Declaración de libertad

(Se realizó una cumbre internacional para debatir medidas y consecuencias de las acciones de muchos gobiernos del mundo con base en la pandemia de Covid-19. Esta Declaración es uno de los resultados. Me gustaría escuchar comentarios al respecto. Puede comentar abajo. El sitio es al final del artículo)

Nosotros, los pueblos del mundo, declaramos que tenemos el poder y la obligación de rechazar la tiranía y el deber de proteger firmemente los derechos concedidos por quienes nos precedieron.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos el cese inmediato de todos los mandatos opresivos, segregadores, distópicos, tiránicos y divisivos que se han impuesto a nivel mundial bajo la premisa de una pandemia declarada.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos que los gobiernos devuelvan todo poder a los profesionales médicos y científicos para que traten a los pacientes basándose en la ciencia, el conocimiento y la experiencia en lugar de en mandatos impuestos.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos que se restablezca la relación médico-paciente permitiendo a todos los profesionales de la medicina ejercer sin temor a ser castigados.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos la libertad de elegir nuestros propios tratamientos médicos basados en datos e investigaciones científicas no censuradas y transparentes, libres de coerción, castigo o amenaza.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos el derecho a rechazar tratamientos médicos basados en la salud, la conciencia o las creencias religiosas y exigimos que se nos devuelvan inmediatamente nuestros derechos infringidos a la autonomía corporal.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos que se restablezca inmediatamente todo empleo que haya sido suspendido por negarse a tomar un medicamento experimental.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos el cese inmediato de los mandatos y coacciones que imponen intervenciones médicas a los niños sin el consentimiento explícito de los padres.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos la publicación inmediata de los datos y estadísticas médicas y científicas de todas las vacunas y medicamentos que se han impuesto durante esta pandemia declarada.

Nosotros, los pueblos del mundo, estamos aplicando el Artículo 6, Sección 3 del Código de Nuremberg que establece que: En ningún caso un convenio colectivo comunitario o el consentimiento de un líder comunitario u otra autoridad debe sustituir el consentimiento informado de un individuo.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos que se responsabilice a los fabricantes de medicamentos y que se les considere responsables de todas las muertes y lesiones causadas por la medicación.

Nosotros, los pueblos del mundo, exigimos que se investigue a fondo toda la corrupción y los conflictos de intereses que rodean a esta pandemia declarada y que se castigue y condene a cada uno de los culpables por cada muerte y/o lesión que haya sido causada por los mandatos o la coacción, incluidos todos los suicidios.

Nosotros, los pueblos del mundo, declaramos que es nuestro derecho y deber inalienable exigir inmediatamente la devolución de nuestras libertades, la verdad y nuestro derecho a la búsqueda de la felicidad.

Es nuestro deber y derecho restaurar nuestro mundo quitando el poder a los líderes destructivos y devolviéndolo a las manos del pueblo. Hemos sido llamados a luchar por nuestras libertades para evitar que nuestro mundo sea invadido por manos egoístas y corruptas. Gracias a los que nos precedieron, nacimos libres y es nuestro deber proteger a nuestros hijos y dejarles un mundo en el que sus libertades y derechos estén intactos.

Todos los derechos a los que renunciemos se perderán para siempre. No podemos permitir que eso ocurra.

Que este sea nuestro legado. Unidos triunfaremos.

https://www.internationalcovidsummit.com/declaration

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Carta abierta a los padres sobre la vacunación de los niños contra el SARS CoV-2 de Pfizer (La autora es doctora, madre, y periodista en EEUU)

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Trampa Covid-19

Por Guillermo Green

Hace unos meses yo compartía con varios pastores, orando los unos por los otros. Casi todos expresaron su dolor y consternación ante la respuesta de sus miembros a toda la experiencia »Covid». Si bien muchos respondieron al reto y se prestaron a ayudar en la emergencia, muchos otros mostraron una tremenda inmadurez y falta de preparación bíblica. Rapidamente empezaron a pelear y dividirse sobre mascarillas, distancimientos, políticas del gobierno, y otras. Todos los pastores dijeron que algunos miembros abandonaron la iglesia definitivamente sobre asuntos relacionados con Covid.

La »Trampa Covid» agarró a la Iglesia desprevenida, y caímos en ella. Bien caídos.

¿A qué nos referimos con »Trampa Covid»? Si comparamos la experiencia de la iglesia en estos dos años anteriores con los tiempos de la iglesia bajo la persecución Romana, o los tiempos de la Inquisición en la Reforma Protestante, nos debería dar vergüenza. No hemos tenido torturas, hogueras públicas, y masacres de comunidades cristianas enteras. Sin embargo, sucumbimos al miedo. Al caer en manos de la Inquisición, la posibilidad de salir vivo era practicamente 0%. El promedio para la población general de morir de Covid habiendo sido contagiado es entre 4% a 0.4%. La primera trampa era creer a ciegas la manipulación de los medios, sin aplicar ninguna »Sospecha Santa» (ver artículo anterior sobre este tema).

Pero la segunda trampa podría ser peor. Ante la confusión algunos hermanos toman la actitud de huir de todo debate, y cometen un gran error. Por no querer hacer el trabajo »sucio» y arduo de aplicar el Evangelio a las condiciones sociales confusos y conflictivos, huyen a un monasterio intelectual. »Prediquemos el Evangelio nada más» dicen, »no debemos enredarnos en las cosas de la sociedad y la política». ¡Y esta es EXACTAMENTE la trampa que Satanás pone a la iglesia! »Sí, sí,» dice el diablo, »continúe con sus cultos y actividades religiosas inócuas e inofensivas e inútiles. Yo sigo con lo mío aquí afuera».

La »Trampa Covid» es que los cristianos, al sentirse confundidos, desanimados, y no-preparados – huyen de la tarea difícil pero NECESARIA de representar en esta tierra al Rey de reyes y Señor de señores. Lo PEOR que pueden hacer es caer en esta trampa, porque es lo que el diablo y todos los aliados de él quieren. Les gusta cuando la iglesia sostenga un »Evangelio truncado». Sabiendo que las mascarillas populares no hacen nada en absoluto contra contagios, se ríen al ver toda una iglesia sofocándose tratando de cantar alabanzas al Creador.

Si la iglesia cede al retirarse de la vida »mundana», traiciona a su Señor. Pablo afirma en Efesios 1 que Dios resucitó a Cristo, »sentándolo a su diestra en lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia» (Efesios 1:20-22).

En el momento que la iglesia deje de proclamar, insistir, y vivir que Jesucristo es Cabeza de TODO el mundo, se nos apagó el candelero. Un »Evangelio» que no insista en que los gobernantes no mientan, no es el Evangelio de Jesucristo. Un »Evangelio» que colabore con que un gobierno oprima a sus ciudadanos en nombre de »su bienestar» es instrumento de Satanás. Un »Evangelio» que cede la autoridad legítima de los otros gobiernos establecidos por Dios – la familia y la iglesia – no es el Evangelio que Dios dio.

Joe Boot en Canada ha hecho un excelente trabajo de análisis con respecto a las fallas de la iglesia antes las trampas Covid. Dijo:

Cuando la iglesia amarra y limita la Biblia sólo a la iglesia (con su »Biblia Eclesiástica»), ella misma produce la secularización de la cultura. Aquellos que minimizan o se oponen a la Ley de Dios en la sociedad creen que la Biblia es un libro »religioso» sólo para asuntos de »iglesia». Pero muy pronto un mundo secularizado buscará eliminar del todo aún esa Biblia Eclesiástica.

La Trampa Covid es ceder este mundo a cualquiera que no sea Jesucristo. Claro, requiere un trabajo duro y arduo. Requiere arrollarse las mangas y meter las manos en cosas que podrían terminar siendo feas. Podríamos descubrir corrupción, mentira, sobornos, complots. Podríamos tener que afirmar la autoridad legítima de nuestra familia o nuestra iglesia contra abusos por el gobierno civil. Y el cristiano, llamado a tener en alto el nombre del Juez y Rey de la tierra estará en la obligación de honrar a Cristo y no temer a los hombres. Tarea incómoda y fea. Pero cualquier otro camino no honra el nombre de Jesús.

No caigamos en la trampa. No podemos retirarnos cómodamente a las cuatro paredes de nuestros templos con nuestra Biblia truncada con un mensaje truncado para Cristianitos henanos espiritualmente.

¡Cristo reina! Y reinará por siempre.

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Poder, Pandemia y la Bestia 666 de Apocalípsis

Por Guillermo Green

La bestia de la tierra en Apocalípsis 13 tiene «dos cuernos como de un cordero» (13:11). Nos advierte el apóstol Juan que los cristianos podrían ser engañados a creer que el gobierno ¡es su salvador! Tantísimas versiones a lo largo de la historia se resumen sencillamente en que el Estado ateo se presenta como el ‘mesías’, el salvador, el proveedor. Desde los faraones a los césares a los gobiernos modernos se presentaban como »padre» de la nación, él que brinda seguridad, provisiones y futuro – a cambio de … a cambio de ¿qué? Ya lo sabemos; a cambio de lealtad absoluta.

El gran problema con la bestia que imita a un cordero es que habla con voz de dragón. Mmm. ¿Dragón? ¿El mismo Satanás que fue presentado en el capítulo anterior? Sí, ese mismo. El Estado totalitario es ni más ni menos que agente satánico en la tierra, con la meta de exterminar CON ENGAÑO a la Iglesia del Señor.

Hoy el pueblo en general, y los cristianos en específico, se han dejado convencer por las ideas y prácticas utópicas ‘seculares’ (léase ‘de la bestia’). Los estados socialistas de hoy ofrecen por un lado seguridad, provisiones, trabajo, salud a cambio de la libertad. Como siempre. El problema es que sin la Ley de Dios como su guía, y sin la justicia y la misericordia de Cristo como su fuerza motríz, nos están llevando cada día más lejos de trabajo, seguridad, salud – ¡y cada vez con menos libertad! Hoy en Costa Rica es ley oficial que el estado tiene la potestad final sobre los hijos, no los padres. ¡Tan lejos del marco bíblico hemos caído! Nuestro punto no es que no haya creyentes en el los gobiernos, los hay, ¡gracias a Dios! Son un freno a la maldad. Pero los que tienen el poder de la dirección de las naciones en gran medida no sirven a Cristo. Y si no sirven a Cristo, sirven a la bestia.

Hace cuarenta años un escritor cristiano consciente de la trampa, y también consciente de las astucias de los gobiernos, escribió lo siguiente.

«Aquellos que puedan ser convencidos de que la supervivencia está en juego probablemente estén de acuerdo con casi cualquier remedio, ya que la extinción parece peor que todas las alternativas. Si la colocación de poderes extraordinarios en las manos de los líderes políticos verdaderamente evitará el desastre final, entonces los que objetan parecen enemigos de la raza humana. Es por eso que los argumentos basados en la supervivencia son tan efectivos para persuadir a las personas a permitir acciones que violen su código moral» (Herbert Schlossberg, Ídolos de destrucción, CLIR, p.251; énfasis mío).

Pareciera que Schlossberg fue vidente. Analicemos. La bestia de capítulo 13 en Apocalípsis querrá controlar toda actividad social (teniendo todos la ‘marca’ de la bestia. No una marca literal. Puede ser cualquier permiso, carné especial, ‘pasaporte de vacuna’, etc). Para atrapar a los incautos mostrará «poder» (vs 13) (señales extraordinarias – recuerde que esta literatura es ‘apocalíptica’, usa figuras). Pero su poder es dirigido a aterrorizar y hasta matar de ser necesario a los que se oponen (vs 15,16).

¿Qué estamos viendo ahorita? Tácticas en parte novedosas pero no tanto. Primero – la táctica del miedo y terror (Paso #1 de la bestia). Como anticipó Schlossberg, el estado utopista (y totalitario) podrá usar el miedo para amarrar su control. Esto es un constante con nosotros: los polos se derriten, los mares están subiendo, el hoyo de ozono nos quema, va a llover poco, va a llover mucho, etc, etc. Pero con la pandemia de Covid-19 hubo una coordinación impresionante de los medios. No en todos los países, pero una gran mayoría sí. A pesar de que condiciones de la pandemia variaban en diferentes lugares y países, los medios proyectaban un masacre total en la población mundial. Se decía que el virus era ubícuo, todos éramos susceptibles, y posiblemente todos moríamos.

Pero la bestia tenía otras armas a su disposición. Paso #2 de la bestia. ¡Señales extraordinarias! No hacía falta una imagen habladora. Tenía máquinas PCR. Maravillosamente podía probar ‘científicamente’ que casi todos eran «Covid positivos» no importa si tenían síntomas o no. Se inventó una nueva categoría para esos casos: «portadores del virus matador asintomáticos«. Con altísimos porcentajes de «positivos», y los medios masivos haciendo su trabajo, los gobiernos infundieron terror a poblaciones enteras. [A estas alturas es de todos sabido que abusaron las pruebas PCR. Puede hacer su propio estudio del tema. Varios científicos y médicos afirman que se equivocan hasta en un 95% de las pruebas].

Pero la sed de control y poder no se satisfizo con ver a las poblaciones hipnotizadas ante sus televisiones temblando de miedo cada vez que pasaban el monstruito rojo con picos . No. Quería más. Más control, Más poder. Recuerde que la meta es matar la Iglesia. Su número es 666. Es número de HOMBRE. La Iglesia es de Cristo, y Cristo es más que hombre. La lucha de la bestia es por el control ABSOLUTO en la tierra – pero es control del hombre, no de Dios.

Paso #3 de la bestia. Así como la bestia en capítulo 13 impone a la fuerza reglas violentas para poder comprar y vender, así los gobiernos siervos de la bestia impusieron con violencia las restricciones para casi todo. Lo extraño es que los cristianos no entendieron lo que estaba pasando en realidad. Como habían sucumbido a los dos primeros pasos tan fácilmente, cayeron ante este también. A los 15 días de la pandemia el Ministro de Salud en Costa Rica abrió los prostíbulos (¡seguro con mascarillas y distancimiento social!), pero año y medio después todavía tenemos restricción de la cantidad de personas que pueden congregarse en la Iglesia. El gobernador ateo de California, Gavin Newsom, cerró las iglesias con mano de hierro mientras él celebraba fiestas con grupos numerosos sin mascarillas. La iglesia del pastor Macarthur, peleando su libertad, tuvo que presentarse CINCO VECES ante la Corte Suprema de EEUU – ganando las cinco veces e indemnizada con aproximadamente $800.000 por el gobierno de Newsom para los gastos legales incurridos injustamente. Era casi un termómetro de los gobiernos ver su trato de la Iglesia de Cristo. Gobernadores más cristianos aconsejaban cuidado y sentido común, pero dejaban libre a la Iglesia. Gobernadores que siguen a la bestia entendían sus órdenes, y todavía no somos libres en muchos lugares.

¿Cuál es el problema de fondo? Que los cristianos ven «cuernos de cordero» y piensan que su gobierno es un mesías. Así de sencillo. Fuimos advertidos hace 2000 años. Es sumamente grave el descuido profundo de la Iglesia hoy en día. Por no leer nuestra biblia, muchos dejamos que la bestia nos engañara con su ofrecimiento de una utopía terrenal en vez de poner nuestra mirada en el reino espiritual y futuro de Jesucristo. Nos entregamos cuerpo y alma, trabajo, familia, hijos e iglesias – ¡a la bestia! Suena terrible. Y tiene razón. Es terrible, terriblemente triste y desconsolador para la Iglesia.

¿Qué debería haber hecho todo cristiano? Número uno, no sucumbir al miedo. El mensaje de Apocalípsis es que en este mundo la vida del cristiano tendrá un montón de conflictos – sean pandemias o Nerones. Número dos, ejercer la «Sospecha Santa» ante todo lo que un estado anti-cristiano vaya a decir y hacer (ver artículo anterior sobre la «Sospecha Santa»). Al ejercer esta importante virtud, veríamos tantas anomalías que nos aclararían el panorama. Nunca era para eliminar Covid. Era control.

Hay dos cosas que el cristiano pudiera haber observado, con un poco de «Sospecha Santa» y esfuerzo. 1) Los lugares que no practicaron cierres y restricciones violentas tuvieron esencialmente los mismos promedios de muertes, o menos. De modo que científicamente era posible ver que las medidas violentas y crueles no sólo no hacía nada para la enfermedad, no sólo arruinaba las vidas, no sólo impulsaba a más drogadicción, alcoholismo, y suicidios, sino que cerraban a las iglesias para que los cristianos no celebraran la Santa Cena, no oraran juntos, y estuvieran como zombis pegados a zoom pensando que «estaban bien». Se logró la meta – que los mismos cristianos se sometieran por un tiempo indefinido al control del gobierno.

2) En segundo lugar, el cristiano debiera haber hecho su trabajo de probar lo que oía. Por ejemplo – ¿moría más gente de lo normal? Sabemos que la taza de mortalidad en el occidente lleva un leve ascenso desde 1995 debido a menos nacimientos y una población más y más anciana. Todos los países experimentan «más» muertes que el año anterior proporcionalmente. Si se toma en cuenta estas y otros factores, se puede observar que en muchos lugares no hubo muertes excesivas algunas. También se observa que en paises vecinos tuvieron grandes diferencias de muertes, y un virus letal no respeta fronteras. Habrá que buscar otras razones por las muertes altas en Inglaterra, Holanda, España y Nueva York. No fue el virus. En Costa Rica se tuvo un año «normal» en cuanto a mortalidad. Lo que preocupa es el verdadero ascenso en muertes ahora en 2021, con todo y vacuna. La «Sospecha Santa» necesita operar. Hay sospechas que el conjunto de operaciones que han hecho los gobiernos sedientos de poder (cierres radicales, aislamientos, pérdidas de trabajo, el estrés generado, y otros) está creando la pesadilla que ahora experimenta nuestros países. Se ha comprobado que el pánico y la ansiedad hoy son factores principales en la muerte de muchísimas personas. El miedo mata.

El punto es que los gobiernos que obedecen a la bestia no entienden que su amo es el Padre de la Mentira, y autor de la Muerte. Ninguna alianza con Satanás traerá vida. Apocalípsis 17:16 nos dice que la bestia se vuelve contra su aliada (la ramera) y la devora. Los gobernadores que hacen alianza con Satanás no entienden que hacen pacto con la muerte – muerte de su país, sus economías, y sus ciudadanos.

Esto lo vemos cada día más claro.

La Palabra de Dios nos enseña claramente que nuestra vida en este mundo es un peregrinaje «peligroso» en términos humanos. La Iglesia no puede rehuir avanzar por ningún peligro aquí. Nuestra esperanza no está en este mundo. Ejercemos buena mayordomía en nuestras vidas, incluyendo la salud- por supuesto. Pero entendamos una cosa: ninguna medida de un gobierno sirviendo a la bestia ayudará a la Iglesia. Los gobiernos dirigidos por no-cristianos ¡quieren que desaparezca la Iglesia! La Iglesia no puede estar sujeta a ninguno más que a Cristo. MENOS puede dejar de reunirse en el poder del Espíritu de Dios indefinidamente. Lamentablemente, Schlossberg tenía razón: muchos cristianos estaban dispuestos a desobedecer a Dios porque se dejaron aterrorizar por un estado totalitario. En esta vuelta fallamos. Ahora estaremos más preparados para no caer en la misma trampa. La fuerza vital del cristiano es canalizada por la Palabra predicada, la Cena del Señor celebrada, las oraciones unos por otros, y la comunión de los santos. Y si morimos rodeados por estas cosas – ¡gloria a Dios!

Alguno traerá a memoria la Gripe Española que colapsó ciudades enteras en 1918. Sin embargo, aún en esas circunstancias con muchas muertes alrededor, hubo una gran diferencia en la actitud de muchas iglesias. Las fraternidades de pastores se reunían para VOTAR si se sometían a las órdenes de suspender sus servicios, lo cual hacían por un tiempo limitado y de forma voluntaria. Algunas iglesias pedían permiso para reunirse al aire libre, y cuando esto fue negado, lucharon. Después de tan sólo 3 semanas sin servicios, los pastores de Washington DC «se rebelaron», y reunidos con los oficiales del Ministerio de Salud, obtuvieron el derecho de culto. Insistieron en que «argumentos meramente materialistas» nunca los iba a convencer, porque ignoraban el poder de Dios y el papel de la oración. ¡Estos pastores no dejaron a sus iglesias cerradas más que por un mes en la peor pandemia de la historia! (ver link abajo).

¿Quedamos condenados por ellos? ¿Negamos el poder de Dios y el papel de la oración congregacional? ¿Sucumbimos a argumentos ‘materialistas’ que estos pastores condenaron?

Los cristianos hebreos a quienes se les dirige la carta de Hebreos enfrentaban opresión, pérdida, y persecución. Por eso el capítulo 11 enfatiza que los «héroes» de la fe no tuvieron temor ante el poder terrenal, ni ante la misma muerte. Y es precisamente en este contexto que este libro exhorta que no «dejen de congregarse como algunos tienen por costumbre». El temor del poder terrenal, o el temor a la muerte, sirve el propósito del diablo. La Iglesia sirve al Autor de la vida. Los cristianos no sólo oran por los enfermos, no sólo sirven a los enfermos, sino que también debe llevar las buenas nuevas del Evangelio a los perdidos y desesperados. Esto no lo pueden hacer de sus salas en pijamas por zoom.

Esta pandemia ha tenido su propósito, sin duda. Toda prueba de Dios saca a la luz del día lo que Dios ya sabía pero quizás nosotros no reconocíamos. La pandemia arrojó luz sobre un ídolo demasiado grande en la vida de demasiados cristianos. Se equivocaron en su lealtad ciega a un mesías falso que ofrece lo que no puede dar. Empecemos por rescatar nuestros cultos. Sigamos con retomar nuestras familias e hijos.

Si vivimos o si morimos, ¡pertenecemos a DIOS!

(Si alguien desea comunicarse conmigo sobre cualquier punto mencionado, no dude en escribirme al clirprint@gmail.com, o puede poner un comentario aquí mismo)

https://www.9marks.org/article/how-dc-churches-responded-when-the-government-banned-public-gatherings-during-the-spanish-flu-of-1918/

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Dios prueba a su Iglesia

por Guillermo Green

En Mateo 10 Jesucristo claramente declara que la «fe» del cristiano será probada no tan sólo por una confesión verbal, sino por el compromiso de vida con él. En los versículos 32 al 39 Jesús afirma que ha librado una verdadera «guerra» sobre la tierra que envolverá a sus seguidores:

«No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará».

La lucha verdadera es de Cristo mismo, quien ha atado al «hombre fuerte» (Satanás) y está saqueando su casa (salvando a los pecadores de mano del diablo). Y una vez rescatados del pecado y perdición, el cristiano es «reclutado», por decirlo así, en el ejército del Rey. No debe hacer falta tener que advertirnos del hecho de que hay una guerra espiritual a muerte, porque si tan sólo recordamos a quién servíamos antes, entenderíamos muy bien que nuestro anterior dueño odia a Dios, a su Hijo, y a su reino celestial. Pero somos torpes y ovidadizos, y por eso Jesús nos da la advertencia arriba mencionada. Cristo no vino para traer paz entre el reino de las tinieblas y el reino de luz, sino conflicto real y decisivo.

Problema #1 – El primer problema que enfrenta la Iglesia de hoy es que estamos absorbiendo demasiado el impulso del mundo, buscando «la paz interior» sobre todas las cosas, y por lo tanto, el llamado de Jesús a entrabar espada con el Maligno no encaja en nuestra visión de la vida. La Iglesia está cediendo a lo que Peter Jones llama el «unismo» – vivimos la vida como si realmente el Creador trascendental no existiera, y como si fuéramos una partecita de dios. Es la teología de la Pachamama, de la Madre Tierra, de la Evolución, del Humanismo, de la psicología Jungiana transpersonal – y de toda otra filosofía atea. Muchísimos cristianos hoy leerán las palabras de Cristo y de una vez las rechazarían de plano.

Problema #2 – El segundo problema es que hemos tenido la vida muy fácil. Todos conocemos casos de niños sumamente mimados, que cuando crecen carecen de dominio propio y fortaleza personal. Su vida consiste en una serie contínua de berrinches pueriles. No sirven para liderar una familia, sostener un trabajo, ni servir en puestos que requieran fortaleza personal y lucha. Lo mismo puede pasar con la Iglesia que no ha sido fortalecida mediante la disciplina y la lucha. Los cristianos que no han tenido que probar su fe con ningún sacrificio facilmente podrán colapsar bajo presión. Si comparamos a los cristianos en países de persecución, como por ejemplo las historias que escuchamos de la iglesia china, con la mayoría de nuestras iglesias, no hay comparasión. Aquellos están dispuestos a ir a la cárcel, perder sus trabajos, y hasta sus vidas por la causa del Evangelio. ¿Y nosotros?

¿Fue Covid-19 un ensayo de Dios para la Iglesia? Una pregunta que se me surge después de estudiar el libro de Apocalípisis es: ¿»Podría ser la pandemia del Covid un pequeño ensayo de parte de Dios para ver la respuesta de su Iglesia»? La respuesta es fácil: ¡por supuesto que sí! TODO sucede bajo la mano de Dios, y TODO sirve para nuestro bien. Así que, sabemos que, aparte de otras cosas, Dios está probando a su Iglesia. ¿Y cómo estámos saliendo?

Mi evaluación es: tenemos que mejorar. Y ofrezco mi punto de vista muy personal (invito comentarios, por favor).

#1 Muy facilmente asustados – Los cristianos nos dejamos llevar demasiado por los medios (tanto ‘oficiales’ como no-oficiales) sin ejercer moderación de criterio como cristianos confiados en nuestro Dios soberano. A pesar de que no veíamos a las personas cayendo como moscas – lo cual se esperaría si lo que nos decían en los medios fuera cierto – nos sucumbimos a la histeria en masa. En las pestes y plagas pasada reales, no había ni barrio ni familia que escapara muertes. Nosotros no hemos tenido esta experiencia. En nuestro país de Costa Rica tuvimos 1000 muertes MENOS en 2020 (año de la pandemia) que en 2019 según las cifras oficales. Muchos países tuvieron muertes en exceso de años anteriores, pero aún se está analizando las causas. No han sido todas de Covid. En EEUU, por ejemplo, muertes por diabetis, abuso de drogas, y suicidios entre jóvenes superaron en mucho a años anteriores. Debe ser una alerta para los cristianos ejercer moderación, calma, fe y sobre todo mantener una perspectiva bíblica de la vida en este mundo. Cristo no nos prometió todo color de rosa.

#2 Enfoque desviado – Unido a lo anterior ha sido una tentación de perdernos en cuanto a nuestro llamado a «pelear por Cristo» contra las fuerzas del mal – ¡y no cristianos contra cristianos! Escuchando a pastor tras pastor, practicamente todos me comentan que la pandemia causó conflictos en su iglesia, hasta llegar a crear pleitos fuertes y aún salidas de algunos miembros. Esto es evidencia abundante de que el ensayo de Dios no está funcionando como debería. No podemos ignorar las maquinaciones sutiles del Maligno. Es muy probable que Satanás en el futuro (permitido por Dios) usará situaciones aún más fuertes contra la Iglesia en que estaremos tentados a tomar lados opuestos. En este «pequeño ensayo» que acabamos de pasar, debemos medir nuestra respuesta. ¿Cuánto peleamos contra otros cristianos, y cuánto luchamos en favor del reino de Dios? Seguramente hubo una mezcla de lo bueno y lo malo. En nuestra propia congregación, por ejemplo, las ofrendas SUBIERON, lo cual evidencia una hermosa solidaridad con los necesitados y con el reino de Dios. Y en la comunidad de nuestra escuela cristiana hubo muchas evidencias de ayudas mutuas, solidaridad, y apoyo. Todo esto es muy loable. Debemos hacer un esfuerzo por analizar cuáles acciones fueron positivas, y cuáles no, en preparación para la próxima prueba (¡de ser necesario!).

#3 «Tomar nuestra cruz» – ¿Qué significa estar dispuestos a «tomar la cruz de Cristo y seguirle»? Este es posiblemente el punto más importante y menos apreciado. Todo el contexto del pasaje comunica que el enfoque del cristiano tiene que estar «hacia afuera», no hacia sí mismo. Primero hacia Cristo: «… por causa de mi» (vs. 39). En teoría todo cristiano sabe que Cristo tiene que ser «primero». El contexto de todo el capítulo es confesar a Cristo delante de los hombres a pesar de las consecuencias. Esto es claro. Sin embargo, hay un pequeño adelanto a lo que otros pasajes del Nuevo Testamento ampliarán. Poner a Cristo primero incluye poner a otros primero. El capítulo termina así:

«Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa» (Mat. 10:42).

No perdamos la conexión entre «sufrir persecución por Cristo» y «socorrer a un discípulo». Recordemos que los discípulos de Cristo estarán sufriendo las consecuencias de seguir a Cristo también. De modo que Cristo está haciendo un fuerte llamado a que en medio de aflicción y sufrimientos, honrar a Cristo no se puede hacer aparte de socorrer a algún hermano en la fe.

Esto tiene importantes consecuencias para nuestra situación actual, y para cualquier otro «ensayo» que venga. Significa que nuestro pensamiento debe estar puesto en Cristo primero, y en el hermano necesitado segundo. Esto es lo que significa «perder nuestra vida» por causa del Evangelio (vs. 39). Pensemos en:

  1. Nuestro compromiso de asistir a culto en persona, rindiendo adoración a Dios, escuchando su Palabra, orando los unos por los otros, y compartiendo realmente con los hermanos – no por una pantalla estéril. Entre más reflexiono sobre la biblia, la historia y las consecuencias de «culto virtual», más y más convencido estoy de que la voluntad de Dios es la de congregarnos en persona. Por 2 mil años los cristianos han arriesgado su seguridad y hasta sus vidas por adorar a Dios como Dios manda «… no dejando de congregarse, como algunos tienen por costumbre» (Heb 10:25). «Confesar a Cristo» es confesarlo en medio de los hermanos, y junto con los hermanos. La práctica de cuidar la salud por supuesto debe seguir lineamientos de sentido común a nivel individual. Alguien que estuviera engripado o enfermo de otra cosa contagiable podría faltar ese domingo en consideración de los demás. Pero dificilmente podremos justificar cierres masivos de iglesias así como se ha hecho en los dos últimos años. Siempre habrá riesgos en este mundo de todo índole. Jesús fue el primero en anunciarlo, enfrentarlo y cargarlo. Por gratitud a Cristo, y siguiendo el ejemplo de Cristo, el cristiano no rehuye a los riesgos. Los enfrenta con confianza y valor.
  2. La Iglesia debe prepararse para el próximo ensayo, o la próxima prueba. Varias voces nos han alertado sobre la posibilidad verdadera de persecución y opresión contra la iglesia. Ya lo estamos viendo en varios países del occidente. Esto no es paranoia, sino realidad. ¿Estamos dispuestos a arriesgar trabajo, estatus, o amigos por Cristo? Estas decisiones podrían presentarse muy pronto. Ya no sería la posibilidad de contagiarnos de Covid, sino la realidad de sufrir pérdidas económicas y hasta sufrir en cuerpo.

    No es difícil de imaginarnos el siguiente escenario: Los cristianos son declarados enemigos sociales, intolerantes, nocivos para la paz del país. El gobierno legisla leyes en contra de todos los que sostienen las doctrinas bíblicas. Los medios denuncian a menudo a los cristianos «intolerantes, anti-sociales y divisionistas». Muy pronto la iglesia cristiana es vista como no-deseada y los cristianos son vistos como malos, indeseables. Comienzan las medidas en contra – no se contratan para nuevos trabajos, se multan si «agredan» a alguien, se cierran las iglesias, etc. Pongámonos en esta situación posible, y hagamos la pregunta: «¿Cómo reaccionaré? ¿Iré a culto sabiendo que me espera la policía? ¿Llevaré la biblia sabiendo que es evidencia en mi contra?»

    Cristiano prevenido vale mucho más que uno no-prevenido….
  3. La Iglesia tiene que poner sus ojos en el Reino eterno de Jesucristo, y no solamente en esta vida terrenal. Siento que muchos cristianos se dejaron llevar por el mensaje de este mundo en la pandemia, que se enfocó (naturalmente) solamente en esta vida. Será una tremenda distorsión tomar todas nuestras decisiones con base unicamente en la vida terrenal. La vida en este mundo se acaba. Pero la vida eterna la viviremos todos en uno de dos lugares: el cielo o el infierno. Y no sólo nosotros, sino nuestros familiares, vecinos y compatriotas. Nunca debemos olvidar, bajo ninguna circunstancia, que Cristo nos tiene aquí en este mundo como reclutados para su ejército contra Satanás y su reino de tinieblas. En medio de TODO, nuestra misión es confesar a Cristo, anunciar a Cristo, declarar que él es único Rey y Salvador. No podemos realizar esta misión si seguimos al mundo en sus agendas, sus noticias, o sus medidas. Es por esto, en última instancia, que los cristianos tenemos que reafirmar que la Iglesia no está bajo ninguna institución humana – ni bajo el gobierno civil, ni bajo la economía, ni los medios, sino bajo Cristo y su Palabra sólo. Considero que hay mucha confusión en este sentido, y hace falta retornar a una sana teología sobre las doctrinas bíblicas sobre la iglesia y sobre el rôl del Estado (ver varios libros impresos por la Editorial CLIR al respecto).

Si la pandemia del Covid-19 ha sido un ensayo para la Iglesia de Jesucristo, aprovechémoslo para reflexionar, mejorar aquello que hace falta, y prepararnos para cualquier prueba futura. «Velad y orad» es el mandato de nuestro Capitán.

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COVID-19 y la misión de la Iglesia

Hace unos días me reuní con diez pastores en EEUU para compartir y orar unos por otros. Mientras cada uno compartía sus experiencias durante el último año, dos cosas me impactaron. Primero – todos experimentaron practicamente las mismas experiencias en sus iglesias: extremos en las reacciones a la pandemia, fuga de un porcentaje de la congregación al volver a realizar cultos, y controversias sobre la forma en que la iglesia debía responder.

Pero la segunda cosa, que me entristeció mucho, fue el lamento de un pastor (con lo que todos los demás luego concordaron). Dijo que lo peor de la pandemia fue la falta de un espíritu cristiano entre los hermanos. Que sus actitudes se parecían exactamente como las del mundo. Demostraban más “el espíritu de este siglo” que una mente dirigida por el Espíritu Santo. Los líderes de la iglesia luchaban más con actitudes divisionistas que con el Covid (del cual ninguno de su iglesia murió, gracias a Dios). La falta de poder mostrar gracia, unidad, solidaridad, amor por los perdidos y espíritu cristiano fue la parte más difícil de toda la pandemia.

Creo que amerita meditar en la experiencia de este pastor, porque podría tener elementos comunes con la experiencia de muchas iglesias. Si bien hemos visto buena unidad entre muchos cristianos, ayuda mutua, y una medida de solidaridad, también la pandemia se prestó para divisiones, y fuga de miembros. Cada caso será particular, y ahorita no podemos empezar a analizar los diferentes escenarios. Sólo queremos señalar un pensamiento, el cual podría ser el más importante de todo.

Si ponemos aparte los aspectos políticos, económicos, etc., y si nos enfocamos en la soberanía de Dios, todo cristiano debe poder afirmar que la pandemia ha sido algo permitido, hasta provocado por Dios. ¿Podemos arrojar luz sobre esta situación desde la Palabra de Dios? Por supuesto que sí. Tomemos solamente el mensaje de Apocalípsis.

Al ser abiertos los sellos, se desatan catástrofes destructores en la tierra. Parte de los catástrofes son no solamente mortandad y matanzas, sino persecución de los cristianos. El quinto sello presenta debajo del altar a los que perdieron su vida por causa del Evangelio (en Apocalípsis casi todos los cristianos son “mártires”. Ver Apoc 6:9-11). Se les asegura dos cosas – están seguros y protegidos por Dios, y serán vengados luego. Capítulo 7 relata el proceso de ser “sellados” todos los elegidos de Dios. Este mensaje era importante para la iglesia primitiva, preparándola para vida en este mundo precario, violento, lleno de desastres tanto naturales como espirituales.

Capítulo 16 relata las copas derramadas sobre la tierra. Confieso no saber con exactitud a qué se refiere cada copa. Más bien, lo más probable es que el punto de estas descripciones horribles era para preparar a los cristianos para una vida dura, y hasta catastrófica, en esta tierra. La literatura apocalíptica presenta acontecimientos “normales” en términos fuertes de lucha cósmica entre poderes supra-humanos. El propósito sería preparar al lector en mente y cuerpo para resistir cualquier reto que enfrentara al futuro. Lo más importante del libro de Apocalípsis es el énfasis en lo SEGURO que están los cristianos. El Cordero siempre gana, y vencerá – junto con los suyos. Dios siempre guarda a la Iglesia, si bien debe atravesar catástrofes.

Ahora bien, volvamos a nuestras experiencias de hoy. Si miramos el último año a la luz de la Palabra, ¿qué podríamos ver? Hago una pregunta: ¿Qué pasa si Dios quiere preparar a su Iglesia para catástrofes fuertes, persecución real, sufrimiento físico? ¿Qué pasa si Covid fue solamente un ensayo breve de algo mucho más drástico que viene? ¿Cómo se portará la Iglesia?

Creo que muchos cristianos ignoran las sutilezas del Maligno. Podrían pensar: “Una pandemia de salud no tiene nada que ver con la persecución de la iglesia”. Se equivocan. Son múltiples las evidencias que hubo presión desigual contra las iglesias. En Costa Rica, lo primero que abrieron fueron los burdeles (moteles), pero hasta la fecha de este escrito, no se ha liberado del todo las restricciones de aforo para las iglesias. Basta con ver cómo pastores en Canadá han sido arrestados violentamente y encarcelados sin que representaran en absoluto ningún riesgo probado a la población que servían. Basta con ver como se ciñeron en EEUU contra varias iglesias con multas absurdas, mientras los Walmart se mantuvieron abiertos. Es muy ingénuo pensar que algunas medidas del Covid no fueran explícitamente contra la iglesia. Una diputada en Costa Rica afirmó que los cristianos podrían perfectamente seguir reuniéndose en casa con Zoom, que nada perdían. No seamos como el avestruz, metiendo la cabeza en la arena. La pandemia sí fue utilizada en contra de la iglesia.

Aún no sabemos cuántos cristianos no volverán a sus iglesias. Están manejando entre un 10% a un 25%. Eso sería un zarandeo bastante grande, de resultar ser cierto. ¿Cuántos otros resultados negativos hubo al ser negado el compañerismo cristiano, la predicación en persona de la Palabra, el compartir la Cena del Señor juntos? ¿Cuántas personas se quedaron sin llevarles el Evangelio, necesitando la Palabra de Dios? Ahorita no sabemos el efecto final sobre matrimonios, familias, adolescentes. Lo que sabemos con certeza hasta ahorita, es que hubo daños, y muchos. No conozco a ningún pastor, hasta el momento, que me diga “no hubo ningún efecto negativo por la pandemia”. Conozco a muchos que me han dicho, “fue una prueba dura, pero aquí estamos por la gracia de Dios, sacudidos, y tratando de analizar todo lo que ha pasado”.

Si la Iglesia fue probada “levemente” con Covid, ¿cómo responderá ante una prueba más fuerte? ¿Cuántos están dispuestos a desobedecer a sus gobiernos ante alguna situación más claramente anti-cristiana? ¿Cuántos están dispuestos a arriesgar su propia salud y bienestar para socorrer a otros – como se tiene que hacer en tiempos de guerra? ¿Cuántos están dispuestos a perder empleo por declararse seguidor de Cristo? ¿Cuántos colocarán la salvación de los perdidos ante su propio bienestar y salud?

Si el libro de Apocalípsis tiene algún mensaje para nosotros, Covid sólo fue un pequeño ensayo. Y nos agarró desprevenidos.

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Tiempo de desenvainar la «sospecha santa» con respecto al Covid-19

por Guillermo Green

¡Qué rápido el pueblo olvida! Cuando se empezó la histeria sobre «calentamiento global», salió muy temprano el escándalo de los ‘científicos’ en la universidad de West Anglia. Se descubrieron correos en que entre ellos coordinaban la falsificación de datos para APARENTAR calentamiento del planeta. Las manadas dóciles y manipulables ni siquiera parparearon, mientras los «expertos» cambiaron el discurso a «cambio climático» en vez de calentamiento global. La ONU, el montón de ONG’s, los gobiernos y un montón más siguieron hasta hoy con el negocio multi-billonario de algo que ha sido un gran fraude desde sus inicios.

No olvidemos que los rayos del sol hace poco nos iban a azar vivos porque el HOYO DE OZONO estaba muy grande por causa de los aerosoles. Olvídese que el hoyo está sobre Antárctica. Olvídese que el hoyo se abre y se cierra cada año sin que nadie sepa realmente porqué. Los incautos (inclusive muchos cristianos) andaban comprando más bloqueador y afirmando «¡cómo quema el sol ultimamente!»

La falta de capacidad de pensar de forma crítica, o de siquiera QUERER pensar de forma crítica, es una plaga que está llegando a niveles que verdaderamente estorba la vida de naciones enteras. La total falta de practicar un mínimo de «sospecha santa» ante los expertos cada día hunde nuestras sociedades en desastre.

Llega el año 2020 y la pandemia de Covid-19, con los desastres conocidos y tristes de enfermedad y muerte. La tragedia es que encima de las tragedias personales y familiares que trajo la enfermedad, muchos gobiernos dirigidos por diversos «expertos», han empeorado el sufrimiento sin necesidad, y en muchos casos sin sentido.

El Ministro de Salud de EEUU, Antonio Fauci, afirmó con certeza a principios de 2020 que el virus se originó en murciélagos, y pidió a Facebook clausurara a toda persona que dijera de lo contrario – como por ejemplo que salió del laboratorio en Wuhan. Facebook obedeció. Hoy, un año después, ante muchísima evidencia y presión de científicos, Fauci ha tenido que reconocer que no hay evidencia que pasó de murciélagos a humanos, y Facebook ha tenido que quitar sus censuras. Los «expertos» mintieron. Y usaron la fuerza contra voces contrarias sin ningún fundamento para hacerlo. El poder haber sabido detalles reales sobre el virus hubiera ayudado a combatirlo. Pero están saliendo nexos personales y económicos entre Fauci y Wuhan. Parece que Fauci estaba dispuesto a sacrificar la verdad para proteger su propia reputación, y tal vez su bolsillo.

Al principio de la pandemia le preguntaron a Fauci si se debería usar mascarillas, y respondió lo que TODA persona sabe: las mascarillas normales no paran los virus. Sólo la máscara N95 es efectiva contra los virus. Pero ¡sorpresa! Un poco después estaba exigiendo el uso de máscarillas, lo cual se hizo una ley nacional – no sólo en EEUU sino en el mundo entero. Luego el «experto» Fauci recomendó DOS mascarillas puestas, una encima de la otra. Mientras tanto ha subido muchos casos de alergias y otras enfermedades, especialmente en los niños, por el uso de las máscaras. Y muy pocos niños han muerto de Covid. Pero ¿qué fue lo que pasó? Fauci y el Ministerio de Salud lograron desviar los debates al uso de mascarillas, para que la población no viera otros aspectos más siniestros. Siga leyendo.

Cada día que nos levantábamos veíamos un ascenso maravilloso en casos de Covid, al grado que todo el mundo estaba casi en una histeria porque nubes de virus nos iban a exterminar. ¡Había miles y miles de más casos cada segundo! La multiplicación estrepitosa de casos fue el motivo para los cierres violentos del mundo entero, llevando al quiebre de incontables empresas, negocios, industrias enteras, economías familiares, escuelas privadas, iglesias y más. Además del impacto económico, los suicidios entre jóvenes subieron, el abuso de drogas y alcohol subió, matrimonios sufrieron por el choque repentino de las rutinas, hubo mucha depresión y ansiedad, y muchísimos más efectos adversos ocurrieron. Pero los «expertos» dijeron que todo era necesario, porque los casos subían y subían y subían …

¿Cuál fue la verdad que una gran mayoría no sospechó y debiera haber sospechado? La verdad es que era MENTIRA. Si bien no teníamos acceso al secreto de los «expertos», debía haber predominado un poco más el sentido común. Lo que no sabíamos en ese momento era que la maquinita de prueba PCR fue inventada para uso en el laboratorio. Su mismo inventor, quien acaba de morir en 2019, dijo que no era diseñada para detectar enfermedades en personas, así como se usó en la pandemia. Y más importante, fue diseñada para detectar el material buscado con 20 a 25 «ciclos», no más. Ya se sabía que si hacían más «ciclos», la prueba detectaba suficientes partículas como para dar un resultado positivo FALSO. Pues ¿qué? Nuestros «expertos» salvadores usaron 40 y hasta 50 ciclos para sacar los miles y miles de «casos positivos» para la pandemia. Algunos doctores han afirmado que posiblemente un 95% de estos «positivos» eran falsos. Ah, y sucedió un milagro. A penas empezaron con las vacunas la OMS dictó que bajaran los ciclos en la PCR prueba ¡Y bajaron los casos milagrosamente! Dijeron que era por las vacunas. Nosotros sabemos la razón verdadera (ver link al final del artículo).

Nuestros «expertos» posiblemente sospechaban que algunos pocos sospecharían de sus tácticas. Por lo tanto inventaron la famosa «transmision asintomática». Hoy por hoy hay una tremenda controversia entre los doctores si siquiera esto es posible, y de ser posible, si es común. Para que un virus se transmita, la carga viral tiene que ser bastante. Pero para que una persona tenga suficiente virus para transmitirlo, casi sin falta habría síntomas, porque el virus sólo se puede multiplicar infectando a la persona, y esta infección es «sintomática». Otra vez, lo más probable es que la histeria sobre «transmisión asintomática» fue una completa manipulación.

Cosas peores siguieron. Los Ministerios de Salud oficiales casi todos dijeron que no había droga calificada para el tratamiento de Covid, y que todos esperaran las vacunas. Morían miles y miles en el mundo mientras se esperaba. Por ahí y por allá salieron doctores diciendo que estaban teniendo éxito con uno u otro remedio. A penas salían estas noticias y corría la OMS o algún Ministerio de Salud a ilegalizar esa droga, prohibirla o desprestigiarla. ¡! Finalmente, un año después, un grupo PRIVADO de doctores en Inglaterra tuvieron que financiar y realizar un estudio completo sobre el uso de Ivermectina, probando cientificamente un alto grado de efectividad. Esta es una droga barata, disponible y muy segura. ¿Cuántas vidas se perdieron por los «expertos»? Nunca sabremos. Tampoco los expertos pedirán perdón.

Peor todavía. Para meter las ‘vacunas’ de Pfizer, Moderna, AstraZéneca y Johnson, que no son vacunas sino terapia genética, se necesitaba hacerlo bajo una condición de «emergencia». Las condiciones de emergencia exigen que no haya alternativas. Es claro que la OMS y el Ministerio de Salud de EEUU ignoraron intencionalmente otras alternativas. IMPIDIERON SU USO. A mi sólo se me ocurre una razón: billones de dólares fueron entregados a estos farmacéuticos, y necesitaban vender su producto, y los gobiernos recuperar su dinero. Dinero a costo de vidas. Estos son nuestros «expertos».

Empezando la vacunación empiezan a aparecer muertes y efectos adversos relacionados directamente con las vacunas: embolias, derrames, miocarditis, y más. Con vacunas anteriores, al morir 50 o 100 personas se paraba la vacuna. Con las vacunas contra Covid hay 6,000 muertes registradas en EEUU, y los mismos colaboradores del sistema VAERS afirman que siempre hay muchas más de lo reportado. Es decir, probablemente han muerte 20.000 de las vacunas, además de muchísmos efectos adversos sólo en EEUU. Europa reporta números muy altos de lo mismo. Y los «expertos» siguen diciendo «¡Vacúnense todos!» Y las masas siguen haciendo fila.

A pesar de lo que dicen, las vacunas no han sido probadas lo mismo que otras vacunas anteriores. Lo más grave, es que no han fijado una condición de «Alto» si un número de personas muere o sufre efectos adversos. Es por esto que siguen y siguen vacunando. No hay ninguna condición para parar la vacunación. Esta irresponsabilidad llega a su colmo cuando nos damos cuenta que el gobierno de EEUU y otros países le dieron a los farmacéuticos total inmunidad de responsabilidad legal. En Costa Rica nos informaron que el contrato con Pfizer fue «secreto», pero han salido susurros que Pfizer exigió inmunidad a todos los países con quienes negoció. ¡Qué cómodo! Especialmente conociendo que el representante de Pfizer es un ex-embajador a Canadá del partido actual y allegado a la élite de su partido. Parece que aprovechó bien su tiempo en el norte.

Es de todos sabido que los niños y jóvenes tienen gran resistencia al Covid, de modo que no necesitarían una vacuna. Pero hay otro factor muy grave. Los niños tienen una incidencia mucho más alto de miocarditis y otros efectos adversos que los adultos cuando los vacunan. Los casos de Covid están bajando mucho (especialmente ya que «corrigieron» la prueba de PCR), los niños son mucho menos susceptibles al Covid – pero siguen animando a los padres a vacunar a los niños cuando la probabilidad de muerte en los niños sin la vacuna es approximadamente 0.001% o menos.

¿Por qué un 50% de los empleados del Ministerio de Salud de EEUU no quieren vacunarse? ¿Por qué mucho personal médico en muchos países no quieren vacunarse? ¿Por qué el sindicato más grande de personal médico de EEUU está exigiendo libertad de consciencia ante la presión de vacunación forzosa? Es muy fuerte esta pregunta, porque son personas que han estado directamente EN MEDIO de la pandemia. La única respuesta es que algunos empezaron a DESCONFIAR en los «expertos».

Las anomalías continuan, pero terminaré esta parte. La falta de ejercer «sospecha santa» con el calentamiento global sólo resulta en que nos saquen mucho dinero en impuestos para desperdiciar «salvando» el planeta. Pero la falta de ejercer la «sospecha santa» con muchos aspectos de la pandemia, ha llevado a muchos a gravísimos problemas de todo índole: económico, personal, espiritual, y otros.

Desde los fraudes del supuesto calentamiento global en adelante hemos percibido una tremenda debilidad de discernimiento en la población en general. Varios factores están jugando un papel principal. Somos esclavos de los medios públicos. Somos manipulables tremendamente. Somos susceptibles a la histeria en masa, sea por el hoyo de ozono o el virus. Pero lo peor de todo es nuestra obediencia ciega a los «expertos» que han demostrado ser mentirosos e ineptos en el mejor de los casos, y malévolos en el peor de los casos.

Ante la posibilidad de abusar el poder de parte del gobierno, y ante la posibilidad de que algunos individuos del gobierno manejen sumas exhorbitantes de dinero, los cristianos tienen que ser menos ingénuos y comenzar a ejercer la «SOSPECHA SANTA» en mayor nivel. Nos obligaron a hacer cosas crueles con la mantra «toda vida vale». Resulta que ese no era el verdadero motivo.

Animo al lector buscar versiones «alternativas» que las oficiales, como por ejemplo:

Dra. Karina Acevedo Whitehouse. Charla Comusav. 17 junio 2021 (odysee.com)

UK-based Meta Analysis Peer Reviewed & Published Suggests Ivermectin A Key Public Health Weapon in the War Against COVID-19 (trialsitenews.com)

Are the Covid-19 vaccines «safe and effective»? (trialsitenews.com)

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El Estado – ¿nuestro ídolo?

Por Guillermo Green

31/05/2021

Dios ha dotado a algunos hombres con la capacidad de comprender la esencia misma del hombre, la sociedad, y en este caso la naturaleza y tendencias de las actitudes hacia el gobierno. Herbert Schlossberg, en su libro Idolos de destrucción (CLIR, 2021), describió hace 40 años lo que ha acrecentado estrepitosamente en los últimos años: una entrega casi total y ciega al Estado como salvador. Inclusive, describe proféticamente lo que nos acaba de pasar el año pasado.

“Aquellos que pueden ser convencidos que está en juego su supervivencia son susceptibles a aceptar casi cualquier remedio, porque les parece que su extinción será peor que la alternativa. Si creemos que colocar poderes extraordinarios en las manos de los líderes políticos realmente nos salvará del desastre final, entonces los que discrepan con sus medidas podrán ser acusados de enemigos mismos de la raza humana. Es por esto que los argumentos basados en la supervivencia son tan efectivos para persuadir a la gente a que permitan aún acciones que violan su código moral”.

Creo que Schlossberg pega con el punto principal de la preocupación e insistencia del pastor John Macarthur y otros en EEUU y Canadá. Sin negar la realidad del virus Covid-19, Macarthur cuestionó en primer lugar si realmente este era el “desastre final”. Los hechos reales de su congregación daba evidencia que “no”. En segundo lugar, Macarthur ha cuestionado si el Estado tenía el derecho “moral” de prohibir congregarse por casi un año entero. Creo que cualquier cristiano tendría dificultad con justificar biblicamente este tipo de medida. De modo que Macarthur (probablemente sin nunca haber leído Schlossberg) opinó que los argumentos basados en el miedo y la supervivencia de la raza humana no proveían un fundamento válido para obedecer ciegamente a los dictados del gobierno de California. Después de no menos de CINCO casos ante la Corte Suprema de los EEUU, los magistrados concordaron con Macarthur y no con el gobierno estatal de Newsom. Interesante.

Schlossberg intenta analizar qué es lo que ha pasado con las sociedades modernas, y afirma que somos tentados a desear que el Estado tome el lugar de un padre: proveedor, protector, educador, sanador. Cito nuevamente:

“El Estado paternalista no sólo alimenta a sus hijos, sino los cuida, los educa, los consuela y los disciplina, proveyendo todo lo que necesitan para su seguridad. Esto parecería una forma un poco insultante para tratar con adultos, pero en realidad es un gran crimen, porque transforma el Estado como don dado por Dios (para protegernos de la violencia), en un ídolo … El paternalismo del Estado es el del padre de familia malo que quiere que sus hijos sean dependientes para siempre. Este es un impulso malvado. El buen padre prepara a sus hijos para ser independientes, los entrena para tomar decisiones responsables, y sabe que les hace daño impidiendo que se independicen. El Estado paternalista se alimenta de la dependencia. Cuando la ciudadanía se independice, pierde poder. Por esto mismo el Estado se vuelve un parásito de las mismas personas a quienes vuelve en parásitos. Y así el Estado con sus dependientes marchan unidos en simbiosis hacia la destrucción”.

En realidad hay mucho de lo que denuncia Schlossberg en nosotros. Ante algún desastre – sea natural u otro – casi las primeras palabras son “¿qué va a hacer el gobierno?” Es impresionante la entrega total de nuestra vida casi completa al Estado, como por ejemplo la educación. Ante los problemas severos que presentan muchas escuelas del Estado, es curioso que los padres que pagan a una escuela privada quieran que el mismo Estado a que andan huyendo ¡supervise la educación de sus hijos! Han perdido por completo la confianza en sí mismos de saber escoger una escuela buena para sus hijos, y siguen pensando que el “padre Estado” debe velar por todo. Analizado por la lógica y el sentido común, tristeza y lástima sería las únicas reacciones posibles: estos padres financian con sus impuestos a escuelas en que no confían, y deben financiar la educación privada de su hijo para no someterlo a la escuela pública, y todo el tiempo el Estado supervisa ¡a todas las escuelas, inclusive la privada en que tiene a su hijo! Estos son los ilógicos posibles solamente cuando convertimos al Estado en un dios falso.

La tendencia de colocar en las manos de los hombres nuestro bienestar no es nada nuevo. Durante toda la historia los líderes, reyes, emperadores y demás se han referido a sí mismos como “protector, padre, benefactor” y otros halagos. El mismo pueblo de Israel pecó contra Dios cuando querían su rey “para ir al frente de ellos a las batallas”. Y Dios fue claro en que este deseo desmedido de tener a un hombre como su protector era el rechazo de él. No es que Dios esté en contra del gobierno. ¡Dios mismo estableció sus propósitos! Y la biblia afirma en toda parte la autoridad legítima de los gobernadores. Pero la misma biblia limita el papel del gobierno porque no es Dios. Y Dios ha decidido ejercer SU autoridad sobre nuestra vida a través de un “colegio de gobernadores” por decirlo así. El gobierno estatal es sólo uno de ellos. Los padres son otros gobernadores al mismo nivel de autoridad que el Estado en sus familias. Y también los ancianos de la iglesia son gobernadores del pueblo de Dios al mismo nivel de autoridad que el Estado en su esfera. Podríamos añadir a otros también, como por ejemplo los patrones de sus negocios. Si bien hay una interconexión entre cada esfera y sus “jefes”, también hay un límite para cada esfera y sus jefes.

Pero cuando le damos al Estado la máxima autoridad y la última palabra sobre la familia, la educación, la religión, los negocios, entonces se ve que hemos convertido al Estado en ídolo. Y esto es pecado.

La mayoría de las sociedades occidentales han caminado muy adelante con convertir al Estado en ídolo. La razón es que han abandonado la fe bíblica por una religión ‘cultural’. Al tener que sustituir al Dios verdadero por otro “padre”, lo más natural es exaltar al Estado.

Schlossberg nos recuerda que en su Palabra Dios advierte que tanto los ídolos falsos junto con los idólatras serán juzgados y destruídos. Tomemos consciencia.

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William Wilberforce y los asuntos de la vida

Por Joe Boot

No debemos pensar, como algunos han sugerido, que vivimos en una era postcristiana, sino más bien en una era precristiana, con mucho trabajo gozoso por delante para la redención de la vida y la cultura.

La Palabra de Dios declara que «del corazón mana la vida» (Prov. 4:23). En la Escritura, el corazón es el centro religioso o la raíz religiosa de la personalidad humana. El ser humano es, pues, religioso por naturaleza. Es decir, todos somos adoradores de una cosa u otra. O adoramos al Dios vivo, o alguna cosa creada será absolutizada en lugar de Dios en nuestras vidas. Es entonces, en términos de ese objeto de adoración, que las personas buscan conocer el sentido pleno (significado) de las cosas.

La gente se inquieta por tratar de encontrar algún sentido común en sus vidas, alguna verdad última que les permita interpretar y evaluar los «asuntos de la vida». Pero cuando esto no es realizado con base en Dios y Su Palabra, la gente se enfrenta a un serio problema del cual no hay escapatoria. Los pensamientos del hombre no pueden encontrar nada en la realidad temporal que pueda explicar y dar sentido a toda la realidad creada —sólo una personalidad trascendente es capaz de hacerlo.

Las Escrituras enseñan que el tipo de verdad global y estructuradora que el hombre busca para su vida no consiste en un cúmulo de datos aislados que puedan entenderse de forma puramente racional mediante el análisis de «hechos» puntuales de la vida. Esta Verdad, esta unidad fundamental de todo significado, se halla más bien en Jesucristo; en su vida y testimonio (Juan 14:6). Jesucristo es quien revela el orden y la estructura de las cosas: quiénes somos, quién es Dios y el significado de toda la creación. Las personas caídas no se limitan a «aceptar los hechos» como si estos se autointerpretaran; la evidencia no habla por sí misma. Por el contrario, todos interpretamos la experiencia humana en diversos grados de fidelidad o rebeldía a la creación y a la palabra revelada por Dios.

Todo aquel que se rebela contra el Dios vivo ordena sus datos e inventa sus ideas para sentirse seguro sin Dios, es decir, fuera de Cristo el hombre vive La Mentira (Romanos 1:25). El objetivo de tal persona no es, obviamente, el conocimiento y la gloria de Dios y su reino. Habiéndose separado de La Verdad, el hombre pecador inevitablemente se lanza en busca de algún otro principio religioso gobernante que lleve cualquier otro nombre. De este modo, el deambular espiritual y el desarraigo es siempre característico de nuestra era anticristiana.

Ahora bien, este desarraigo, deambulación y pensamiento dividido tan característico no debería ser un rasgo descriptivo del cristiano. William Wilberforce, uno de los principales fundadores del evangelismo moderno, una vez escribió:

La gran marca característica del verdadero cristiano… es su deseo de agradar a Dios en todos sus pensamientos, palabras y acciones; de adoptar la Palabra revelada como regla de su creencia y práctica; de dejar que su luz brille ante los hombres; y de adornar en todas las cosas la doctrina que profesa.[1]

Esta declaración nos permite ver el radical fundamento religioso que actuaba en la fidelidad de este gran hombre. Él era consciente de la realidad de que su fe, por la Palabra de Dios, debía dirigir todos los aspectos de su vida y pensamiento. Este estímulo llega al núcleo de lo que transforma al cristiano que ha comprendido su verdadera relación con Dios, su palabra y su vocación como pueblo suyo en el mundo.

Por el contrario, en el Occidente incrédulo de hoy hemos alcanzado un nivel de apostasía de la fe cristiana tan radical que se ha convertido en algo autoconsciente y evangelizador. Hemos dado, muy conscientemente, la espalda a la fe que influyó y nutrió profundamente la vida y las libertades de las naciones occidentales durante generaciones y nos convirtió, por gracia, en una bendición para los demás. Dicha apostasía se ha extendido a todos los sectores de la sociedad y ha revolucionado la cultura occidental, desde la educación y el derecho, hasta la política, los medios de comunicación y el arte. Ya en el último tercio del siglo XX, el erudito estadounidense Evan Runner señaló:

Estamos llamados a vivir nuestra vida en tiempos oscuros y aterradores. Desde la época de la Revolución Francesa, nuestros días se han llenado de una creciente confusión por todas partes, con revoluciones y actos de violencia que parecen aumentar en ritmo, alcance e intensidad. Para cada vez más personas, la vida parece carecer de sentido. Incluso en las iglesias, un gran número de personas ha adoptado formas de vida y pensamiento seculares, de modo que el poder de Satanás para engañar es poderoso en el mundo. Ahora podemos entender las palabras de Groen Van Prinsterer, quien afirmó: «La sociedad moderna, con todas sus excelencias, habiendo caído en la esclavitud de la teoría de la incredulidad, está siendo más y más seducida hacia una negación sistemática del Dios vivo».[2]

El resultado de esta negación sistemática ha sido la constante neutralización moral de varias generaciones y, trágicamente, el abandono de la personalidad humana, el corazón del hombre. Esto ha conducido a la absolutización del aspecto subjetivo del sentimiento de la experiencia humana, de modo que ahora, en un mundo maleable y plástico, «siento, luego existo». Se nos dice que no hay un yo esencial; la persona humana y la familia humana son meras construcciones sociales. Sólo somos lo que hacemos y nos definimos a nosotros mismos en términos de una autonomía radical.[3] El hombre es reducido a poco más que un mero artificio y es concebido como no vinculado por nada fuera o más allá de él.

Este relativismo radical se ha apoderado de nosotros hasta tal punto que notar, o peor aún, señalar cómo la realidad creada entra en conflicto con la ficción interna y personal de cualquiera es visto como violencia retórica u odio. No hay que juzgar, salvo para condenar al cristianismo como la forma de opresión que debe ser sacudida y eliminada.

Durante muchos años (al menos hasta la década de 1960), el modus vivendi cultural en Occidente fue el intento de conservar muchas de las formas externas y la moral pública heredadas por el cristianismo, mientras se subvertía la verdad central y el poder de la fe al negar el señorío de Jesucristo y la autoridad de su palabra para el orden social. Esta perspectiva se llamó secularismo y, en el mejor de los casos, fue, durante una temporada, moralista. Pero inevitablemente rechazó la influencia de la verdad bíblica en la esfera pública.

Ahora, el secularismo lógicamente ha dado paso a un humanismo más radical en donde el reconocimiento general y el aprecio renuente por nuestra herencia cristiana se ha convertido en gran medida en un verdadero odio y aborrecimiento y que, paralelamente, privilegia las formas de expresión religiosa abiertamente paganas por sobre el evangelio. Al mismo tiempo, un utopismo político humanista ha suplantado la enseñanza bíblica del reino de Dios. Por todo ello, vivimos en una época en la que el panorama parece, a primera vista, sombrío.

Esta reflexión no pretende hacernos mirar hacia atrás con una nostalgia ingenua, hacia un pasado imaginario en el que una vez tuvimos un orden cultural abierta y sólidamente cristiano transformado radicalmente por el evangelio. Incluso en Occidente, esa cultura manifiesta y consistentemente cristiana aún no se ha concretado históricamente. Con justa razón se podría afirmar que las naciones occidentales fueron profundamente impactadas por el cristianismo, y que han tenido instituciones ampliamente cristianizadas, pero ciertamente nadie en las últimas cuatro generaciones ha vivido en una cultura cristiana, y en el pasado nuestras naciones estuvieron muy lejos de ser una cultura cristiana que evidentemente rechazó los intentos de síntesis con la religión humanista que emanaba de la filosofía de la antigua Grecia y Roma.

Es importante apreciar esto en respuesta a aquellos (y especialmente a los cristianos mal orientados) que, ante los desafíos a los que nos enfrentamos, afirmarían que vivimos en una era postcristiana, y que por tanto deberíamos abandonar nuestros esfuerzos de reforma evangélica-cultural en términos bíblicos y simplemente aceptar que el cristianismo ha perdido la llamada «guerra cultural»; que deberíamos reconocer que somos, y seguiremos siendo, sólo uno entre muchos reticentes y humildes aspirantes a la adaptación religiosa. Tales personas pasan por alto lo que William Wilberforce bien entendió en sus esperanzas escatológicas para el éxito del evangelio, y lo que el teólogo Loraine Boettner ha señalado:

Nunca ha existido una era verdaderamente cristiana, ni una sola nación ha sido sistemáticamente cristiana. La era en la que vivimos es todavía precristiana.

Continúa,

El hecho de que el progreso de la iglesia a lo largo de estos años haya sido lento se debe a que los cristianos en general no se han tomado en serio el mandato de Cristo… La Gran Comisión se dirige no sólo a los ministros y a los misioneros, sino a todos los cristianos del mundo… El mandato atañe a los padres que educan a sus hijos, a los hijos con respecto a sus padres, a los individuos en cualquier relación que sostengan con sus vecinos, a los que enseñan en las escuelas, a los patronos y empleados en sus relaciones mutuas, a los escritores, a los periodistas, a los estadistas, a los cristianos en general, independientemente de su ocupación o posición en la vida.[4]

Si es cierto, y creo que lo es, que no estamos en una era postcristiana, sino precristiana, entonces la historia del mundo sigue avanzando hacia el amanecer de la restauración del evangelio, no precipitándose en el anochecer de la desesperación. Jesucristo es Señor; Él gobierna la historia y llama a su pueblo a ser más que vencedores a través de Él, haciendo discípulos en todas las naciones por la fe y la obediencia. Una era precristiana supone tiempos difíciles, en los que el corazón de la gente puede desfallecer por el miedo, pero la historia espera a hombres y mujeres fieles, animados por la Palabra de Dios y llenos de su Espíritu, que irán a la batalla por su gloria mientras Cristo hace retroceder las tinieblas.

Para afrontar nuestro tiempo con valentía debemos recuperar una fe aplicada a toda la vida. Que Dios nos conceda esa fidelidad, a fin de que nos dejemos atrapar por el poder radical y transformador de la Palabra de Dios en nuestras vidas y redescubramos, mediante la revelación de esa Palabra por el Espíritu, nuestra vocación de sacerdocio real redimido en Jesucristo. La gran interrogante con la que todo cristiano debe lidiar en nuestro tiempo es aquella sobre la relación de la poderosa Palabra de Dios y nuestra vida en el mundo. La respuesta a la que lleguemos determinará el curso del futuro de nuestra nación.

  • William Wilberforce, A Practical View of Christianity, (Glasgow: William Collins, 1833), 378.
  • Evan Runner, Walking in the Way of the Word: The Collected Writings of H. Evan Runner (Grand Rapids: Paideia Press, 2009), 168, emphasis added.
  • See Jim Miller, The Passion of Michel Foucault (New York: Simon & Schuster, 1993).
  • Loraine Boettner, The Millennium (Phillipsburg, NJ: Presbyterian & Reformed, 1957).

Tomado de: https://www.ezrainstitute.ca/resource-library/articles/william-wilberforce-and-the-issues-oflife/

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¿Titanes Covid?

Por: Guillermo Green

06/05/2021

(Escrito para mis amigos y colaboradores en

Pacto de Gracia, CECRE, CLIR y Educación Plus)

Los cristianos a menudo cometemos un pecado malvado. Leemos de la experiencia de los apóstoles, e inmediatamente separamos su experiencia de la nuestra. “Eso fue el apóstol Pablo”, decimos, distanciándonos radicalmente de su experiencia. “Como yo no soy Pablo, no es conmigo”.

Pero hay un pequeño problema, los apóstoles casi siempre hablan en términos de “nosotros”. Solamente cuando están afirmando su apostolado contra los enemigos afirman verdades que se aplican sólo a ellos. Pero en cuanto al servicio de Dios en el mundo, ellos presentan su propia experiencia como el ejemplo y modelo para ser seguido.

En 2 Corintios 4 Pablo analiza el efecto del sufrimiento y aflicción en la vida. Usa varios términos muy fuertes para describir su vida: “atribulados, apuros, perseguidos, derribados” (4:8,9). La vida en este mundo consiste tanto en persecución por el Evangelio, así como toda otra clase de “tribulación”. En capítulo 11 Pablo menciona que se enfermaba por el estrés y preocupación en su trabajo (2 Cor 11:28,29). Y notemos que Pablo quiere que los corintios se identifiquen con él y los otros apóstoles. Dice “tenemos este tesoro en vasos de barro” (vs. 7; ver también vss 14,15). Pablo no dice que solamente él tiene el tesoro en un vaso de barro, sino que esta es la experiencia de todo cristiano – o debería serlo.

Vemos, entonces, que Pablo afirma fuertemente que la vida en este mundo, y el servicio de Dios, por necesidad nos llevará a enfrentar dificultades. Pablo no rehuye al peligro. No rehuye a la aflicción. Los enfrenta – ¿cómo? Esta es la parte hermosa. Dejemos que Pablo mismo lo diga:

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. (2 Cor. 4:6-7)

Y otra vez,

16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Cor. 4:16-18)

Las aflicciones de Pablo no fueron ni “leves” ni “momentáneas” – excepto a la luz de la eternidad. Y esta es la clave. Pablo no vive solamente para el presente, sobre la tierra. Sabe que su vida está escondida con Cristo en el cielo, y que su futuro es segurísimo con Cristo para la eternidad. Por lo tanto “no se desmaya”, mas bien siente que dentro de sí ¡se está acumulando un gran “peso de gloria”!

Pablo afirma que cuando él se ve débil mientras sirve a Dios, se presenta al mundo la excelencia del poder de Dios. Si Pablo se presentara fuerte, “triunfador”, si se escondiera de la aflicción – robaría a Dios la gloria de manifestar su poder en un vaso de barro: Pablo.

Es algo impresionante pensar que cada vez que golpeaban a Pablo con varas o látigos, o cada vez que casi se ahoga naufragado, salía más fuerte, más gozoso, más “glorioso” de lo que era antes. ¡Increíble! Pero esto es lo que el apóstol está diciendo. Su cuerpo se deterioraba, por supuesto. Apaleado tantas veces, ningún cuerpo resiste. Pero nuestro cuerpo exterior no lo es todo. Es más, no es lo más esencial. Morirá y se enterrará. Nos espera un cuerpo nuevo, resucitado, glorioso como el de Jesús. Y lo importante son las obras hechas en el nombre del Señor para la gloria del Señor.

Esto nos lleva a hacer una serie de preguntas muy importantes. Llevamos más de un año de pandemia, cierres, y otros. La situación nos ha incomodado, por lo menos. Quizás hemos perdido algún ser querido. Posiblemente algunos planes no nos han salido, o hemos sido afectados económicamente de manera muy negativa. Todos hemos pasado algún grado de “aflicciones” por el Covid-19. Ante esto:

– ¿Estamos más fuertes espiritualmente?

– ¿Estamos más gozosos?

– ¿Oramos mas?

– ¿Sabemos más de la biblia que antes del Covid?

– ¿Nos llena más el deseo de cantar y adorar a Dios con su pueblo que antes?

– ¿Tenemos más ganas que antes de compartir el Evangelio con los incoversos?

– ¿Nuestra familia está más unida, sirviendo juntos a los necesitados?

– ¿Tenemos más ganas de asistir a algún curso de biblia?

– ¿Queremos apoyar más la causa de las misiones que antes?

– ¿Deseo más que la gloria de Dios resplandezca en todo lo que hablo, pienso y hago?

En otras palabras, ¿Soy un Titán Covid? ¿Ha producido en mi un tesoro excelente esta prueba del Covid? Porque si no, mi práctica durante la pandemia ha sido un fracaso. Si somos más fríos, más apáticos, oramos menos, evangelizamos menos, escuchamos los sermones menos – ¡ocupamos una profunda reorientación! Y ya hay evidencias que en lugar de habernos fortalecido algunos, la experiencia de este último año ha demostrado que nuestra fe es y era débil. Mostramos miedo en vez de valentía. Se apoderó de nosotros la apatía y frialdad. Ni ganas de orar mantuvimos, prefiriendo películas o pasatiempos o cualquier otra cosa. El pretexto ‘perfecto’ para alcahuetear a la carne nos vino a la mano – “¡Covid!”

No quisiera pensar que vamos para otra vuelta de cierres y restricciones porque no hemos aprendido nada en la primera ronda. Con todo, sabemos que Dios probará la fe de su pueblo, y purificará su iglesia. Pablo cuenta su experiencia como hijo de Dios, seguro en Cristo Jesús. Y nos invita a experimentar esta misma seguridad, gozo en medio de aflicción, y “poder” interno a pesar de debilidad externa. Es necesario cultivar una perspectiva de la eternidad, porque como dice el apóstol, “no mirando las cosas que se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:18).

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