“Hay que amarse a sí mismo…”

por Guillermo Green

Yo creía que el mantra “hay que amarse a sí mismo antes de poder amar al prójimo” era producto de la psicología humanista moderna, introducida en la iglesia evangélica bajo el nombre del Evangelio.  Ciertamente va acorde con la psicología humanista moderna, pero ¡no fue inventada recientemente!  Y como historiador, me siento (un poco) avergonzado por haber caído en la trampa de creer que “hay algo nuevo bajo el sol” que no hay sido promovido antes.   A estas alturas todos debemos entender muy bien que la esencia del error, y las formas de negar el Evangelio, componen un camino tan trillado que parece cemento.

Juan Calvino, en su comentario sobre Gálatas 5:14 (“…amarás a tu prójimo como a ti mismo”), destaca las siguientes aberraciones que se daban hace más de 500 años!).  Calvino menciona el Sorbonne en la cita abajo, que fue la universidad más prestigiosa en Paris en su tiempo, y sus doctores de la ley los más respetados, y los más “responsables” teológicamente, o por lo menos así se creía.  Pero Calvino comenta lo siguiente:

“El amor que los hombres tienen para sí mismo por naturaleza debe controlar nuestro amor para nuestro prójimo.  Todos los doctores de la Sorbonne suelen argumentar que, como la regla es superior a lo que dirige, entonces el amor para nosotros mismos debe tener el primer lugar.  Pero esto no es interpretar la Palabra, sino subvertir las palabras del Señor.  Estos son burros que no tienen ni una chispa de amor por su prójimo; porque si la regla es amar a nosotros mismos, se sigue que esto es bueno y santo, y digno del favor divino.  Sin embargo nunca amaremos a nuestro prójimo con sinceridad, según la voluntad de nuestro Señor, hasta que hayamos corregido el amor de nosotros mismos.  Los dos afectos son opuestos y contradictorios; el amor de nosotros mismos nos lleva a descuidar y menospreciar a los demás, produce crueldad, envidia, violencia, deshonestidad y semejantes vicios, e impulsa a la impaciencia y nos viste de venganza.  Por esto el amor a nosotros mismos deber ser convertido en amor por nuestro prójimo”.

Pensándolo bien, no es de maravillarse que la teología Católica semi-pelagiana se asemeje a la teología evangélica semi-pelagiana.  Cuando la regla de nuestra vida no es radicalmente “Soli Deo gloria”, entonces el antropocentrismo mete su cabeza por todas partes de la tienda.

No hay nada nuevo bajo el sol…

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Archivado bajo Cosmovisión, Cultura, Doctrina, Iglesia, Teología, Vida cristiana

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