Las máximas del cristiano verdadero (2): Máxima 6

Máxima 6: Deberíamos pensar en la obra de nuestra redención una y otra vez.

Aquel que me formó y me preserva es también el que me ha redimido. No es un hombre, ni un ángel, sino el Hijo de Dios mismo que quiso ser mi garantía y apaciguar a Dios muriendo por mí.

¡Qué insultos y torturas sufrió! Fue crucificado cual esclavo. Padeció el castigo de ser colgado en un madero que Dios había proclamado ser una muerte maldita. No fueron sólo la tierra y el infierno que le insultaron; Él se quejó de que Dios mismo parecía haberle abandonado.

¡Ay! ¡Qué maldad insólita es el pecado que la sangre de Jesucristo me fuera necesaria para liberarme de él! Sería yo profano si pisoteara la sangre que me ha redimido. Yo sería un demonio si no amase al Salvador que me amó con tanta ternura.

Estoy traduciendo “Las máximas del cristiano verdadero” por Peter Allix (1641 – 1717). Usted puede leer las cinco primeras máximas aquí. También puede leer las máximas en ingles, traducidas por el pastor estadounidense, Wes White, aquí.

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Archivado bajo Iglesia, Teología, Vida cristiana

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