Archivo del Autor: djlobov

Acerca de djlobov

Por la gracia de Dios soy lo que soy. Trabajo como editor y traductor, y soy músico aficionado. Me gusta leer, escribir, aprender idiomas, tocar guitarra, dibujar y enseñar. Soy cristiano, es decir, un pecador a quien Dios le ha mostrado su misericordia.

Interpretaciones modernistas: Los 500 años de la Reforma y Martín Lutero (Parte IV)

hoffmann.jpg

Parte 4 – La muerte sustitutiva de Cristo

Hoffman rechaza la idea de que Lutero enseñara un concepto de la muerte de Cristo “expiatorio” o “sustitutivo”. Afirma que las dos teorías comunes en el tiempo de Lutero (la pasión de Cristo como asunto místico, y la muerte de Jesús como víctima expiatoria por los pecados) eran rechazadas por el Reformador: “Lutero no sigue ninguna de estas teorías” [49].

Como Hoffmann no acepta la justicia de Dios como un atributo de un Dios trascendente, esto le permite hacer la siguiente caricatura de la teología de Anselmo:

Anselmo de Canterbury ya había intentado dar una respuesta a esta cuestión en su Teoría de la satisfacción. Según esta teoría, sin la satisfacción de un Dios rencoroso y deseoso de justicia no puede ser lograda la reconciliación ni alcanzado su amor. Como es imposible que el ser humano pague por los pecados de toda la humanidad, Dios mismo debe volverse hombre para lograr por ellos la expiación con su muerte inocente. La ofensa de la majestad de Dios debe ser expiada para que vuelvan a reinar en orden y la justicia y así pueda desarrollarse el deseo creador de Dios, que se orienta amorosamente a la salvación de la humanidad … Lutero sostiene lo contrarioLutero se separa de ese tipo de doctrina de reconciliación.” [49,50, énfasis en negrito mío].

Si no lo hubiera leído con mis propios ojos, no creería que alguien pudiera afirmar disparates tan exagerados. Con esta sección llegamos al punto más bajo de todo el libro (exceptuando el final), primero en la forma poco profesional en que describe la teología no sólo de Anselmo sino de la mayor parte de la cristiandad: “un Dios rencoroso, y deseoso de justicia”. Pero debemos recordar que son los conceptos deficientes de “justicia” que comparte Hoffmann los que le permiten burlarse de “un Dios deseoso de justicia”. Dudamos de que su “dios” tenga deseos, o si siquiera sea un dios personal. En segundo lugar, rechaza la necesidad de la encarnación del Hijo del Dios trascendente (una encarnación en carne humana del Dios Creador), lo cual separa a Hoffmann del todo del cristianismo histórico. Y en tercer lugar, dice que ¡Lutero cree como Hoffmann! “Lutero sostiene lo contrario … Lutero se separa de ese tipo de doctrina de reconciliación”.

Dudo que necesite colocar citas de Lutero, pero lo haremos sólo por causa de algún lector que posiblemente acepte lo que escriben los teólogos sin examinarlo de forma crítica. Es más, para ahorrar espacio, sólo pondré tres citas que el mismo Hoffmann incluye en su libro y una más.

Jesucristo como Hijo encarnado de Dios

Creo que Jesucristo, verdadero Dios engendrado del Padre en la eternidad, y también hombre nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me ha redimido a mí…” [41; Catecismo menor de Lutero, Artículo segundo; Pareciera que Lutero es ‘dualista’, en términos de Hoffmann, porque cree en un Cristo engendrado en la ‘eternidad’. Nosotros diríamos que Lutero ciertamente es ‘dos-ista’].

¿Un Dios ‘deseoso de justicia’?

En efecto, después de haber sido nosotros creados y una vez que habíamos recibido diversos beneficios del Dios el Padre, vino el diablo y nos llevó a desobedecer, al pecado, a la muerte, y a todas las desdichas, de modo que nos quedamos bajo la ira de Dios y privados de su gracia (‘privados’ por ¿quién?), condenados a la perdición eterna (¿por quién? Y ojo, ¿¡perdición eterna!? ¡Otra vez estos dualismos…!) tal como nosotros mismos lo habíamos merecido en justo pago a nuestras obras (el ‘Dios rencoroso’ según Hoffmann, pero el Dios justo según Lutero) [41; citando Catecismo Mayor de Lutero, Artículo segundo. Énfasis y paréntesis míos].

¿Lutero se distancia de las teorías de ‘satisfacción’?

(Explicando el Credo apostólico “Creo en Jesucristo…” Lutero sigue explicando la persona y obra de Cristo) “… lo que costó a Cristo y lo que él mismo hubo de poner a contribución; (¿sustituto?) lo que tuvo que aventurar para conquistarnos y ponernos bajo su señorío; o sea, se hizo hombre, fue concebido y nació del Espíritu Santo y la Virgen sin pecado alguno (¡para poder satisfacer perfectamente la justicia del Dios justo!), a fin de ser señor del pecado; además, padeció, murió y fue sepultado, con el objeto de satisfacer por mí (¡Horror! ¡Lutero usa la palabra misma – satisfacer! Pero Hoffmann dice que Lutero ‘se separa de estas teorías’) y pagar mi deuda (¡otra vez!) no con oro o plata, sino con su propia y preciosa sangre” [42; del Catecismo Mayor de Lutero].

Aquí sólo voy a citar una parte de un sermón de Lutero para finalizar esta parte:

La manera correcta de pensar en la pasión de Cristo (fíjese que es un sermón “temprano”, 1519, los que le gustan a Hoffmann – seguramente porque Lutero iba afinando su teología en una dirección que a Hoffmann no le conviene).

… Cuando meditamos correctamente en la pasión de Cristo, vemos a Cristo y nos aterramos por el espectáculo. Nuestra conciencia se hunde en la desesperación. Este sentimiento de terror necesita ocurrir para que comencemos a reconocer plenamente cuán grande es la ira de Dios contra el pecado y los pecadores. Entendemos esto cuando vemos que Dios libra a los pecadores sólo porque su muy querido Hijo — su Hijo único — pagó un rescate tan costoso por nosotros, como dice Isaías 53:8: “por la rebelión de mi pueblo fue herido …

¡Mira! Cuando una espina traspasa a Cristo, debes saber que más de mil deberían traspasarte a ti. Deberían traspasarte por toda la eternidad en una forma aun más dolorosa que traspasaron a Cristo. Cuando veas los clavos traspasar las manos y los pies de Cristo, date cuenta que tú debes estar sufriendo esto por toda la eternidad, con clavos aun más dolorosos. Todo el que mira los sufrimientos de Cristo y los olvida, pensando que no valen nada, sufrirá tal destino por toda la eternidad. La pasión de Cristo es un espejo de lo que viene. Este espejo no es ninguna mentira ni broma. Todo lo que Cristo dice que pasará, en efecto sucederá …

Se debe considerar este punto con cuidado. El beneficio de los sufrimientos de Cristo depende totalmente de que se llegue a conocer bien a sí mismo y se llene de terror hasta el punto de morir. Si no se llega a este punto, los sufrimientos de Cristo realmente no lo beneficiarán. Los sufrimientos de Cristo en realidad hacen a todas las personas iguales. Así como Cristo muere en forma horrible en su cuerpo y alma por nuestros pecados, nosotros, como él, tenemos que morir en nuestra conciencia por causa de nuestro pecado. Esto no sucede con muchas palabras, sino meditando y reconociendo profundamente nuestros pecados …

El consuelo del sufrimiento de Cristo. Toma tus pecados y échalos sobre Cristo. Cree con un espíritu gozoso que tus pecados son sus heridas y sufrimientos. Él los lleva y hace satisfacción por ellos, como dice Isaías 53:6: “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Pedro dice en 1 Pedro 2:24: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”. En 2 Corintios 5:21 Pablo dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él”. Debes confiar en versículos como éstos en la Biblia con toda tu fuerza, aun más cuando tu conciencia trate de matarte. Nunca hallarás la paz si pierdes esta oportunidad para tranquilizar tu corazón …

Pero cuando vemos nuestros pecados puestos en Cristo y lo vemos triunfar sobre ellos con su resurrección, y sin temor lo creemos, nuestros pecados están muertos y se desaparecen. No quedan sobre Cristo, sino son tragados por su resurrección. Ahora no ves ninguna herida, ningún dolor, ningún pecado en absoluto en él. Por eso Pablo dice en Romanos 4:25 que Jesús “fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”

[Énfasis mío; Sermón de Lutero, 1519, Cómo meditar en la pasión de Cristo, http://sermonesluteranos.blogspot.com/2009/02/como-meditar-en-la-pasion-de-cristo.html].

Se podría multiplicar ejemplos como estos suficientes para llenar un libro entero. Resulta que el Lutero de la historia creía firmemente en un Dios justo y santo, airado por nuestras ofensas, que ofreció a su Hijo en pago por el pecado para hacer satisfacción, y que la cruz, sin resurrección, no tiene ningún poder.

Hoffmann hace la siguiente afirmación, casi concluyendo el libro: “La cristología de Lutero, visible especialmente en su interpretación de la cruz, no sigue en general el ejemplo de la teología de sacrificio propiciatorio, aunque a veces se encuentren coincidencias en los textos de Lutero, ella se basa en la idea de la Iglesia primitiva del Christus Victor”. Nuestra maravilla no tiene límite: ¿coincidencias? ¿Cuántas ‘coincidencias’ convencerían a Hoffmann de que está equivocado? Estoy seguro que el triple puede ser hallado.

Como hemos notado anteriormente, Hoffmann convierte a Lutero en moltmanniano: “Estar incluído en esa ‘historia victoriosa’ significa para los cristianos exactamente eso que se plantea Moltmann: recuperar la resurrección como inicio de la vida cristiana y comprender su fuerza como comienzo de la Nueva Creación” [244]. Claramente la teología dialéctica marxista y futurista de Moltmann es otra cosa de lo que enseñaba Lutero, a menos que podamos convencernos de que lo principal de Lutero era meramente “coincidencias”.

Nuestra única conclusión es que Hoffmann hace una interpretación extraña de la teología de Lutero, utilizando algunas frases de Lutero más como alegoría que otra cosa, y convirtiendo en ‘coincidencia’ lo que no le gusta. El Cristo sacrificado en nuestro lugar y resucitado para nuestra justificación no es el sujeto de la teología de Hoffmann, como lo fue para Lutero. Es difícil describir el trabajo de Hoffmann como una “interpretación” de Lutero, mucho menos una “aplicación” de su teología. Cuando Hoffmann mete a Lutero en su máquina de fecunda imaginación, sale con rostro de un Jürgen Moltmann en lugar del cachetón conocido que creíamos conocer.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Teología

Interpretaciones modernistas: Los 500 años de la Reforma y Martín Lutero (Parte III)

hoffmann.jpg

Parte 3 – El concepto de la ‘justicia de Dios’

Creo que nadie negaría que el concepto de la justicia de Dios es un concepto central en la teología de Lutero. El lugar que tiene la doctrina de la “justificación” de la fe en su teología muestra la sensibilidad de Lutero en cuanto a la justicia de Dios. De modo que si no se interpreta este concepto de la justicia de Dios como Lutero lo entendía, no se podrá entender prácticamente nada de su teología.

Ofrezco la observación que a pesar de repetir muchas veces las frases que usa Lutero, Hoffmann ha malentendido o malinterpretado el concepto que Lutero tenía de la justicia de Dios. Son varias formas en que Hoffmann malinterpreta o confunde este concepto clave.

El juicio de Dios

La naturaleza de la justicia de Dios se manifiesta de diferentes maneras, y la Iglesia desde temprano ha afirmado y enseñado claramente sobre ella. Uno de los acontecimientos históricos futuros – el Juicio final – revela importantes características de lo que es la justicia de Dios. Lutero habla mucho de esto.

Hoffmann observa que Roma manipulaba a las masas con el miedo del Juicio final, y todas las imágenes del infierno, las pinturas, y las peregrinaciones, tenían la meta de mantener al pueblo sumiso a través del miedo. Primero, Lutero “deconstruyó” el poder papal sobre las consciencias, quitando la penitencia como sacramento en manos del clero [32, 36]. Luego (según Hoffmann) Lutero descubrió en la epístola a los Romanos que el justo vive por la fe. “En eso consiste la justicia divina” afirma Hoffmann [93]. Sigue diciendo,

Como vimos en el primer capítulo, los cambios producidos en la época de Lutero (desde la Edad Media hasta la Modernidad temprana) fueron cambios en diferentes ámbitos de la vida cotidiana que llegaron acompañados por innumerables miedos: el mundo medieval era profundamente religioso, toda la vida giraba en torno a Dios y la preocupación por la salvación eterna … Se creía que el día del juicio Dios iba a actuar como juez, impartiendo rigurosa justicia según méritos y servicios, y por lo tanto había que asegurarse desde el principio … Lutero trabajó hasta el agotamiento como monje en ese sistema, con mucha entrega espiritual y disciplina, pero aun así nunca estuvo seguro de su salvación ni pudo encontrar la paz hasta que se topó, en su lectura de Pablo, con una forma totalmente distinta de entender la justicia divina” [93,94; énfasis mío].

Hoffmann afirma que al abrirse un nuevo horizonte de conocimiento para Lutero, “la preocupación se vuelve seguridad, y la justicia punitiva se convierte en misericordia … la iustitia passiva se vuelve el centro de su doctrina. No se trata de un acto arbitrario, sino de una consecuencia teológica: la revelación de Dios en Cristo (el acto “objetivo”) se comprende mediante la fe (la parte subjetiva) y se refleja en el sistema dogmático” [95].

Con este tratamiento nos encontramos con una confusión patente. En primero lugar, la cita anterior no se entiende bien. ¿Cuál “acto no arbitrario” se vuelve una “consecuencia teológica”? Posiblemente el autor no se expresó bien.

Segundo, Hoffmann revuelve los conceptos “justicia de Dios” con el acto y la experiencia de ser “justificados por Dios”. No son lo mismo para Lutero. Mientras Hoffmann afirma que Lutero salió de los “miedos” medievales, adoptando una forma “totalmente distinta” de entender la justicia de Dios, escuchemos a Lutero mismo con relación al Juicio de Dios; daremos poquísimos ejemplos de todos los que hay:

… esta enfermedad innata (el pecado original y el pecado hereditario) es verdaderamente pecado y condena bajo la ira eterna de Dios a todos aquellos que no nacen de nuevo por el bautismo y el Espíritu Santo” [citado en p. 110; de la Confesión de Augsburgo].

En efecto, después de haber sido nosotros creados y una vez que habíamos recibido diversos beneficios de Dios el Padre, vino el diablo y nos llevó a desobedecer, al pecado, a la muerte y a todas las desdichas, de modo que nos quedamos bajo la ira de Dios y privados de su gracia, condenados a la perdición eterna…” [citado en p. 41; del Catecismo Mayor de Lutero, Artículo segundo].

La palabra de Cristo da certeza acerca del juicio que seguirá a la muerte … Nadie escapará al juicio, porque todos tendremos que pasar por la muerte. Y es cosa segura que después de la muerte, los hechos se desarrollarán en la forma que aquí se describe: vendrá el Señor, y se hará el juicio; y ante este juicio comparecerán todos los hombres, los buenos y los malos. “Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2ª Corintios 5:10). El juicio de Cristo significa una separación radical. “Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.” Los que reciben su asiento a la derecha de Cristo, no tienen por qué asustarse ni abrigar temores. En cambio, entre los sentados a su izquierda reinará el espanto y la desesperación…”

Con toda razón, el juicio que nos espera nos infunde miedo. En el día postrero, Cristo descenderá del cielo con grande e impresionante majestad y gloria, acompañado de todo el ejército de los ángeles; en las nubes será su asiento, y todos le verán. Nadie podrá ocultarse para huir de su rostro, sino que todos tendrán que hacerse presentes. Verdaderamente glorioso será el juicio aquel, e inefable la majestad, cuando todos los ángeles estén sentados en derredor, y Cristo en medio de ellos”. [Lutero, El Juicio De Dios Sobre El Mundo, Sermón para el 26º Domingo después de Trinidad. Fecha: 25 de noviembre de 1537].

Ahora bien: si por consejo tuyo nos mantuviésemos alejados de estos dogmas y escondiésemos ante los hombres esta palabra de Dios, de manera que, engañado por una idea errada en cuanto a la salvación, nadie aprendiera a temer a Dios y humillarse ante el para llegar al fin a través del temor a la gracia y al amor: entonces si que habríamos cerrado muy bien tu “ventana”, pero en su lugar habríamos abierto de par en par las puertas, que digo, los abismos y fauces no solo hacia la impiedad, sino hacia la profundidad del infierno. Y así nosotros mismos no entraríamos en el cielo, y ademas, haríamos imposible la entrada a otros” [Lutero, De servo abitrio].

La ira eterna de Dios ha sido aplacada por Cristo. Gracias a él, el Padre tiene para con nosotros pensamientos de amor y bondad, nos hace mil favores y nos colma de bienes espirituales y corporales. Ya que Cristo calma la ira del Padre y nos granjea su favor, justo es que sigamos este ejemplo” [Sermón de Lutero, El Juicio De Dios Sobre El Mundo].

Le ha de dar no poca rabia a la muerte el notar que con todo su presunto poder sobre el hombre, lo único que logra es hacerlo dormir, de modo que cuando Cristo ) diga: “Venid a mí, oh muertos”, éstos, al oír su voz, saldrán de sus sepulcros, “los que hicieron lo bueno, a resurrección de ) vida, mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación … Saben que no pueden eludir la muerte, y que luego tienen ante sí el infierno …” [Sermón de Lutero, Cristo nos salva de la muerte y del Juicio; Sermón para el Domingo después de Trinidad. Fecha: 28 de septiembre de 1533].

El testimonio abrumador de los escritos de Lutero evidencian una firme convicción en cuanto al día final del Juicio de Dios, que sería horror y espanto para el impío, y sería salvación para el creyente por causa de los solos méritos de Cristo. En esta enseñanza sola (sin buscar otras) se demuestra qué concepto tenía Lutero de la “justicia de Dios”. Refleja la absoluta santidad de Dios y perfección moral de Dios, y en ella se reconoce que Dios se ajusta en palabra y hecho al estándar perfecto de su propia naturaleza. De esta naturaleza santa y pura Dios es absolutamente celoso. Y Dios actúa en su celo de sí mismo, uno de estos actos siendo el Juicio final.

Hoffmann se equivoca cuando afirma que Lutero encontró un “nuevo” concepto distinto de la justicia de Dios. La realidad del Juicio final que enseña Lutero no discrepaba en esencia del concepto medieval. Durante toda la historia de la iglesia se había enseñado claramente un Juicio final, futuro, objetiva y real. Y ninguna de las condenas contra Lutero de parte de Roma lo condena por su concepto del infierno ni del Juicio final, dando evidencia que sus diferencias no quedaban ahí. Cuando Hoffmann trata de convertir los “miedos del Juicio” en mero intrumento de manipulación de la iglesia medieval, crea una profunda distorsión en el concepto de la justicia de Dios.

Las declaraciones de Lutero sobre el día del Juicio dan suficiente evidencia de que “la justicia de Dios” es una característica de Dios, atributo que se manifestará públicamente, universalmente y en pleno en el día final.

¿Justicia de Dios como acción o como atributo?

Hoffmann claramente no quiere definir la justicia de Dios como atributo de Dios, como lo hace Lutero, siguiendo toda la historia del cristianismo. Es por esto que Hoffmann denigra los “miedos” del juicio a favor de otro concepto de la justicia de Dios. De hecho, en su capítulo IV sobre “La justificación por la fe”, Hoffmann presenta una confusión extraordinaria respecto a este tema, luchando valerosamente por des-interpretar las claras afirmaciones de Lutero. Algunas de sus puntos simplemente son incorrectos.

Por ejemplo, Hoffman dice “Lutero expresa la fuerza creadora de la justicia de Dios en distintos motivos e imágenes: así “simil iustus et peccator” no son dos perspectivas estáticas que coexisten paralelamente, pues la justicia prometida provoca una dinámica” [102]. Esta interpretación de Hoffmann se sale de órbita de la teología de Lutero. Rechazando la esencia fundamental de reconciliación entre el hombre (criatura) con el Dios justo (Creador), Hoffmann necesita reinterpretar tanto la justicia de Dios como la justificación. De este modo expresa su incomodidad con el aspecto forense de la justificación, explicando que esta categoría jurídica de “penas y castigos” era parte del escolasticismo [101]. Hoffmann prefiere seguir una “segunda dimensión” que evita lo que él llama “la división dualista”. Se evidencia el rechazo de las categorías de reconciliación forense entre el Dios en el cielo y el pecador en la tierra (dualismo), en favor de una perspectiva que no presente “una división dualista entre la relación con Dios y la relación con el mundo” [101]. Lo opuesto de una relación “dualista” entre Dios y el hombre es una relación “monista”. Pero otra vez, Hoffmann sólo ofrece una crítica del dualismo de forma tendenciosa, sin aclarar lo que quiere decir. Otra vez, falta claridad teológica.

Siguiendo su linea no-forense sino dialéctica-liberación, Hoffmann no suelta sus categorías anti-luteranas. La “justificación por la fe” sorprendentemente se convierte en ¡liberación social del hombre! “La palabra es palabra viva porque abre a la vida, así como la justicia de Dios es la acción de Dios que procura la justicia” [72; énfasis mío]. Pero es una liberación totalmente horizontal, sin relación a ninguna reconciliación forense con un Dios trascendente. “Con esto queda claro que el concepto de la libertad de Lutero se relaciona de manera directa con el de justificación. En la justicia concedida por Cristo, el creyente recibe la historia que lo determina y que justo no resulta de su hacer, sino que siempre lo precede … Es por eso que el concepto de libertad de Lutero no puede ser entendido sin comprender primero su concepto de justicia: en el primero se expresa la relación terrenal del ser humano, en el segundo su relación con Dios” [126; énfasis mío]. El sentido de estas citas no es muy claro, porque Hoffmann está tratando de tomar palabras que significan una cosa y forzar otro sentido sobre ellas. No es una tarea muy fácil, y los lectores tendrán que juzgar si Hoffman tiene éxito.

El Dr. Peter Jones ha demostrado que el liberalismo teológico en sus variadas formas participa de la esencia fundamental del paganismo: es “unista” en el sentido de Romanos 1 (ver su libro Uno o dos; viendo un mundo de distinciones, CLIR). Pablo dice que el incrédulo rechaza adorar y servir al Creador, rehusando reconocer la realidad “dos-ista” del universo (Creador / criatura), y adora y sirve a lo creado. Esta distinción entre dos-ismo y un-ismo es fundamental para absolutamente toda faceta del Evangelio, especialmente la doctrina de la justificación. La biblia enseña que el Dios trascendente y justo, quien tiene su existencia fuera del mundo, nos reconcilia consigo imputándonos los méritos de Cristo por medio de la fe. Llámese “dos-ismo”, o “dualismo” (menos apropiado por mucho bagaje filosófico), no hay teología bíblica sin este reconocimiento fundamental.

Hoffmann desecha el Dios “en el cielo”, y el concepto forense de la justificación, y por lo tanto enreda y confunde categorías con sus esfuerzos por convertir a Lutero en teólogo dialéctico marxista: “Esa comunión (con Dios) rompe el poder del pecado sobre los cristianos (justificación forense) y los libera así a una nueva vida en el espíritu de Cristo (justificación efectiva)” [102,103]. En el contexto, Hoffman da a entender que esto es lo que Lutero enseñaba. Pero el mismo Hoffmann tiene que saber que la justificación “forense” específicamente no se refiere a romper el poder del pecado. ¡Esa era la enseñanza de Roma que Lutero refutó!

Así sucede que como por un pecado ajeno, todos fueron hechos pecadores, también por una justicia ajena todos son hechos justos, como lo hace notar San Pablo en Romanos 5″ [85; citando el Comentario de la carta a los Gálatas de Lutero].

Por lo tanto somos justos extrínsecamente cuando lo somos no por algo procedente de nosotros, no por nuestras obras, sino sólo por la imputación de justicia de parte de Dios; pues su imputación no se basa en algo dentro de nosotros ni está en nuestro poder …

… siendo en realidad pecadores, son justos, porque Dios, que tiene compasión de ellos, los conceptúa justos. Son justos de una manera que sobrepasa su entendimiento, y son injustos según su propio saber y entender. De hecho son pecadores, pero son justos en esperanza” [86, citando El comentario a la carta a los Romanos de Lutero].

No hay palabras más claras para demostrar que Lutero se mueve en un universo “dos-ista”, en que el Dios justo es separado del hombre y otorga, “imputa”, “conceptúa” a los suyos justos de manera forense, y no de una manera transformadora (en cuanto a la “justificación”). Lutero es claro que Dios transforma al creyente en el proceso de salvación, pero la justificación no es esa transformación, sino el fundamento de la reconciliación entre dos personas: el pecador con su Creador.

Hoffmann mezcla diferentes teologías en su esfuerzo por re-interpretar la enseñanza bíblica de la justificación. No le importa ser muy ecléctico en esta instancia. Su tercera sección, “participación en la justicia divina”, mezcla ideas que nos recuerdan de N.T. Wright [él cita Eberhard Jungel], definiendo la justificación como un acto en que Dios incorpora al pueblo bajo su pacto: “ser reconocido por Dios, y por otro lado la fuerza transformadora de Dios” [98].

En este contexto debemos notar un punto importante. Hoffmann había presentado una frase que suena familiar y agradable a todo cristiano: “la perspectiva de la cruz”. Sin embargo, el lector notará una tremenda ausencia en este libro de Aquél que murió en la cruz: Jesucristo. El autor habla de las “perspectivas teológicas” de Lutero, y cómo su lucha con Roma sobre las indulgencias puso “de relieve la cruz como perspectiva directriz de cualquier teología” [17]. Pero en sus escritos y en sus sermones Lutero habla de una persona, Jesucristo mucho más de lo que habla Hoffmann. Y creo que si Lutero pudiera hablar hoy, nos haría una pregunta muy sencilla a todos: “¿Ud conoce a Jesucristo? ¡Jesús no es una idea abstracta, no es una “perspectiva”, mucho menos una ideología de liberación!” Los esfuerzos de Hoffmann de presentar al Cristo que se oculta, se revela indirectamente, y no imputa sus méritos a los suyos sino que de alguna forma está presente en las luchas sociales, lo colocan lejos de la teología de Lutero. En la opinión de este escritor, ni presenta bien a Lutero, ni logra con éxito convertirlo en teólogo dialéctico al estilo de Moltmann o Schaull.

La justificación por la fe

Al no acertar Hoffmann con su interpretación de la “justicia de Dios”, hemos notado que su concepto de la “justificación” es igualmente deficiente. Como el testimonio total de Lutero declara una justificación por los méritos “imputados” de Cristo, Hoffmann tiene que reconocerlo. Pero hace todo lo posible por convertir “imputación” en otra cosa que no sea la “declaración de Dios que el pecador es aceptado y reconciliado solamente con base en los méritos de Cristo” (sola gratia, solus Christus, sola fide). Primero define la justificación como “darle la razón a Dios, creer y por consiguiente cumplir con el primer mandamiento” [100]. Sencillamente, esto no es el concepto de la justificación que tenía Lutero.

Segundo, mientras Hoffman reconoce que Lutero coloca la “justificación” dentro de las categorías jurídicos, forenses [101], confunde la enseñanza de Lutero. Hoffmann trata de decirnos que Lutero mezcló dos categorías en su definición de la justificación: “Para Lutero, justificación no significa apenas ser declarado justo, también ser hecho justo” [101]. Hoffmann reprende a los padres luteranos por no conservar fielmente la verdadera enseñanza de Lutero: “Ese concepto de justicia originado en el Antiguo Testamento es el complemento necesario del sentido jurídico: Dios quiere realizar su justicia en el mundo y en el ser humano … En su justicia, Dios actúa en el devenir del mundo transformándolo. Así es como se presenta su justicia, Él mismo como fuerza creadora y redentora … Esto no siempre ha sido conservado con tanta claridad por el luteranismo. Las dimensiones forense y efectiva fueron más bien separadas rápidamente como dos fases temporalmente consecutivas…” [101]. ¿Será probable que los luteranos los separaron porque el mismo Lutero lo hacía? Aceptamos que Lutero une la justificación con la regeneración y la santificación, tal como lo hicieron todos los reformadores. Son partes inseparables de la salvación, y Lutero muchas veces une en la misma oración el fundamento de nuestra salvación (ser contados justos, la justificación) con los frutos de la redención en Cristo (consuelo, obediencia, libertad, etc). Pero cuando Lutero trata específicamente la naturaleza de la justificación, su testimonio es uno sólo: la justicia ajena de Cristo nos es contada. No hay ningún elemento “en” nosotros que cuente para la justificación. No somos “constituidos” justos en la justificación, sino “declarados” justos siendo pecadores.

Hoffmann prefiere una “segunda dimensión” de la justificación, ¡que no se encuentra en Lutero! De forma poco hábil, Hoffmann confunde exactamente lo que Lutero aclaró: la diferencia importantísima entre la “justificación” y la “santificación”. Roma los revolvió – creando una religión sincretista, semi-pelagiana que incluía obras meritorias para la justificación. Hoffmann hace exactamente lo mismo (con otras palabras), convirtiendo la reconciliación con Dios trascendente en liberación social del hombre a través del Cristo “infuso”, oculto. Con Hoffmann, nos hemos vuelto a Roma; sólo en el esfuerzo por la libertad política y social encontraremos la justificación. Lo único que hizo Hoffmann era trocar las indulgencias del Papa por la creación de bancas comunitarias; en esencia tenemos el mismo mensaje.

¿Dónde está la resurrección?

La resurrección de Cristo para Hoffman no juega el papel definitivo que tiene en la teología de Lutero. Es más, el sistema de Hoffmann podría prescindir por completo del concepto de resurrección y quedarse intacto. No así la teología de Lutero:

Antes bien, la justicia cristiana consiste en que yo crea con absoluta firmeza que la resurrección de Cristo, su ascensión y su estar sentado a la diestra del Padre es mi resurrección, mi ascensión, que yo estoy sentado en su regazo y en íntima compañía con él” [Sermón de Lutero, Jesús, el mediador de la justicia verdadera].

Descarga el artículo completo aquí.

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Teología

Interpretaciones modernistas: Los 500 años de la Reforma y Martín Lutero (Parte II)

hoffmann.jpgParte 2 – ¿Interpretación de Lutero o punto de partida para una teología propia?

Encontramos una tensión irreconciliable desde el puro principio del libro. Por un lado Hoffman ofrece textos de Lutero y análisis basados realmente en las “perspectivas teológicas” de Lutero, porque considera que “es así como se accede a la teología de Lutero” [17]. Hoffmann provee para el lector un “libro de estudio (que) conecta entonces una perspectiva teológica central con una selección de textos básicos de Lutero…” [17].

Por medio de los textos ofrecidos y su análisis, Hoffmann ofrece indicar un camino que revela una “linea interna de temas” [18]. Hoffmann declara rotundamente, “Los escritos tempranos de Lutero tienen una intención claramente anticlerical…” [29]. Esta y muchísimas declaraciones parecidas son ofrecidas dogmaticamente como “la” interpretación de Lutero, sin ninguna objeción de Hoffmann. Se supone que Hoffmann está de acuerdo.

Después de repasar los asuntos de la penitencia y las indulgencias, Hoffmann resume, “Es por esto que la Reforma no debe ser entendida únicamente como un movimiento reformista desde el interior de la Iglesia misma. Más que nada se trata de una crítica teológica a la ideología y al sistema, que desarrolló un potencial de movimiento liberador para una vida en justicia” [26]. Arriba ya mencionamos que Hoffmann le da un giro “ideológico” a la discusión de la penitencia, reduciéndola a una “instrumentalización” de poder contra el pueblo. Y su punto es que Lutero hizo esto.

Paréntesis

Si bien es cierto que Lutero critica severamente los efectos prácticos de Roma al abusar del sacramento de penitencia, el meollo del asunto para Lutero es que Roma impedía al pecador llegar a Cristo. Es decir, el punto de Lutero es precisamente espiritual sobre todo. La queja principal de Lutero es que las indulgencias crean una actitud peligrosa, al minimizar o quitar el temor a Dios y la verdadera contrición ante el pecado. También las indulgencias crean la idea que otro camino fuera de Cristo y su Palabra puede existir para el perdón.

Artículo 53 de las 95 Tesis (que Hoffmann no cita) dice, “Son enemigos de Cristo y del papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias” [Énfasis mío].

Artículo 62 (que Hoffman sí cita) dice, “El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios” [Énfasis mío].

Nuestro punto aquí es que Hoffmann, en estos ejemplos y muchos más por el resto del libro, nos dice lo que Lutero enseñaba, y muchas veces su modo de tratar el tema da a entender que Hoffmann está de acuerdo. Hoffmann se emociona especialmente con las opiniones de Lutero contra la usura, destacando en varias ocasiones que Lutero pedía disciplina eclesiástica para los usureros. No es posible leer este libro sin tener la fuerte impresión de que el intento de Hoffmann es describir fielmente la teología de Lutero en su contexto, y remachar elementos que él considera positivos. El mismo subtítulo del libro dice “La teología de Martín Lutero”.

Sin embargo, Hoffmann borra con el codo lo que escribe con la mano. Para completar una cita que se puso arriba, leemos “Este libro de estudio conecta entonces una perspectiva teológica central con una selección de textos básicos de Lutero y una interpretación propia. Para ello me inspiró el meritorio libro de Walter Altmann, Confrontación y liberación, que busca la conexión de Lutero con la situación teológica de Latinoamérica desde una perspectiva de liberación…” [17; énfasis en negrito mío]. Ya notamos que Hoffmann se distancia de las confesiones que Lutero creó [17]. Hoffmann juzga positivas las acciones y afirmaciones de la Federación Luterana Mundial porque desechan la idea de que la teología luterana debe ser un “sistema rígido” [21].

Ahora, con sólo estas afirmaciones acerca de una “interpretación propia” Hoffmann relativiza todo su libro. Ahora no tenemos ninguna forma de distinguir lo que Hoffmann cree que Lutero realmente enseñó, y lo que es la “interpretación propia” de Hoffmann desde una perspectiva de liberación, a menos que Hoffmann señale la diferencia. Y esto es precisamente lo que Hoffmann no hace.

Surge inmediatamente la inquietud: ¿No será que Hoffmann simplemente usa a “Lutero” para dar una “interpretación” personal de nuestra realidad, con la ayuda de Iwand, Altmann y Moltmann? Y otra pregunta surge aún más importante para sus estudiantes: ¿Hace falta todo el trabajo de leer Lutero? Hoffmann es uno que critica duro las “ideologías” y la “instrumentalización” de la religión. Pero tenemos un fuerte presentimiento de que no nos hemos escapado de los “instrumentalizadores” con el libro de Hoffmann. Por sus propias palabras nos sentimos envueltos en un “texto” con corrientes tendenciosas e ideológicas, instrumento confuso contra los varios “sistemas” que molestan al autor. Después de todo, sólo los textos escogidos de Lutero son (parte de) lo que Lutero realmente enseñó. Por sus propias palabras, no hay ninguna forma de confiar que los comentarios e interpretación del autor reflejan o no al Lutero de la historia.

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Teología

Interpretaciones modernistas: Los 500 años de la Reforma y Martín Lutero (Introducción y Parte I)

 

hoffmann.jpg

Análisis y respuesta al libro de Martin Hoffmann: La Locura de la Cruz, la Teología de Martín Lutero, 2014, DEI, San José, Costa Rica

San José, Costa Rica

Guillermo Green, M.Div; Th.M

 

La Reforma Protestante del siglo 16 será para siempre un hito en el desarrollo de la civilización occidental. Se ha estudiado y analizado desde todas las perspectivas posibles: religiosas, políticas, económicas, sociales, culturales, lingüísticas, los personajes – para mencionar algunas.

Con su libro sobre Martín Lutero, Hoffman agrega su aporte sobre el reformador más conocido, ofreciendo textos originales en español (algunos por primera vez en nuestro castellano), y un análisis y aplicación de los pensamientos de Lutero para Latinoamérica hoy. Comentando sobre su meta en el libro, Hoffmann afirma, “… las Iglesias luteranas de Latinoamérica no pueden prescindir de una imagen clara de la teología de Lutero en la búsqueda de su propia identidad en medio de la diversidad religiosa del continente” [15]. Hoffmann desea evitar el reduccionismo en su acercamiento a Lutero, y expresa su intención de “… guiar en la profundización del conocimiento de la teología de Lutero concentrándonos en diez temas principales…” [15].

Hoffmann considera que su estudio no solo es importante sino urgente, debido a que todas las teologías históricas provenientes de la Reforma están enfrentando la “crisis de la modernidad”, la cual está “a punto de destruir sus propios fundamentos con una racionalidad que se ha vuelto instrumental” [15].

Se le ofrece al lector tres posibles perspectivas para analizar a Lutero. Primero, Lutero puede ser entendido como el punto de partida de la Modernidad, y si es así, habría que criticarlo duramente como participante en haber causado nuestra crisis. O segundo, fue un teólogo sumido todavía en la Edad Media, crítico de todo lo que ofrece la Modernidad. En este caso, no tendría mucha relevancia. Una tercera opción, según Hoffmann, es que Lutero se ubica transversalmente entre la Edad Media y la Modernidad, y su teología puede ser entendida como una “crítica anticipada a la Modernidad” [16; Hoffmann cita Ulrich Kortner, Reformatorische Theologie im 21, p. 79-90].

El autor expresa particular aprecio por la interpretación que Hans Joachim Iwand hace de Lutero, llamándolo posiblemente el “más genial intérprete de Lutero en la Alemania del siglo XX” [16]. Desafortunadamente no he podido consultar esta fuente que Hoffmann cita con frecuencia en su libro. Hoffmann incluye a Walter Altmann como “inspiración” para su análisis de Lutero, especialmente en cuanto a la relación con el contexto de Latinoamérica.

La perspectiva central de Lutero, según Hoffmann, es el Cristo Crucificado. Esta es la perspectiva que “se revela cada vez más como central para Lutero, tanto en su experiencia personal como en sus estudios bíblicos” [17]. Según el autor, Lutero puso “de relieve la cruz como perspectiva directriz de cualquier teología” [17, énfasis del autor]. Así que, debemos entender que la óptica principal para comprender a Lutero, según Hoffmann, será lo que él llama “la perspectiva de la cruz”. Incluso, Hoffman afirma que esta perspectiva de la cruz nos permite profundizarnos más allá de la doctrina luterana de la justificación por la fe [18]. Nos permite comprender la verdadera esencia del pensamiento de Lutero. Esta “perspectiva de la cruz” será el marco que Hoffmann utiliza para analizar diferentes puntos doctrinales de Lutero.

El formato del libro es directo y claro. Hoffmann ofrece textos originales de Lutero, y luego presenta un análisis e interpretación. También incluye preguntas de reflexión para estudiantes, dando evidencia que el libro fue preparado en parte como texto. Podemos agradecer a Hoffmann y a los publicadores estos esfuerzos por plasmar en español algunos escritos de Lutero anteriormente desconocidos.

Lamentablemente ha habido algunas reseñas del libro un tanto superficiales. Supongo que los que leyeron el libro superficialmente leerá esta reseña de la misma manera. Pero para el lector consciente quien desea un buen análisis del texto, mi recomendación es una lectura concienzuda tanto de La Locura de la Cruz por Martin Hoffmann, como de esta humilde reseña.

Parte 1: Observaciones iniciales

Parece claro que Hoffmann escribe para su propio círculo de pensadores, porque son varios los conceptos que da por sentado, o no define bien. Daremos algunos ejemplos.

El término ‘capitalismo’

Desde el primer capítulo, Hoffman menciona el “capitalismo” y “libre mercado” siempre con una connotación negativa:

“Los ídolos del libre mercado…” [15].

“Lutero exige de los predicadores una crítica profética de la economía capitalista temprana, que pretende ser absoluta” [231]

“Aunque esas prácticas todavía no corresponden al capitalismo moderno, ya se pueden observar los principios centrales de este sistema: el afán de lucro, ver a los otros sujetos del mercado únicamente como competencia, ver al cliente como consumidor y como objeto de la oferta, y la tendencia a la formación de monopolios. Para Lutero, los motivos detrás de este accionar son la codicia y la avaricia” [233]

“Pasa de ser un problema ético a un problema dogmático. Lutero se opone a las presiones sistémicas del capitalismo sometiéndolo a la crítica del mandamiento divino” [234].

“… Esto significa ni más ni menos que (Lutero) considera a la congregación como sujeto social anticapitalista e independiente, que se opone a las presiones del sistema” [236].

Aunque nunca lo define, parece que el problema con el capitalismo para Hoffmann es que expresa la victoria de los ricos sobre los pobres en la lucha por el poder y la riqueza:

“Con la creación de los bancos al comienzo del capitalismo mercantilista, la lucha medieval por el predominio del poder papal sobre el imperial adquiere una nueva dimensión. El Papa, los obispos, el Emperador, los príncipes, los nobles y la recién surgida clase de los comerciantes y banqueros se disputan el dominio de distintos aspectos de la vida, las cuestiones sociales, económicas, políticas y eclesiástico-religiosas, y lo hacen siempre en desmedro de la clase social baja, política, económica y religiosamente dependiente” [24].

El lector del libro tiene que juntar las piezas que Hoffmann no dice claramente, y esta es la tendencia predominante en todo el libro. Parece que Hoffmann presupone que sus lectores ya están de acuerdo con él y lo comprenden bien. Pero con respecto al tema mencionado, surge un par de preguntas: Muchas estadísticas muestran que el debilitamiento de Estados totalitarios en favor del libre comercio ha disminuido significativamente la pobreza mundial. ¿Por qué Hoffmann ni siquiera ofrece un reconocimiento de estos datos? Y si todo tipo de capitalismo es malo, y si la lucha por el poder se manifiesta en el capitalismo, ¿cuál es la alternativa? Esta respuesta es parte de todo el punto del libro, y no encontramos una respuesta clara y sucinta más allá de condenar el cobro de intereses, y promover una banca comunitaria que regala dinero a los necesitados, y organizar la iglesia en algún tipo de comuna.

“Por último, Lutero desarrolla la idea de que la congregación cristiana en sí misma está destinada a existir como sujeto económico independiente. Para él, la congregación es aquella parte de la sociedad en la que se presta evangélica y gratuitamente y en la que se comercia con dinero o mercancías. Esto significa ni más ni menos que considera a la congregación como sujeto social anticapitalista e independiente, que se opone a las presiones del sistema” [236]

A pesar de que Hoffmann afirma contundentemente que Lutero desarrolló estas ideas, tendrá que admitir que han sido muy pocos los luteranos que han formado comunas socialistas “independientes” en la sociedad. Surge la inquietud: ¿estaremos frente a una labor de eiségesis de parte de Hoffmann en cuanto a Lutero? Regresaremos luego a algunos de estos puntos.

El término ‘instrumental’, ‘instrumentalización’

El uso de este concepto reluce una vez más que Hoffmann escribe para un círculo que tiene un enfoque propio. Uno de los encabezados dice:

“El sistema de indulgencias y la instrumentalización del sacramento de la penitencia” [30]

Otra vez,

“El grado de instrumentalización de este sacramento de la penitencia en manos de la Iglesia se ve también en su conexión con intereses económicos” [32].

Según Hoffmann, la Edad Moderna instrumentaliza la razón:

“Aquí podrá hallarse una de las raíces del desarrollo de una razón instrumental en la Edad Moderna, que somete al mundo y a la naturaleza” [46; no podemos evitar la pregunta de que si el hombre no usa su raciocinio como ‘instrumento’, ¿para qué lo debe usar?].

La teología de Lutero ha sido instrumentalizada [20].

Y ¡el mismo Dios es instrumentalizado!

“… En ambos casos, Dios es utilizado e instrumentalizado según los deseos y las intenciones humanas” [47].

Etimológicamente un “instrumento” es alguna herramienta con sentido neutral. Un martillo puede ser usado para construir una casa o quebrar la cabeza de una persona. Pero Hoffmann utiliza “instrumental” o “instrumentalizar” con un sentido diferente. Se coloca claramente dentro de una perspectiva de dialéctica histórica de lucha de poder de clases o grupos, en que las diferentes partes utilizan “herramientas” (sociales, económicas o religiosas) para oprimir a otros. Hoffmann constantemente se refiere a “sistemas”, porque su enfoque se acerca mucho al marxismo en que las diferentes clases crean sus propios “sistemas” para protegerse y defenderse. El problema con este acercamiento es doble: 1) Aunque Hoffmann habla del “pecado” como universal, los “instrumentos” de opresión parecen ser utilizados solo por los ricos y poderosos. ¿Las personas pobres no pecan? ¿Ellos nunca crean ningún tipo de ‘sistema’ opresiva? 2) Presentar lo “instrumental” de la manera que lo hace puede llevar a serias debilidades en la comprensión de Lutero. Y de hecho, esto es lo que sucede con la penitencia.

Hoffmann interpreta la oposición de Lutero a la penitencia dentro del esquema de lucha social – “instrumentalización del sacramento” (léase “usar el sacramento como garrote”). Considera que al rechazar la interpretación Católica de la penitencia, Lutero modela la victoria sobre un “instrumento” religioso usado para oprimir las masas. Sin negar los abusos de Roma (que hasta los Católicos lo admiten), nosotros percibimos que Hoffmann pierde la capacidad de reconocer plenamente el concepto de “penitencia” como lo enseña Lutero. Hoffmann interpreta la lucha de Lutero en términos horizontales: Lutero le quita a Roma el instrumento opresivo del sacramento de la penitencia, y lo pone en manos del pueblo. Pero se puede demostrar que esta interpretación no concuerda con la realidad del caso.

Brevemente, en los mismos documentos que Hoffmann transcribe, Lutero coloca el asunto de la penitencia y la fe en el contexto de términos verticales de la ira de Dios, la justicia de Dios, y la reconciliación con Dios. Algunas citas de los documentos que Hoffmann ofrece de los escritos de Lutero afirman:

“Y la ley obra la ira de Dios, mata, maldice, acusa, juzga y condena todo lo que no está en Cristo” [39; Disputación de Heidelberg, #23]

“Creo que Jesucristo … me ha redimido del pecado, del diablo, de la muerte y de toda desdicha. Porque antes yo no tenía ni señor, ni rey alguno, sino que estaba sujeto a la potestad del diablo, condenado a morir, retenido en los lazos del pecado y de la ceguedad… (estábamos) bajo la ira de Dios, privados de su gracia, condenados a la perdición eterna … hasta que el Hijo único de Dios se compadeció de nuestra calamidad y miseria … y descendió de los cielos para socorrernos” [42; del Catecismo Mayor Artículo segundo]

Lutero no ignora que el pecado arroja al hombre en “toda desdicha” (desórdenes de vida en el mundo). Pero la raíz del problema es que estamos bajo la condenación de Dios a causa del pecado, no la opresión de Roma. Lutero se opone al sacramento de la penitencia no primeramente porque era un “instrumento” de opresión por Roma, sino porque llevaba a los hombres ante hombres y no ante Dios para el perdón. Hoffmann infla un aspecto realmente secundario (el que Roma manejaba la penitencia) y pierde por completo la esencia del punto que Lutero hace.

Al adoptar una interpretación dialéctica de la historia, Hoffmann pierde vista de un elemento muy importante en la teología de Lutero. Regresaremos a estos puntos más adelante. El punto aquí es que el autor presupone una cierta lectura de la historia sin definir claramente sus términos. En este caso Hoffmann toma un término neutral, “instrumento”, y le da un sentido de lucha de clases. Nos hubiera gustado más transparencia desde el comienzo de la obra en cuanto a los términos y conceptos claves.

La ‘perspectiva de la cruz’

      Posiblemente la frase más problemática de todo el libro es también la que Hoffmann considera el centro de su tesis: “La perspectiva de la cruz”. Ya mencionamos arriba que el autor considera que más allá de los elementos específicos de la teología de Lutero, como por ejemplo la justificación por la fe, la “perspectiva de la cruz” explica la mística verdadera del pensamiento del reformador.

El problema es, ¿en qué consiste esta ‘perspectiva de la cruz’? Tememos que Hoffmann esté imponiendo sobre Lutero de manera ecléctica varias interpretaciones teológicas. Él menciona Iwand, Altmann, Schaull, H.M. Barth, y Moltmann entre otros. Y sería difícil armonizar la teología de Moltmann (por ejemplo) con la de Lutero de cualquier manera razonable. Pero trataremos de hacer el trabajo que Hoffmann no hace, el de dar algunas definiciones claras. Tendremos que juntar una que otra declaración para ver si encontramos claridad.

En primer lugar, “la perspectiva de la cruz” según Hoffmann no tiene nada que ver con “conservar sus fórmulas, (un peligro siempre presente en el luteranismo)” [17; paréntesis del autor]. Hoffmann aquí y en muchos lugares se distancia de toda posición confesional, la que él llama “rígida” [21]. El problema es que Hoffmann no nos dice cuáles Artículos de las Fórmulas luteranas no quiere conservar. ¿Ninguno? No puede ser así, porque en todo el libro Hoffmann cita los documentos doctrinales de Lutero (catecismos, confesiones, etc). Nos encontramos en su libro una forma ‘tendenciosa’ generalizada de presentar su material. Pero si el libro pretende ser un recurso académico, se esperaría una presentación más clara de su argumento. Cualquier lector adulto tiene derecho de saber de Hoffmann cuáles fórmulas no considera que deben ser conservadas, y cuáles artículos de fe son demasiado rígidos. La seriedad académica y la honestidad no tratan cosas serias de manera vaga y tendenciosa.

En segundo lugar, Hoffmann usa “la perspectiva de la cruz” de una manera extraña para cualquiera que haya leído la teología y los sermones de Martín Lutero. Leemos “Cuando Lutero publicó y fundamentó científicamente por primera vez su crítica al sistema de indulgencias … puso de relieve la cruz como perspectiva directriz de cualquier teología” [17; énfasis del autor]. Y a pesar de que Hoffmann luche varonilmente por crear una “perspectiva”, lo único que demuestran las citas que ofrece es que Lutero habla de la “cruz” como sinécdoque (esto ha sido la costumbre desde los apóstoles. Sinécdoque es representar el todo por una parte). “La cruz” durante toda la historia del cristianismo puede representar toda la persona y obra de Cristo, o partes de ello. En vano Hoffmann intenta convertir las frases de Lutero “teología de gloria” y “teología de cruz” en una perspectiva de luchas opuestas de grupos sociales.

Mientras Lutero contrasta obras humanas y amor al mundo (teología de gloria) con justificación por la fe y servicio a Cristo (teología de la cruz), Hoffmann lo interpreta como la identificación de ‘Cristo’ con los que sufren: “Con cruz y pasión Lutero se refiere en primer lugar a la pasión y a la cruz de Cristo, pero al mismo tiempo piensa en la cruz de los cristianos. Para él, la cruz de Cristo y la cruz de los cristianos están estrechamente relacionadas” [49; énfasis mío]. También “Es por esto que no puede existir un conocimiento directo de Dios” [48]. Otra vez, de manera tendenciosa, Hoffmann dirige al lector hacia la idea de que Cristo no se revela “directamente” al que tiene fe en él, sino “en” los que sufren (“indirectamente” en su lenguaje). Pero no ha demostrado que Lutero dice esto. Hay una fuerte sospecha de que Hoffmann está forzando un uso de sentido común del término “cruz” en una dirección más conforme a Moltmann que a Lutero. Los cristianos saben que una vez que Cristo los salva son puestos contrarios al “mundo”, lo cual podrá acarrear persecución e incluye sufrimiento. Pero Hoffmann muestra mucho atrevimiento en sus declaraciones, tomando en cuenta lo celoso que era Lutero para resguardar el carácter soberano, único y divino de la obra de Cristo. Mezclar “cruz y pasión de Cristo” con los sufrimientos de los cristianos como perspectiva vital de Lutero (título del capítulo) necesita una prueba mucho más clara de lo que Hoffmann ofrece.

En tercer lugar, la “perspectiva de la cruz” extrañamente se desaparece del argumento del libro después de los primeros capítulos. En los capítulos sobre la ética religiosa, política y económica, Hoffmann sencillamente ofrece citas de Lutero con su interpretación y aplicación directamente al contexto moderno. Ya no encontramos análisis desde la “perspectiva de la cruz”. Esto es notable, ya que Hoffmann mismo afirma que es precisamente esta perspectiva (“de la cruz”) que es el substrato, el fondo esencial, de toda la teología de Lutero:

“La Teología de la Cruz no marca un período específico de la teología de Lutero, como muchas veces se ha sostenido, sino que representa el fundamento mismo de toda su teología y caracteriza todo su pensamiento teológico. Esta teología es un principio epistemológico teológico especial que tiene su correspondencia en la Teología de la Cruz del Apóstol Pablo” [44].

A pesar de estas afirmaciones, no hay ningún análisis “desde la perspectiva de la Cruz” en el capítulo VIII (por cierto, uno de los capítulos mas informativos y útiles para entender los conceptos políticos de Lutero, que Hoffmann mismo admite no forman un sistema coherente [214]). Pareciera que cuando Hoffman se dedica a explicar a Lutero en términos ‘normales’ sin imponer categorías ajenas, provee análisis puntual y útil.

En el capítulo IX sobre la ética económica de Lutero, no solo no encontramos un análisis “desde la perspectiva de la Cruz”, sino Hoffmann introduce otro “sistema conceptual” – Mammón. “Vale decir, que el Mammón que actúa en la usura se califica como sistema conceptual” [234; énfasis mío]. “El capitalismo … somete a todos a la presión de su sistema” [235; énfasis mío]. Realmente este “sistema conceptual” juega un papel igual o más fuerte para Hoffmann que la misma “perspectiva de la Cruz”, y debe haber sido incluido en la Introducción como marco interpretativo.

En resumen, encontramos muchas categorías y declaraciones en el análisis de Hoffmann que son ofrecidas sin suficiente definición, especialmente dado lo problemático que son. El “sabor” que da el libro es que Hoffmann escribe para un grupo reducido de personas que ya manejan sus mismas categorías y perspectivas. Esto le resta profundidad a su análisis, porque Hoffmann contradice no solo las “fórmulas” de Lutero, sino unos cuatrocientos años de interpretación luterana. Si se busca corregir estas cosas, esperaríamos un mejor tratamiento.

(Versión completa en PDF)

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica, Doctrina, Teología

Enfriamiento Global

enfriamiento.jpg

Por Bill Mundhausen

Los que ya habían nacido antes de los años 70 tal vez recuerden los artículos en la revista Time, advirtiendo al mundo de una edad de hielo inminente.

Esto parece totalmente increíble después de tres décadas de esfuerzo unificado de convencer a todos que hay calentamiento global y que nuestra tecnología es la causa. Es casi como si algunos elitistas poderosos hubieran decidido que el alarmismo climático solo no servía ningún propósito a menos que se pudiera culpar alguna clase de gente, como por ejemplo los industrializados prósperos. Para esto, crearon la teoría de que los capitalistas identificados con energía del petróleo están afectando el planeta, creando calentamiento global con CO2, perjudicando al hombre común. ¡Hay que parar a estos empresarios!

Pero ahora, de acuerdo con un artículo en news.com.au, una miniedad de hielo comienza de nuevo. Paul Dorian, respetado meteorólogo y observador solar, sonó la alarma en su último reporte, el cual ha llevado a que algunos hayan cambiado sus predicciones desde calentamiento global a enfriamiento global.

“Para la segunda vez este mes el sol se ha quedado completamente quieto”, dice el señor Dorian. “Un sol quieto es señal de que se acerca el próximo ‘mínimo solar’, y que se incrementarán los días en que el sol se aquiete durante los próximos años. La próxima fase del mínimo solar está proyectado para ocurrir por ahí del 2019 o 2020”.

El artículo sigue diciendo que “el presente ciclo solar es el número 24 desde 1755 cuando el sol comenzó una actividad más extensiva, y ahora es el ciclo más débil que todo el siglo pasado, con la cantidad menor de manchas solares desde el siglo 14 en febrero de 1906”.

Dado que el sol es el que más afecta todo el clima, esta “quietud” siniestra del sol a que se refiere el señor Dorian ha conllevado a que algunos predicen una fase “Mínimo Maunder” similar a la que comenzó en 1645, la que llaman “la pequeña Edad de Hielo”. El “Mínimo Maunder”, llamado así por Edward Maunder (astrónomo solar), continuó brutalmente por 70 años, y trajo temperaturas tan frías que el Río Tames se congeló. Tal vez usted recuerde las imágenes de Charles Dickens con una Londres cubierta de nieve hace tan solo un par de siglos.

El artículo de Dorian ilustra otro problema con la idea de un “consenso” científico sobre el clima global. Los científicos forman una comunidad multidisciplinaria de personas estudiando asuntos desde diferentes perspectivas. Los científicos solares monitorean un conjunto de factores muy diferentes que los científicos atmosféricos. Los efectos potenciales de calentar el planeta por la actividad humana podrían quedar totalmente minimizados por los cambios del calor del sol y los vientos magnéticos solares.

El sol es el que más influye en la temperatura de la tierra. La tierra sería un objeto frío y sin vida sin el sol. Además, los científicos que estudian el efecto del sol sobre la temperatura pueden estudiar otros planetas como una manera comparativa de tener un grupo de “control”. Si observan que otros planetas se calientan al mismo tiempo que la tierra, entonces es claro que la tierra no se calienta por medio de la actividad humana.

Vijay Jayaraj, quien colabora con Cornwall Alliance, recientemente reportó que otro grupo de científicos, los que estudian los efectos de las corrientes oceánicas, también están pronosticando enfriamiento global. Escribe Jayraj: “Las últimas mediciones indican una baja masiva en la temperatura global durante los últimos dos meses, ayudado por el retroceso de El Niño y la llegada de La Niña. De hecho, la caída de 0.37 C en temperaturas globales, desde mayo a junio, fue la segunda más grande en los 37 años en que hemos tomado medidas”.

Las implicaciones son que las temperaturas cálidas durante los últimos cinco meses era el efecto de un El Niño particularmente fuerte, y no parte de un calentamiento global a largo plazo producido por los humanos. Y esta es otra rama de la ciencia que parece contradecir los que apoyan el calentamiento global. Sin embargo, permanece la inquietud sobre si estas ramas han roto con el “consenso”, o si simplemente están siendo usados para dar algunas “explicaciones” del porqué el calentamiento parece haberse estancado.

Las controversias entre los científicos no cesan con el asunto de la observación, sino se extiende a sus recomendaciones sobre las acciones que los humanos debemos hacer. Por ejemplo, los que apoyan fuentes renovables de energía han sido criticados fuertemente por los naturalistas por los índices altos de muertes de aves por molinos de viento. Es difícil defender energía renovable para salvar el “ambiente” cuando está haciendo pedazos a los que ¡viven en el ambiente! Los factores de clima y biología son tan complejos que es imposible tratar de “manejarlos”. El clima es demasiado complejo para que los humanos piensen en controlarlo. Tratar de manejar el clima nos recuerda de los esfuerzos del socialismo económico que intentó manejar la economía, sin tomar en cuenta la cantidad de factores incontrolables como la interacción de oferta y demanda, y el carácter impredecible de la naturaleza humana. Se puede observar algunas tendencias, por solo suficientes para caer en la trampa de creer que pueden tomar decisiones correctas, o aún de saber lo que hay que manejar.

Con esto regresamos al enfriamiento global. Tal vez se equivocaron los alarmistas y todo está al revés. Tal vez debemos animar actividades humanas que suban la temperatura para impedir los efectos de un Mínimo Solar.

Estoy bromeando, por supuesto.

Lo que realmente se necesita es remover la emoción y la política de todo el asunto de cambio climático, y reemplazarlas con ciencia real, correcta. Necesitamos juntar a los científicos que son astrónomos, y los que estudian la atmósfera, los océanos, a los geólogos y otros para que compartan sus observaciones, y aún sus desacuerdos, a un público que hoy está polarizado y confundido.

Desafortunadamente mientras el dinero y el poder están mezclados, no vamos a poder conseguir buena ciencia. Por lo tanto, debemos permanecer escépticos de los reclamos climáticos para un tiempo más. Tanto los científicos como los periodistas deben aceptar que el panorama global no está claro, y que no debemos permitir que la política confunda los resultados. He encontrado que Cornwall Alliance es una de las mejores fuentes de perspectivas objetivas sobre el cambio climático, siempre promoviendo la mayordomía responsable del ambiente desde una perspectiva bíblica.

(Bill Mundhausen es Director del Orion Center, una organización que ofrece una educación en ciencias de calidad a comunidades rurales, con énfasis en el lugar fundamental de la Biblia para las ciencias, la sociedad, y la vida individual. También participa como escritor para el Cornwall Alliance for the Stewardship of Creation)

Traducido por Guillermo Green

Deja un comentario

Archivado bajo Cosmovisión, Ecologismo

Star Wars y la Religión Antigua

starwars

Publicado por Peter Jones, el 22 de diciembre del 2015

La ocasión

La aparición de una nueva versión de Star Wars es un momento importante para el testimonio cristiano. Sin duda, podemos encoger nuestros hombros en señal de despreocupación, ya que Star Wars es una noticia vieja. ¿O podemos introducir con entusiasmo a nuestros nietos a una amada e inofensiva historia? O deberíamos ver esto como una oportunidad para ayudar a nuestros hijos y nietos a entender la cultura en la que viven, y así compartir el Evangelio con mayor precisión en la misma.

En esta saga famosa y creativa, la cual debemos respetar por su valor artístico, nos encontramos con muchos ideales positivos, la valentía, la amistad, el amor y la espiritualidad, entre otros, los cuales ayudan a explicar el éxito de la serie. Sin embargo, al examinar la narrativa de misterio y de nobleza humana que Star Wars posee, la respuesta de la Biblia, en comparación con ella, surge con un poder incomparablemente más convincente.

El Fenómeno Star Wars

Responder a las preguntas sobre la moral y la espiritualidad, fue el objetivo de George Lucas cuando creó la serie. En la década de 1970, en el apogeo del humanismo secular, la gente estaba hambrienta de una verdad espiritual. Lucas se dio cuenta de que las historias eran más poderosas que las teorías intelectuales -especialmente en los niños. Tenía la intención de producir un conjunto de cuentos de hadas para niños ambientados en el espacio exterior como una “herramienta de enseñanza” para la recreación de “los misterios cósmicos clásicos”, basada en “La Fuerza”. Al hacerlo, Lucas influenció audiencias juveniles y adultas y afectó profundamente las últimas décadas de la civilización occidental. La nueva serie, sin duda, extiende esa influencia a las próximas generaciones. La “Fuerza” ha vuelto.

Entendiendo la Cosmovisión

Así como millones de personas correrán, quizás ingenuamente, a los cines este fin de semana para volver a conectarse con el poderoso cuento de hadas para adultos llamado Star Wars, la mayoría de ellos ignorará la visión del mundo que esta saga da en su estructura y coherencia. “Cosmovisión” simplemente significa la manera en que pensamos acerca del mundo sin dejar de pensar en ello. El pez no tiene que pensar sobre el agua en la que nada. He pasado gran parte de mis años de enseñanza y escritura demostrando que sólo hay dos maneras de ver el mundo. Yo los llamo “unismo” y “dos-ismo”[1], que es otra manera de describir lo que el Apóstol Pablo nos dice en Romanos 1:25. Él dice que sólo hay dos maneras de ser un humano, o adoramos a la naturaleza (en mil maneras diferentes) o adoramos al Creador. Si puedes contar del uno al dos, entonces puedes entender la visión del mundo. La adoración de la naturaleza es unismo porque la naturaleza es todo lo que hay, y todo está hecho de la misma materia. ¡Todo es uno! Esta es la esencia de una cosmovisión pagana. La adoración del Creador significa que en toda la realidad, hay dos tipos de existencia: el Creador no creado, y todo lo demás, que es creado. Esa es la cosmovisión del dosismo.

Bajo esta idea, Star Wars es claramente unista. A pesar de los elementos de diversión que todos disfrutamos, el mensaje de la película es conscientemente pagano. Si esto suena duro, sólo tiene la intención de ser preciso. Echa un vistazo a los siguientes elementos.

Un Enfoque Unista de Moralidad, Creación, Espiritualidad, Redención y Muerte

Éstos son algunos de los principios unistas que encontramos en las películas de Star Wars:

  • La moral es lo que tú haces de ella. La Fuerza es buena o mala, dependiendo de cómo entras a ella a través de tus emociones. No hay distinción objetiva entre el bien o el mal.
  • La existencia se crea a sí misma. Obi-Wan Kenobi dice: “La Fuerza es un campo de energía creado por todas las cosas vivas. No hay distinción entre el Creador y la criatura.
  • La espiritualidad se encuentra en el interior, no se revela desde el exterior. Luke Skywalker debe confiar en sus sentimientos, vaciar su mente de preguntas y “sentir la Fuerza que fluye a través de él,” con el fin de crear su propia verdad.
  • En la redención, Anakin Skywalker/Darth Vader “salva” con optimismo la galaxia y destruye el emperador, aunque el mal no puede en última instancia ser eliminado, porque el mal es una parte integral de un mundo unista.
  • De acuerdo con Yoda, la muerte es un sueño eterno.

Específicamente, Star Wars Contiene una Visión Pagana de Dios

Lucas dijo que deseaba producir algo espiritual, pero la espiritualidad que propone claramente no se basa en el dosismo bíblico. Esto es más evidente cuando se pronuncia la constante bendición pagana, “la Fuerza esté contigo”, la cual reemplaza la bendición bíblica típica, “el Señor esté contigo”. Para Lucas, Dios es una “fuerza” no una persona. La naturaleza, que contiene esa “fuerza” o “energía” es parte de la Fuerza. Dios el Creador trascendente separado de la creación no existe. Esto hace que Star Wars sea, en el nivel más profundo, unista.

Pero, ¿qué tan unista? Para responder a esta pregunta, necesitamos un poco de historia. Es posible que debas ver “Only Two Religions“, especialmente la tercera parte, “La Espiritualidad Alternativa de Carl Jung”. Simplemente, los términos de Lucas, “lado oscuro” y “lado de la luz” vienen directamente de Carl Jung, psicólogo suizo anti-cristiano del siglo pasado cuya influencia sembró semillas en el pensamiento pagano unista que ahora está floreciendo con fuerza en nuestra cultura moderna. Star Wars es parte del legado de Jung.

George Lucas recogió las ideas de Carl Jung, por medio de un hombre que llamó su “mentor” y “amigo”, Joseph Campbell, quien fue discípulo comprometido de Jung. Un pensador de gran influencia, Campbell rechazó el cristianismo y se convirtió en experto en mitos paganos. Produjo una exitosa serie documental de PBS, El Poder del Mito (1988), filmada —en parte— en el Rancho Skywalker de Lucas.

Fue Jung quien introdujo los mitos “espirituales” paganos sobre el unirse a los lados oscuros y luminosos. Para él esto significaba el rechazo del Cristo bíblico y la adoración del Dios gnóstico, Abraxas, mitad hombre, mitad bestia; un dios mayor que el Dios cristiano y que el diablo, y el cual combina todos los opuestos. Esta unión del lado oscuro y el lado de la luz, del bien y del mal, de Dios y Satanás, es lo que Joseph Campbell llamó “el monomito” de la “antigua religión”, que le enseñó a Lucas. En un punto alto en la serie, Darth Vader se revela como “el equilibrador”, el unificador del bien y el mal.

Aunque Lucas no va tan profundamente en esas ideas al igual que Jung y Campbell, populariza con eficacia tales ideas. Vemos la “unión de los opuestos” en las siguientes áreas:

  • Todo es relativo;
  • no hay distinción entre animales, humanos y máquinas;
  • no hay absolutos morales;
  • no hay verdadero mediador divino/humano;
  • no hay un Dios personal, separado de nosotros, que hizo y redimió al mundo.

¿Cómo se ha Cambiando Nuestra Visión del Mundo?

Sir Isaac Newton (1643-1727), uno de los más grandes científicos de occidente, dijo hace muchos años: “Este hermoso sistema del sol, los planetas y los cometas sólo podría proceder del consejo y dominio de un ser inteligente y poderoso… Este Ser gobierna todas las cosas, no como el alma del mundo, sino como Señor de todos.” Gracias, en parte, a Lucas, muchos ahora creen que la humanidad es ese Ser inteligente y poderoso, empoderado por la Fuerza, y por esto vamos a salvarnos a nosotros mismos.

¿Despertará la “Fuerza” con el Mismo Poder Esta Vez?

Sin duda, La Fuerza Despierta intentará capturar una nueva generación de ingenuos amantes del mito. El trailer declara que: “la Fuerza te está llamando. Simplemente déjala entrar”. La “Fuerza” vuelve a despertar.

Con suficiente dinero e imaginación, hay muchas razones para pensar que la Fuerza volverá a despertar el pensamiento pagano en una nueva generación de creyentes occidentales que ya han comprado 50 millones de dólares en entradas para las fechas del lanzamiento en diciembre. Por otra parte, el recurso de paganismo ciertamente no ha disminuido desde los años 70 y 80. La película está destinada a captar la imaginación de los que ahora se hacen llamar “espirituales pero no religiosos”. Nuestro mundo contemporáneo, ahora abraza la espiritualidad pagana del Este:

  • En Islandia, incluso los ateos están uniendo a la religión de más rápido crecimiento, el Zuismo, que es una fe pagana de la antigua Sumeria.
  • La revista Faerie (para personas que creen en hadas) es la decimonovena revista sobre estilo de vida más popular vendido en la librería Barnes & Noble
  • Millones de estadounidenses practican varias formas de meditación oriental y yoga, para ser liberados de la esclavitud de los opuestos y para tener éxito en la unión de las partes oscuras y luminosas de la existencia.
  • En el redescubrimiento de “La Fuerza”, estas ansiosas personas “espirituales” creen que se encontrarán “en el cielo”, como un fanático dijo recientemente.

Una Respuesta Cristiana

Gran parte de mi vida ha estado dominada por las imágenes de Star Wars, así como he publicado ya una trilogía para responder al fenómeno pagano que representa. Por lo tanto, escribí “El Imperio Gnóstico Contraataca“, “La Guerra de los Espíritus” y “El Retorno del Rabino” (como un libro electrónico; en formato impreso, “Llevando Cautiva la Mente Pagana“). Estas “guerras del espíritu”, popularmente revividas por Lucas, representan, las únicas dos espiritualidades ofrecidas: el “monomito” del unismo pagano o el evangelio histórico del dosismo bíblico. Con Stars Wars, nos encontramos en el centro mismo de esta eterna lucha espiritual.

¿Ir o No Ir?

En mi humilde opinión, hay buenas razones para ver esta película. Ciertamente podemos respetar su valor artístico y de entretenimiento. Escenas de batallas galácticas y drama humano son un montón de diversión. Pero también, al ver esta película, los cristianos pueden agudizar su comprensión tanto de la cultura contemporánea, como su reconocimiento de la fe cristiana, lo que les permite ver con claridad antitética tanto el mensaje cristiano como el mensaje de Star Wars, con el fin de presentar el Evangelio en una manera fresca para nuestro tiempo.

Al hacer esto, seguimos lo que los cristianos han hecho a lo largo de los siglos. Debemos darnos cuenta de que cuando Obi-Wan Kenobi instruye a Luke a seguir “la antigua religión,” esto es una clara referencia técnica, (para los que lo conocen), al “paganismo precristiano.” El reto está hecho, en un llamado a la confrontación teológica. Pero esta antigua-modernizada “religión”, mientras que de forma implícita dice ser la verdadera, crea enormes problemas y no da respuestas satisfactorias a los grandes misterios de la vida:

  • Ninguna fuerza impersonal puede satisfacer las profundas necesidades afectivas y morales del ser humano;
  • ninguna mera fuente humana o impersonal puede dar una explicación adecuada a los orígenes del universo, ya que no proporciona una explicación convincente ni del misterio del ser humano ni de la abrumadora presencia de la inteligencia, en la que todo el universo, y esta película en particular, se basa, incluyendo el amor entre Luke y su padre, y de la magia tecnológica que hace que Star Wars sea tan divertida.

Sólo un Creador Trino personal trascendente puede hacer eso. Sólo la verdad de un Dios tan personal puede satisfacer nuestras necesidades más profundas.

En este relanzamiento del mito seductor de Star Wars, implícitamente, declarando que “todo es finalmente bueno porque todo es uno,” el mundo necesita oír no un mito, sino una proclamación audaz de un hecho histórico, el hecho de que en Cristo, en el año 30 d.C, Dios derrotó a la oscuridad del imperio del mal del pecado humano. Esto es lo que los cristianos celebran en Navidad. Se necesita una liberación real, las almas culpables, y una promesa verdadera, no la promesa de un sueño eterno, sino de una vida resucitada en relación eterna y personal cara a cara con Él, nuestro Creador y amante Redentor.

Que la paz de Cristo esté con ustedes.

[1] Si quieres estudiar este tema más de cerca, por favor recurre a mi libro Uno o dos: viendo un mundo de diferencia (Editorial CLIR)

Artículo traducido por Jorge Ostos

Deja un comentario

Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Iglesia, Traducción

Planned Parenthood bajo cuestionamiento

planned

Reunión se cierra después de que jefa de Planned Parenthood es cuestionada por administrar fármacos riesgosos a mujeres africanas
Por Lisa Correnti | 9 de octubre 2014

NUEVA YORK, 10 de octubre (C-FAM) Un evento de la ONU terminó abruptamente cuando un abogado de derechos de la mujer preguntó al Director General de la Federación de Planned Parenthood Internacional por qué se estaban dando anticonceptivos dañinos a las mujeres pobres de África.

“En los países donde el VIH es un problema importante, donde no tenemos acceso a una buena atención médica, por qué habríamos de estar usando los anticonceptivos más peligrosos”, pidió Kwame Fosu. El investigador de la Fundación Gates, Dr. Renee Heffron, concluyó que los usuarios de la inyectable Depo Provera tienen un riesgo significativo de transmisión y adquisición del VIH / SIDA, añadió Fosu.

Tewodros Melesse evitó dar una respuesta. En cambio, el jefe de la IPPF dio una declaración general apoyando a Depo Provera. Él no pudo explicar por qué a las mujeres africanas se les provee los anticonceptivos de progesterona peligrosas que son raramente utilizados por las mujeres caucásicas.

Los co-patrocinadores de la IPPF, Dinamarca y Liberia organizaron la reunión para atraer a ministros de alto nivel en Nueva York para la Asamblea General de la ONU y para obtener apoyo adicional para la planificación familiar en la agenda de desarrollo post-2015.

A pesar de que quedaban aún 30 minutos para el final y un anuncio anterior de una segunda ronda de preguntas del moderador, el presidente de la IPPF Naomi Seboni terminó abruptamente la sesión,

Delegados africanos de inmediato se acercaron Fosu para obtener información. Un manejador de IPPF trató de alejar a los diplomáticos cuando Fosu comenzó a conversar con ellos.

IPPF es un beneficiario directo de los programas de planificación familiar dirigidos a las mujeres pobres de los países de Africa subsahariana y el sudeste de Asia. Cientos de millones de dólares llegan al grupo, el cual distribuye los anticonceptivos de acción prolongada (PMF), tales como el inyectable Depo Provera y el implante Jadelle o Norplant. Norplant fue retirado de los mercados de Estados Unidos en 2002, debido a los riesgos de salud.

La financiación de los anticonceptivos creció un 48% desde el año 2006, recibiendo un importante impulso cuando la Fundación Gates se unió a una larga lista de filántropos que apoyan los programas de reducción de población, como las fundaciones Rockefeller, Packard y Hewlett. En la Cumbre de Planificación Familiar de Londres en 2012, Melinda Gates duplicó su gasto anual de anticonceptivos a mil millones y anunció una alianza con Pfizer Pharmaceutical – el fabricante de Depo Provera. Esto a pesar de un informe Guttmacher que muestra que sólo el 8% de las mujeres africanas tuvo una necesidad insatisfecha de anticoncepción.

Con informes de que la mitad de las mujeres y las niñas africanas están usando los inyectables, Fosu no se sorprendió cuando un diplomático informó que su hermana era incapaz de concebir después de usar Depo Provera.

Los efectos secundarios incluyen la duplicación del cáncer de mama, sangrado excesivo, un retraso en el retorno de la fertilidad y la esterilidad. El uso a largo plazo se ha asociado con la pérdida de densidad ósea, tan grave que la FDA emitió una advertencia Black Box, la más severa advertencia que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) puede dar.

Fosu alega que a las mujeres africanas no se les da esta información antes de recibir la inyección y los ministros de salud africanos son conscientes de los efectos secundarios graves. Un empleado de la IPPF en África dijo recientemente a Fosu que no tenía conocimiento de la advertencia de la FDA.

Al igual que la IPPF, grupos como el Consejo de Población, Pathfinder y FHI 360, todos los millones de dólares que reciben de los contribuyentes estadounidenses, son para la distribución de Depo. Un libro académico reciente sobre la salud reproductiva ofrece una visión de cómo la aprobación FHI360 exitosamente ganó el apoyo de los ministros de salud y de los trabajadores sanitarios de la comunidad para distribuir anticonceptivos inyectables.

Traducido por Beatriz Atkins

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized