Cristianos ingénuos

por Guillermo Green

El libro de Apocalipsis da un enfoque imprescindible para el cristiano.  Lejos de proveer un ‘mapa profético’ de acontecimientos entre Rusia y el estado de Israel (o bien, cualquier otra versión cambiante de los ‘profetas’ modernos), este libro nos abre el telón a realidades espirituales que los ojos físicos no ven.  Pinta la lucha cósmica entre Satanás y Jesucristo en símbolos:  dragón vs. el Cordero;  la bestia vs. los dos testigos;  etc.   Ciertamente situado en el primer siglo, con Roma contra la iglesia, se abre su enfoque para comprender toda la historia a la luz de esta lucha.

Quiero destacar sólo un punto que recorre  todo el libro:  no hay neutralidad en el mundo.  La historia de este mundo se describe como el dragón contra Cristo, las bestias contra la iglesia.  Sólo hay dos grupos de personas – los que han sido selladas por Dios (simbólicamente los 144.000, Apoc 7:3) y los que son selladas por la bestia (los que llevan la marca de la bestia,  Apoc 13:16).  Hay dos fines – el lago de fuego para Satanás y todo él que “no se hallaba inscrito en el libro de la vida” (Apoc 20:15), y el nuevo cielo y nueva tierra para “los que vencieron” (Apoc 21:7).

Impresionante es la lista de los que no heredaron la nueva tierra, porque antes que los homicidas, fornicarios e idólatras vienen:  LOS COBARDES. Estas personas están a la cabeza de los que van al infierno.  Porque ¡no hay neutralidad!

Destaco sólo un pasaje en este libro de Apocalipsis, que es el capítulo 11.  En este capítulo Dios levanta “dos testigos” para predicar al mundo.  La imagen se remonta al libro de Zacarías (Josué y Zorobabel), y echa mano a otros personajes del AT como Elías y Moisés.  Estos dos testigos representan la tarea de proclamar la Palabra de Dios en la etapa entre la ascensión de Cristo hasta la final persecución de la iglesia justo antes de la segunda venida de Cristo, los 1260 días.  Este indicador es lo mismo que 3 años y medio, o 42 meses – todos indican la misma época en que estamos ahorita.

Ahora bien, notemos por favor la actitud de la gente cuando logran matar a los dos testigos (quienes resucitan después de tres días y medio para ser llevados a Dios – simbolizando que su ‘derrota’ no es ni real ni duradera).  Apoc 11:10 dice:  “Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profestas habían atormentado a los moradores de la tierra”.

OJO: Aquí el Apocalipsis nos está corriendo el telón espiritual de la actitud de los que en el fondo de su ser odian a Cristo, su Palabra, y sus mensajeros.  Los odian.  No siempre lo manifiestan tan abiertamente como lo pinta este pasaje, pero recordemos que Apocalipsis  está manifestando realidades no visibles para el ojo humano.  Los impíos consideran que los que proclaman la voluntad de Dios están “atormentando” al mundo.  ¡Ojo!  Así consideran a los cristianos.  Atormentadores.  Y su alegría al matarlos se desborda en fiesta efusiva y celebración con regalos.

Otra vez, estas cosas no están sucediendo “literalmente”, no son acciones que el ojo natural lo puede ver.  Pero Apocalipsis nos está desenmascarando la verdadera actitud detrás de las acciones, palabras y actitudes de los no-cristianos.  Especialmente los que tienen el poder en sus manos para “matar”.

Esto mismo se confirma en nuestros días.  Cuando cualquier gobierno pasa alguna ley, bien sea de tránsito, de impuestos, de cualquier cosa cotidiana – nadie “celebra”.  Pero ¿por qué hay celebraciones cuando un gobierno pasa una ley diametralmente contra la Ley de Dios – como por ejemplo el aborto?  ¿O el matrimonio homosexual?  ¿Por qué hay tanto odio o tanta alegría en cuanto a leyes que tiene que ver con la voluntad expresa de Dios?  Apocalipsis nos da la respuesta:  no hay neutralidad en este mundo.  Hay quienes aceptan la Palabra del Creador, y quienes aborrecen no sólo esta Palabra sino a todos los que la apoyan.  Apocalipsis lo dijo, y muchos acontecimientos hoy lo confirman.

Los cristianos no debemos cometer el error de creer que mucho de lo que está pasando hoy en día es meramente un asunto ‘humano’.  Mezclado con lo humano, dentro de y detrás de todo existe un combate espiritual importante.  El cristiano entendido entra esta lucha de rodillas primero, orando por iluminación y fortaleza “para vencer”.  Luego da testimonio “aunque lo maten” – porque en tres días y medio ¡resucitará!  Los cobardes no entrarán en la nueva tierra.

No seamos ingénuos.

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Archivado bajo Cosmovisión, Crítica, Cultura, Iglesia, Teología, Vida cristiana

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