El aborto y el nacimiento viriginal

Navidad – ¿parentesco no-planeado?

por Peter Jones

Si en algún momento se pudiera justificar el aborto, ciertamente fue hace 2000 años. Para una pareja jovén judía, muy poco había salido como planearon. José nunca planeó colocar a María, quien estaba en el último mes de embarazo, encima de un burro para un viaje largo a Belén. Pero el gobierno lo exigió.

Tampoco fue parte del plan para José encontrar que María estaba embarazada. En la cultura de su tiempo ellos experimentarían difamación pública el resto de su vida. Pero José no estaba dispuesto a difamar a María, aunque el hijo que ella llevaba no era de él. La amó lo suficiente como para no denunciarla en público como adúltera, que hubiera llevado eventualmente a la pena de muerte (ver Juan 8:2).

Un divorcio secreto fue la solución más humana que José pudo inventar (Mateo 1:18-19), pero todavía había problemas. ¿Cómo podía María esconder su verguenza, llevando esa panza? Debe ser que María fue tentada con pensar en un aborto, aunque fuera una solución peligrosa. Un aborto hubiera solucionado todas sus penas sociales, de ser madre soltera, toda penuria financiera, y le hubiera abierto para ella un futuro felíz sin culpa.

Mientras esta pareja joven entraba a la aldea pequeña de Belén, pudieran haber ido a la clínica nueva de aborto, con su rótulo “In Loco Parentis” (“en lugar de padre/madre”), construída por las autoridades al otro lado del pueblo, completo con cuidado médico, una cama de verdad con sábanas limpias, gente capacitada para asegurar que el procedimiento fuera perfectamente normal y aceptable, mientras le aseguraban al “paciente” que lo único que iba a hacer era atender a un poco de “tejido fetal no deseado”, y que su decisión era parte de su decisión “pro-vida” como mujer en favor de su propia auto-expresión. Lo que el equipo médico no iba a divulgar era, que de cuando en cuando, como parte del bien público mayor, había necesidad de “matanzas de los inocentes”, como Herodes masacró a todos los infantes menores a 2 años en Belén, todo para asegurar que ningún mesías nuevo pudiera amenazar su reinado de ‘paz y salud’ (Mateo 2:16). Lastimosamente no resultó así. Como Mateo añade, “Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron” (Mateo 2:17,18). Este gran llanto es lo que el aborto siempre trae. De seguro.

Entonces, ¿fue parantesco planeado o no-planeado aquella noche en Belén? Lo que pasó, en medio de lo que parecía no ser “planeado” (una cuna hechiza tomada del cajón para alimentar animales), paja anti-higiénica, sin asistencia médica – realmente fue el parentesco más planeado y más inimaginable de toda la historia humana.

José cambió sus planes de divorciar a María cuando un ángel del Señor se le apareció en vision, y le dijo, “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:20,21). Todo esto fue planeado de antemano. “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:22,23). Esto fue planeado desde los albores de la historia. La salvación, y la reversa de los planes de Satanás, vendría por medio del nacimiento de un bebé, la “simiente de la mujer” (Génesis 3:15). Esta frase increíble da un giro total a lo que es un nacimiento normal. Normalmente la “simiente” o “semilla” (esperma) proviene del hombre, y la mujer provee el vientre. El nacimiento en Belén parecía ser no-planeado, pero tenía que ser así, sin que la simiente del hombre formara parte del proceso. El mesías debía nacer de una mujer virgen, embarazada por el Espíritu de Dios, para que el Cristo fuera plenamente humano como plenamente divino. Esto con certeza fue una nueva y única forma de parentesco, ¡con resultados impresionantes!

El rabino (el apóstol Pablo), educado por los judíos más ortodoxos, afirma algo que ningún rabino jamás pudiera haber afirmado. Él habla del “conocimiento del misterio de Dios, en Cristo” (Colosenses 2:2). El misterio consiste en que “en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). El Creador trascendente del cosmos entero mora plenamente en la persona física de Jesucristo. Como dijo Jesus, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

En los eventos aparentemente no-planeados en Belén (que significa “casa de pan”), nos encontramos con “el pan de vida” (Juan 6:48), quien, con planificación perfecta, provee para todas nuestras necesidades.

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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Iglesia, Teología

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