La caña cascada: La relación de Cristo con la caña cascada

Pedro niega a Cristo

En el desempeño de su llamado, Cristo no quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humea, lo cual implica más que lo que se ha dicho, pues él no sólo no quebrará ni apagará, sino que más bien apreciará a todos aquellos con quienes así trata.

Los médicos, aunque afligen a sus pacientes con mucho dolor, no destruyen la naturaleza, sino que la mejoran gradualmente. Los cirujanos abren la herida con lanceta y cortan, pero no para desmembrar. Una madre con un hijo enfermito y obstinado no por esta razón lo echa a perder. ¿Habrá, pues, más misericordia en el arroyo que en el manantial? ¿Creeremos que en nosotros hay más misericordia que en Dios, el cual siembra la misma en nosotros?

Para mayor evidencia de la declaración de la misericordia de Cristo para con todas las cañas cascadas, considera las relaciones reconfortantes que él ha asumido, de marido, de pastor y de hermano, las cuales cumplirá al máximo. ¿Cumplirán otros, por su gracia, las tareas a las cuales él los llama, y él no, quien de su amor ha tomado para sí estas relaciones, totalmente fundadas sobre la asignación del Padre, igual que sobre su propio acuerdo voluntario? Considera los nombres que él ha tomado prestados de las criaturas más tímidas, tales como el cordero y la gallina, para mostrarnos su tierno cuidado para con nosotros. Considera su nombre mismo, Jesús, un Salvador, que le fue dado por Dios mismo. Considera su oficio que corresponde con su nombre, que es que él vendaría “a los quebrantados de corazón” (Isaías 61:1). En su bautismo, el Espíritu Santo reposó sobre él en la forma de una paloma para mostrarnos que él sería un Mediador tierno semejante a la misma.

¿No ves la tierna manera en que él lleva a cabo sus oficios? Como un profeta, vino con la bendición en su boca, “Bienaventurados los pobres en espíritu” (Mateo 5:3), e invitó a aquellos cuyos corazones reclamaban más en su propia contra a venir a él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados” (Mateo 11:28). ¡Cuánto le dolió su corazón cuando vio a su Pueblo “como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36)! Él no mandó de vuelta a ninguno que viniera a él, aunque algunos de su propia cuenta se fueron. Vino a morir, como un sacerdote, por sus enemigos. En los días de su carne, dictó una forma de oración para sus discípulos, y les puso en la boca peticiones para con Dios, y en sus corazones su Espíritu para interceder por ellos. Derramó lágrimas por aquellos que derramaron su sangre, y ahora intercede en el cielo por los cristianos débiles, interponiéndose entre ellos y la ira de Dios. Es un rey humilde; admite en su presencia a los dolientes, pues es el rey de los pobres y afligidos. Igual que tiene haces de majestad, tiene un corazón de misericordia y compasión. Él es el príncipe de paz (Isaías 9:6). Fue tentado de modo que socorriera a los que son tentados (Hebreos 2:18). ¿Qué misericordia no esperaremos de tan bondadoso Mediador (1 Timoteo 2:5), el cual asumió nuestra naturaleza a fin de sernos indulgente? Es un médico diestro que sabe sanar toda enfermedad, y en especial vendar a los quebrantados de corazón. Murió a fin de remediar nuestras almas con el bálsamo de su sangre, y salvarnos por la muerte, la cual nosotros mismos nos procuramos por nuestros propios pecados. Y ¿no dispone del mismo corazón estando en el cielo? “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” clamó la Cabeza en el cielo, cuando el pie era pisoteado en la tierra (Hechos 9:4). Su glorificación no le hizo olvidar su propia carne. Aunque le ha libertado de su Pasión, no obstante es compasivo para con nosotros. El León de la tribu de Judá sólo destrozará a aquellos que no quieran que él reine sobre ellos (Lucas 19:14ss). No desplegará su poder en contra de aquellos que se postren delante de él.

por Richard Sibbes

Traducido por Nicolás Lammé

Estoy traduciendo el libro “The Bruised Reed”, “La caña cascada” por el pastor puritano, Richard Sibbes.

Entradas anteriores:

La caña cascada: El llamado de Jesús

La caña cascada: Cómo Cristo desempeña su llamado

La caña cascada: Lo que debe de ser cascado

La caña cascada: Los buenos efectos de ser cascado

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