La corrupción y la Iglesia

por Guillermo Green

Hace unos días el teólogo y filósofo Vishal Mangalwadi visitó a Costa Rica, e impartió varias conferencias, tanto a pastores como a grupos públicos.  A los cristianos advirtió que un falso Evangelio individualista, de sólo “salvar almas”, ha creado  falsas iglesias, que en nada están contribuyendo a un Evangelio sano, ni transformando sus sociedades.

La Reforma Protestante del siglo 16 se fundamentó sobre la lectura seria y completa de la Palabra de Dios.  En la biblia, los Reformadores encontraron a un Señor soberano que recrea a su pueblo con su Espíritu poderoso, para honrar su Nombre en todas sus actividades; no sólo en el culto los domingos.  También estaban convencidos por la Palabra que la aplicación de la Ley de Dios traería profundas bendiciones a su nación y a las generaciones venideras.  Es por eso que vemos en la historia cómo la Reforma tuvo un impacto explosivo sobre:  la Iglesia, la familia, la economía, la literatura, la política, las artes, y la libertad en todas las esferas.

¿Por qué Latinomaérica no está experimentando este tipo de reforma en nuestras sociedades?  ¿Por qué nuestras sociedades se hacen más y más corruptas y violentas?  Un estudio que leí hace poco afirma que la cantidad de dinero extraído de los países Latinoamericanos y guardado en bancos afuera sería suficiente para levantarlos a un nivel superior del mundo.  Las cifras de dinero robado entre 2003 y 20012 (¡de lo que se sepa!) que ha SALIDO de los países son las siguientes:

México – 514 mil millones de dólares US

Brasil –  217 mil millones de dólares US

Costa Rica – 94  mil millones de dólares US

Aruba –  82  mil millones de dólares US

Panamá – 48  mil millones de dólares US

Chile – 45  mil millones de dólares US

Etc, etc.  El Salvador tiene la menor cantidad, con ‘sólo’  7.9 mil millones $ US

Cita:   http://www.theglobalist.com/latin-americas-corruption-crisis/

Es imposible imaginarnos lo que nuestros países serían sin tal magnitud de robo.  Es obvio que esta saqueada está empobreciendo a todas nuestras naciones.  La pregunta para nosotros es:  ¿Dónde están los cristianos?  En muchos de los países la población de evangélicos supuestamente supera 20 – 25%.   La otra mayoría es Católica.  Ya sabemos que no podemos contar con la religión Católica para liberar a ninguna sociedad.  Roma ha mantenido a sus sociedades en abyecta pobreza porque no permite que la biblia libere a individuos ni a sociedades.  Su religión jerárquica es estructuralmente opresiva, sujetando a los hombres a otros hombres, en lugar de liberarlos para servir a Dios libremente.

Pero ¿qué pasa con las iglesias Protestantes?   No vemos el impulso de reformar la vida, la religión y la sociedad entera que se dio en el siglo 16.  No vemos el afán por la justicia, la libertad, la equidad.  Creo que podemos señalar los siguientes factores:

1) El Dispensacionalismo – esta corriente de teología (recordemos Hal Lindsay y su libro “El último gran planeta Tierra”;  recordemos el papel que jugó las notas de ciencia de ficción de la Biblia Scofield) se apoderó de gran parte del sector evangélico.  Durante muchos años en Costa Rica había un programa radial llamado “¡Escapa por tu vida!” pregonando el rapto inminente.  La iglesia debía preocuparse por una sola cosa – “salvar” tantas almas podía (consiguiendo una oración verbal de aceptación) y tratar de no estar practicando algún vicio (bailar, fumar, beber, fornicar) cuando sucediera el rapto.  El Dispensacionalismo produjo todo lo contrario de un concepto participativo en la sociedad, y creó iglesias extremadamente escapistas.  Después de centenares de predicciones fallidas de sus “profetas”, estas iglesias no han sabido recapacitarse, y simplemente se han vuelto clubes evangélicas insignificantes.  Ni salvan almas ni se fueron en el rapto.

2) El movimiento de “Guerra Espiritual” promovido por C. Peter Wagner y muchos de los falsos “apóstoles y profetas” sustituye el poder del Evangelio por la magia pagana.  Creyendo poder romper el poder del diablo con reprender y declarar victoria, no enseñaron los principios de la Ley de Dios, ni motivaron a sus iglesias a estudiar la biblia.  La ignorancia bíblica en sus congregaciones sigue siendo igual de lo que era en la iglesia de Roma en el tiempo de Martín Lutero.  Como muchas de las iglesias pentecostales y neo-pentecostales absorbieron estos elementos, no han sido un factor formativo en la sociedad a pesar de ser una mayoría entre las iglesias evangélicas.  Cuando de repente se les ocurre “meterse en la política”, toma la forma de marchas alocadas u otro alboroto sin fruto.  Más bien han dejado mal testimonio.

3) La falsa teología de la “prosperidad”, difundida de forma suprema por el canal televisivo “Enlace”, convierte el Evangelio en “prosperidad personal”.  Esta teología es el extremo opuesto del Evangelio bíblico que bendice naciones enteras. Convierte la codicia y el egoísmo en “fe”, a Cristo en un mago, y al pastor en gurú.  Pocas corrientes religiosas han sido tan nocivas en la historia.  Ultimamente los de “guerra espiritual” se han unido a los de la “prosperidad”, afirmando que es la voluntad de Dios “trasladar las riquezas del mundo a la iglesia” para que los cristianos reinen.  ¡Da miedo pensar que algunas de estas personas gobernaran!  ¿Se puede imaginar a Cash Luna gobernador de su país?

4) El amor a la ignorancia está impidiendo que la Iglesia Protestante se levante, y más bien la está estrangulando.  Los norteamericanas tienen un decir “Ignorance is bliss” (La ignorancia es sublime felicidad).  El que no sabe nada no se preocupa, ni se aflige, ni se esfuerza.  Este mal ha sobrecogido a muchas iglesias.  Sus líderes, y por ende sus congregaciones, no quieren saber casi nada para no sufrir ninguna incomodidad.  En mis viajes a diferentes países en Latinoamérica, me entristece sobremanera ver y escuchar el paupérrimo interés y conocimiento ¡por todo! de parte de muchos líderes.   Por todos lados el paganismo moderno avanza:  por medio del ambientalismo ateo;  el movimiento LGBT toma más terreno en la política;  la educación cede al paganismo;  los políticos legislan leyes anti-bíblicas;  la corrupción, la violencia, y la ruptura familiar asedia la sociedad.  Además de estos factores sociales, las falsas corrientes teológicas atacan a la verdad bíblica:  el liberalismo modernista; las teologías mencionadas arriba, etc.   Sin embargo, ¿cuántos líderes se sientan cómodos en sus parroquias en la ‘sublime felicidad’ del desconocimiento general?

5) El mundo en la iglesia.  Con esto no me refiero a ciertas prácticas de conducta que muchas veces se tildan de “mundanas”, aunque estas cosas con certeza se dan.  Me refiero más bien a la falta de una mente crítica que simplemente absorbe lo que el “mundo” nos dice.  Con esta mentalidad no-crítica, millares de cristianos se tragaron un abientalismo no sólo falso, sino netamente pagano:  los “derechos” de la madre tierra Gaia.  La falta de una mentalidad crítica y bíblica ha contribuido a que muchos cristianos sean arrastrados por corrientes políticas de su alrededor, repitiendo como loras alguna frasecita bíblica que justifica, según ellos, una agenda distante a la visión bíblica para el Estado.  Este espíritu no-crítico ha permitido a padres cristianos seguir enviando a sus hijos a escuelas públicas tomadas por completo por la pseudo ciencia (la evolución), la pseudo economía (el neo-marxismo), el pseudo nacionalismo (valores fundamentos sobre nada), y sobre todo la pseudo educación (sea el constructivismo, lacanismo-freudianismo, conductismo u otro).  Mientras hay más mundo dentro de la Iglesia que Evangelio, la Reforma no puede llegar.

Pastor tras pastor manifiesta un frío desinterés en las cosas importantes que atañen la vida presente y futura de su grey, y aún podría señalar de “fanático” a algún miembro de su iglesia que pide que se le preste atención.  El nivel de lectura entre los líderes debe ser mucho mayor.  El empeño vertido en sus sermones debe reforzarse mucho.   El análisis cultural y la aplicación del Evangelio debe ocupar su atención.

El próximo año muchas iglesias celebrarán los 500 años de la Reforma Protestante.  En Latinoamérica aún no hemos tenido una Reforma.  ¡Pidamos a Dios su misericordia!

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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Ecologismo, Iglesia, Teología

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