¿Homofobia, Cristofobia, o cuál fobia?

por Guillermo Green

 

Hoy escuchamos de todas las “fobias” menos una.  Se escucha de homofobia, transfobia, lesbofobia, todofobia – MENOS “Cristofobia”.

No soy uno para rebajarme a este nivel pobre de argumentación.  No acepto las mismas premisas falsas de estos argumentos basados en supuestas “fobias”.  Pero permítame ayudar a esclarecer un poco lo que realmente se oculta detrás de las supuestas “fobias”.
Como bien ha explicado Nicolás Márquez, no existe tal cosa como la “homofobia” como patología psicológica.  De hecho, en sentido literal significaría “miedo de los hombres”, y claramente esto no es lo que quieren decir con llamar a alguien un “homófobo”.  Si quieren ser literalistas, tendrá que decir: “homosexualfóbico”,  que obviamente ocuparía demasiada tinta y papel, dada la cantidad de ocurrencias modernas de esta palabra.
Y tampoco existe la “homofobia” por otra razón, porque no hay personas que literalmente “tienen miedo” a los homosexuales.  El propósito del término “homofóbico” es usado, violando su significado lingüistico, para significar ni más ni menos que:  “homosexualodiador”.  Pero un término honesto tendría demasiados problemas de aceptación, por lo tanto se prefiere un término que finge “lástima” por el homófobo, que no es lástima, sino el mismo odio hacia los que no comparten su agenda.
Pero estos términos de “fobias” no tienen nada que ver con síntomas psicológicas tratables, sino que son epítetos para manipular el lenguaje, con el fin de crear VÍCTIMAS y OPRESORES.   Fiel a una agenda neo-marxista necesitada de producir la futura utopía con base en el conflicto social, los ingenieros sociales orwelianos de nuestros tiempos buscan crear “realidades” a través de palabras y frases.  Todos estos términos de “fóbicos” que se relacionan a la agenda de la ideología de género, son meramente herramientas lingüísticas para primero crear divisiones sociales, y luego acallar, aplastar, hasta encarcelar a los intransigentes.  En Inglaterra, Canadá, y EEUU ahorita hay casos en que los “homófobos” están siendo demandados por los homosexuales, han sido multados, les quebraron sus negocios, desprestigiaron sus reputaciones, o han sido amenazados con cárcel, y hasta presos.  ¡Alegre tratamiento para los pobres enfermos!  De esta manera se ve claramente que es el odio hacia los no-homosexuales el que impulsa la agenda.
Y esto nos lleva a la “Cristofobia”.  Si fuéramos a aplicar las mismas tácticas, el mundo tendría que lanzar contra los que odian el cristianismo el nombre de “cristófobos”.  Es patente el odio hacia la religión bíblica, hacia el Dios de la biblia que prohíbe sus prácticas desenfrenadas, su libertinaje y su pecado.  Como “fobia” equivale realmente “odio” en la agenda LGBT, el apelativo “cristófobos” les aplica como anillo al dedo.
Si los homófobos pueden ser multados, ¿por qué los cristófobos no?  Si los homófobos pueden ser demandados, ¿por qué los cristófobos no?  Si los homófobos pueden ser arrojados a la cárcel por discriminacion, ¿por qué a los cristófobos no?
El hecho es que ha sucedido la conquista de la sociedad, y vencieron los cristófobos.  Mejor dicho, vencieron los “cristoodiadores”.   Ahora estamos frente a una hegemonía casi completa no de gente con ninguna patología.  Son personas que cumplen la Palabra de Dios, como lo explica el apóstol Pablo:
(Romans 1:21-27)  “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios,  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.   Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,  ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.   Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,   y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.
Nada de esto tiene que ver con una “fobia” u otra.  Dejémenos de juegos pueriles.  Es muy claro que se tiene que ver sencillamente con el odio hacia el Creador, y el rechazo del marco de sexualidad que Dios estableció para el hombre.  No hay “homófobos” ni “cristófobos”.  Los hombres se dividen en dos grupos nada más:  adoradores del verdadero Creador, y necios que suprimen la verdad de Dios.
Sería útil restablecer el uso correcto y honesto del lenguaje.
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Archivado bajo Cosmovisión, Crítica, Cultura, Iglesia, Vida cristiana

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