Sutilezas liberales

por Guillermo Green

Los liberales teológicos escriben cosas bonitas, sin duda.  Lo que pasa es que al fin y al cabo, son destructivas para la verdadera fe.  Abajo sigue un pensamiento (liberal) para la pascua que se publicó en Red Crearte:

“Yo sé que mi redentor vive y mis ojos lo verán… (Job 19:25)

 Yo sé que mi Redentor vive…
En cada mañana que anuncia una nueva oportunidad para:
vivir, amar, crear, trabajar, llorar, gozar, luchar;
porque la vida hay que vivirla a “corazón abierto”.
Yo sé que mi Redentor vive…
En cada encuentro con la familia, los amigos,
los compañeros de trabajo,
porque su presencia completa mi visión del mundo.
Yo sé que mi Redentor vive…
Cuando oigo, conozco y acompaño la lucha
de los que sufren y trabajan por un mundo más justo.
Su compromiso me mantiene en la realidad.
Yo sé que mi Redentor vive…
Cuando veo la sonrisa de los niños;
su sencillez y confianza en la vida,
anima la Esperanza y me compromete a cuidarlos.
Yo sé que mi Redentor vive…
Yo sé que mi redentor vive.
Cuando escucho las historias de los ancianos,
sus recuerdos, su sabiduría y consejos
me confirman que “El es el mismo ayer,
hoy y por los siglos”.
Yo sé que mi Redentor vive…
Porque, en mi Comunidad de Fe,
“cada vez que nos juntamos, vuelve a suceder”:
El se hace presente en medio de nuestro.
Por eso y más ¡“Yo sé que mi Redentor vive”!
¡Muchas cosas han visto mis ojos, otras tantas verán!
Y, “porque El vive”, he de vivir como resucitada,
Aún cuando la muerte circunde.
Elizabeth Hernández Carrillo
Pascua 2007″
El problema con este sentimentalismo Schliermachiano es que si tú dejas de “sentir” al Redentor en todas estas cosas, ¿qué pasa con la fe?  Pero más importante: El Redentor no vino para otorgarnos algun sentimiento vago de consuelo y esperanza “aunque la muerte circunde” sino para ofrecerse en expiación por nuestra culpa para que la muerte eterna que merecemos no nos pueda reclamar más.  “Justificados por la fe, tenemos PAZ PARA CON DIOS…” (Romanos 5:1).  El liberalismo desentraña al verdadero Evangelio.  Lo hace de forma elegante (a veces), lo hace de forma sutil (a veces), pero el resultado final es un Evangelio sin corazón y sin vida.  Nada menos que Jesucristo, su persona y obra, es removido del mensaje liberal, y sustituido con un poco de “fe” en “fe”.  Nótese que se pone en mayúscula “Comunidad de Fe”, que para el liberalismo viene a sustituir de forma práctica todo lo que significa “Dios” y “Cristo”.
Tanto el emocionalismo pentecostal, como el sentimentalismo común ‘evangélico’, no ofrecen ninguna barrera contra el liberalismo.  Solamente el cristianismo histórico definido de forma suprema en las confesiones Reformadas lo identifican con claridad, y lo desenmascaran por lo que es:  un falso evangelio bajo el anatema de Dios.
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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Iglesia, Teología, Vida cristiana

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