Liberales modernistas y tácticas caducas

por Guillermo Green

Mi educación teológica en parte tomó lugar en medio de liberales teológicos, o modernistas.  Hoy aquella denominación no exige que se crea en un Adán histórico, ni en un diluvio histórico, ni una caída literal en el pecado, ni en la inerrrancia de las Escrituras.  Inclusive algunos cuestionan la existencia del infierno, y la misma naturaleza de la muerte expiatoria de Jesucristo.  Pero no siempre fue así.  Cuando yo era un estudiante joven no había llegado a estas posiciones todavía.  El camino al modernismo abierto fue medio-paulatino.  Pero los que lo impulsaban usaron las mismísimas tácticas que se siguen usando en todo el mundo y en toda época.

“La falacia de los ignorantes” – Los modernistas liberales casi siempre intentan etiquetar a los que creen la Biblia como “ignorantes” o “superficiales”.  Recuerdo que una de las tácticas usadas en mi vieja denominación en favor de ordenar mujeres era realizar una “encuesta” que probó que los que se oponían a la ordenación de mujeres eran los que tenían menos educación universitaria y los que eran viejos.  ¿Su punto?  Sólo los seniles y analfabetos no lo aceptan.  Y nada cambia.  Constantemente escucho de “argumentos” de personas liberales que no son argumentos en ningún sentido de la palabra.  El liberal se limita a decir “esa es una posición superficial”, como si con sólo pronunciarla “superficial” se convierte en realidad.  Por lo general, cuando se logra abrir un diálogo real con una persona liberal, sus argumentos sí son superficiales, dogmáticos sin sustancia ni fundamento, y mucho menos apoyados por ningún teológo serio.

“Los Reformadores también se equivocaron” – Este argumento es utilizado de forma “tendenciosa”, que es una de las tácticas favoritas de los liberales.  Por lo general se introduce esta frase de que “los Reformadores se equivocaron” sin más explicación.  El modernista rehuye a las definiciones claras, porque es un parásito que depende del resto de la iglesia, y no puede revelarse claramente por lo que es.  Pero a menudo “se le sale” la verdad de lo que piensa, y por supuesto está en desacuerdo con mucho de lo que enseñaron los Reformadores.  El problema con muchos de los líderes hoy en día es que permite que el liberal diga estas cosas y no los detiene para pedir claridad en cuanto a su posición.  Ningún teólogo ni académico debería tener la libertad de hacer declaraciones generalizadas sin definirse.  Esto no se conforma a la ética académica ni la honestidad cristiana.  Por supuesto los Reformadores se equivocaron.  Nadie nunca ha dicho que fueron infalibles.  Pero si alguien introduce el tema de sus errores, la honestidad y la integridad demandan que se explique.  Querido hermano, si te preocupa la integridad y la verdad, no siga permitiendo que se digan generalidades críticas o negativas sin que se defina.

“Son fundamentalistas” – El liberal se pone paranoico cuando tan sólo piensa en los que realmente honran a Cristo y su Palabra.  Creo que si pudiéramos monitorear su pulso y presión de sangre cuando piensa en ellos, un doctor le recetaría medicamentos para la calma.  El liberal mira a las personas confesionales casi como terroristas de ISIS.  De nuevo, muchos cristianos permiten que los liberales lancen epítetos como “¡fundamentalista!” y “¡dogmático!”  sin pedir explicaciones.  En primer lugar, si el liberal no tiene ningún ‘fundamento’, es un relativista que debe guardarse sus opiniones.  En segundo lugar, todo cristiano debe ser un “fundamentalista”, porque Pablo dice que la Iglesia está edificada sobre UN FUNDAMENTO – el testimonio de los apóstoles y de Jesucristo (Efesios 2:20).  Si el liberal no quiere ser fundamentalista, no es cristiano.  O quiere decir otra cosa con el término.  Y esa “otra cosa” es que el liberal nunca explica, porque en realidad él es enemigo de la fe que descansa sobre el fundamento del testimonio bíblico.

“Soy profesional” – a veces el teológo liberal no lo dice en tantos términos, pero en muchas ocasiones intenta impresionar citando frasesitas en latín o griego, o intentando demostrar su “superioridad” intelectual o académico para que nadie le cuestione.  El error de muchos hermanos es dejarse impresionar.  El que conoce bien a su biblia está más que preparado para refutar toda altivez.  Conozco una mujer que nunca terminó la universidad, pero leía su biblia de tapa a tapa cada año durante décadas de su vida.  También leía libros de teología.  Cuando encontraba que algún profesor escribía cosas falsas de la biblia o de autores teológicos, ella los confrontaba con la verdad.  No podían refutarla porque esa viejita conocía la espada del Espíritu mucho mejor que ellos.  Y se había preocupado por informarse sobre los temas candentes.

[Suspiro grande]  Nada cambia.  La poca creatividad de los liberales ya debe ser bien conocida en toda la iglesia.  Pero cuando las ovejas se distraen y se duermen, los lobos se aprovechan.  ¡Despertémonos!  Querido hermano que ama al Señor y a su Iglesia, reconozca al liberal, confróntelo con su incredulidad, y no permita que influya en la congregación de los santos.

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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Iglesia, Teología

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