¿Es Yavé una deidad transgénero?

Por Dr. Peter Jones

Los que producen periódicos harán lo necesario para venderlos, aún cuando esto implica afirmar que el Dios de la biblia es “transgénero”, como los dioses paganos antiguos. Tal es la teoría promovido en un artículo por el New York Times, escrito por el rabino Mark Sameth: “Is God Transgender” (¿Es Dios transgénero?), 12 de agosto, 2016.

Sameth reclama que la biblia hebrea, “cuando se lee en el idioma original, ofrece un concepto muy fluído de género … En Génesis 3:12, se le refiere a Eva como ‘él’. En Génesis 9:21, después del diluvio, Noé entra en la tienda ‘de ella’ (la de él). Génesis 1:27 se refiere a Adán como ‘ellos’”.

Estas anomalías textuales menores son facilmente explicadas por expertos en el hebreo como Robert Gagnon y Michael Brown. Además, muchos idiomas no emplean el modo de género en un sentido sexual. En francés, por ejemplo, son “femininos” un carro y una botella, pero nadie acusa a los franceses de “fluidez de género”; es una cultura conocida por la expresión “vive la différence”.

La tesis de Sameth progresa de manera más y más especulativa cuando trata el nombre de Dios. Emplea un argumento profundamente imaginario, especulando que el nombre YHWH (Yavé) puede ser leído al revés como “Él / Ella”. Gagnon advierte que los eruditos bíblicos por lo general están de acuerdo que YHWH es derivado del verbo “ser” en la tercera persona singular: “él es” o “él será”. Michael Brown, erudito en hebreo, argumenta que “no existe ni una sola evidencia para esto” (la idea de Sameth). Brown añade: “… de las más de 6,000 veces que ocurre el nombre YHWH, nunca se encuentra con un adjetivo feminino, ni ninguna forma verbal feminina”.

De acuerdo con Gagnon, no existe “ninguna evidencia histórica que apoya esta interpretación de Sameth. Lo único que existe es su propia ideología sobre el sexo”. Esta “ideología sexual” de Sameth es precisamente su esfuerzo por justificar las acciones de su primo, uno de los primeros en EEUU de tener una cirugía para el cambio de sexo.

Pero los argumentos de Sameth son más que sentimental; son teológicos también. Por un lado, lamenta “cuando argumentos religiosos son usados para defender prejuicios sociales”. Pero Sameth no rehuye de usar a su primo como ejemplo “social” para justificar sus propios argumentos sociales. Sameth declara que en el mundo antiguo, fluidez de género, bien expresada, era la marca de una persona civilizada. Estas personas eran consideradas como “los dioses”. En la Mesopotamia y el Egipto antiguos consideraban que los dioses daban evidencia de fluidez de género, y los humanos reflejaban a los dioses.

Las especulaciones de Sameth continuan. Afirma que “los israelitas tomaron las ideas sobre transgénero de las culturas alrededor, y las mezclaron con sus propias escrituras sagradas”. Y aquí Sameth defiende su propio compromiso con el movimiento politeísta “interfé”, junto con la teología del “dios dentro de nosotros” en lugar de afirmar sus propias Escrituras, el Antiguo Testamento, que están llenas de advertencias de imitar las prácticas sexuales de las naciones. Levítico 18:22 declara: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. En Deuteronomio 22:5 Dios manda: “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace”. Estas son las abominaciones que llevarán al castigo de Dios, según Levítico: “ En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros … no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de vosotros” (ver Levítico 18:23-28).

La teología del rabino Sameth claramente apoya “estas cosas”. En su sinagoga dirige meditación judía, y está abierto a otras enseñanzas espirituales: “judíos, no-judíos, budistas, no-budistas, judistas, no-judistas (mezcla de ‘judíos’ con ‘budista’)”. Su apertura a varios géneros refleja su apertura a varias religiones. La polisexualidad es el reflejo del politeísmo.

¿Quién su hubiera imaginado que esta idolatría antigua caracterizaría una gente civilizada del siglo 21 en el occidente moderno? Como afirma correctamente Michael Brown, “El esfuerzo [por Sameth] por utilizar las Escrituras hebreas para apoyar el activismo transgénero es totalmente desviado, fatalmente defectuoso, y no digno de consideración seria”.

En ningún lugar la biblia presenta a Dios como un ser sexual. La sexualidad es una característica humana, diseñada por Dios para la procreación, y también como reflejo “encarnada” de las distinciones tejidas en el orden creado (tierra / mar; humano / animal; luz / tinieblas; varón / hembra, etc). Así como Dios es Creador trascendente, distinto a su creación, también su creación refleja distinciones, evidenciadas de forma máxima en la distinción entre varón y mujer.

Otra vez estamos confrontados con sólo dos opciones: adorar a la creación, o adorar al Creador, el cual es bendito por los siglos. La primera es la Mentira Unista, la segunda es la Verdad Dos-ista (Romanos 1:25). Dudo que se pudiera vender muchos periódicos con ese título del apóstol Pablo. Pero al final de la historia la verdad que representa “varón y mujer” encontrará su cumplimiento cuando la novia de Cristo se deleita en el amor inagotable de su esposo celestial. Vive la différence!

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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Iglesia, Teología, Vida cristiana

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