La Fraternidad Teológica Latinoamericana ¿Por qué tanto lío con ella?

por Juan Pablo Martínez Menchaca

 

Una vez el Dr. R.C. Sproul dijo que si su opinión llegara a entrar en conflicto con las conclusiones fundamentales del cristianismo histórico lo más probable sería que él tendría que cambiar de opinión. Comenzar con una cita del Dr. Sproul seguramente predispondrá a los enemigos de la “teología de ojo azul” contra mi artículo (totalmente comprensible al tocar a esta especie de becerro de oro en que se ha convertido la Fraternidad Teológica Latinoamericana -en adelante, FTL- para algunos cuantos). Pero la cápsula de Sproul contiene una enorme verdad: las novedades en teología y su dogmática en temas fundamentales a menudo han probado su inestabilidad e inconsistencia, y su estorbo -superable pero estorbo al fin- en la realización de los santos propósitos de Dios.

¿Qué tiene que ver el dicho de Sproul con la FTL?

La FTL nació como una reacción a una acusación de marxismo que el misionero Peter Wagner hizo contra Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL), una organización nacida en 1961 que pretendía que la Iglesia se involucrara proactivamente en las problemáticas sociales latinoamericanas [1].

La ISAL fue influenciada de forma importante por el teólogo de la liberación Rubem Alves. Richard Shaull, de los primeros consultores de esta organización, utilizó el pensamiento de Bonhoeffer para construir un “cristianismo social”. En entrevista a Julio de Santa Ana se aprecia el camino socio-comunista que comenzó a tomar este movimiento:

[E]ntre los militantes que participaban en la lucha por cambios estructurales fundamentales fue tomando forma una orientación teológica nueva: la teología de la liberación. Rubem Alves, Gustavo Gutiérrez, Hugo Assmann, Juan Luis Segundo, José Comblin, Leonardo Boff, fueron algunos de los pensadores que comenzaron, de diversas maneras, a recorrer este camino…Hegel, Marx y Gramsci son tres filósofos que marcaron con claridad la evolución seguida por el movimiento [2].

Más que de ortodoxia comenzó a hablarse de la ortopraxis. Nuestros pueblos sufren. Hay que hacer algo como Iglesia. Hay que traer justicia, cualquier cosa que esto significara, y traer liberación a los pueblos oprimidos de América Latina. Así la ISAL comenzó a “ganar posiciones sólidas entre las izquierdas latinoamericanas” [3]. Los teólogos habían inventado una especie de “marxismo crítico” en el entendido de que no se trataba de dogmatizar a Marx; algunos seminarios compraron estas ideas.

La FTL quiso convertirse en un lugar ecléctico. Bajo la batuta de René Padilla, Samuel Escobar y Pedro Arana desde 1970 intentaron oscilar entre la teología de la liberación y el fundamentalismo, o al menos eso refiere David Stoll:

[La FTL] buscaba ser tanto latinoamericana como evangélica. La fraternidad quiso dedicarse a la lucha por la justicia social sin dejar de lado al evangelismo, enfrentar al problema de las estructuras opresivas sin respaldar la violencia, y unir nuevamente a los protestantes de derecha e izquierda…Al igual que los teólogos de la liberación, los miembros de la FTL definían al pecado en términos sociales tanto como individuales. Reconocían que la dicotomía fundamentalista entre el evangelismo y la obra social no estaba en el evangelio. También reconocían que la interpretación de la Biblia estaba determinada por la historia y la cultura del lector. Los teólogos de FTL rechazaban la posición separacionista de los fundamentalistas norteamericanos, puesto que era imposible mantenerse lejos de la política y no era cristiano posponer el Reino de Dios a un futuro indefinido. Pero también criticaban a la teología de la liberación. A su parecer, los liberacionistas habían subordinado la reflexión bíblica a la teoría marxista, reemplazando a la necesidad de regeneración individual con la movilización política. En lugar de “liberación” como su paradigma, la fraternidad escogió otro término: “contextualización” [4].

Dicha “contextualización”, después de casi 50 años, lamentablemente se ha convertido en una verdadera generación de errores en contra la ortodoxia y la ortopraxis, como demostraremos en seguida.

La FTL jamás se ha podido liberar del estigma marxista. La extensión de cartas de “apoyo” y “solidaridad” o “aclaraciones” que ha publicado es cada vez más grande. Por ejemplo, el 30 de enero de 2013 defendían públicamente al Dr. Edesio Sánchez Cetina contra su expulsión del Seminario Teológico Presbiteriano de México por liberal y neo-ortodoxo [5]. El 07 de abril de 2011 le daban foro a una carta abierta del Dr. Darío A. López Rodriguez quien respondía a la acusación en su contra de ser comunista. Allí expresaba: “¿Estas preocupaciones sociales y políticas me ubican en la izquierda política? Si es así, entonces, ¡si soy de izquierda y a mucha honra! ¿Es un pecado? No lo creo, porque ser de izquierda no es lo mismo que ser comunista, ateo o un lobo disfrazado de oveja” [6]. Para el 2017 el Comité Directivo de la FTL publicaba su “Preocupación por la expulsión de profesores del seminario en Instituciones teológicas latinoamericanas”, a la sazón de la expulsión del teólogo Ángel Manzo de la dirección del Seminario Bíblico Alianza de Ecuador por considerarlo liberal. La FTL calificó este hecho de “persecusión ideológica y teológica” [7]. Muy esclarecedora resulta aquí la reciente decisión del Seminario Teológico Bautista de Ecuador de retirarlo como profesor por, presuntamente, las mismas razones [8].

El 05 de marzo de 2017 el teólogo Harold Segura publicaba un artículo “en solidaridad” con René Padilla cuya participación en el foro Misión Integral: Caminos y Perspectivas en el siglo XXI en Brasil había sido suspendida. La Facultad Evangélica de las Asambleas de Dios lo consideró un marxista [9]. Segura no solo no combatió fundadamente la idea de que el Dr. Padilla no fuese marxista sino que relacionó la preocupación de la Facultad contra ideas heréticas como algo “del pasado”, “un desplante descortés” y algo que ocurrió “amparados en la excusa de proteger la sana doctrina y salvaguardar la pulcritud política de sus tradiciones”. Que la defensa de la fe sea una “excusa” fue algo que tampoco intentó probar. Según Segura parte de este “retroceso” extendido se debe también al triunfo de Donald Trump. En este escrito su autor defiende de refilón reformas educativas en Panamá y Perú que incluyen postulados de la teoría o ideología de género propias del neomarxismo.

Apenas hace unos meses el Dr. Nicolás Panotto participaba en la OEA proclamando una agenda conceptualmente agresiva contra la misión profética de la Iglesia. Desde su organización, GEMRIP -que defiende el estilo de vida homosexual, el aborto y el feminismo- explicó las pautas que pretende que se conviertan en la justificación del Estado para silenciar al cristianismo [10]. Un cristiano diciéndole al Estado como sanjar la libertad de culto, de expresión y otros Derechos Humanos.

¿Y qué del Dr. Alfredo Tepox -quien dirigió la Reina Valera Contemporánea- participando hoy como profesor de la Comunidad Teológica de México (CTdeM) [11], una institución que promueve las agendas de género basadas en una antropología neomarxista [12]? Además de promover la ideología de género con talleres, charlas y estudios variados, la CTdeM tiene como profesor a uno de los enemigos más declarados de la Palabra de Dios, Raúl Méndez, quien a través de su red social en Facebook [13] todos los días hace escarnio de la fe cristiana y confunde a su audiencia presentando un cristianismo tergiversado. Que “Dios es una vagina dentada” y que “¿Por cuál agujero le entró a María el Espíritu Santo?” son solo algunas de las afrentas y blasfemias que contra la Sagrada Escritura y la Iglesia promueve todos los días. Para recomendar una institución con una “solida preparación teológica” el Dr. Tepox tendría que empezar por averiguar si como dice la CTdeM se trata de algo con “inspiración cristiana”. Porque ya no es solo asunto de neo-ortodoxia sino inclusive de satanismo [14]. Desde luego cada cual muere por su propio pecado (Ez.18.20), pero a los pastores les fue encomendado proteger al rebaño del Señor (1 P. 5.2).

Los ejemplos podrían continuar.

Hasta aquí al parecer solo hemos pintado una fea imagen de la FTL. Por eso es bueno reconocer ahora que es desde la FTL que nace el excelente trabajo de la Nueva Versión Internacional, y participaciones claves en Dios Habla Hoy, La Biblia en Lenguaje Actual y Reina Valera Contemporánea, entre otras traducciones. Afortunadamente el lenguaje no es confesional y los biblistas de esta organización han hecho un gran esfuerzo por llevar la Escritura a los pueblos latinoamericanos. Además, sus coloquios y talleres sobre ciencias bíblicas, así como sobre la paz, ecología, responsabilidad social y hermandad, y su constante intención de estimular al latinoamericano a teologizar y dejar de depender de extranjeros para construir su pensamiento no son de ninguna manera logros menores. Yo creo que Dios los ha usado en sobremanera en varias de estas tareas que implican esfuerzo, dinero y sacrificio constante.

Sin embargo han pagado el precio de su diversidad. Porque todo indica que en la FTL uno halla desde recios fundamentalistas del Fuller Theological Seminary hasta teólogos queer  y relaciones con lobbies abortistas como TEPALI y Creyentes Por La Igualdad de Género. Cierto misionero decía en una de sus clases: “En la FTL creemos en la libertad”. Uno se pregunta qué significa libertad para la FTL y hasta dónde esta libertad encuentra su fundamento en la Palabra de Dios.

El Dr. Harold Segura tiene razón cuando dice que muchos críticos de la FTL y sus miembros no saben qué es el marxismo. Añado que tampoco saben cuál es la diferencia con el neomarxismo o ideología de género -concepto que en principio todos estos teólogos de la sospecha se niegan a aceptar. Empero, esta ignorancia no quita la facilidad con que las ovejas latinoamericanas de Cristo pueden ver la falta de sustancia bíblica de varios de los resultados del relecturismo, sospechismo y del decolonicidio deconstruccionista [15] que gente popular de la FTL promueve cada vez que tiene oportunidad. La antropología, cristología y soteriología que arrojan acaba negando la depravación humana frente a la santidad de Dios y la centralidad de la crucifixión y expiación sustitutoria de Cristo -que se mira a veces como anacrónica o como dato histórico relevante en la teología (herencia del individualismo gringo). Entonces las ovejas en la Iglesia leen una cosa diferente en sus Biblia y varios en la FTL dicen: “tenés que entender y aplicar el contexto. Hay que decolonizar la educación teológica” [16].

Quizá lo que la FTL no ha querido reconocer es que sus miembros comienzan a reinventarse a través de las teorías o ideología de género [17]. Esto es natural pues estas teorías suponen estar del lado de las minorías y los más oprimidos dentro de una sociedad lacerada por el capitalismo y el neoliberalismo irresponsables, y la FTL nació queriendo acompañar a todo colectivo con esas características.

La Nueva Versión Internacional decía lo siguiente respecto de sus traductores en su prefacio a la edición completa de la Biblia en 1998:

Más importante aún, son todos fervientes creyentes del valor infinito de la Palabra, como revelación infalible de la verdad divina y única regla de fe y de vida para todos [18].

A 20 años de esta declaración es bueno evaluar cuántos de los traductores miembros de la FTL todavía afirman esto mismo y qué significa la clase de asociaciones y proyectos heterodoxos en los que se están embarcando, algunos de los cuales hemos referido ya aquí.

Es hora de regresar al Pacto de Lausanna de 1974 que le valió al Dr. René Padilla su cándida convergencia con el Dr. John Stott. Este Pacto decía:

Afirmamos la inspiración divina, la veracidad y la autoridad de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, en su totalidad, como la única palabra escrita de Dios, sin error en todo lo que asevera, y la única regla infalible de fe y conducta. Afirmamos también el poder de la palabra de Dios para cumplir su propósito de salvación. El mensaje de la Biblia está dirigido a todos los hombres y mujeres. Porque la revelación de Dios en Cristo y en las Escrituras es inalterable. Por medio de ella, el Espíritu Santo sigue hablando hoy. Él ilumina la mente del pueblo de Dios en cada cultura, para que perciba la verdad de manera fresca a través de sus propios ojos, desvelando de esta forma a toda la iglesia cada vez más de la multicolor sabiduría de Dios [19].

Entonces ¿por qué tanto lío con la FTL? Juzgue el lector a la luz de esta evidencia. A menos de que seas Lutero en el siglo XVI, como indicó Sproul: si tus opiniones son contrarias al consenso histórico cristiano fundamental lo más probable es que tengas que cambiar de opinión. En honor a la verdad.

1 Ver Stoll, D. ¿América Latina se vuelve protestante? http://nodulo.org/bib/stoll/alp05j.htm

2 En los 50 años de ISAL: Entrevista a Julio de Santa Ana (2011)https://www.academia.edu/15060811/En_los_50_a%C3%B1os_de_ISAL_entrevista_a_Julio_de_Santa_Ana_2011_

3 Ibíd.

4 Stoll, D. ¿América Latina se vuelve protestante? http://nodulo.org/bib/stoll/alp05j.htm

5 Ver https://ftl-al.com/recursos-ftl/ Para una reflexión sobre algunas de las ideas del Dr. Sánchez ver: https://jpaulomartinez.com/2019/07/31/destruyendo-las-5-solas-de-la-reforma-y-la-justificacion-por-la-fe/

6 Ver https://ftl-al.com/recursos-ftl/

7 Ver https://ftl-al.com/expulsion-profesores-seminarios/

8 Ver https://jpaulomartinez.com/2019/08/07/angeles-caidos-leyendo-las-escrituras/

9 Ver https://ftl-al.com/bienvenidos-al-pasado-en-solidaridad-con-el-dr-c-rene-padilla-ahora-mal-llamado-cristiano-marxista/

10 Ver https://jpaulomartinez.com/2019/07/29/el-laicismo-como-propuesta-progresista-y-herramienta-ideologica-de-censura-contra-la-iglesia-cristiana-en-latinoamerica/

11 Ver https://www.youtube.com/watch?v=8nN_2BZ22UA

12 Por ejemplo su “Maestría en Estudios Críticos de Género y Teología” (https://bit.ly/2lyYUQo). Para una reflexión sobre la relación de la antropología marxista con el progresismo cristiano verhttps://jpaulomartinez.com/2019/07/23/la-antropologia-marxista-detras-del-movimiento-progresista-en-la-iglesia/

13 Ver https://www.facebook.com/teotiliches/

14 Una nota de lo consideran “humor” aquí: https://bit.ly/2k168vV

15 Ver https://jpaulomartinez.com/2019/09/03/deconstruccion-del-cristianismo-el-grito-de-la-serpiente-3era-ed/

16 Sobre la decolonización ver https://jpaulomartinez.com/2019/04/26/articulo-decolonizar-la-educacion-latinoamericana/

17 Ver https://jpaulomartinez.com/2019/05/03/podcast-como-se-reinvento-la-teologia-de-la-liberacion-y-porque-no-tiene-futuro/

18 La Santa Biblia. Nueva Versión Internacional. 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional. 1775 pp.

19 https://www.lausanne.org/es/contenido/pacto-de-lausana/pacto

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RUDOLF BULTMAN Y LA TEOLOGÍA DE LA EXISTENCIA Reflexiones desde la filosofía bíblico-cristiana

Por: Edwin Q. Solano

¿Es el Nuevo Testamento, a la luz de los nuevos y grandes hallazgos en ciencia —y como consecuencia, del auge de la tecnología—, un conglomerado de ideas y fenómenos inaceptables para el hombre moderno? En torno al comienzo del siglo XX las ciencias naturales y exactas, en colaboración con el positivismo, el materialismo y el pragmatismo, parecen haber arrinconado a la filosofía y en especial a la teología.

La sensación de triunfo de la ciencia se funda en el conocimiento cada vez más exacto de la naturaleza y el creciente dominio técnico de esta. Es así como se implantó una lógica de la investigación científica cuya piedra angular no era más que el proceso de: observación, formulación de hipótesis y verificación (método científico). Esta estrategia de razonamiento se extrapoló rápidamente a las ciencias humanas y en especial a la psicología.

La filosofía tuvo su defensa en la figura de Edmund Husserl quien dedicó toda su vida y obra a la búsqueda infatigable de un fundamento “absolutamente incuestionable” de conocimiento (Husserl), desarrollando el método fenomenológico y huyendo así del escepticismo, el relativismo, historicismo y psicologismo en boga. La teología, por su parte, tuvo grandes defensores entre aquellos teólogos reformados dedicados a la labor académica, logrando un importante tránsito entre filosofía y Biblia como es el caso de C. Van Till, Gordon Clark, Machen, G. C. Berkouwer, entre otros.

En el marco de este creciente naturalismo filosófico aparece en escena Rudolf Bultmann. Este último fue un teólogo de trascendental importancia por su entrada en la discusión sobre lo que en argot académico se conoce como “La antigua búsqueda del Jesús histórico”, una etapa llevada a cabo entre 1778 y 1953.

En paralelo con este tópico decide, por lo tanto, encarar el problema, no desde los compromisos con la fe y el Dios trino que provee inteligibilidad a los cristianos en su revelación y conversión (ortodoxia). Inversamente Bultmann tiende a alejarse del Jesús histórico lleno de milagros y “mitos” como un verdadero personaje del pasado y del cual se tiene información fidedigna, buscando por el contrario centrarse en el Cristo de la fe que es lo verdaderamente relevante.

La vía para lograr este cometido no era otra que su propuesta de demitologización (Entmythologisierung), para lo cual dialoga y simpatiza con la enseñanza del filósofo más importante del siglo pasado, Martin Heidegger. Esto, con el fin de lograr una interpretación existencial y existencialista del Nuevo Testamento y mostrarnos así al Cristo sin ropajes mitológicos, no solo helénicos, sino también del presente que son otras tantas piedras de tropiezo para el hombre moderno, y de esta manera encontrar el verdadero mensaje del Nuevo Testamento (kerygma), a Jesús como Palabra.

La influencia de este pensamiento en la cristiandad se ha dejado sentir con un impacto devastador. Por supuesto, los teólogos liberales han adoptado tiempo atrás la idea de un evangelio diferente al que encontramos en la Escritura. Ellos nunca han vacilado en negar la verdad sobre cualquier tema en la Biblia. El pensamiento de Bultmann dirige en la actualidad la manera de pensar de muchas personas en muchas iglesias, hasta el grado de haber cambiado la noción de Dios, Jesucristo, el hombre, el evangelio, etc. Lo cual ha traído inevitablemente una demolición del evangelio verdadero, cambiándolo por uno antropocéntrico y existencialista.

En el presente escrito, dedicaremos una sección importante a la vida de Rudolf Bultmann, así como a su larga preparación académica. Esto, con el propósito de entender el pensamiento tanto del “primer” Bultmann como del “segundo” Bultmann. Abordaremos los rasgos esenciales de su teología, entre ellos la crítica bíblica de la historia de las formas Formgeschichte—, y la transposición de la filosofía heidegeriana a su teología. Desarrollaremos lo que entiende el teólogo por “mito” y su concepción de Dios como Dasein, necesario para su proyecto de demitologización.

Seguidamente analizaremos y compararemos el sistema bultmaniano con la teología cristiana y el pensamiento bíblico bajo la tesis de que: El evangelio es inteligiblemente constante en el tiempo desde los acontecimientos salvadores hasta su registro en los evangelios y escritos neotestamentarios. Lo cual, nos lleva a la cuestión de que un estudio objetivo de algunos de los escritos bíblicos demuestra que el kerygma cristiano, y su comprensión, desde los acontecimientos —historia de la salvación—, así como la enseñanza y doctrina, fueron relatados fielmente al ponerse por escrito.

Analizaremos algunos de los puntos más importantes en oposición a la teología de Bultmann respecto a: a) la relación entre filosofía y teología, b) su concepto de Dios, c) su estudio acerca del Kerygma en la recién nacida iglesia cristiana, antes del registro neotestamentario, y por último, d) su concepto de mito. Esto con el fin de buscar en cada caso lo que la Escritura pueda decirnos de manera objetiva.

La vida de Rudolf Bultmann

Preparación académica y desarrollo de su pensamiento

Al igual que un faro en la tempestad del mar a media noche, así la luz de la Reforma brilló en medio de las tinieblas. Sin embargo, con el paso de los siglos, la luz de la reforma comenzó a menguar lentamente en Europa. Tanto así que el lugar de nacimiento del más grande avivamiento de la historia con el paso del tiempo dio lugar al falso evangelio del liberalismo teológico. Quinientos años separan el nacimiento de los influyentes teólogos alemanes Martín Lutero y de Rudolf Bultmann.

Sin embargo, a diferencia de Lutero, Bultmann sucumbió a la filosofía de su tiempo cambiando el evangelio de la gloria de Cristo por un evangelio existencialista. Rápidamente el liberalismo teológico sembró en él la semilla de un evangelio nuevo donde la persona de Jesús no era lo que la enseñanza bíblica antigua había sostenido.

  1. Bultmann nació el 20 de agosto de 1884, en una aldea llamada Wiefelsfede, cerca de Oldenburgo. Tanto por la línea de su madre como de su padre, era descendiente de pastores protestantes. Durante su niñés vivió en Rastede, aldea donde su padre era pastor de la Iglesia Luterana. El contexto cultural alemán en el que se encontraba y la influencia religiosa familiar serán tierra fértil para una larga vida académica.

Con el pasar de los años Bultmann se interesará por los estudios teológicos y en 1903, con tan solo 19 años de edad, ingresó a estudiar teología en la reconocida universidad alemana de Tubinga, donde estudiaron personajes de la talla del físico-astrónomo Johannes Kepler (1571-1630), y de los grandes filósofos alemanes Hegel, Schelling y Friedrich Hölderlin. Además, pasarán por sus aulas eruditos como el gran historiador de la iglesia Philip Schaff, y los teólogos Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Posteriormente Bultmann estudió en Berlín (1905) donde fue discípulo de H. Gunkel y A. von Harnack. Finalmente vino a Marburgo (1906), y allí aprendió de los grandes neokantianos licenciándose en teología en 1910, con un trabajo realizado bajo la dirección de J. Weiss y posteriormente de W. Heitmüller, sobre la predicación de San Pablo y la diatriba de los cínicos griegos.

Muy pronto se inició como Lehrer o maestro de religión en el instituto de Oldenburg, aunque por muy poco tiempo (1906-1907). Seguidamente se desempeñó como Repetent (maestro auxiliar) de teología en el Seminarium Philippinum de Marburgo (1907-1912). En el año 1912 obtuvo su doctorado en teología cuya tesis de habilitación era necesaria para ejercer cargos de enseñanza universitaria, basada en La exégesis de Teodoro de Mopsuestia, bajo la tutoría de A. Jülicher, especialista en las parábolas de Jesús. Ese mismo año fue nombrado Dozent (profesor auxiliar) de Nuevo Testamento en la Universidad de Marburgo, donde permaneció por cinco años.

Sin embargo, desde 1910 pasará diez largos años en Marburgo como estudiante y profesor auxiliar, dedicado a la Biblia y a los estudios de filología y filosofía griega. Fue durante este tiempo que entabló una profunda amistad con los más grandes exégetas del momento (Weiss, Heitmüller, Jülicher), con teólogos de la envergadura de W. Hermann y con filósofos como Nicolai Hartmann. Con todo, quienes le influenciarán profunda y definitivamente serán Heitmüller, el especialista en historia de las religiones, y M. Rade, redactor de la revista Die Christliche Welt (pilar de la teología liberal del momento y encargada del interés popular por una apertura cultural y el compromiso con un nuevo cristianismo). Fue aquí donde Bultmann publicará sus primeros trabajos de pensamiento y filosofía de la religión.

De 1916 a 1920 ejerció como profesor en Breslau, Silesia (hoy Polonia), en tiempos de guerra y posguerra, donde pasó grandes necesidades y miserias, además de sufrir la muerte de su hermano en el frente alemán en Francia. Sin embargo, trabajó más intensamente dando lugar a la obra exegética más importante del siglo XX, Historia de la tradición sinóptica. Es en este tiempo donde contrae matrimonio, tuvo dos hijas y la tercera nacería en Marburgo. En el otoño de 1921 le llamaron de Marburgo, como sucesor de Heitmüller, puesto que aceptó de inmediato por su apego al hogar académico, a su ciudad cultural, y donde pasaría hasta su jubilación (1951) y muerte (1976).

Habiendo tenido esta formación, Bultmann se dedica ahora a crear y dar forma a su sistema teológico. Hasta este momento, el pensamiento del joven teólogo puede definirse como “el primer Bultmann”, que se caracteriza por su cosmovisión forjada en el pensamiento neokantiano de lo que estos llaman Cultura.

Como bien explica Bultmann (1920), “la Cultura es el “despliegue” ordenado del poder de la razón del hombre en cada uno de los campos del saber”. Mas sin embargo, no solo se realiza un trabajo cognitivo en la comprensión del estudio y la visión del mundo, sino que por medio de ella (la razón) el Hombre manifiesta su poder interno, muestra su riqueza y forja un mundo sistemático de belleza y moral. Siguiendo, por lo tanto, la enseñanza de Ritschl, Harnack y Hermann.

Estos “maestros”, junto con la mayoría de los profesores de esta época (finales del siglo XIX y principios del XX), siguiendo la moral kantiana, sostenían la creencia en un Jesús espiritual y progresista. Este Jesús era un gran predicador de moralidad, indicativo de la presencia interior de Dios en el proceso de la vida humana. Para ellos, la revelación de Dios era lo mismo que el despliegue de la conciencia moral y un tipo de maduración social. Como bien explica Xavier Pikaza:

“Pensaban hallarse al final de un camino que llevaba desde Jesús (moralidad fundante), por medio de Lutero (justificación por la fe) y de Kant (ética formal), al descubrimiento de la más honda realidad humana. Culminaba con ellos el “progreso” religioso y social, simbolizado por el Mensaje de Jesús” (Pikaza, 2014).

El período comprendido desde su regreso a Marburgo (1921) hasta 1931, es un intervalo importante en la vida de Bultmann ya que es en este tiempo donde transcurren la primera y segunda edición de su Historia de la Tradición Sinóptica, además de su encuentro con la teología dialéctica y el existencialismo de Martin Heidegger, que dieron lugar al “segundo” Bultmann. A continuación (1933-1945) vendrán los años más duros del nazismo y de la guerra, causando su adherencia a la Bekennende Kirche, la iglesia confesante, siendo marginado por ello. Finalmente, y tras la victoria de los aliados, participó en la restauración de la universidad de Marburgo.

Tras un encuentro con una de las obras teológicas más importantes del siglo pasado, La Carta a los Romanos de Karl Barth, cambia algo en Bultmann, aunque por muy poco tiempo. Le impresiona la teología de la dialéctica y comienza a mantener una discusión académica con su viejo amigo y compañero de universidad, Karl Barth. A principios de 1922, aparece la segunda edición de La Carta a los Romanos, por lo que Bultmann escribe una recensión anunciándolo a Barth. Como respuesta, este último agradece grandemente la recensión de Bultmann y, ese mismo año, en el prólogo a la tercera edición, dirá que la acogida de Bultmann fue lo más llamativo que le ha ocurrido a su obra.

Consecuentemente Bultmann romperá con el liberalismo sosteniendo que el mensaje moralista de Jesús no basta para obtener el verdadero mensaje divino, la revelación de Dios al Hombre. Como filósofo y teólogo se encamina a través del pensamiento y considera preciso llegar hasta el encuentro religioso con Jesús. Pero también es un filólogo, conocedor del griego clásico, la cultura y filosofía helénica. Como erudito, manejará mejor que nadie la crítica textual y la ciencia de comparación de religiones.

El “segundo” Bultmann y su enseñanza definitiva

Hacia una interpretación existencial del Nuevo Testamento

Todavía se hallaba construyendo su teología cuando descubre, impelido por la filosofía existencialista de Heidegger, que el encuentro religioso con Jesús y la vivencia espacio temporal en que Dios nos habla va más allá de toda historia y de toda moral como lo enseñaba la teología ancha (liberal), e incluso más allá de la teología dialéctica. Ha encontrado en Heidegger la herramienta para su trabajo teológico.

El segundo Bultmann se dedica ahora, y antes que nada, a la investigación en el campo teológico orientada por sus estudios críticos del Nuevo Testamento (N.T.) y su filosofía como seguidor de Heidegger. “Su meta es lograr una interpretación existencialista del Nuevo Testamento a la manera heideggeriana” (Mackintosh). En esto se opone a Barth quien sostiene que la teología debe ser independiente de la filosofía.

Con el fin de lograr esta interpretación del texto bíblico, Bultmann cree urgente llevar a cabo una tarea de demitologización del texto. Según él, el N.T. fue escrito en términos y lenguaje mitológicos, por lo que se requiere separar lo puramente mítico del kerygma cristiano. A esta tarea la denominó Entmythologisierung, demitologización. Habiendo realizado este trabajo encontramos —según él—, que el mensaje o kerygma neotestamentario se dirige al Hombre moderno. Es decir, al Hombre que cree en la ciencia como único recurso confiable para conocer la realidad en la que vivimos, en la que se lleva a cabo nuestra existencia.

Concepción de lo mitológico

No obstante, llevar a cabo la demitologización demanda entender qué es realmente el mito, en qué se constituye; esto por las facetas tan distintas que toma el término en diferentes contextos. Para algunos, especialmente críticos, Bultmann peca de ambigüedad. Él mismo parece tropezar con el problema de la comprensión de lo mitológico. Dice Bultmann:

“La mitología es el uso de imágenes para expresar lo transmundano en términos de este mundo; lo divino en términos de la vida humana; lo de más allá en términos de lo presente. Por ejemplo, se expresa la trascendencia divina en términos de distancia espacial. Es un modo de expresión que facilita la comprensión del culto como una acción en la que se hace uso de medios materiales para infundir un poder espiritual. “Mito” no se toma en el sentido moderno que le hace prácticamente sinónimo de ideología”.[1]

Mackintosh (1964) está convencido de que, para determinar lo que Bultmann realmente concibe por mito, debemos partir de su concepto de divinidad. Y este concepto profundamente influido por Heidegger, es el de un Dios que es antes que nada existencia. Heidegger hace una distinción entre Dasein −estar ahí, en una situación concreta, existir en el sentido de Kierkegaard− y Vorhandenheit −ser en el sentido tradicional y estático−.

Concepto de Dasein y su atribución al Dios cristiano

Respecto a esta distinción, Bultmann enseñará que Dios ha de ser entendido en términos de Dasein. Este término, importante en la filosofía heideggeriana[2], en la versión española de Sein und Zeit (Ser y Tiempo), realizada por J. Gaos, Da-sein, se traduce del alemán de manera literal, aunque invirtiendo el orden de las palabras: ser-ahí. Sin embargo, Borges (1997) sostiene que el “ahí-ser” busca indicar plásticamente el “ahí-del-ser”, que también es “en cuanto ser-ya-de-ante-mano-en-el-mundo-cabe-los-entes- entre los que está-al-cuidado” (Herrmann). Jorge Eduardo Rivera cree, por su parte, que traducir Dasein literalmente, no es otra cosa que optar por uno de los matices del concepto, y ni siquiera el más rico, de los muchos que la expresión tiene en alemán y que resuenan en la utilización que Heidegger hace de este en Ser y Tiempo. Por lo que prefiere mantener el término sin traducir como ha sucedido con términos clásicos tales como: goj, fusij, polij, entre otros. Esto con el fin de no optar por una traducción que privilegie un sentido sobre otros. Alfonso Villa (2006) ha realizado una extensa investigación sobre el término que nos ayuda en la comprensión del Dasein en la filosofía de Heidegger, a fin de entender la aplicación que Bultmann hace de este concepto a Dios. De manera magistral explica:

La partícula Da no tiene sólo ni en primer lugar el significado locativo de ahí; tiene también, y en el caso del Dasein heideggeriano, sobre todo, el carácter de apertura y el carácter de disposición. En un teatro de títeres para niños, por ejemplo, en el que estos ya están ahí, dispuestos a disfrutar la función, hay una voz que pregunta en varias ocasiones: ¡Niños, ¿ya están ahí?! Y los niños responden a coro diciendo: ¡Sí, ya estamos aquí! En este caso ni la pregunta ni la respuesta son por el lugar. La pregunta es por la disposición, por el estar preparados para la función. Y la pregunta por el estar preparados para la función es, en el caso del ejemplo, una mera constatación, porque se sabe que los niños están ahí y que además están dispuestos, pues precisamente a lo que han venido es a la función. Para Heidegger, lo más originario es… lo que la expresión alemana Dasein indica: apertura, disposición, etc.[3]

Pero Dasein es más allá todavía. Ser-ahí indica estar en el mundo, arrojado sobre el mundo. El Dasein no tiene una relación cognoscitiva o de conocimiento con el mundo (relación de sujeto-objeto). Es un ente existencial y está eyectado en el mundo. En el Ser y la Nada, Sartre explica este concepto desde la analogía de un suceso cotidiano también. Cuando corremos a un taxi, dice Sartre, no decimos nunca -al menos no es usual- “estoy corriendo a un taxi”. Sino que, el Dasein está corriendo al taxi. Está devorado por el mundo en la vivencia (Husserl). Es decir, si analizáramos que estamos corriendo hacia el taxi y todas las situaciones a nuestro alrededor perderíamos el taxi.

Este Dasein es producto de la escuela fenomenológica husserliana, que buscaba salir del sujeto que reside en sí mismo. Esto en oposición al cogito ergo sun de Descartes, pienso luego existo. Es decir, el punto de partida estaba en la interioridad del hombre y en consecuencia el punto de partida era subjetivo. La intencionalidad husserliana no parte de la subjetividad y la interioridad del hombre, sino del arrojo hacia afuera en el que se encuentra el Hombre.

Descartes, en su subjetividad constituyente, creía que, si había cosas afuera, reales; era porque como seres humanos las podíamos pensar. La escuela fenomenológica partirá, consecuentemente, de una relación indisociable sujeto-mundo. Fenomenológicamente, la conciencia va más allá de sí misma, a lo cual Sartre dirá “el Hombre es nada”, por haber en el hombre punto de partida alguno, porque realmente afuera sí hay algo y hacia esas cosas el hombre está arrojado, eyectado, ser ahí, dasein.

Luego, el hombre está arrojado a sus posibles. Es decir, en tiempo y espacio, se presenta al Hombre una gama de posibilidades. El hombre no es realidad es posibilidad, y esta acción del Dasein de escogencia de posibilidades en el trascurrir del tiempo es lo que hace del tiempo el horizonte de comprensión del ser.[4] Este amplio concepto de Dasein es lo que Bultmann cree permite entender la naturaleza de Dios ya que Él no es otra cosa que Dasein.

Un paso más en la definición de lo mitológico en Bultmann

El Dios de la Biblia, afirma Bultmann, es un Dios personal que, en el sentido de Dasein, es siempre el sujeto de su propia acción y revelación. Todo intento de hacer de Dios un objeto, o de conceder a su acción un carácter objetivamente verificable, es un mito. La demitologización que propone Bultmann constituye un proyecto de mostrar el carácter subjetivo de la acción de Dios tras los mitos que en el N.T. tienden a hacer de Dios y su acción un objeto (Mackintosh).

Pero aún esta definición de lo mitológico no basta para entender a Bultmann. En ocasiones pareciera ser que, para este, lo mitológico es aquello que se opone a la cosmovisión científica del hombre moderno y no tanto lo que se opone a la acción de Dios como sujeto. En su famosísima obra “El Nuevo Testamento y la Mitología”, tan solo en la primera página de este artículo, intenta demostrar que el carácter del N.T. es esencialmente mítico. Por lo que, según él, en el N.T.:

Se ve el mundo como un edificio de tres pisos, con la Tierra en medio, el cielo encima y los infiernos debajo. El cielo es la morada de Dios y de ciertos seres celestiales —los ángeles. Los infiernos son un lugar de tormento, aún la Tierra es más que el escenario de los sucesos naturales y cotidianos. De la tarea trivial y común. Es el escenario de la actividad sobrenatural de Dios y sus ángeles por una parte, y de Satanás y sus demonios por la otra. Estas fuerzas sobrenaturales intervienen en el curso de la naturaleza y en todo lo que los hombres piensan, desean y hacen. Los milagros no escasean. El hombre no tiene la dirección de su propia vida.[5]

De este modo, el concepto de mito cobra un sentido semejante al de Strauss.[6] Al escribir sobre el concepto bultmanniano de mito, el contemporáneo de Bultmann y amigo de Barth, Mackintosh advierte:

Hasta donde sabemos, Bultmann nunca ha logrado explicar satisfactoriamente la relación entre estos dos modos de entender el término “mito”, y esto da a su proyecto de demitologización una ambigüedad de la que nunca logra desprenderse.[7]

El proyecto de demitologización

A pesar de esta ambigüedad, Bultmann seguirá con su proyecto de demitologización con el propósito de lograr una interpretación existencial del N.T. Para Bultmann el mensaje de Jesús no basta. Es necesario que volvamos a encontrar a Jesús mismo escondido tras el mito; yendo incluso más allá de toda historia y moralismo.

Como vimos en su artículo, insiste en hacernos ver la necesidad de una reinterpretación moderna del N.T. debido a que el Hombre no puede creer honestamente en la cosmovisión mitológica del N.T. Actualmente (2018), comprender el mundo como un edificio de tres pisos poblado de espíritus, tanto justos como malignos, resulta descabellado. No hay lugar para las curas milagrosas sino para la medicina que ha probado ser útil irrefutablemente. Tampoco lo hay para las decisiones políticas influenciadas por seres angelicales, sino que, las decisiones incorrectas de estos se deben a su ignorancia o estupidez. El mundo no está “abierto”, por el contrario, es un sistema “cerrado” en una cadena de eslabones ininterrumpidos de causas y efectos regidos por leyes naturales.

Pero no se trata solo de ciencia aplicada en la medicina o en el estudio del comportamiento humano (psicología); se habla también de cuestiones filosófica que atañen a la ética. La doctrina de que haya muerte como castigo por los pecados se opone al pensamiento moderno. La doctrina de que por la muerte de un hombre otros alcancen perdón se opone a la moral. La resurrección de Jesús no nos causa menos dificultades.

Según Bultmann, la influencia de la voluntad sobre la razón podría lograr que el hombre moderno acepte todo este ropaje mitológico. Pero según él, lo que no entiende quien cree tales cosas, es que esta envoltura mítica del N.T. no es otra cosa que una interpretación del verdadero kerygma para el Hombre del siglo I, despojado de toda ciencia y tecnología. Esta envoltura es una forma de hermenéutica y exégesis elaborada por los escritores bíblicos, es anticuada y está pronta a desaparecer por la cosmovisión del Hombre actual.

La demitologización permite llegar al verdadero keygma cristiano, superando esta visión del mundo mítica y obsoleta. La filosofía existencial de Heidegger es el instrumento necesario para reinterpretar el N.T. sin por ello despojar el Kerygma de su esencia. Esto porque el existencialismo no anda en busca de verdades eternas, por el contrario, la verdad se encarna en lo concreto y en la situación histórica, en la existencia. Como tal, el existencialismo sostiene —como presupuesto fundamental—, que la verdad depende absolutamente de la influencia del medio y de la época en el pensamiento (relativismo).

Además, el existencialismo permite establecer la conocida distinción que hace el idealismo alemán entre historisch y geschichtlich. El primero hace referencia a un acontecimiento del pasado que no tiene importancia ni vigencia determinante para el hombre moderno. Son aquellos acontecimientos que afirmamos que han ocurrido y de los que es posible que no podamos saber o demostrar que ocurrieron. Por ejemplo: La muerte del último Tyrannosaurus Rex es, en este sentido, un acontecimiento histórico aun cuando ningún ser humano asistiera a ella o registrara por escrito este acontecimiento, ni tengamos seguridad de dónde y cuándo ocurrió exactamente este suceso. Por su parte, geschichtlich, hace referencia a un acontecimiento histórico que, no solo tuvo lugar en la historia, sino que al producirse trae consigo consecuencias que trascienden la época en que ocurrió y nos alcanza, es decir, acontecimiento “existencialmente histórico”.

Para Bultmann —de quien podemos decir que fue una persona histórica—, estos dos elementos que son el fundamento del existencialismo, es decir, la no búsqueda de verdades eternas (relativismo) y la distinción entre historisch y geschichtlich, permiten a la demitologización retener el carácter único del acontecimiento redentor, es decir, aquella acción existencial de Dios en Cristo como un evento que se nos presenta con vigencia actual obligándonos también a una decisión existencial.

Con todo, entiende que la labor de demitologización de todo el N.T. es un trabajo de tal magnitud que se requiere, según él, toda una generación de teólogos. Por lo cual no se embarcó, ni nunca lo pretendió, a realizar todo el trabajo de demitologización. No obstante, ofrece un bosquejo y una guía para realizarlo. A su parecer, la demitologización posee tres elementos o temas que deben incluirse en dicho cometido, esto es: 1) la vida del hombre sin fe, 2) la vida de fe y 3) el acontecimiento que permite pasar de una a la otra, es decir, Jesús.[8]

Primeramente, la vida del hombre sin fe es lo que el N.T. denomina “vivir según la carne”. Bultmann está en lo correcto al decir que este concepto neotestamentario no se refiere a la carne física ni mucho menos a la vida sensorial del cuerpo, sino que se refiere a aquella confianza depositada a nuestro alrededor, en lo materia, en lo perecedero o en sí mismo. La vivencia en la carne hace que el hombre viva preocupado por sí mismo, en la ansiedad por su seguridad, cayendo de esta manera en la angustia. Cunado vanamente el Hombre piensa que ha podido alcanzar la tan ansiada seguridad por sí mismo, se produce lo que Pablo llama el “gloriarse en la carne”. Aunque lo “logre” no por eso deja de ser una vida falsificada, torcida o, lo que sería en la filosofía de Heidegger, una vida que no es auténtica. Para alguien así el mundo no sería sino un lugar donde el Dasein ocupa el lugar de Vorhandenheit.

Por el contrario, y en segundo lugar, una vida auténtica es una basada en el abandono a toda seguridad que pueda hallarse en nosotros mismos. Esto es lo que, según Bultmann, llama el N.T. como “vivir conforme al Espíritu”. Es una vida de fe fundamentada en realidades intangibles. Depositar la fe en la gracia de Dios para las realidades existenciales es lo que constituye el perdón de los pecados y la vida auténtica. No es necesario confiar en una realidad objetiva, no hay ansiedad ni mucho menos cabida para el famoso tema de la angustia. Es una vida auténticamente “crucificada junto con cristo”.

No es correcto pensar que el mensaje del evangelio es idéntico al mensaje existencialista de Heidegger. La diferencia radica en que, en el N.T., el Hombre necesita más que una simple explicación antropológica para poder pasar de la vida “según la carne” a la “vida según el espíritu”; se requiere de la persona de Jesús.

Finalmente, y como tercer paso, demitologizar lo que el N.T. dice sobre este Jesús es posible a través del acontecimiento meramente histórico de Jesús de Nazareth (historisch), que se halla detrás del acontecimiento existencialmente histórico (geschichtlich), de su obra de salvación. Así, “en su aspecto redentor, la cruz no es un mero acontecimiento mítico, sino un hecho histórico (geschichtlich), que halla su origen en el acontecimiento histórico (historisch) de la crucifixión”.[9]

Objeciones a la teología de Rudolf Bultmann

No pocas objeciones son las que se levantan en contra del pensamiento de Bultmann. La más obvia y la más admisible es la inconsistencia que permanece desde el principio hasta el fin en sus presupuestos metodológicos y hermenéuticos. Específicamente el hecho de que determina de antemano lo que el lector ha de encontrar en el N.T. Esta predeterminación parte no de la comprensión antropológica del hombre moderno, sino de la manera como Heidegger entiende.

Con el paso del tiempo, ahora podemos contemplar todo el asunto de la teología de Bultmann desde una mejor perspectiva histórica. Primeramente, es muy claro que ni el método histórico crítico (tal como surgió en la erudición alemana y fue trasplantado a América), ni la teología liberal que a menudo le acompañaba, fue el resultado de un estudio verdaderamente objetivo de la Biblia. Por el contrario, fue la filosofía y las presuposiciones racionales, que no conceden espacio a la declaración bíblica respecto a su propia revelación e inspiración, el resultado de estos estudios en el campo de las ciencias bíblicas. Como explica el erudito George E. Ladd:

Ha llegado a ser claro que el método histórico-crítico, en sí mismo, no surgió como resultado de un estudio de la Biblia neutral, objetivo y con mente abierta… A la verdad, la teología modernista de la década de 1920 es ahora cosa del pasado. Este liberacionismo anticuado, según se reconoce ahora, no ha sido el resultado puro de un estudio desprejuiciado e imparcial de las Escrituras, sino el producto teológico del idealismo alemán.[10]

Aunque el método histórico crítico en sí no es hostil a la fe evangélica y ortodoxa[11], no obstante, este método también puede ser usado bajo ciertas presuposiciones filosóficas no evangélicas acerca de la naturaleza de Dios, de la historia y de la revelación. Karl Jaspers, gran amigo de Heidegger y gran crítico de Bultmann, está en lo correcto al decir que Bultmann está tan preocupado por el libro de un filósofo que pierde de vista la filosofía[12], e incluso la teología misma. Consecuentemente, múltiples resultados objetables se desprenden del punto de partida (presupuesto) metodológico-hermenéutico de Bultmann. Algunos de estos son:

  1. Que no relaciona correctamente la filosofía y la teología.

La relación entre teología y filosofía puede tener cuatro facetas. En primer lugar, esta relación se ha concebido como a) una relación de contraste, b) como una relación de identidad (interrelación), c) como una relación donde la filosofía es subordinada a la teología y, en cuarto lugar, a la inversa, d) la teología subordinada a la filosofía.

Como cristianos, es posible sostener una relación de contraste entre teología y filosofía. Tertuliano ha sido el primero en defender esta concepción testimoniada por sus palabras: “¿Qué tiene que ver Atenas con Jerusalén?, ¿qué la academia con la iglesia?”.[13] Incluso Lutero creía en la disociación entre teología y filosofía. Afirmaba la ceguera de la razón en asuntos de fe —que luego culminará en la renombrada caracterización de la filosofía como una prostituta[14]—, particularmente en su uso en la teología.[15]

Incluso, es posible para un cristiano, concebir una relación de identidad entre la teología y filosofía. La teología puede encarar a la filosofía y objetar una verdad autónoma que se presenta al lado de la segunda y a la misma altura. Para el apologista del segundo siglo, Justino Mártir, el cristianismo es la única filosofía segura y saludable. Ella es quien custodia el principio y el fin de todas las cosas, como quien hace posible que cada uno de nosotros llegue a ser perfecto y feliz.[16] Todavía podríamos decir que es posible subordinar la filosofía a la teología.

No obstante, subordinar la teología a la filosofía —como hizo Bultmann— expone y entrega a la primera para ser hollada por los Hombres. Para el mismo Barth, quien nunca comprendió esta teología natural de Bultmann, hacerlo constituía volver a la vieja y vergonzosa dictadura que debieron haber superado hacía tiempo al rechazar a Schleiermacher.[17]

Pero el subordinar la teología a la filosofía no constituye solo un retroceso en el desarrollo de la teología. El existencialismo al que se está subordinando la teología, presupone el lamentable relativismo[18]. Es claro que la consecuencia práctica del relativismo es el existencialismo. Este es maleable y se ajusta perfectamente a las escogencias y aspiraciones de una persona. Prueba de ello es que un existencialista podría ser un filósofo religioso (kierkegaard), un anticristiano (Nietzche), un ateo (Sartre y Camus), un moralista religioso o un relativista agnóstico; incluso un ateo amoral.

Pero el relativismo sostiene que no hay verdades universalmente válidas. Por esto, y como vimos anteriormente, el existencialismo no anda en busca de verdades eternas, por el contrario, la verdad se encarna en lo concreto y en la situación histórica, en la existencia. Como tal, el existencialismo sostiene —como presupuesto fundamental—, que la verdad depende absolutamente de la influencia del medio y de la época en el pensamiento. Como señala Oswald Spengler: “Las verdades sólo existen si son referidas a una Humanidad determinada”.[19]

Desde la filosofía misma, el relativismo tropieza con una contradicción muy parecida a la del escepticismo. Este sostiene que no existe verdad alguna y se contradice en tal proposición. El relativismo sostiene que no hay verdades universalmente válidas, pero también en esto se encuentra una contradicción. Constituye un contrasentido afirmar que no hay una verdad universalmente válida y creer que esta afirmación es verdad. En segundo lugar, la universalidad de la verdad pertenece a la esencia misma de la verdad. Juan Hessen observa que:

La verdad representa la concordancia del juicio con la realidad objetiva. Si existe tal concordancia, no hay razón para limitarla a un mayor o menor número de individuos. Si existe, existe para todos. Se presenta un dilema: O el juicio es falso y entonces no es válido para nadie, o el juicio es verdadero y entonces es válido para todos, es universalmente válido.[20]

En otras palabras, sostener el concepto de verdad, al mismo tiempo que se afirma que no hay verdades universalmente válidas, es una grave contradicción visible hasta para el más ingenuo. Bultmann ha subordinado la teología a este tipo de contradicción.

Muy fuera de toda duda, existe un tratamiento bíblico sobre la filosofía. Es cierto que la razón humana puede sugerir algunos pensamientos para apartarnos del relativismo —y por ende del existencialismo—, y que los Hombres muchas veces sobre bases filosóficas han llegado a descubrir inconsistencias en el existencialismo. Y también es cierto que la experiencia cristiana pareciera demandar algo así como una formulación de una creencia sobre la realidad de una esencia en la vida, un propósito y un fin; que nosotros no formamos ni construimos por mera decisión.

Al mismo tiempo, la cuestión de la relación teología-filosofía y el existencialismo relativista, no hubiesen sido posibles de conocer si no hubiese llegado a nosotros la revelación especial de Dios sobre sí mismo, el universo, el hombre, el evangelio y la providencia. Por tanto, es imperativo que recojamos las pruebas escriturales frente a la teología de Bultmann.

En el tratamiento de la filosofía en la Biblia, encontramos que esta sólo hace una mención a la filosofía en Col. 2:8; y específicamente contra escuelas o filósofos como estoicos y epicúreos en Hech. 17:18. Sin embargo, en el Antiguo Testamento (A.T.: la Biblia Hebrea), el abordaje positivo y provechoso de la filosofía se puede encontrar específicamente en los escritos de Salomón (Proverbios y Eclesiastés) e incluso en el libro de Job. No obstante, desde el A.T., la aplicación de la advertencia profética (Is. 29:13-16) sobre tradiciones humanas se mantuvo constante entre la comunidad cristiana desde sus inicios.

Los autores bíblicos minusvaloran estas «disposiciones y doctrinas de hombres» como simple «tradición humana», y por lo tanto finita. El mismo Jesús aplica la profecía de Isaías a la interpretación, leudada por el pensamiento helénico y místico, de escribas y fariseos (Mt.15:8-9; Mr.7:6-7).[21] La recién nacida iglesia cristiana también la aplicó a los pensamientos contrarios a la revelación divina (Tit.1:14; Col.2:22). Y Pablo la interpreta en el contexto de los filósofos griegos que intentan llegar a la verdad e incluso a Dios por la sabiduría pura (1Cor.1), lo cual sólo el evangelio recibido con la fe de un niño puede lograr para vergüenza de los sabios.[22]

  1. Que su concepto de Dios no es más que una fabricación humana.

En la misma manera en que los helenos desconfiaban de la tradición religiosa acompañada de representaciones de dioses que pecaban en gran medida de antropomorfismo, así debemos nosotros desconfiar del concepto de Dios en Bultmann. La aplicación de Dasein al Dios de la Biblia está en contradicción con un concepto elevado de la divinidad que no cometa el mismo error que los griegos. El cristianismo afirma por su parte un concepto de la divinidad que escapa a la inventiva humana.

Debe ser claro que el Ser de Dios no admite definición alguna. Mucho menos podría Dios ser definido en términos de Dasein porque Dios no está arrojado hacia sus posibles. Él es la posibilidad absoluta y fundante. La comprensión que poseemos del universo (cosmovisión) como es en verdad es posible gracias al Dios Trino que se revela inteligiblemente en las Escrituras. Dios mismo es la posibilidad de conocerle en sus planes y pensamientos (1Cor.1; 2:6-16; Col.1:16-17). Todas las posibilidades provinciales están en Él (Lev.26:3-4; Deu.11:13-14; 28:12; Sal.33:6, 10, 13; 115:3; Pro.20:24; Is.46:4; Jer.10:23; Mt.10:30; Jn.5:17; Hech.17:28; He.1:3). Él es Alpha y Omega. Metodológicamente Él es el punto de partida y nuestra conclusión. En Él podemos tener un conocimiento de Dios y de nosotros mismos (Calvino).

Por otra parte, Dasein implicaría que Dios no es consciente de su actuar con la creación, sino que vive inmerso en existencia al relacionarse con su creación. Aunque Heidegger y Bultmann tuviesen razón, la existencia del Ser divino no depende de la existencia espacio-temporal como “sí” dependería la humana para vivir inmersos. No obstante, los atributos de Dios forman un conjunto todo armonioso y la base de su existencia se encuentra en sí mismo (aseitas). El sentido de independencia[23] expresa, no solo que Dios es independiente en su Ser, sino que en todo aspecto lo es: virtudes, decretos, obras, pensamientos, poder, entre otros (Jn.5:26; Sal.98:8; Isa.40:18; Hech.7:25, Ro.11:33; Dn.4:35; Rom.9:19; Ef.1:5; Apo.4:11; Sal.115:3; 33:1).

Además, si definiéramos el atributo divino del conocimiento de Dios como aquella perfección divina por medio de la cual, Él, en una manera completamente única, se conoce y conoce todas las cosas posibles y actuales en un acto sencillísimo y eterno,[24] entonces Dasein no sería en ninguna manera un término aplicable a Dios. Hacerlo se constituiría en una completa insensatez.

Inconsistentemente, según Bultmann, Dios no revela conocimiento objetivo sobre sus actos y su ser. Si no podemos saber algo de Dios (para explicarlo) objetivamente entonces, ¿cómo podemos hablar de Dios en términos de Dasein? Pero la iglesia cristiana confiesa que Dios es incomprensible y por otra que puede ser conocido; elemento necesario para salvación.

  1. Que su estudio acerca del Kerygma en la recién nacida iglesia cristiana, antes del registro neotestamentario, no es objetivo.

La crítica de las formas o Formgeschichte, aplicada a los Evangelios por Bultmann, estudia el período de la tradición oral evangélica, con el fin de descubrir las leyes que rigen la tradición siempre bajo la presuposición de una discontinuidad, es decir, de una trasformación del Jesús histórico en el Cristo Kerigmático (divino), debido a que el Jesús histórico ha quedado tan oculto por el Cristo de la fe que no podemos saber casi nada de la vida y personalidad de Jesús. Bultmann tiene que presuponer la discontinuidad debido a que, positivamente, un resultado de este estudio es el hecho de que este tipo de crítica no puede encontrar en una sola porción o estrato de la tradición evangélica a un Jesús puramente histórico (humano). Pero desde sus inicios, el propósito de este método es negativo más que positivo. En palabras de un crítico de las formas y alumno de Bultmann:

El trabajo de los críticos de las formas fue diseñado para mostrar que el mensaje de Jesús, tal como está dado por los autores de los Sinópticos, en su mayor parte no es auténtico, sino que en sus varias etapas está mezclado con la fe de la comunidad cristiana primitiva.[25]

Igualmente, muchos críticos de las formas no encuentran ninguna transformación o alteración entre la tradición y el evangelio. Contrario a esto, el método de crítica de formas no es hostil a la fe evangélica siempre y cuando se mantenga alejada de las presuposiciones filosóficas antibíblicas. Por ejemplo, Vincent Taylor, quien ha escrito uno de los mejores libros sobre la crítica de las formas, sostiene más bien un alto concepto de la confiabilidad de la tradición histórica.[26]

Para Bultmann la objetividad está en el crítico de formas, mientras que la subjetividad está en los Evangelios. Pero la teología reformada sostiene lo opuesto; la Escritura es objetiva y la aceptación de esta es subjetiva en el estudioso de los libros de la Biblia. Es decir, y según Bavinck, existe un principio objetivo de la propia credibilidad de la Escritura, sus libros tienen autoridad iure suo, por sí mismos, porque existen.[27] El elemento subjetivo es el testimonio del Espíritu Santo.

Estos dos elementos, objetividad (Escritura) y subjetividad (Testimonio del Espíritu Santo), se relacionan estrechamente. El Espíritu Santo se manifiesta en esta propia credibilidad de la Escritura tanto por la Palabra como con la Palabra abriendo los ojos ciegos para ver la majestad de la Palabra de Dios.

Así que, ¿qué nos puede decir la Escritura sobre el Kerygma verdadero? Es claro que un lapso importante separa los acontecimientos redentores de los escritos evangélicos. Y es claro también que las historias y la información en cuanto a Jesús, sus palabras y hechos, fueron preservadas por la iglesia en forma oral, en tradiciones. Para Bultmann había una tradición fidedigna que se fue corrompiendo hasta el punto de que los evangelios no presentan la narración verdadera acerca de Jesús, el verdadero kerigma.

Pero un vistazo al N.T. muestra todo lo contrario. Cuando los apóstoles escribieron, colocan lo escrito al mismo nivel con lo hablado. El apóstol dice a los tesalonicenses: “Así que, hermanos, estad firmes y conservad las doctrinas que os fueron enseñadas, ya de palabra, ya por carta nuestra.” (2Tes.2:15). La predicación apostólica adquirió un estatus igual al de sus escritos y que los profetas (1P.1:12; 2P.3:2, 15-16; 1:15).

Es claro que los evangelios no poseen su propio significado específico. Sino que el N.T. es la significación de lo que resultó de la tradición[28] oral o paradosis eclesiástica. Tanto los escritos del N.T. como la comunicación oral de la salvación por los apóstoles poseen como denominador común ser tradición (2Tes.2:15; 3:6).[29] Evidentemente los apóstoles al escribir están recordando y fijando lo que desde el principio han enseñado (1Cor11:2, 23; Col:2:6; Ro.6:17; 1 Tes.2:13; 2:15; 4:1 ;2Tes:3:6; Fil.4:9; 2Pe.2:21). El evangelio mismo fue dado en principio bajo los mismos términos de la tradición judaica (1Co.15:1-4). Fue esta tradición y no el concepto de la congregación lo que fijaba el significado del kerygma. Como bien expresó Ridderbos:

La tradición del N.T. no es entonces una corriente no canalizada, que comienza con el gran acontecimiento de redención y continúa existiendo como fe o teología congregacionales, sino el mensaje investido de autoridad que se ha confiado a los apóstoles como los testigos de Cristo y como el fundamento de la iglesia, y que estos deben transmitir como depósito valioso, en celosa concordancia con el mandato recibido. Por eso esta tradición repetidamente recibe el nombre de doctrina a la que nos debemos sujetar en obediencia, o es utilizada como su sinónimo e identificada con el evangelio apostólico que no debe recibirse como palabra humana sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios.[30]

Sería una completa necedad creer que un suceso tan importante para la divinidad estuviera oculto para la humanidad requiriendo además de un proceso tan complicado como la demitologización para no encontrar nada, sino un Jesús del que nada sabemos. Dios preservó su mensaje a pesar de los tropiezos y la oscuridad en la que ha caído la iglesia para hacer llegar su evangelio a aquellos que creerían en Él. Estudios objetivos del Nuevo Testamento demuestran que la enseñanza de los apóstoles y de Jesús desde antes de la formación del canon bíblico, e incluso antes de la escritura de las cartas y libros neotestamentarios es la misma que se registra en las cartas. El N.T. no es una interpretación del kerygma como lo creía Bultmann, sino que en él se halla inteligible el kerygma mismo.[31]

  1. Que su concepto de mito es inconsistente y además presupone el racionalismo y el empirismo.

Analizando la primera definición de Bultmann del concepto de “mito” encontramos que es demasiado amplia y demasiado estrecha a la misma vez. En esta definición, según él, la mitología es el uso de imágenes para expresar lo transmundano en términos de este mundo; lo divino en términos de la vida humana; y lo de más allá en términos de lo presente. Note que es demasiado amplia debido a que abarca más de lo que Bultmann entiende por mito. Tomar en serio esta definición nos obliga afirmar que todo lenguaje acerca de Dios ha de ser necesariamente mitológico. Esto porque, como es bien sabido por todos los teólogos de todos los tiempos, es imposible hablar de Dios en otros términos que no sean los que en nuestra finitud tenemos a nuestra disposición.

El mismo Bultmann entiende que es imposible hablar de Dios sin hacer uso de la analogía o la metáfora. Pero según Mackintosh, Bultmann nunca aclara cómo éstas quedan excluídas de su definición de lo mitológico.[32] Paradójicamente Bultmann aplica “lo humano”, el Dasein a Dios. Según su concepto de lo mitológico, ¿no es esto mito también?

Al mismo tiempo esta definición es demasiada estrecha ya que, tal y como vimos en el desarrollo de su teología, Bultmann considera algunos aspectos como mitológicos a pesar de que no se ajustan a la definición dada. Ejemplo de ello son los milagros, que no pretenden nunca expresar lo divino en términos de la vida humana. Aún así no logran escapar de la guillotina de la demitologización. Realmente Bultmann entiende por mito toda afirmación acerca de Dios que esté en contra de la idea de la divinidad que él mismo se ha formado.

Es notorio que lo que preocupa a Bultmann no es que hagamos de la acción de Dios algo objetivo, sino que por el contrario su conclusión en el estudio de la Biblia —más específicamente el N.T.—, ese que se haya envuelto en una concepción precientífica del mundo. De esta manera presupone que la verdad bíblica depende de su concordancia con los hallazgos científicos, sacrificando verdades y preguntas esenciales de las cuales no podemos sustraernos como seres humanos, y ante el asombro extasiado que nos produce este edificio que es la creación e incluso el mundo que cada uno de nosotros somos.[33]

Por su parte, el tratamiento de lo mitológico en el N.T. muestra, en todo momento, un alejamiento de los autores de los mitos paganos. Pedro y Pablo advierten contra los μύθοις o μύθος que suelen traducirse como mitos, fábulas o cuentos. Su uso siempre está rodeado de una advertencia contra estos μύθοις que podrían ser perjudiciales para la fe y la sana doctrina de la iglesia.

Los testimonios de los testigos oculares aparecen a lo largo del N.T. divorciando los acontecimientos salvífico-milagrosos de los mitos. Por ejemplo, Pedro nos dice: “Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos μύθος fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de Su majestad” (2Pe.1:16). Pablo por su parte dice a Timoteo: “Tal como te rogué al salir para Macedonia que te quedaras en Éfeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas, ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables” (1Ti.1:3-4 NBLH). El rechazo futuro a la doctrina apostólica fue profetizado: “apartarán sus oídos de la verdad, y volveré a los mitos” (2Ti.4:4; ver: 1Ti.1:14).

Rudolf Bultmann, Ernst Käsemann y otros, han argumentado que este rechazo del mito en las últimas escrituras del Nuevo Testamento indica que el evangelio es un programa de desmitificación, y que la iglesia primitiva deseaba liberarse del mito. Pero esto no prueba que el N.T. estuviera envuelto en mito, hay continuidad entre la tradición oral y la tradición como Escritura, y este mismo método (Formgeschichte) prueba que no contiene mito.

En conclusión, las implicaciones de no relacionar correctamente la filosofía y la teología podrían traer consecuencias devastadoras para la fe. Para Bultmann las consecuencias de haber subordinado la teología a la filosofía se evidenciaron en su concepto de Dios que no era mejor que la concepción helénica. Nuestro concepto de Dios es lo más importante acerca de nosotros. Es lo que configura nuestro mundo y le da forma.

Aunque las intensiones de Bultmann fueran sinceras en la búsqueda del verdadero mensaje de Jesús, con todo se debe notar una terrible disposición a acomodar el mensaje para que sea aceptable al Hombre moderno, ajustándolo al gusto y las exigencias del consumidor. Su sinceridad no logró librarle de subjetividad, inconsistencias y presuposiciones erradas.

Acomodar el mensaje del evangelio para que sea aceptable al Hombre moderno es un error desde el principio porque no se está comprendiendo qué es el evangelio realmente. El evangelio por definición es primeramente mensaje. En consecuencia, y gracias al estudio de la comunicación, sabemos que el mensaje es el contenido de la comunicación. El evangelio es un mensaje que comunica una acción objetiva o determinado suceso en tiempo y espacio, pero que procede de la eternidad y cuyo sustento no es otro mismo que el Dios inmutable, lo cual imposibilita un relativismo del mensaje del evangelio. En otras palabras, para cambiar el mensaje del evangelio es necesario cambiar el concepto de Dios.

El error de acomodar el mensaje para el oyente moderno -tal y como lo hace Bultmann- es que abre la puerta para creer de Dios lo que sea (creencia subjetiva) o lo contrario: la imposibilidad de conocer a Dios mismo y su actuar (producto del escepticismo: subjetivismo y relativismo). Subjetividad en la acción de Dios, consecuencia de concebir la fe como un simple evento existencial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

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Berkhof, Louis. Teología Sistemática. Grand Rapids Michigan: Libros Desafío, 2009.

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Tillich, Paul. Filosofía de la Religión. Buenos Aires: Asociación Editorial La Aurora, 1973.

Villa, Alfonso. “Para iniciarse en la lectura de Ser y Tiempo.” La lámpara de Diógenes: Revista semestral de filosofía 7, no. 12 (2006): 38-55.

 

[1] Bultann, Rudolf. Kerygma and myth, p.10. Citado en: Mackintosh, Hugh Ross. Corrientes teologías contemporáneas. Buenos Aires: Methopress, 1964.

 

[2] En la comprensión del Dasein, Heidegger se alejará de su maestro Husserl. El primero emprenderá el camino, no desde la intencionalidad como Husserl, sino de la comprensión hermenéutica del Dasein. Lo fundamental no es la intencionalidad de la conciencia, lo radical, dirá Heidegger, es que el Hombre es Dasein.

[3] Villa, Alfonso. “Para iniciarse en la lectura de Ser y Tiempo.” La lámpara de Diógenes: Revista semestral de filosofía 7, no. 12 (2006): 38-55.

[4] Dice Heidegger: “¿En cuál ente se debe leer el sentido del ser, desde cuál ente deberá arrancar la apertura del ser?… Por consiguiente, elaborar la pregunta por el ser significa hacer que un ente —el que pregunta— se vuelva transparente en su ser. El planteamiento de esta pregunta [la pregunta por el ser], como modo de ser de un ente, está él mismo, determinado esencialmente por aquello por lo que en él se pregunta —por el ser. A este ente, que somos en cada caso nosotros mismos, y que, entre otras cosas, tiene esa posibilidad de ser que es el preguntar, lo designamos con el término Dasein. El planteamiento explícito y transparente de la pregunta por el sentido del ser exige la previa y adecuada exposición de un ente (del Dasein) en lo que respecta a su ser.”, en Heidegger, Martin. Ser y tiempo. Editorial universitaria, 2005.

[5] Bultann, Rudolf. Kerygma and myth, p.1. Citado en: Mackintosh, Hugh Ross. Corrientes teologías contemporáneas. Buenos Aires: Methopress, 1964.

[6] David Friedrich Satrauss (1808-1874) fue un teólogo y filósofo alemán, discípulo de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Ferdinand Christian Baur. Famoso por su participación en el idealismo alemán y por el movimiento de la antigua búsqueda del Jesús histórico iniciado por Hermann Samuel Reimarus.

[7] Mackintosh, Hugh Ross. Corrientes teologías contemporáneas. Buenos Aires: Methopress, 1964. p. 312.

[8] Mackintosh, Hugh Ross. Corrientes teologías contemporáneas. Buenos Aires: Methopress, 1964. p. 315.

[9] Ibid., p.316.

[10] Ladd, George Eldon. Crítica del Nuevo Testamento: una perspectiva evangélica. Editorial Mundo Hispano, 1990, p. 9. Por “neutral, desprejuiciado e imparcial”, no deberíamos creer que es posible ir al texto bíblico sin presupuestos establecidos en nuestro modo de ver el mundo y de pensarlo.

[11] No debiéramos olvidar que los instrumentos de uso diario en el estudio bíblico serio son producto del método histórico crítico. En este sentido, hasta los reformadores se sirvieron de la investigación científica de la Biblia. Un ejemplo es el trabajo de Erasmo de Roterdam (1469-1536) conocido como Novum Instrumentum o Novum Instrumentum omne; primer Nuevo Testamento publicado en griego desde la Biblia políglota complutense.

[12] Wingren, Theology in Conflict, pp.61-62. Citado en: Ladd, George Eldon y Moisés Chávez. Crítica del Nuevo Testamento: una perspectiva evangélica. Editorial Mundo Hispano, 1990, p. 10.

[13] Tertuliano, De preescr. haeret., 7,9 (193), en: Pannenberg, Wolfhart. Una historia de la filosofía desde la idea de Dios: teología y filosofía. Salamanca España: Ediciones Sígueme, 2016.

[14] Íbid. 25

[15] A pesar de las duras palabras hacia la filosofía, es claro que ni Tertuliano ni Lutero, rechazaron terminantemente el uso de la filosofía en la teología. Tertuliano secundó grandemente las concepciones filosóficas de la escuela de la Stoa -preponderante en su época-. Lutero, por su parte, confiera ser seguidor de Ockam. Sus críticas a la filosofía y a su uso en la teología tenían por principal destinatario a Aristóteles; lo que marca una ruptura con la teología escolástica.

[16] Justino Mártir, Apología I.

[17] En una carta a Bultmann, desolado y triste Barth le comentará: “Con su forma de poner en relación antropología y teología usted ha vuelto a las posturas del siglo XVIII y XIX; no ha comprendido que apoyándose en Heidegger renueva, partiendo del pensar moderno, aquella vieja y vergonzosa dictadura (de Ia filosofía sobre Ia teología). Junto a su obra, siento Ia misma esclavitud de Egipto que en mi opinión debimos haber abandonado al rechazar a Schleiermacher y apoyarnos en las bases de Ia teología de Ia reforma. Cuando en estos años me decían: “¿Qué piensa usted de Bultmann?”, contestaba: veo que tiene todavía algún germen liberal, pero no puedo tomárselo del todo en serio”. Ahora, tras el trabajo de Kuhlmann comprendo que era todo muy distinto. El nuevo Marburgo (Bultmann) se parece demasiado al viejo. Pues bien, con este Marburgo yo no tengo prisa en entrar en discusiones” (Briefe 118, del 27, V, 1931), en Pikaza, Xabier. “Bultman y Barth intentan comprenderse. Anotaciones en torno al epistolario mantenido entre Barth y Bultmann.” Diálogo ecuménico 7, no. 27 (1972): 275-320.

[18] El relativismo está estrechamente relacionado con cuestiones epistemológicas, específicamente con el asunto de la posibilidad del conocimiento humano. Sostiene que los conocimientos humanos dependen absolutamente de factores externos. Como tales considera, principalmente, la influencia del medio y de la época en el pensamiento, la afiliación a cierto círculo cultural y los factores determinantes contenidos en ellas. (Para un tratamiento más detallado ver: Hessen, Johan. Teoría del Conocimiento. México: Editores mexicanos unidos S.A., 2002.).

[19] Citado en: Hessen, Johan. Teoría del Conocimiento. México: Editores mexicanos unidos S.A.,2002.

[20] Íbid. 45.

[21] John Piper hace notar la influencia aristotélica sobre los fariseos que se evidencia en Mt.16:1-4. Esto por el uso de la lógica de los silogismos que los fariseos hacen respecto de las observaciones lineales del clima, específicamente del estado del tiempo. Ver: Piper, John. Piense: La vida intelectual y el amor de Dios. NavPress, 2018.

[22] Col.2:8 que dice: “Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo” (LBLA). Interesantemente, el relativismo al que nos referimos estuvo presente en los sofistas de los cuales la tesis principal expresaba el conocido principio de Protágoras (siglo V a.C.), “El hombre es la medida de todas las cosas”. Los sofistas les encantaba la retórica y la elocuencia introducida con grande probabilidad en la iglesia de Corinto, por lo que Pablo. “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1Co.2). Bultmann no tomó en serio esta advertencia. El llamado de Pablo a los colosenses fue urgente: “¡mirad!”. Habla de un engaño al ser cautivos por medio de la filosofía humana. Se trata de un auténtico atrapamiento. La norma de esta filosofía es ser tradición humana. No se trata solamente de la filosofía como disciplina académica, sino que describía cualquier doctrina religiosa (más que todo cultos mistéricos) o sobre Dios que no eran más que vanas sutilezas, las cuales, en lugar de ser un conocimiento avanzado y profundo pecaban de inmadurez y ser simplistas; eran elementales (v.20; Gá.4:3).

[23] Los teólogos reformados suelen usar con más frecuencia independencia que aseidad hasta el punto de sustituir este último por independentia.

[24] Berkhof, Louis. “Teología Sistemática, Grand Rapids.” MI: Libros Desafío (1969), p. 77.

[25]Kaseman, Emst, n. Essays on New Testament Themes (Naperville, Ill.: Allenson, 1964), p. 15. Citado en: Ladd, George Eldon. Teología del Nuevo Testamento. Vol. 1. Editorial Clie, 2008, p.60.

[26] Ladd, George Eldon. Crítica del Nuevo Testamento: una perspectiva evangélica. Editorial Mundo Hispano, 1990, p. 117.

[27] Bavinck, Herman. Reformed Dogmatics. Vol.I, p. 371

[28] Riddebos sostiene que: El N.T. no asocia al concepto de tradición la idea general de tradiciones históricas o leyendas comunes a todos los pueblos. El concepto de tradición del N.T., según costumbre griega, tampoco señala una determinada opinión de escuela de filosofía, tal como es propagada por autoridad personal de los sabios (ver: Ridderbos, Herman N., and Juan L. van der Velde. Historia de la salvación y Santa Escritura. Libros Desafío, 2004.). En el N.T. parece apuntar al sentido judaico: ver Gá.1:14.

[29] Este carácter tuvo validez en el tiempo de los apóstoles. De lo contrario nos pondríamos en las filas del catolicismo romano que erróneamente sostiene una tradición inspirada.

[30] Ridderbos, Herman N., and Juan L. van der Velde. Historia de la salvación y Santa Escritura. Libros Desafío, 2004, p.49. ver: 1Ti.6:20; Ro.6:17; Gá.1:12; Fil.4:9; Col.2:6-7; 1Ts.2:13; 2Ts.2:15.

[31] La esencia misma del evangelio y su fundamento es el Dios inmutable que se nos revela en la Sagrada Escritura. Consecuentemente el kerygma cristiano nunca podrá cambiar, sólo hay uno y nunca habrá otro evangelio. Siempre será el núcleo de la Escritura y del mensaje de la Iglesia.

[32] Mackintosh, Hugh Ross. Corrientes teologías contemporáneas. Buenos Aires: Methopress, 1964, p.311.

[33] Hacia el final de su obra Crítica a la razón práctica, Kant (1788) declaró que “hay dos cosas que llenan su mente de creciente y renovada admiración y respeto: los cielos estrellados sobre su cabeza y la ley moral en su interior”. Respecto a esta porción de la obra de Kant, Karl R. Popper (1982) dirá que “la primera de estas dos cosas simbolizaba [para Kant] el problema de nuestro conocimiento acerca del universo físico, así como el problema de nuestro lugar en dicho universo. La segunda corresponde al yo invisible, a la personalidad humana (así como a la libertad humana como nos explica). Mientras que la primera aniquila la importancia del hombre considerado como parte del universo físico, la segunda eleva inconmensurablemente su valor como ser responsable e inteligente”. Ver: Popper, Karl Raimund, and John Carew Eccles. El yo y su cerebro. No. 159.922. Labor, 1982.

 

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Educación, Totalitarismo y Costa Rica

por Guillermo Green

Entre más lejos caminen los Estados hacia el totalitarismo, más histéricos e irracionales se vuelven.  No menos en el campo de la educación.  Es por demás notar el control absoluto de la educación en los países que fueron tomados por el marxismo.  Es de todos sabidos que la Rusia stalinista, China (hasta 1982), y Cuba – para dar pocos ejemplos – tomaron control completo de la educación para adoctrinar desde pequeños a sus ciudadanos.  El totalitarismo debe adoctrinar porque su represión se resiste por naturaleza, y el estado necesita poseer la mente de la persona desde que nace.

Pero no sólo sucede en los países marxistas.  Cualquier país que tiene un gobierno centralizado sediente de más poder, automaticamente extiende sus tentáculos hacia la educación.  Los EEUU desde sus comienzos, y durante siglo y medio, fue muy decentralizado.  Pero el siglo pasado, con el movimiento de centralizar el poder del gobierno federal, se estableció finalmente el “Department of Education” a nivel nacional.  Interesantemente  fue hasta 1979 que se hizo oficial este departamento a nivel federal. Antes de esto, toda la educación era manejada y financiada a nivel de estado, no federal.

EEUU tiene una larga historia de educación privada, de-centralizada, y hasta en el hogar.  De hecho, desde los años de la colonia los puritanos y otros manejaba la educación de acuerdo a sus propias metas.   Estas metas incluían conocer al Creador mediante la biblia y el mundo, y prepararse para servicio de Dios en la sociedad.  La misma esposa del puritano conocido, Jonathan Edwards, educó a sus hijos en casa, incluyendo enseñar latín, historia, gramática, matemáticas y por supuesto, biblia.  Las universidades conocidas,  como Yale, Harvard y Princeton fueron fundadas con esta visión, y fueron y han sido de las mejores del mundo.  No había ningún “Ministerio de Educación” que las supervisara.

Pero los tiempos cambian, y los estados y el gobierno federal se apartaron de un fundamento bíblico para la sociedad, girando hacia el secularismo y el humanismo ateo.  Esto acompañó la intolerancia en el área de la educación.  Padres que querían educar a sus hijos en casa fueron acosados, multados y hasta encarcelados.  Pero como todavía hubo una población muy grande en el país que pudo luchar por la libertad de la educación.  Después de luchas duras y contínuas en algunos estados, se ganó la batalla y hoy los padres en EEUU gozan del derecho de educar a sus hijos como les plazca.  Se han desarrollado muchos currículums para escuelas privadas, y también para  ‘Home School’, mejores de lo que se usa en las escuelas públicas.  Y es de todos sabido que la mayoría de alumnos egresados de escuelas privadas o programas en casa superan por mucho al promedio de las escuelas públicas.

Mi punto es que los estados centralizados acaparan la educación para tratar de  controlar las mentes del niño desde temprano.  Hay otros ejemplos, como Alemania, que no permite educar en casa.  Y así vamos …

Empecé señalando histeria e irracionalidad.  Costa Rica goza de la siguiente ley:

“Cuando los progenitores (o encargados legales) se niegan a matricular o mantener a sus hijas e hijos en el sistema de educación, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) podría intervenir rápidamente y dictar medidas de protección en favor de la persona menor de edad para reincorporarla al sistema de educación, podría suspender la autoridad parental de los progenitores (o encargados legales), y eventualmente podría acusar a los progenitores (o encargados) del delito de incumplimiento de deberes de asistencia y de abuso de la patria potestad.

(Art. 158, 159 del Código de Familia, y Art. 187, 188 del Código Penal).” 

Esta ley sigue un montón de otras que establecen y defienden el Consejo Superior de Educación como la entidad legal que supervisa la educación, y prohiben TODO esfuerzo educativo no-supervisado por la instancia designada para tal fin: el Ministerio de Educación Pública. Incluyendo la educación en casa.  Los decretos y leyes se leen casi como reglas religiosas.  Presuponen que el Estado sabe lo mejor, y que tiene la obligación de ‘proteger’ a la ciudadanía de ‘abuso’ (¿home school – realmente?) – incluso de quitar a los hijos de padres tan malos que ¡pretenderían educarlos en casa!

Como el lector puede apreciar, los autores de estas leyes o son ignorantes de la larga historia de educación no-formal, o son fieles hijos del totalitarismo estatal.  O ambos – que es lo más probable.

También desconocen su propia historia.  Cuando Mauro Fernandez implementó la educación pública en Costa Rica, le estaba quitando el poder de la educación elitista a la Iglesia Católica, y estaba promoviendo la educación básica en un país con solamente un 20% de alfabetismo.  Y Fernandez trajo cristianos de Europa para ser profesores en sus colegios.  Su modelo fue la Inglaterra cristiana del siglo 19. Fue un esfuerzo loable y necesario.  Hoy día el Ministerio de Educación no se compara en nada a las raíces de la educación en Costa Rica.  Hoy el totalitarismo centralizado opera por la histeria y la irracionalidad.   ‘Irracional’ en un sentido – alegando que toda educación fuera del MEP no sirve.  Pero ‘estratégico’ en otro sentido:

Que curioso que justo cuando ha habido reacciones fuertes de parte de muchos padres ante ciertas cosas promovidas por el MEP – como la ideología de género, viene el asunto del aborto, ya está en el tapete el matrimonio homosexual – que ahora el gobierno cae con mano dura sobre la educación.  ¿Dije ‘curioso’?  Quería decir ‘predecible’.  Los totalitarios todos son predecibles.  Desde antemano quieren cortar toda expectativa de que los padres eduquen fuera del programa estatal.

¿Hasta cuándo los ciudadanos de nuestra nación nos agacharemos bajo la histeria irracional totalitaria en la educación?  ¡Es hora de reclamar la libertad dada por Dios a los padres en el campo de la educación!

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Pruebas, sufrimiento, y el corazón

Por Guillermo Green

Mucho se ha escrito sobre el sufrimiento humano, desde perspectivas cristianas, ateas, budistas, y otras.  La biblia no es la excepción; también habla del sufrimiento humano.  Pero la interpretación bíblica difiere de todas las otras interpretaciones en un aspecto fundamental, un aspecto que a nadie le gusta.  Y difiere en otro aspecto secundario.

Como la biblia declara que es la revelación de Dios al hombre (y no reflexiones o meditaciones humanas sobre nuestra existencia), nos da la interpretación de Dios sobre este asunto.  Se puede ver en dos capítulos claves – Génesis 3 y Romanos 5 – el origen y la naturaleza del sufrimiento en el mundo.  Su origen es la desobediencia del hombre, sabiendo claramente que en el día que desobedecía, moriría.  Adán y Eva escogieron seguir la mentira del demonio, queriendo “ser como Dios”, y trajeron sobre sí mismos y sobre todos sus hijos la maldición que Dios había declarado:  muerte.  El origen del sufrimiento es la desobediencia, y su naturaleza es “muerte” – en todos los niveles de la existencia humana. Es por esto que el ‘sufrimiento’ no se limita solamente a lo físico.  Algunos de los sufrimientos humanos ni siquiera son físicos, sino espiritual, emocional.  Ahora el sufrimiento es parte de nosotros así como la maldición de “muerte” está en nosotros.  Los seres humanos pecan contra Dios, pecan contra sí mismos, y pecan unos contra otros, así difundiendo el sufrimiento a todos y en todo lugar.

En Romanos 5 Pablo declara que la muerte entró al mundo por la desobediencia de Adán.  Pero continúa diciendo que la vida entró por Jesucristo, al cumplir con su obediencia lo que Adán no hizo, al morir por los suyos, y al resucitar para su justificación (ver capítulos 3 al 5 de Romanos).  De modo que la biblia presenta el testimonio del origen, la naturaleza, y la respuesta misericordiosa de Dios en Jesucristo.  El Evangelio ofrece bálsamo para nuestro sufrimiento – aún en vida – y ofrece la respuesta final de Dios al sufrimiento humano con la esperanza escatológica de los nuevos cielos y nueva tierra en que Dios mismo enjugará toda lágrima, y no habrá más llanto ni dolor (Apoc. 21:4).

Dado este testimonio claro, y realmente sencillo, sobre el sufrimiento humano, el aspecto secundario llega a tener gran importancia:  el sufrimiento saca a la luz lo que hay en nuestro corazón.  Hay dos principales opciones:

1) Yo rechazo la interpretación bíblica del origen del sufrimiento, niego mi participación en el pecado de Adán, y me cierro a la solución divina en Cristo, haciéndome un mero víctima de circunstancias ajenas;

o

2)  Acepto con humildad mi participación diaria en el pecado, reconozco que soy merecedor del castigo de Dios y de ‘muerte’, y acudo en fe al único Salvador Jesucristo, encontrando en él consuelo para hoy, y esperanza eterna.

Enfrentar el sufrimiento desde estos dos puntos de vista opuestos hace toda la diferencia en la vida de una persona.  El grave problema para la iglesia de hoy es que la mala  teología ha hecho que muchos escojan la primera respuesta.  Común es oír a cristianos quejándose que “¡no merezco esto!” como si los criterios humanistas del mundo determinaran lo que “merecemos” o no.

Es fácil ser un cristiano de los tiempos fáciles.  Hay muchos.  Pero cuando la vida y las circunstancias “aprietan” se ve lo que realmente hay en el corazón.  ¿Está el Espíritu de Cristo, o está el “Yo” en el trono?

Es una lástima que los cristianos tengan que esperar una crisis en su vida para ver si realmente son cristianos o no.  Estamos perdiendo mucho tiempo.  Estamos perdiendo muchas batallas.  Si los predicadores y maestros no mejoran su teología y vuelven al Evangelio verdadero, la futura presión contra la iglesia, y las pruebas diarias que enfrentan los cristianos, producirán la ‘gran apostasía’ que los apostoles profetizaron.  Es más, ya la vemos en grandes medidas.  “Iglesias” que se volvieron clubes religiosas, pero promueven la agenda del mundo, y no de Jesucristo.

Hay mucho más que podríams decir sobre las formas que Dios ha provisto para que el cristiano sobrelleve los sufrimientos.  La provisión de la Iglesia es una de las más grandes.  Pero en términos individuales, las presiones,  persecuciones y sufrimientos sacan a la luz lo que hay en nuestro corazón, lo que realmente somos.  ¿Cómo vamos?

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Cristianos ingénuos

por Guillermo Green

El libro de Apocalipsis da un enfoque imprescindible para el cristiano.  Lejos de proveer un ‘mapa profético’ de acontecimientos entre Rusia y el estado de Israel (o bien, cualquier otra versión cambiante de los ‘profetas’ modernos), este libro nos abre el telón a realidades espirituales que los ojos físicos no ven.  Pinta la lucha cósmica entre Satanás y Jesucristo en símbolos:  dragón vs. el Cordero;  la bestia vs. los dos testigos;  etc.   Ciertamente situado en el primer siglo, con Roma contra la iglesia, se abre su enfoque para comprender toda la historia a la luz de esta lucha.

Quiero destacar sólo un punto que recorre  todo el libro:  no hay neutralidad en el mundo.  La historia de este mundo se describe como el dragón contra Cristo, las bestias contra la iglesia.  Sólo hay dos grupos de personas – los que han sido selladas por Dios (simbólicamente los 144.000, Apoc 7:3) y los que son selladas por la bestia (los que llevan la marca de la bestia,  Apoc 13:16).  Hay dos fines – el lago de fuego para Satanás y todo él que “no se hallaba inscrito en el libro de la vida” (Apoc 20:15), y el nuevo cielo y nueva tierra para “los que vencieron” (Apoc 21:7).

Impresionante es la lista de los que no heredaron la nueva tierra, porque antes que los homicidas, fornicarios e idólatras vienen:  LOS COBARDES. Estas personas están a la cabeza de los que van al infierno.  Porque ¡no hay neutralidad!

Destaco sólo un pasaje en este libro de Apocalipsis, que es el capítulo 11.  En este capítulo Dios levanta “dos testigos” para predicar al mundo.  La imagen se remonta al libro de Zacarías (Josué y Zorobabel), y echa mano a otros personajes del AT como Elías y Moisés.  Estos dos testigos representan la tarea de proclamar la Palabra de Dios en la etapa entre la ascensión de Cristo hasta la final persecución de la iglesia justo antes de la segunda venida de Cristo, los 1260 días.  Este indicador es lo mismo que 3 años y medio, o 42 meses – todos indican la misma época en que estamos ahorita.

Ahora bien, notemos por favor la actitud de la gente cuando logran matar a los dos testigos (quienes resucitan después de tres días y medio para ser llevados a Dios – simbolizando que su ‘derrota’ no es ni real ni duradera).  Apoc 11:10 dice:  “Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profestas habían atormentado a los moradores de la tierra”.

OJO: Aquí el Apocalipsis nos está corriendo el telón espiritual de la actitud de los que en el fondo de su ser odian a Cristo, su Palabra, y sus mensajeros.  Los odian.  No siempre lo manifiestan tan abiertamente como lo pinta este pasaje, pero recordemos que Apocalipsis  está manifestando realidades no visibles para el ojo humano.  Los impíos consideran que los que proclaman la voluntad de Dios están “atormentando” al mundo.  ¡Ojo!  Así consideran a los cristianos.  Atormentadores.  Y su alegría al matarlos se desborda en fiesta efusiva y celebración con regalos.

Otra vez, estas cosas no están sucediendo “literalmente”, no son acciones que el ojo natural lo puede ver.  Pero Apocalipsis nos está desenmascarando la verdadera actitud detrás de las acciones, palabras y actitudes de los no-cristianos.  Especialmente los que tienen el poder en sus manos para “matar”.

Esto mismo se confirma en nuestros días.  Cuando cualquier gobierno pasa alguna ley, bien sea de tránsito, de impuestos, de cualquier cosa cotidiana – nadie “celebra”.  Pero ¿por qué hay celebraciones cuando un gobierno pasa una ley diametralmente contra la Ley de Dios – como por ejemplo el aborto?  ¿O el matrimonio homosexual?  ¿Por qué hay tanto odio o tanta alegría en cuanto a leyes que tiene que ver con la voluntad expresa de Dios?  Apocalipsis nos da la respuesta:  no hay neutralidad en este mundo.  Hay quienes aceptan la Palabra del Creador, y quienes aborrecen no sólo esta Palabra sino a todos los que la apoyan.  Apocalipsis lo dijo, y muchos acontecimientos hoy lo confirman.

Los cristianos no debemos cometer el error de creer que mucho de lo que está pasando hoy en día es meramente un asunto ‘humano’.  Mezclado con lo humano, dentro de y detrás de todo existe un combate espiritual importante.  El cristiano entendido entra esta lucha de rodillas primero, orando por iluminación y fortaleza “para vencer”.  Luego da testimonio “aunque lo maten” – porque en tres días y medio ¡resucitará!  Los cobardes no entrarán en la nueva tierra.

No seamos ingénuos.

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Divididos caemos

por Guillermo Green

El año era 1453. Los musulmanes turcos comenzaron el ataque contra Constantinopla el 7 de abril, y finalmente tomarían la ciudad. ¿Cómo fue posible que esta grandiosa capital del mundo cristiano oriental cayera ante fuerzas enemigas? La historia nos guarda lecciones importantes.

Constantinopla fue edificada y declarada capital del imperio por el emperador romano Constantino en el siglo cuarto, y después de la legalización del cristianismo llegó a ser también la capital político del mundo cristiano. Estaba cerca de las ciudades conocidas del cristianismo como Nicea, Éfeso, Tesalónica y Antioquía. Por su ubicación geográfica, llegó a ser el centro de comercio entre Europa y el oriente, hasta China. Llegó a ser centro cultural y eclesiástico, renombrado por algunas de las mejores bibliotecas del mundo medieval. También sirvió como punto de impulso para la evangelización hacia el noreste, hasta Rusia.

La Iglesia cristiana se había dividido en el año 1054, producto final de muchos años en la lucha por poder entre este y oeste. El papa León IX de Roma y el patriarca Miguel Cerulario de Constantinopla excomulgaron uno al otro mutuamente, y la división fue “oficial”. Siguió comunicación y aún ayudas mutuas entre ambas, especialmente ante la creciente amenaza de los musulmanes. Pero la ruptura y división expondría a los cristianos orientales al peligro y final masacre a manos islámicos.

Los musulmanes comenzaron su expansión feróz en el siglo 7, tomando áreas en el Medio Oriente, norte de África y llegando hasta España. Pero nunca habían podido tomar Constantinopla, a pesar de repetidos ataques. Durante siglos, Constantinopla fue la principal bastión contra la invasión de los musulmanes hacia Europa desde el Medio Oriente.

El primer golpe significativo hacia su caída, fue cuando Constantinopla fue saqueada por los que vinieron a “apoyarla”. Los musulmanes durante años habían obstaculizado, hostigado, robado y matado a muchos peregrinos cristianos que querían visitar Jerusalén. Habían tomado control de toda la región, y a pesar de permitir a muchos cristianos continuar viviendo dentro de Jerusalén y en las ciudades alrededor, sucedían contínuas atrocidades contra viajeros y otros. Además, las intensiones expansionistas de los musulmanes eran obvias. El patriarca de Constantinopla pidió ayuda al oeste (pidió una cruzada contra los musulmanes), y prometió su colaboración en la forma de comida y provisiones para la cruzada. El gran fracaso vino con la cuarta cruzada en 1204. Llegó un ejército de caballeros europeos renegados a la cuidad, y fueron recibidos alegremente dentro de la ciudad como aliados. Pero para su gran sorpresa y pena, los ciudadanos de Constantinopla tuvieron que presenciar el saqueo y pillaje salvajes de su ciudad por estos mismos “aliados”, quienes destruyeron no sólo grandes obras culturales, edificios y otros, sino que robaron mucho de su riqueza y rebajaron la capital a ruinas. Los latinos quitaron el emperador bizantino, e instalaron un latino occidental, quien gobernó por cincuenta y cuatro años. Cuando los griegos pudieron retomar control de su propia ciudad, ya era tarde. La ciudad estaba en ruinas, su poder económico roto, y su imperio reducido esencialmente a la misma ciudad. Lo más doloroso era perder toda la región cristiana al sur (hoy Turquía; entonces llamada Anatolia). Esta región, además de haber sido evangelizado por los mismos apóstoles, era rica en agricultura. Pero los turcos musulmanes habían destruído sus ciudades, convirtiendo la región en pastos estériles para sus ovejas. Éfeso fue dejado en ruínas en 1308. Nicea cayó en 1331 y perdió significancia. Antioquía fue conquistada también, habiendo sido la tercera ciudad del imperio Romano. Terminó en ser una ciudad insignificante excepto por sus muchas ruínas.

El resultado de la conquista musulmán de Asia Menor fue la desaparición de cultura y productividad, reemplazadas por rapiña, esclavitud y pobreza. Millares de cristianos fueron capturados y vendidos como esclavos; es decir, los que sobrevivían la toma violenta de su ciudad.

La división del cristianismo entre oeste y oriente contribuyó grandemente al debilitamiento de ambos, en este caso, a Constantinopla. Cuando los griegos retomaron su ciudad, Roma amenazaba con volver a atacarla, y el emperador bizantino temía con justa razón un ataque del oeste. Debido a esto, en el año 1303 el emperador Andronikos II le abrió las puertas a un soldado mercenario llamado Roger de Flor, quien había peleado en Sicilia, Italia y España, acompañado de sus ocho mil mercenarios. Llegando en siete barcos, su misión era defender Constantinopla contra ataques desde el Oeste, y también asistirlos en contra del creciente imperio turco Otomano. Roger y su bando eran conocidos como “La Gran Compañía Catalán”. Pero lo que Androkinos II no sabía, es que era reconocidos como los peores mafiosos, crueles, traidores, deshonestos y desleales que hubo en el siglo catorce, estafando y traicionando a todo rey que los contrataba.

Androkinos envió a Roger contra los Otomanos, contra quienes primero peleó, para luego unirse a ellos. Durante doce años la Compañía Catalán saqueaba, torturaba y mataba a cristianos, y según reportes, obligaban a los padres a mirar mientras sus hijos, llorando, eran empaladas frente a sus ojos. Destruían granjas, dejando a los agricultores a morir de hambre. Quemaban pueblos enteros. Llegaron a ser más odiados y temidos que los mismos turcos, y sólo pudieron poner fin a su terror con buen estilo bizantino. Los invitaron a un gran banquete en Adrianápolis, donde Roger y sus capitanes fueron asesinados, junto con otro mil de sus guardaespaldas. En el año 1315 fueron finalmente y totalmente echados, pero habían dejado más arruinadas las débiles finanzas de Constantinopla y más desacreditada su reputación.

Hasta este momento en la historia los golpes contra la integridad de la ciudad de Constantinopla, el imperio bizantino, y la iglesia oriental venían desde afuera. Los musulmanes no habían podido pasar a Europa porque no habían podido pasar por el trecho angosto de agua y tierra que ocupaba la ciudad. Pero en el año fatídico de 1349 los bizantinos mismos abrirían la puerta, y todo por pelearse entre ellos mismos. Mientras los sultanes, al heredar la corona, simplemente estrangulaban o de otra manera mataban a sus hermanos rivales, los griegos se peleaban la corona con intrigas o estratagemas. En esta ocasión, al morir el emperador en 1341, dos familiares pelearon el trono. Uno de ellos, coronado como Juan VI, había dado su hija en casamiento al sultán turco a cambio que ella podía permanecer como cristiana, petición que fue honrada por el sultán. En dos ocasiones Juan VI pidió auxilio a su “yerno” musulmán, y recibió apoyo en su guerra civil. Y cuando Serbia atacó a Tesalónica en 1349, Juan VI pidió ayuda de nuevo, y veinte mil turcos cruzaron los Dardanelos a tierra europea. Salvaron a Tesalónica, pero ahora los turcos estaban en Europa, y pasarían tres siglos durante los cuales Europa casi caería en sus manos.

Rapidamente los musulmanes forzaron camino hacia adelante, caputurando otras ciudades europeas. Los siguientes sultanes turcos conquistaron toda Macedonia, Bulgaria y Serbia, y para el año 1389 Constantinopla estaba totalmente rodeada por turcos musulmanes, y alcanzable sólo por mar. Gradualmente los turcos se prepararon para la batalla final contra Constantiopla. A pesar de pedir auxilio a Roma, la respuesta a los griegos fue negativa.

Uno de los preparativos claves que hizo el sultán Mehmed fue la construcción de un cañon monstruoso que medía 28 pies de largo, capáz de disparar una bola que pesaba mil doscientas libras. Cuando dispararon la primera prueba, se oyó a una distancia de 10 millas, y la bola se enterró sies pies en la tierra. Requería quince yuntas de bueyes para moverlo y setecientos hombres para operararlo. Se podía disparar sólo siete veces al día.

Mehmed inspeccionó personalmente los muros de la ciudad de Constantinopla, que ahora estaba resignada a tener que tratar de resistir el ataque sólos, sin la ayuda de nadie. El ataque comenzó el día 7 de abril, 1453, con una fusilada de cañones contra los muros, con el monstruo en medio de todos. El sitio había comenzado.

Los turcos tenían casi rodeada la ciudad de barcos, excepto por una porción del río barricada contra el ingreso de otros barcos. Mehmed ordenó a sus barcos tratar de romper la barricada, pero fueron repelados por los barcos cristianos, después de una pelea feróz entre ambos navales. Los cañones seguían bombardeando los muros, mientras los de la ciudad los reparaban todas las noches. Pero sabían que era una tarea destinada a fracasar tarde que temprano. No podían seguir reparando para siempre. Las cosas se empeoraron, y los de la ciudad rogaban a su emperador a salir de Constantinopla, y refugiarse a salvo para que un gobierno bizantino perdurara en su nombre de alguna manera. Se negó a salir de la ciudad, prefiriendo morir con su pueblo.

Los bombardeos continuaron por siete meses, sin que un sólo turco hubiera podido entrar a la ciudad. Mehmed estaba furioso, y ya no aguantaba su ira. Preparó para un asalto masivo final, y los de Constantinopla podia ver los preparativos gigantescos de soldados y armamentos. Se abrazaron en despedida los unos a los otros, y fueron a la iglesia la Hagia Sophia para la última liturgia celebrada en ella después de su construcción novecientos años antes. Oraron a Dios, sonaron las campanas mientras se oía el estruendo del ataque de los cañones, y salieron a pelear su última batalla.

Dentro y fuera de la ciudad la batalla rugía, hasta que los turcos descubrieron una puerta que por accidente no se había asegurado. Entraron en la ciudad algunos turcos, clamando que había caído la ciudad. En la confusión, los cristianos afuera volvieron a entrar a la ciudad, pero los turcos los siguieron como caudal, y cayó la ciudad en manos turcas. Como de costumbre, los musulmanes masacraron hombres, mujeres y niños en masa. El emperador se había lanzado a la pelea, y fue descuartizado bajo las cimitarras turcas.

Muchos se habían congregado en la Hagia Sophia mientras los turcos derramaban toda la sangre que podían en las calles. Después de horas de matanza, gradualmente los musulmanes recordaron que muchas de estas personas valían más vivas que muertas – como esclavos. Entraron a la iglesia derrumbando sus puertas, y mujeres y niñas fueron violadas en el sitio, mientras los turcos peleaban unos contra otros por llevarse a las más bonitas. Los infantes y los ancianos fueron aniquilados de una vez como inútiles. Los otros fueron amarrados con soga como ganado, y llevados a los mercados turcos para ser vendidos como esclavos en este negocio lucrativo de los musulmanes. Mucho de la ciudad fue demolido, las iglesias con su arte despedazadas, las bibliotecas destruídas. Los nobles de la ciudad fueron ejecutados, afirmando su fe en Jesucristo. Uno de ellos, el duque Lucas Nostras, fue sentenciado a muerte junto con sus dos hijos. Miró su decapitación sin derramar lágrima alguna, sabiendo que morían en la fe, y se sometió sin protesta a la misma suerte.

Ahora nada impedía el ataque directo de los musulmanes a Europa. Constantinopla había sido la última barricada de este impero violento expansionista, y ahora yacía en ruínas. Y proceder adelante lo harían los turcos, intentando la toma de la misma Europa. Su derrota en Hungría, por la providencia de Dios, sería otra historia. Ya se había concluída de manera muy triste este paso.

Conclusión – Con el cambio de un sólo factor, toda esta historia hubiera sido muy diferente. El debilitamiento y descenso de Constantinopla se debió claramente a luchas, divisiones, y peleas internas entre los que debían apoyarse. Cuando los cristianos del oeste saquearon a Constantinopla, cometieron uno de los crímines más viles de toda la historia. “Amigos” y “hermanos” llamados a apoyar se volvieron contra su propia familia cristiana motivados por mera avaricia, codicia, y los impulsos más bajos. Imperdonable quedará registrada esta barbaridad para toda la historia.

Sin embargo, el último paso en el fracaso de Constantinopla fueron los mismos griegos, peleando entre ellos, ¡invitando a los turcos a ayudarles contra sus propios ciudadanos! Esta última división interna terminó mostrando hasta qué extremo el deseo de poder y dinero confunde la buena razón. El hombre, creyéndose más astuto que el otro, por su sed de poder y riqueza, es capaz de ejecutar voluntariamente su propia sentencia de muerte.

Si fuera por las acciones de los “cristianos”, los musulmanes habrían tomado Europa, y el Oeste habría sido musulmán desde 1500 en adelante. La providencia de Dios actuó de otra manera, por lo cual podemos darle gracias al Dios soberano quien impide nuestra propia locura. Pero la lección amarga de todos estos eventos no debe escaparnos.

La lucha entre hermanos, las peleas internas, la búsqueda de poder personal, sólo traerá fracaso, y posiblemente grandes consecuencias horribles. En el caso de Constantinopla, es incalculable el sufrimiento por muerte, violación, esclavitud y separaciones que tuvieron lugar. Para nosotros que no hemos experimentado estas cosas, son meramente una historia. Pero seres humanos vivieron en carne propia las tristes consecuencias finales del orgullo humano, el egoísmo humano y el descuido de algo sumamente importante para todo éxito – la unidad.

No debemos dejar de ver el golpe dado al mismo cristianismo con la caída de Constantinopla. Ahora la religión musulmana sería impuesta. Las obras misioneras se estancarían. Muchos cristianos vivirían ahora bajo opresión a veces cruel y violenta. La región entraría en una etapa oscura para el Evangelio – hasta hoy.

Nuestras luchas hoy en día no acarrean la caída de un imperio. Sin embargo, el hecho de que las consecuencias son inferiores no las justifica. En primer lugar, toda expresión de orgullo, egoísmo y arrogancia son un afrenta profunda contra Jesucristo, el Cordero de Dios quien dejó la gloria que tenía con su Padre, y dio su propia vida por nosotros. En segundo lugar, no sabemos el alcance de nuestras “pequeñas” luchas. No podemos saber el daño que hará nuestro mal testimonio. No sabemos qué persona clave rechazó el cristianismo por causa de nuestra necedad. No sabemos cuáles oportunidades perdimos porque estábamos “peleando el trono” entre nosotros, mientras el enemigo preparaba cañones monstruosos. No sabemos cuántos se desanimaron y dejaron de servir con ánimo porque fuimos causa de enfriamiento.

Hay ocasiones cuando el cristiano es llamado a pelear, por supuesto. En estas ocasiones debemos revestirnos de dos cosas: 1) certeza que el enemigo presenta una amenaza real a la fe. No todos los enemigos de la fe presentan el mismo grado de peligro. Con algunos no vale la pena perder el tiempo; 2) valentía a dar nuestra vida por la causa de nuestro Señor.

Un problema común entre los cristianos ha sido, y siempre será, tildar a algunos que realmente son amigos como enemigos. Esto sucede por varios motivos, uno de los cuales es la cobardía. Como los verdaderos enemigos por lo general son fuertes, el cobarde crea enemigos de los que realmente no lo son, y marcha en triunfo contra quienes ni siquiera quieren pelear.

Otro motivo es el que ya vimos en los casos con Constantinopla: el orgullo, egoísmo o avaricia. Algunos buscan con la destrucción de otro su propio ascenso, cosa que sólo se logra en el plano humano, pero no celestial. Así dijo nuestro Señor Jesucristo, que entre las naciones impías los “grandes” son los que son servidos, pero en su reino los más grandes son los que más sirven.

Los acontecimientos de la historia nos pueden enseñar  lecciones muy importantes sobre prioridades y consecuencias. Es mi humilde opinión que la caída de Constantinopla nos ofrece una advertencia trascendental sobre ambas.

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Volcanes, desastres y la pachamama caprichosa

Por Guillermo Green

Durante un mes hemos presenciado el poder y destrucción del volcán en Hawaii, y esta semana pasada el catástrofe del Volcán de Fuego en Guatemala.  Nuestro corazón y alma realmente se duelen con todos los que perdieron seres queridos, o casas y bienes.  Es casi inimaginable las escenas que vemos en las fotos.

Espero que los paganos, adoradores de la pachamama, se reserven sus comentarios un poco mejor esta vez, que cuando el tsunami masivo destruyó las costas de Indonesia en 2004.  En esa ocasión recuerdo PERIODISTAS de periódicos principales decir que “la tierra ya no aguanta la contaminación y se está rebelando” y otras estupideces parecidas.  Por supuesto, la culpa la tenía los EEUU.  Pero nadie me podía explicar porqué la pachamama mataba indoneses por culpa de los estadounidenses … claro, los paganos no son conocidos por su destreza en la lógica.

Ahora los volcanes se alborotaron.  Ya no pueden decir que es por la contaminación, dado que la hipótesis de Al Gore está más que muerta, y llevamos 20 años sin calentamiento alguno.  Muchísimos estudios científicos de muchas ramas diferentes (atmosféricos, océanicos, astronómicos, geológicos) concuerdan con que ya no sólo NO se está calentando el planeta continuamente, sino que algunos grados de calor y un ascenso de CO2 son saludables para la tierra.   !!

Ahora la tierra he emitido una cantidad inpensable de CO2, basura, y otros gases tóxicos a la atmósfera, además de la destrucción masiva que estos volcanes hacen.  ¿Correrá Green Peace a demandar a la Tierra?  ¿Correrá el Sierra Club a meter pleito en las cortas por contaminar el planeta?   “No sea absurdo” usted me dice.  Pero un momento.  En el espacio de horas o días, un sólo volcán lanza cantidades incalculables de contaminantes a la atmósfera, y son capaces de cambiar el clima por años después en una área grande alrededor.  Los efectos pueden sentirse casi al otro lado del mundo por las corrientes de aire.  ¿No hay culpable?  ¡Vamos!  ¿No hay culpable?  ¿Hay alguna explicación racional?

Los paganos por fuerza tendrán que aceptar una realidad terrible:   su dios impersonal es a la vez caprichoso, y en cualquier momento eructa y mata sin explicación.  Hay que tratar de apaciguarlo de todas las formas posibles para “cubrir todas las bases”.  He ahí vienen los mil sacrificios a la Tierra que las religiones paganas inventan, el más extremo en momentos de extrema crisis siendo el sacrificio humano – precisamente lo que practicaban muchos pueblos que experimentaban la violencia de la naturaleza.

Los absurdos modernos son demasiados en cantidad y demasiados en lo absurdo.  Todas las agendas paganas se promueven como “respuesta” a lo caprichoso del dios Tierra.  Algunos incluyen:  la sobrepoblación amenaza la tierra, hay que abortar.  Los heterosexuales patriarcales oprimen a la humanidad, hay que promover LGBTQXYZMNOPRS.  La homosexualidad traerá paz y armonía a la humanidad.  Un Estado totalitario “ateo” (léase: no guiado por la biblia) es la respuesta a los males de todos los hombres.  Y así continúa.  Creo que el lector consciente podrá ver que cada una de estas propuestas está creando muchísimos catástrofes en las sociedades que las implementan.

Personalmente encuentro una respuesta muchísimo mejor en el relato de Job, donde Dios entrevista a Job.  Job personalmente sufrió terriblemente, y con sus amigos consejeros debate los grandes temas de los catástrofes y el sufrimiento humano.  En la parte final cuando Dios se le presenta, encontramos algo impresionante.  La “respuesta” de Dios a Job comienza con un despliegue de todas las grandezas de la creación, desde las constelaciones, hasta los animales de tierra y mar.  Job es llevado a contemplar dos cosas principales:  el poder de Dios y la sabiduría de Dios.  En este “diálogo” Dios nunca le comunica a Job una respuesta específica sobre su propia experiencia.  Pero sí le pide respuesta ante la evidencia de su poder y su sabiduría.  Ahí Job responde:  “Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.   ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.  Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.  De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.  Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza”. (Job 42:2-6 R60)   La respuesta de Job es sumisión humilde y voluntaria ante el Creador poderoso y sabio.

Tanto el pagano como el cristiano tiene que confesar que muchas veces no sabe el “por qué” de los catástrofes.  Pero hay una gran diferencia entre los dos.  El pagano NUNCA podrá saber NADA sobre el asunto, porque su dios no es personal, ni mucho menos racional.  El cristiano sabe que su Dios es personal y sabio.  Tal vez algún día nos da una explicación.  Tal vez no.  Sin embargo, es muy diferente saber que uno está en manos de un Dios Padre personal, sabio y justo.  El apóstol Pablo ya nos había advertido.  Esta creación “gime” a causa del juicio de Dios sobre el pecado.  Todos estamos involucrados y afectados por ese juicio.  Pero hay más, para el creyente en Jesucristo.  La creación fue sujetada “en esperanza” de una consumación un día, cuando Dios hará nueva tierra y nuevos cielos.  No es un cuento.  Es parte de la esperanza con la cual el cristiano enfrenta los catástrofes en este mundo.

El pagano vivirá toda su vida ante un dios impersonal caprichoso y malévolo.  No puedo entender qué atracción esto tiene para las personas.  Dios nos llama a todos a retornar bajo su cuidado paternal mediante Jesucristo su Hijo, el que experimentó el catástrofe cósmico más grande posible en la cruz – el castigo de su Padre por los pecados de nosotros.  ¡Ese ‘catástrofe’ marcó el comienzo de la gloriosa re-creación del universo en poder, sabiduría, justicia y amor!

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