propia vida por nosotros. En segundo lugar, no sabemos el alcance de nuestras “pequeñas” luchas. No podemos saber el daño que hará nuestro mal testimonio. No sabemos qué persona clave rechazó el cristianismo por causa de nuestra necedad. No sabemos cuáles oportunidades perdimos porque estábamos “peleando el trono” entre nosotros, mientras el enemigo preparaba cañones monstruosos. No sabemos cuántos se desanimaron y dejaron de servir con ánimo porque fuimos causa de enfriamiento.

Hay ocasiones cuando el cristiano es llamado a pelear, por supuesto. En estas ocasiones debemos revestirnos de dos cosas: 1) certeza que el enemigo presenta una amenaza real a la fe. No todos los enemigos de la fe presentan el mismo grado de peligro. Con algunos no vale la pena perder el tiempo; 2) valentía a dar nuestra vida por la causa de nuestro Señor.

Un problema común entre los cristianos ha sido, y siempre será, tildar a algunos que realmente son amigos como enemigos. Esto sucede por varios motivos, uno de los cuales es la cobardía. Como los verdaderos enemigos por lo general son fuertes, el cobarde crea enemigos de los que realmente no lo son, y marcha en triunfo contra quienes ni siquiera quieren pelear.

Otro motivo es el que ya vimos en los casos con Constantinopla: el orgullo, egoísmo o avaricia. Algunos buscan con la destrucción de otro su propio ascenso, cosa que sólo se logra en el plano humano, pero no celestial. Así dijo nuestro Señor Jesucristo, que entre las naciones impías los “grandes” son los que son servidos, pero en su reino los más grandes son los que más sirven.

Los acontecimientos de la historia nos pueden enseñar  lecciones muy importantes sobre prioridades y consecuencias. Es mi humilde opinión que la caída de Constantinopla nos ofrece una advertencia trascendental sobre ambas.

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Volcanes, desastres y la pachamama caprichosa

Por Guillermo Green

Durante un mes hemos presenciado el poder y destrucción del volcán en Hawaii, y esta semana pasada el catástrofe del Volcán de Fuego en Guatemala.  Nuestro corazón y alma realmente se duelen con todos los que perdieron seres queridos, o casas y bienes.  Es casi inimaginable las escenas que vemos en las fotos.

Espero que los paganos, adoradores de la pachamama, se reserven sus comentarios un poco mejor esta vez, que cuando el tsunami masivo destruyó las costas de Indonesia en 2004.  En esa ocasión recuerdo PERIODISTAS de periódicos principales decir que “la tierra ya no aguanta la contaminación y se está rebelando” y otras estupideces parecidas.  Por supuesto, la culpa la tenía los EEUU.  Pero nadie me podía explicar porqué la pachamama mataba indoneses por culpa de los estadounidenses … claro, los paganos no son conocidos por su destreza en la lógica.

Ahora los volcanes se alborotaron.  Ya no pueden decir que es por la contaminación, dado que la hipótesis de Al Gore está más que muerta, y llevamos 20 años sin calentamiento alguno.  Muchísimos estudios científicos de muchas ramas diferentes (atmosféricos, océanicos, astronómicos, geológicos) concuerdan con que ya no sólo NO se está calentando el planeta continuamente, sino que algunos grados de calor y un ascenso de CO2 son saludables para la tierra.   !!

Ahora la tierra he emitido una cantidad inpensable de CO2, basura, y otros gases tóxicos a la atmósfera, además de la destrucción masiva que estos volcanes hacen.  ¿Correrá Green Peace a demandar a la Tierra?  ¿Correrá el Sierra Club a meter pleito en las cortas por contaminar el planeta?   “No sea absurdo” usted me dice.  Pero un momento.  En el espacio de horas o días, un sólo volcán lanza cantidades incalculables de contaminantes a la atmósfera, y son capaces de cambiar el clima por años después en una área grande alrededor.  Los efectos pueden sentirse casi al otro lado del mundo por las corrientes de aire.  ¿No hay culpable?  ¡Vamos!  ¿No hay culpable?  ¿Hay alguna explicación racional?

Los paganos por fuerza tendrán que aceptar una realidad terrible:   su dios impersonal es a la vez caprichoso, y en cualquier momento eructa y mata sin explicación.  Hay que tratar de apaciguarlo de todas las formas posibles para “cubrir todas las bases”.  He ahí vienen los mil sacrificios a la Tierra que las religiones paganas inventan, el más extremo en momentos de extrema crisis siendo el sacrificio humano – precisamente lo que practicaban muchos pueblos que experimentaban la violencia de la naturaleza.

Los absurdos modernos son demasiados en cantidad y demasiados en lo absurdo.  Todas las agendas paganas se promueven como “respuesta” a lo caprichoso del dios Tierra.  Algunos incluyen:  la sobrepoblación amenaza la tierra, hay que abortar.  Los heterosexuales patriarcales oprimen a la humanidad, hay que promover LGBTQXYZMNOPRS.  La homosexualidad traerá paz y armonía a la humanidad.  Un Estado totalitario “ateo” (léase: no guiado por la biblia) es la respuesta a los males de todos los hombres.  Y así continúa.  Creo que el lector consciente podrá ver que cada una de estas propuestas está creando muchísimos catástrofes en las sociedades que las implementan.

Personalmente encuentro una respuesta muchísimo mejor en el relato de Job, donde Dios entrevista a Job.  Job personalmente sufrió terriblemente, y con sus amigos consejeros debate los grandes temas de los catástrofes y el sufrimiento humano.  En la parte final cuando Dios se le presenta, encontramos algo impresionante.  La “respuesta” de Dios a Job comienza con un despliegue de todas las grandezas de la creación, desde las constelaciones, hasta los animales de tierra y mar.  Job es llevado a contemplar dos cosas principales:  el poder de Dios y la sabiduría de Dios.  En este “diálogo” Dios nunca le comunica a Job una respuesta específica sobre su propia experiencia.  Pero sí le pide respuesta ante la evidencia de su poder y su sabiduría.  Ahí Job responde:  “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.   ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.  Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.  De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.  Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza”. (Job 42:2-6 R60)   La respuesta de Job es sumisión humilde y voluntaria ante el Creador poderoso y sabio.

Tanto el pagano como el cristiano tiene que confesar que muchas veces no sabe el “por qué” de los catástrofes.  Pero hay una gran diferencia entre los dos.  El pagano NUNCA podrá saber NADA sobre el asunto, porque su dios no es personal, ni mucho menos racional.  El cristiano sabe que su Dios es personal y sabio.  Tal vez algún día nos da una explicación.  Tal vez no.  Sin embargo, es muy diferente saber que uno está en manos de un Dios Padre personal, sabio y justo.  El apóstol Pablo ya nos había advertido.  Esta creación “gime” a causa del juicio de Dios sobre el pecado.  Todos estamos involucrados y afectados por ese juicio.  Pero hay más, para el creyente en Jesucristo.  La creación fue sujetada “en esperanza” de una consumación un día, cuando Dios hará nueva tierra y nuevos cielos.  No es un cuento.  Es parte de la esperanza con la cual el cristiano enfrenta los catástrofes en este mundo.

El pagano vivirá toda su vida ante un dios impersonal caprichoso y malévolo.  No puedo entender qué atracción esto tiene para las personas.  Dios nos llama a todos a retornar bajo su cuidado paternal mediante Jesucristo su Hijo, el que experimentó el catástrofe cósmico más grande posible en la cruz – el castigo de su Padre por los pecados de nosotros.  ¡Ese ‘catástrofe’ marcó el comienzo de la gloriosa re-creación del universo en poder, sabiduría, justicia y amor!

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¿Cual es la obsesión con el sexo?

Por Guillermo Green

En Costa Rica, al igual que en muchos otros países, hemos presenciado un énfasis extraordinario en la sexualidad. Los ministerios de educación, los ministerios de salud, las ONG’s, la Corte Interamericana, los presidentes y diputados – ¡parece que es todo el mundo! – andan promoviendo más sexo a edades más tiernas con más personas del sexo opuesto, todo a escondidas de sus padres si así lo quieren.

Estoy seguro que hay muchos padres de familia y personas de sentido común que mueven la cabeza en admiración y se preguntan: “¿qué es esta increíble obsesión con el sexo?” “¿No tienen otras agendas los políticos en que gastar sus energías?”

La verdad es que a todas luces sorprende. En Costa Rica la economía se precipita hacia una crisis inminente. La drogadicción se incrementa. Las enfermedades de transmisión sexual están fuera de control. Los servicios públicos de salud están colapsados, los medicamentos que suministran son de los más baratos y menos efectivos, y para colmo de males, con los fondos ya insuficientes para atender múltiples casos graves y reales de la ciudadanía común, ¡hay que suministrar costosas hormonas para transexuales que “se sienten” que son lo que no son! La infraestructura del país no avanza a pesar de que hace varias administraciones nos están prometiendo un trén aéreo que recorre el Valle Central (¡y algunos les creen!). Las “reformas fiscales” no reforman nada, mucho menos bajan el gasto inflado del gobierno sino sólo suben impuestos al nivel que se sienten totalmente ahorcados los pequeños empresarios. Y la respuesta del gobierno a cárceles antiguas, y sobrepobladas (porque nunca construyen más), es ¡soltar un montón de criminales a la calle mucho antes de cumplir su condena! Pero – (¡bombos y tambores!) – hay que enseñar el sexo antes que todo…. ¡Esta es la gran necesidad!, dicen nuestros brillantes arquitectos de la utopía futura quienes garantizan la paz, el bienestar, la autorrealización, la establización del clima planetario, el cese de las guerras, el amor fraternal – ¡todo por medio de implementar guías sexuales en pre-escolar! En el camino me perdieron. Su lógica trasciende esta pobre mente mía.

¿O habrá otra lógica en juego? El Dr. Peter Jones en dos libros muy importantes: “El Dios del sexo” y “Uno o Dos” (disponibles en http://www.clir.net), señala algo que para este humilde servidor tiene más sentido que todas las demás explicaciones. Jones nota que lo PRIMERO que la biblia enseña acerca del hombre es que está hecho “a imagen de Dios” y que esta imagen consiste en ser “varón y hembra”. Esta imagen dual, exteriorizada en una de dos posibilidades (varón o hembra), nos lleva a considerar a nuestro Creador. En la biblia, el matrimonio entre un HOMBRE y una MUJER es mencionado como siendo un reflejo de la relación entre Cristo y su iglesia (ver Efesios 5:21ss). El primer matrimonio entre Adán y Eva unía dos seres diferentes (hombre y mujer) en una relación íntima de pacto, de integridad, fidelidad, y productividad. Esta relación de dos seres diferentes para propósitos sublimes (señorear en la tierra, multiplicarse y llenar la tierra, etc) reflejaba otra relación aún más trascendental: la relación entre el Creador y el hombre. Esta relación también se define como un “pacto” en la biblia, porque cumple con todos los elementos de una relación íntima, de fidelidad (hasta que Adán desobedeció, rompiendo el pacto), y productividad.

Ahora podemos ver la obsesión con la sexualidad de los que NO creen la biblia, y los que quieren destruir el orden que Dios ha instituído. De hecho, muchos de los promotores activos de la agenda ‘sexual’ no practican la fe cristiana, y muchos inclusive, rechazan y se burlan del cristianismo. Es lógico. Porque quieren borrar toda memoria de un Creador que nos tiene por responsables ante Él. Y nos juzgará por nuestras obras.

Los que aún dicen creer en el Dios de la biblia y a la vez han adoptado la agenda feminista y homosexual sencillamente están viviendo una gran inconsistencia.

La lógica procede así: 1) Confundimos y enredamos el hecho de ser “varón y hembra”. Enseñamos que eso no existe, el género es una ‘construcción social’, es lo que uno quiera o sienta hoy; 2) Si no somos o varón o hembra, tampoco somos hechos a la imagen de Dios. No es Dios por medio de la biblia quien nos define. Las definiciones son fluídas, no como la biblia define rigidamente “varón” o “hembra”; 3) Si no somos hechos a la imagen de Dios, seguramento ni siquiera hay Dios. O si lo hay, somos nosotros los dioses en la tierra.

El propósito final del “enredo sexual” es eliminar al Dios del sexo.

Este proceso de ‘lógica’ no es muy lógico, porque hay demasiados presupuestos absurdos, anti-científicos, anti-racionales, y anti-humanos. Sin embargo, tan desesperados son los anti-cristianos que se contentan con pasearse en toda una generación de juventud, echándolos a perder con absurdos. Los suicidios entre adolescentes y jóvenes nunca han sido más altos. ¿Responsibilizaremos a los educadores por sembrar desesperación y más confusión sobre su naturaleza en estos jóvenes? Más de un sociólogo y psicólogo ha dicho que las guiás sexuales contienen “abuso” psicológico, porque dañan en vez de liberar.

¿Qué hacer? 1) Unir nuestras familias y cimentar nuestros pensamientos sólidamente en la Palabra de Dios. 2) Luchar por la libertad de vivir nuestras vidas en el hogar libres de hostigamiento del gobierno. Luchar por la libertad de educar a nuestros hijos como nos plazca. La lucha por la libertad no debe tener tregua. 3) No dejar la plaza pública sin testimonio de la VERDAD. La verdad tiene aspectos científicos, educativos, sociales, políticos y espirituales. Los cristianos no podemos dejar que los anti-cristianos implementen sus programas absurdos y suicidas mientras nos quedemos de brazos cruzados.

Saludos, querido lector, y éxito en su lucha a favor de la vida, la sanidad integral, la libertad y la fe.

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Elecciones Costa Rica – ¿fruto amargo?

por Guillermo Green

Hace aproximadamente un año muchas personas (especialmente padres de familia) comenzaron a despertarse ante un impulso extraño y fuerte dentro de la educación pública.  La cara más visible son las hoy “famosas” guías sobre la sexualidad, que fomentan una perspectiva sexual que Peter Jones llama “unista” (panteísta) – es decir, totalmente ajena al marco bíblico, y en función de un programa que aleja al hombre de todo sentido de ser hecho a la imagen del Dios Creador – “varón y hembra” (recomiendo los dos libros de Peter Jones:  Uno o Dos /  El Dios del sexo, disponibles en CLIR, Tel 2229-7007).

Los que hemos seguido las corrientes “paganas” dentro y fuera del gobierno costarricense sabemos que las raíces son mucho más profundas.  De hecho, no son sólo las guías sexuales sino todo el currículum que está contaminado – lo dijo la misma Ministra de Educación.

Pero es el momento de poner los pies en la tierra y abrir los ojos.  La verdad es que durante los últimos CINCUENTA  (¡50!) años o más, la población costarricense ha financiado con sus impuestos a varias instituciones educativas (UCR, UNA, TEC entre otra) que se han dedicado a desbaratar la cosmovisión bíblica, destruir cualquier vestigio de “fe” que tengan los estudiantes, y preparar paganos practicantes para todas las esferas de la sociedad, especialmente el gran aparato de la Educación Pública y el Estado.  No hace falta testimonio personal para ver lo que está pasando, pero añadiré el mío.  He tenido vecinos que son profesores en la UCR, ¡de teología!, cuya meta expresa es destruir una sencilla fe en la Palabra de Dios.  He tenido a muchos amigos universitarios que me han relatado el ataque contra el cristianismo directo o indirecto de parte de sus profesores.  Todas las mañanas se puede escuchar en “Radio U” los ataques contra uno u otro aspecto de una cosmovisión bíblica, mientras superficialmente denigran “el patriarcado”, “el machismo”, “el capitalismo”, “el fundamentalismo”,  y otra vuelta a lo mismo como disco rayado.  Y ¿cuál ha sido el fruto?  Un sólido y continuo incremento en embarazos de jovenes solteras, violencia doméstica, uso ilícito de drogas, suicidios (especialmente entre jovenes), divorcios, corrupción imparable, e inconformidad general con las condiciones personales y sociales de la gente.  ¿No es obvio para el más sencillo?  Entre más nos “evangelizan” los paganos, peor se pone la sociedad.

Mas de una persona ha denunciado las “fábricas” de paganos (las universidades), pero la población costarricense prestó oídos sordos, y siguió votando por los mismos líderes políticos comprometidos con este rumbo durante décadas.  Pero ahora que el árbol produjo fruto, y ¡bastante!, no nos gusta.  Sabe feo.  Es amargo, no, podrido.  Y entra en operación el salto visceral del padre o la madre mientras trata de proteger a su hijo de este fruto amargo y podrido.  Por lo menos existe todavía amor paternal y maternal…

PERO ninguna acción superficial va a cambiar el sabor del fruto; se requiere cortar la raíz.  Y se debe comenzar con el sistema educativo, porque es aquí donde tenemos el círculo cerrado.  Las universidades maleadas producen los políticos que establecen guiás y políticas nocivas, y producen profesores (algunos, ¡no todos!) y especialmente directores, que van a implementar las reglas.  De ahí el currículum enseña un montón de cosas como si Dios no existiera y el hombre fuera dios en la tierra.  Poco a poco se está creando toda una “atmósfera” atea en que Dios no encaja.  Después cuando se intenta decir “¡Pero Dios dice… !”  lo van a mirar con frente funcida y decir “¿cuál dios?”

La educación debe estar bajo la autoridad de los padres, no bajo políticos formados por un sistema que ha declarado la guerra contra Dios.  Costa Rica debe dar entera libertad a las escuelas privadas para enseñar como los padres dicten.  Y las escuelas públicas deberían obedecer más a la voluntad de los padres.

¿Qué tiene que ver todo esto con la elecciones?  Pues, mucho.  El PAC ha sido el promotor más fuerte y efectivo hasta el momento de implementar un currículum anti-Dios.   Hace años Dios fue quitado de todas las materias “normales”.  Y hoy el gobierno de Luis Guillermo ha montado un ataque frontal mediante el currículum escolar.  Se supone que Carlos Alvarado seguirá el mismo rumbo, pues no hay nada que contradiga ello.  Y el pueblo costarricense dio su voto a un partido dedicado a la re-interpretación del mundo, de la vida, del ser humano, y de la fe, una re-interpretación contraria a lo revelado en las Escrituras.  Pero es una agenda que está dando FRUTO AMARGO.  Nada más compre un periódico si no me cree.  En un futuro post hablaremos del porqué la obsesión con la “sexualidad”, porque sí hay un motivo que se debe reconocer.  Por ahora, tomemos consciencia.  La educación debe ser devuelta a los padres, a quienes les corresponde.  Y las universidades estatales ¡des-paganizadas!

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Elecciones en Costa Rica

por Guillermo Green

Anoche Costa Rica recibió las noticias sobre su nuevo presidente.  Contrario a la encuestas, ganó el candidato del PAC, el partido que actualmente tiene el poder en el gobierno.  Hay algunas cosas que podemos observar en esta elección.

  1. Dios es soberano.  El pueblo tiene lo que Dios ha dispuesto.  El cristiano sabe que el reino de Dios continua sin parar, hacia el Día Final cuando todos rendiremos cuentas.  El cristiano descansa y persevera.
  2. El pueblo tiene lo que merece.  Como gozamos de la libertad de elegir libremente a nuestros líderes, gracias a Dios, el pueblo ha eligido al que quiere – para bien o para mal.
  3.  Las encuestas una vez más se ven imprecisas y equivocadas.  Debemos olvidarnos de ellas.
  4. Las “profecías” de algunos sobre la candidatura de Fabricio Alvarado se ven lo que siempre sabíamos – inventos humanos.  Que TODOS tomen nota – especialmente Fabricio y los que confiaban en ellas.
  5. La relación de Fabricio con el ala extrema herética del neo-pentecostalismo se prestó para que muchos le “tuvieran miedo”.  Al haber yo tratado a Fabricio personalmente, no creo que habría caído en la trampa de intentar dirigir al país con base en consejos o visiones de su “pastor”.  Sin embargo, demasiadas personas en Costa Rica no quieren correr el riesgo de colocar al país en manos de “locos”.  Aquí vemos que la expresión pentecostal y neo-pentecostal no podrá ofrecer un plan confiable a la mayoría de los ciudadanos.  A pesar de apoyo masivo de muchos católicos, no era suficiente.
  6. Opino que el voto por presidente no era tanto en favor del PAC, sino en contra del RN.  El hecho de haber logrado más diputados el partido de Fabricio, y mucho más Liberación Nacional, es un indicador de que el pueblo costarricense no confía necesariamente en el PAC, sino DESCONFÍA de un presidente neo-pentecostal.

El futuro dirá si el nuevo presidente sigue la campaña de Luis Guillermo contra los fundamentos bíblicos de la familia, la educación, y la libertad.  Los esfuerzos de muchos costarricenses no han sido en vano, y no se debe “darse por vencidos” con los temas de las guías sobre la sexualidad, la ideología de género, y la libertad en varios ámbitos.  Cuatro años en el plan de Dios, para quien mil años son como un día, no son nada.  El cristiano calvinista es siempre un optimista porque su Rey gobierna, habrá justicia en la tierra, y el Espíritu de Dios fortalece nuestro corazón.

¡Soli Deo Gloria!

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La falacia de los “derechos humanos”

(tomado de Prensa Republicana: ver sitio abajo)

Por Gabriel Boragina

Hemos escrito bastante sobre la gran tergiversación en los términos que significa la populista “derechos sociales” o “estado social”, “organizaciones sociales”, etc. Todas fórmulas y expresiones que ocultan un significado muy diferente al que quieren aparentar y que -en definitiva- esconden como objetivo el logro de porciones de riquezas que deberán ser detraídas a unos para ser entregadas al grupo que se oculta tras el adjetivo “social”.

“[…] los derechos individuales han pasado de ser “negativos”, una esfera protegida de acción, a “positivos” una exigencia de materialización de beneficios concretos que inevitablemente exige quitar a unos para dárselo a otros.”[1]

Antiguamente, la única noción concebible -tanto jurídica como filosófica y económicamente- era la de derechos individuales. Todo el mundo, en épocas ya idas, tenía clara conciencia de qué significaban estas palabras unidas, y nadie cuestionaba la claridad de su sentido, al punto que había un gran consenso en cuanto a que separados estos vocablos perdían total representación. Hoy en día las cosas al respecto han cambiado bastante.

“Las libertades sancionadas por las cartas constitucionales de los siglos XVIII y XIX proporcionaban espacios y garantías para la acción libre del hombre, pero no atribuían ventajas sustantivas a nadie. Eran derechos absolutos (incondicionales) porque no tenían “coste”, porque su satisfacción no exigía la cooperación forzosa de los demás.”[2]

No eran derechos positivos sino negativos, en el concepto de que tales garantías constitucionales aseguraban que nadie pudiera interferir con las acciones, libres, voluntarias y lícitas de toda persona, reconociendo la misma obligación negativa hacia los demás. En algunos casos, los autores se refieren a ellos como derechos naturales, propios e inherentes a la condición humana, y por esto recibían este nombre. Constituían la órbita de conducta donde cada uno -sin lesionar los iguales derechos del prójimo- podía hacer lo que se le viniera en gana.

“Si tengo derecho a trabajar y nadie quiere contratarme, alguien (el gobierno) debe forzar a otro para que lo haga. Así, los derechos iguales para todos del liberalismo clásico se han transmutado en desiguales, en discriminaciones. Los modernos derechos sociales son costosos y además generan expectativas de satisfacción crecientes que inexorablemente se traducen en un deterioro, por no decir, en un creciente quebranto de los primeros.”[3]

Los “derechos sociales” son la más pura expresión de la negación del Derecho mismo, y son la causa de todos los males sociales (aunque resulte paradójico). Se tratan -como han expresado profundos pensadores, como el Dr. Alberto Benegas Lynch (h)- de pseudoderechos. Sin embargo, es la corriente imperante y dominante, no sólo en el campo jurídico sino en el económico que es donde más daño causan, ya que para que se cumplan tales “derechos sociales” se deben violar los derechos naturales de otra persona o de un conjunto de ellas. La misma necesidad de tener que calificar la palabra derecho, que ha perdido su sentido univoco para pasar a adquirir otro equivoco, nos da la pauta del caos legislativo y económico en la materia en el que se vive.

“Los derechos, que resultan significativos, son los derechos naturales, no los que se confieren por una autorización legislativa. Los llamados “derechos sociales” de hoy en día no son “derechos” y, sin dudas, no son “programas de ayuda social” pues nadie tiene la facultad de ayudar a expensas de otro; son más bien demandas que la sociedad puede o no satisfacer.”[4]

Participamos de la utilización de la locución derechos naturales que consideramos auténtica y la adecuada para expresar la naturaleza y esencia de los verdaderos derechos a los que antiguamente no era necesario adjetivar. Como bien expresa el autor que ahora comentamos, los derechos jamás provienen de la ordenanza gubernamental, ni de decreto, ni aun de ley positiva alguna. El poder político ha de reconocer los derechos individuales o naturales, mas no puede crearlos y, por supuesto, mucho menos abolirlos. Así, la Constitución de la Nación Argentina reconoce tales derechos individuales, aunque -lamentablemente- después de la infortunada reforma sufrida en el año 1994 su texto se vio desnaturalizado por completo.

“Y no obstante, en las democracias industriales modernas, a un gran número de ciudadanos se les exige trabajar para mantener a otros: en Suecia, el Estado más retrógrado en este sentido, por cada ciudadano que se gana la vida, 1.8 son mantenidos completa o parcialmente por los impuestos que él debe pagar; en Alemania y Gran Bretaña la proporción es de 1:1, y en los Estados Unidos de 1:0.”[5]

Si este es el panorama de las democracias industriales modernas imagínese el lector cual será el de los populismos latinoamericanos, donde del asistencialismo social se ha hecho más que una cultura, sino un culto mismo, y en los cuales postular la disminución o eliminación de los programas sociales de “ayuda” (en el caso particular de Argentina conocidos como “planes sociales”) es un tema tabú y merecedor de la más severa condena social para quien siquiera lo insinúe.

“Los pensadores comunistas y fascistas insistieron en que las personas somos sólo títeres de los supuestamente inapelables “capitanes de la industria”, un argumento falaz pero atractivo y conveniente para justificar que la política nos recorte o arrebate la libertad. Podemos decir que estamos en manos de leyes históricas inapelables, como diría Marx, o de héroes imprescindibles, como diría Carlyle, o de sombríos poderes económicos, como han sostenido cientos de artistas.”[6]

Para evitar esto, los propios comunistas han propuesto -como lo aclara el mismo autor líneas más abajo- la creación de los denominados “derechos sociales”. Es justamente en esos falsos “males” invocados por socialistas y fascistas (como los nombrados) que se sostiene que estamos “necesitados” de “derechos sociales”. Lo que realidad quieren es suprimir los únicos derechos reales existentes: los individuales o naturales (como lo han hecho y lo continúan haciendo). La idea de fondo es que el gobierno pueda manejar nuestras vidas y recursos como mejor le parezca.

[1] Lorenzo Bernardo de Quirós “Las consecuencias políticas del liberalismo: La declaración de derechos y el debido proceso”. Seminario Internacional sobre la Democracia Liberal. Democracia, Libertad e Imperio de la Ley. Sao Paulo. 15/16 de mayo Pág. 18-19.

[2] Lorenzo Bernardo de Quirós …ibidem.

[3] Lorenzo Bernardo de Quirós …ibidem.

[4] Richard Pipes. “Propiedad y Libertad: La Piedra Angular de la Sociedad Civil”. Fundación Friedrich Naumann. México Business Forum Pág. 23-24

[5] Richard Pipes. …ibidem, Pág. 23-24

[6] Carlos Rodríguez Braun “Cultura y economía”. Revista Libertas 41 (octubre 2004) Instituto Universitario ESEADE Pág. 4

https://prensarepublicana.com/la-falacia-los-derechos-sociales-gabriel-boragina/

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Gracia común y maldición común

Por Guillermo Green

En la misericordia de Dios, pude someterme a una operación de cadera, en la cual el médico corta todo el hueso de mi cadera gastada, y la reemplaza con una prótesis de titanio y nylon de alta densidad.  Doce horas después de cirugía estaba caminando con muy poco dolor, y escribo esto 10 días después de la operación.  Estoy casi llevando una vida normal.  Increíble.

Mientras reposaba en el hospital con tan poco dolor y tan excelentes resultados, meditaba en el significado teológico de lo que me acababa de acontecer.  Sabemos por la Biblia que las caderas defectuosas, el dolor, y finalmente la muerte – son el fruto justo de la condenación de Dios sobre nuestro pecado.  Cuando Dios maldijo la tierra, al hombre y a la mujer, Dios “sujetó a vanidad” toda la creación (Romanos 8:20), y en especial, a la raza humana.  El dolor, la enfermedad y la muerte son recordatorios justos de nuestra condición de rebeldes y pecadores.  Juan Calvino suele decir que debemos sobrellevar las penas de esta vida sin reprochar a Dios, sabiendo que merecemos el mismo infierno.  Todo don y beneficio que obtenemos aquí es misericordia sobre misericordia.

Por supuesto que este enfoque de las cosas contradice toda corriente moderna que deifica al hombre.  El hombre moderno, creyéndose dios, o parte de dios, continúa afirmando que “merece” lo mejor.  La realidad es exactamente lo contrario.  Merecemos el infierno.  Si tenemos vida, tan siquiera, es misericordia.

Pero, ¿cómo debemos interpretar una cadera nueva, que alivia mi dolor y me permite obtener un mejor nivel de vida?  ¿Cómo explicar que Dios mismo permita que el hombre hoy combata la misma maldición de Dios?  Porque al pensarlo bien, Dios ha permitido que la medicina moderna eche atrás la maldición que Dios mismo impuso.  ¡Cosa tremenda esto!  En mi lecho hospitalario meditaba en esto, y creo que podemos llegar a por lo menos dos conclusiones.

1)  Ante los avances increíbles de la medicina moderna, los cristianos estamos conscientes que es Dios quien lo está permitiendo.  Pero los hombres incrédulos no le dan la gloria a Dios.  Ante tal magnitud de ingratitud, sólo podemos concluir que estas personas están acumulando aún más condenación ante el Creador.  Dios en su misericordia permite que los hombres impíos minimicen la maldición que merecen.  Pero el impío se gloría en sí mismo, en lugar de reconocer humildemente que es Dios que lo está otorgando.  Lamentablemente, los maravillosos logros en medicina sólo están acumulando mayor condenación para aquellos que los usen sin darle la gloria al Creador.

2) Para los cristianos que aprovechamos los beneficios extraordinarios de la gracia común, debe provocar en nostros un profundo sentido de gratitud y humildad.  Hace tan solo cincuenta años o menos, mi condición habría sido la de quedarme sentado el resto de mi vida en una mecedora, soportando dolores cada día más fuertes.  Dios ha permitido técnicas que no sólo alivian el dolor, sino que permiten una vida renovada de actividad.  Todo esto debe servir para provocar gratitud, humildad, y el propósito de servir a nuestro Dios con renovadas ganas.

En muchas ocasiones las personas expresan maravilla ante la “medicina moderna”, y con justa razón.  Cada día escuchamos de avances que asombran.  O experimentamos en carne propia estos beneficios.  Pero el verdadero asombro debe ser reservado para Dios.  Dios está permitiendo que los hombres – pecadores – amortiguen y venzan la maldición común sobre la tierra.  Merecemos castigo y muerte.  Dios permite alivio y vida.  ¡La verdadera maravilla!  Estamos viviendo momentos en que la “gracia común” de Dios triunfa sobre la “maldición común”.  No perdamos la oportunidad de aprovechar esto en exhortar a todos a reconocer la gracia de Dios, manifestada de forma suprema en su Hijo, Jesucristo.

Y los que somos beneficiarios de la medicina moderna, que incluye casi todos los que leerán esto, no olvidemos de darle la gloria al verdadero Dador de la medicina: Dios.

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