Covid-19 y “La Guerra”

Por Guillermo Green

La pandemia del Covid-19 ha provocado varias escaramuzas sociales en los diferentes países. Los sectores empresariales han luchado con las medidas de cierre que los gobiernos han aplicado. Las escuelas (especialmente las privadas) están luchando actualmente con las medidas impuestas por Ministerios de Salud. Gobiernos municipales luchan contra gobiernos federales porque se ven con menos ingresos debido a los cierres. Y así sucesivamente se está provocando roces y fricción entre un sector y otro.

Pero hay una guerra invisible que es una de las peores. Hemos escrito anteriormente (ver blogues anteriores) que la pandemia sacaría a la luz nuestras debilidades: sociales, políticas, econonómicas y religiosas. Así son las pruebas en la vida. Las llamamos “pruebas” precisamente porque prueban si estamos bien o no, y dónde están las fallas. Todo cristiano da gracias a Dios por las pruebas, porque Dios las usa para mejorarnos y acercar nuestras vidas y familias más a él y a su gloria. Sugiero que esta pandemia está sacando a la luz una verdadera guerra: la guerra familiar.

Dejaré el asunto de relaciones matrimoniales para otro momento, aunque sin duda el covid-19 ha probado esas relaciones también. Aquí urge tocar la guerra que todo padre cristiano tiene por la mente y corazón de su hijo. Escuché hace poco un predicador decir: “El mundo quiere el corazón de su hijo, y juega para ganar, no para perder”. ¡Palabras ciertas! Debemos meditar en varios puntos.

1) Muchos padres piensan que sus hijos son “sus hijos”. Error número 1. Oigamos lo que dijo Dios por medio del profeta Ezequiel, reclamando la actitud de los padres israelitas:

“… Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones, para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?” (Ezeq. 16:20-21 R60)

En este pasaje encontramos a Dios sumamente airado por el descuido imperdonable de entregar a los hijos a dioses falsos. Probablemente aquí se refiere a la horrible religión de Moloc, en la cual colocaba infantes recién nacidos en la boca de un ídolo de metal calentado con fuego, y basicamente se incineraban a los bebés. Todo esto en nombre de una “piadosa ofrenda” al dios de ellos.

Quiero que notemos lo grave del asunto. Dios señala no sólo el escándalo de sacrificar vivo a los bebés. Dios dice que eran sus hijos. ¡Estaban sacrificando lo que ni siquiera era de ellos! Y esto Dios había dejado claro al comienza de su nación (ver Deuteronomio 6). Los hijos de los israelitas pertenecían a Dios, Dios los daba, los prestaba, para que el padre creyente los preparara y los entrenara en los mandamientos de Dios, para que como adultos le siervieran. Descuidar su preparación era sumamente grave. Agarrarlos y entregarlos a un dios falso ¡era imperdonable! Y pagaron con la destrucción de su vida, su ciudad y su templo. Recuerde que Ezequiel escribe desde Bablilonia – Nabucodonosor ya había destruído todo lo que tenía el pueblo de Israel.

Los hijos de los cristianos no son “sus hijos”. Pertenecen a Dios de una manera muy especial. Es por eso que Dios los sella con el bautismo, los reclama para sí, y encarga a los padres bajo voto solemne “criarlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4). Aún si sólo uno de los padres es cristiano, Pablo afirma que sus hijos son apartados, son “santos”, están bajo las obligaciones del pacto (1 Corintios 7:14). Los padres cristianos darán cuenta al Dios de pacto por los hijos que Dios les encomendó. El propósito de Dios al entregarlos en el seno de un hogar cristiano es que sean preparados para servir su reino un día. Uno de los desastres más grandes y tristes es la poca importancia que los padres cristianos dan a su responsabilidad con sus hijos ante Dios.

2) Hablemos de una verdadera guerra. Durante toda la historia la verdadera “guerra espiritual” ha sido por los hijos que Dios entrega en el seno del hogar cristiano. A menudo los padres no dan la importancia debida a la voluntad de Dios, de que los padres preparen soldados cristianos. Hay un pasaje poco recordado pero impresionante en el libro de los jueces que aquí citamos. Fíjese que Dios dice que iba a probar a su pueblo duramente para que los hijos “aprendieran la guerra”. Ojo aquí:

Las siguientes naciones son las que el SEÑOR dejó a salvo para poner a prueba a todos los israelitas que no habían participado en ninguna de las guerras de Canaán. Lo hizo solamente para que los descendientes de los israelitas, que no habían tenido experiencia en el campo de batalla, aprendieran a combatir. Quedaron los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, y los sidonios y heveos que vivían en los montes del Líbano, desde el monte de Baal Hermón hasta Lebó Jamat”. (Jueces 3:1-3 NVI)

En el caso citado, la guerra que debían aprender era una guerra de combatir enemigos con espada y lanza, una guerra física con sangre y muertes físicas de familiares. Sin embargo, sabemos que el resto del testimonio bíblico (del AT y NT) habla de lucha, combate y peligro espirituales también. A menudo se juntaba el peligro físico con la lucha espiritual – como por ejemplo en el caso de Daniel cuando fue arrojado a los leones. En última instancia, la lucha espiritual es más importante y más peligrosa que la física. Perder esa guerra es perderlo todo. Pedro les recuerda a sus lectores: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8; R60). Pablo exhorta a poner toda la armadura de Dios “para que podais resistir en el día malo, y habiendo acababado todo, estar firme” (Efesios 6:13ss).

Dios dejó a enemigos en la tierra de Palestina específicamente para que los israelitas enseñaran la guerra a sus hijos. Esto no sucedió, los padres fallaron, y conocemos la historia desastrosa del tiempo de los jueces. Dios tuvo que levantar a un rey, David, para vencer a los enemigos y así traer la paz prometida de Dios. Pero no aprendieron la lección, y luego los padres israelitas dejaron de instruír a sus hijos en el pacto de su Dios, y los entregaban a los dioses falsos de las naciones impías.

¿Cuántos padres hoy por descuido, pereza y desobediencia están entregando sus hijos a los dioses falsos del placer, drogas, sexo ilícito, consumismo u otro? ¿Cuántos padres están más entretenidos con sus teléfonos, ‘chateando’ con amigos mientras sus hijos no están aprendiendo la guerra, y por lo tanto serán devorado pronto. ¿Cuántos hijos aprendieron de sus padres que “vivir dentro del teléfono” es más divertido que tener que pensar en matar canaanitas? (figurativamente) El nivel de descuido espiritual que está sucediendo en la iglesia es igual o peor que cuando los israeltias azaban a sus hijos en la boca de Moloc. Solamente que es un ‘azado lento’ y por eso nadie se queja.

El Covid-19 viene a poner a prueba cómo es la vida en el hogar. Teniendo a los hijos en la casa muchas horas más habría sido una gran oportunidad de avanzar en su entrenamiento para la guerra. Mi pregunta para usted, querido padre cristiano, es esta: ¿Cuánto ha avanzado en adiestrar a su hijo para la vida futura? ¿Cuánto ha aprendido más de las Escrituras? ¿Cuánto ha podido conversar sobre los peligros intelectuales y espirituales del internet?

Hoy la iglesia cristiana languidece en demasiado apatía, a pesar de las pruebas que Dios provee para nuestra mejora. Si no hay cambios drásticos y rápidos, lo único que nos podrá esperar es una opresión de los madianitas, o peor aún, un exilio drástico bajo Nabucodonosor. Hoy es el momento de arrodillarnos ante el Señor en arrepentimiento, y levantarnos a cumplir con nuestra vocación. Entrenar soldados no es tarea ni fácil ni rápida. Pero dará excelente fruto para el reino de Dios. Padre cristiano – ¡a la lucha que sí vale la pena! Y déle gracias a Dios por el Covid-19, porque viene a sacar a la luz posibles debilidades en nuestros hogares.

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El sitio del Covid-19

por Guillermo Green

28 de agosto, 2020

Hemos cumplido seis meses bajo el ataque del covid-19, y vamos para el sétimo mes. Casi nos podemos imaginar las condiciones de los viejos sitios de una ciudad en guerra, en que la vida entera era restringida. Pero estamos casi peores, porque tenemos un enemigo invisible, y ¡ya infiltrado en medio de nosotros! Que difícil ha sido esta situación, complicada más por información contradictoria, datos ocultados, versiones diversas, etc. Además de todo, las cargas y presiones laborales, economícas, familiares y personales. ¿Qué hará el cristiano? Algunas cifras señalan un ascenso en el abuso de drogas y licor, ascenso en violencia doméstica, y aún los suicidios. ¿Tiene el cristiano a alguien que le puede brindar la fortaleza necesaria para seguir adelante con la incertidumbre y las complicaciones presentes?

Saben que la respuesta es un “¡Sí!” resonante. Recordemos las palabras de David cuando era acosado y perseguido por Saúl. David estaba no sólo en peligro de morir, sino obligado a vivir una vida horrible como fugitivo, sin ningún confort de una vida normal. Refugiado en lugares desérticas, cuevas, dependiendo de la buena voluntad de los campesinos cerca de él, David pudiera haber recurrido a ahogar su tristeza en alcohol, o aún haberse quitado la vida. Pero escuchemos sus palabras en el Salmo 18:

Salmo 18:1,2 (Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo): Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Oigamos los términos con que David describe a Dios: “Fortaleza, Roca, Castillo, Libertador, Escudo, Fuerza, Salvación, Refugio”. ¡Guau! Parece que David tenía a un Apoyo verdadero – y el cristiano tiene al mismo Dios y Salvador.

Creo que hay dos cosas que debemos notar, en relación a nuestras propias luchas. Primero – teniendo a Dios como Fortaleza y Libertador no libró a David de tener que luchar, y hasta sufrir durante un tiempo. Dios lo pasó “por el fuego”, por decirlo así, para preparar a David para ser rey después. Este ejemplo nos guarda de aquella fe superficial que hoy corrompe, de pensar que podemos “declarar victoria” y será así de fácil. David pudo declarar victoria, pero en medio del desierto, luchas, hambres, calores, soledades y demás. La “victoria” de Dios no es necesariamente nuestra victoria. Todos nosotros ahorita estamos en medio de condiciones adversas, feas, y complicadas. Yo soy el primero de admitir que tengo mucha frustración. Y por eso es necesario que yo, así como todos nosotros, hagamos el esfuerzo consciente de reconocer a Dios como nuestra Roca y Refugio. Dios es nuestra Roca ahorita, en medio de – toda circunstancia. Así como son las circunstancias.

En segundo lugar, David confiesa la suficiencia del Dios del pacto. En Meriba, cuando los israelitas se quedaron sin agua y murmuraron contra Dios y contra Moisés, pecando en su rebeldía y falta de fe, Dios le instruyó a Moisés a golpear la peña para que saliera agua (ver el relato en Exodo 17). Pablo afirma (1 Corintios 10) que esa peña señalaba a Cristo, porque Cristo había recibido el “golpe” por nuestra culpa, y por su herida fluye agua de vida eterna. Jesucristo es nuestra Roca por excelencia, además de nuestro Libertador, Escudo y Fortaleza. Fíjese que David exalta a Dios no sólo por haberlo defendido y protegido. Las palabras de “Libertador, Fortaleza y Salvación” significan más que mera protección física. David encontró a Dios un salvador suficiente en todo sentido. Por eso David dice: “Te amo”. En sus momentos de duda, de debilidad, de desánimo y de desesperación su Dios nunca lo había abandonado. Estaba presente y le dio todo lo que necesitaba para enfrentar y superar el reto.

El Salmo 18 es un Salmo mesiánico. En el resto del salmo David alaba a Dios porque pudo vencer a todos sus enemigos, porque eran enemigos de Dios y de su pueblo. De hecho, en algunos casos nos parecen muy fuertes las palabras de David, porque usa términos fuertes para describir su victoria completa y final sobre aquellos que se oponían al plan de Dios. Es por esto que no todo este salmo se aplica a nosotros. Fue David, y luego Jesucristo, que ganaron estas victorias sobre los enemigos de Dios.

Pero dicho lo anterior, debemos entender que así como David le ganó el derecho al pueblo Israel de gozar en la protección y salvación de Dios, así Jesucristo nos ha ganado a nosotros el derecho de ser “herederos de Dios, y co-herederos con Cristo” (Romanos 8:17). En Cristo, (y sólo en Cristo), podemos afirmar que Dios es: “Fortaleza, Roca, Castillo, Libertador, Escudo, Fuerza, Salvación, Refugio”. Y en Cristo, Dios es suficiente: “Fortaleza, Roca, Castillo, Libertador, Escudo, Fuerza, Salvación, Refugio”.

La lucha con el Covid-19 seguirá por un tiempo más. Eventualmente se levantará el sitio. Mientras tanto tenemos trabajo que hacer. Maestros, padres, trabajadores, cristianos – Dios nos llama a honrarlo, aunque sea bajo sitio, o en medio del desierto. Podemos hacerlo, porque él es nuestra Roca y Salvación. ¡A Dios sea todo el poder y toda la gloria!

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¿Qué es tener ‘sed’ de Dios?

Por Guillermo Green

Hay un concepto en la biblia que desbarata toda nuestra hipocresía, aquella “doble vida” que nos permite decir una cosa, y vivir otra. Y es la idea de tener sed de Dios, y ser saciado sólo por él. Tal vez muchos no saben que esta idea corre por gran parte de la biblia. Empecemos con Salmo 42, que compara el deseo de Dios como un venado en la estación seca, que busca agua y no encuentra:

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?  Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?  (Sal. 42:1-3 R60)

Y otra vez, dice David en Salmo 63:

Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. (Sal. 63:1-3 R60)

En ambos casos el salmista desea que la presencia de Dios le satisfaga, y no encuentra otra cosa que lo haga. Habla del “santuario”, donde “vio” la gloria de Dios. Sin embargo, el adorador del Antiguo Testamento no veía literalmente ninguna imagen visible de Dios en el templo. Siempre se ha comunicado la realidad del poder y la gloria de Dios mediante la Palabra de Dios. Fue en el templo que los levitas leían la Ley de Dios. Fue en el templo que el adorador escuchaba de nuevo la “misericordia” de Dios que es ¡mejor que la vida!

Sabemos que la sed representa posiblemente el deseo físico más básico y más fuerte del ser humano. No es fortuito que los salmistas usen esta idea. Y afirman que su deseo de Dios es tan profunda, tan ‘existencial’, tan fuerte como la necesidad de agua para subsistir.

¿Cuál es la raíz de la ‘doble vida’, o la hipocresía en la vida del cristiano? Es precisamente aquí. Creemos que otras cosas fuera de Dios mismo nos van a satisfacer. No satisfacemos nuestra sed espiritual en Dios y su revelación, sino tratamos de encontrar otra fuente – que siempre resulta seca. El profeta Jeremías denuncia la locura del pueblo de Dios al dejar la verdadera fuente de agua viva para cavar cisternas ¡rotas! Un cuadro más patético no se puede imaginar:

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua (Jer. 2:13 R60)

Hay un pasaje muy fuerte en el cual Dios denuncia a los que lo conocen pero lo rechazan por otros dioses. El castigo divino tomará la forma de privarles de comida y bebida – es decir, experimentarán en su cuerpo y alma el vacío profundo de estar solos y desprovistos en el mundo. Notemos el siguiente pasaje en Isaías:

Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada. Por tanto, así dijo Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; (Isa. 65:11-13 R60)

Este último pasaje evidencia la profunda importancia que Dios le da a buscarlo a él, su gloria y su salvación por sobre todas las demás cosas. Vivir para la gloria de Dios debe ser un anhelo tan fuerte como sería tener profunda sed. Estar separado de la comunión con Dios, su pueblo, su Palabra – para el verdadero cristiano es como morir de sed.

Jesucristo – fuente de agua de vida

Ante el trasfondo del Antiguo Testamento, Jesús retoma la idea de ‘sed’ y la emplea varias veces. Con la mujer samaritana Jesús afirma poder dar agua de vida eterna (Juan 4:14). Después de multiplicar pan y peces para los cinco mil, Jesús afirma ser mayor que Moisés, porque él es el pan de vida y agua eterna:

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. (Jn. 6:35 R60)

De igual manera Jesús dio testimonio en el último día de la Fiesta, de que él era el agua de vida eterna. Recordemos el trasfondo del Antiguo Testamento, cuando Moisés sacó agua de la peña. Aquí Jesús compara ese evento con que él imparte agua de vida “eterna”:

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: “Si alguno tiene sed, venga a mí; y beba, el que cree en mí”. Como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. (Jn. 7:37-39; *note diferente puntuación que la R60)

Muchos de los judíos no querían que su necesidad espiritual fuera suplida por Cristo. Querían pan común, y un líder que los librara de los romanos. Y se llevó a una división entre ellos. Algunos preguntaban si Jesús podría ser “El Profeta”, el Cristo, pero otros se burlaron (ver Juan 7:40-43).

Y de la misma manera sale a la luz nuestra propia hipocresía. Nuestro confort, nuestros impulsos, nuestras ideas de comodidad y auto-realización toman precedencia sobre “tener a Cristo”. La verdad es que muchos sólo siguen a Jesús mientras les suple el pan de cebada y peces del mar de Galilea. Pero cuando Jesús les señala su verdadera necesidad, rapidamente se apartan y hasta afirman que “tiene un demonio” (Juan 7:20).

Querido lector, hagámonos todos esta pregunta muy sincera: “¿Anhelo sobre todo tener a Cristo, ser de Cristo, glorificar a Cristo – más que cualquier cosa?” O ¿pienso constantemente en otra cosa, otra experiencia, otra persona, otro anhelo? El verdadero cristiano seguramente encontrará una lucha en su alma, entre Cristo y su ídolo. Y el ídolo nos quita la plena satisfacción de satisfacernos en Cristo. Por eso estamos inquietos. Por eso nos enojamos. Por eso estamos tristes. Porque el ídolo no podrá nunca satisfacer nuestra sed más profunda.

Escuchemos hoy la voz de Aquél quien unicamente nos puede satisfacer con el agua de vida eterna. Aprendamos a desear a Cristo y su gloria y su gracia. Coloquemos las demás cosas en su lugar apropiado – detrás de Jesucristo. Tenemos una gran promesa – se bebemos de la fuente verdadera del Dios vivo y de su gracia, estaremos plenamente satisfechos. Millones han testificado a ello en las circunstancias más extremas. Y mejor todavía, El que murió por nosotros selló la promesa con su muerte y resurrección.

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¿Nos puede salvar el gobierno del Covid-19?

Por Guillermo Green

Cuando se plantea la pregunta de esta manera, estoy casi seguro que la mayoría de las personas dirían que “no, el gobierno no nos puede salvar de un virus”. Sin embargo, hoy existen dos perspectivas fundamentales sobre el papel del gobierno, y afecta profundamente lo que los gobiernos intentan hacer, y lo que la población espera de él.

La primera perspectiva sobre el gobierno se deriva de la biblia, y es reflejada en las constituciones nacionales que se apoyan en principios bíblicos. La religión cristiana no coloca el fundamento de su esperanza en el gobierno, sino que espera que un gobierno asegure protección para la ciudadanía de la violencia y libertad personal para perseguir metas mas altas: familia, trabajo, adoración de Dios, obras libres de caridad. Importantemente, el cristiano bíblico sabe que no habrá perfecta justicia en este mundo, y se apoya en un Dios que la ejecutará – o ahora o después.

En cambio, la segunda perspectiva es atea y secular. Afirma que este mundo es todo lo que hay, y nuestra única esperanza es ahora y aquí. Por lo tanto, busca en el gobierno terrenal la fuente de justicia y ‘salvación’. Claro – el concepto de salvación es netamente terrenal: económico, salud, felicidad individual terrenal.

A pesar de que las cifras muestran que un alto porcentaje de costarricenses se consideran “religiosos”, la realidad de nuestra sociedad señala otra cosa. O posiblemente señala “otra religión”. ¿Qué ‘religión’ promueve, o por lo menos permite lo siguiente?: el aumento estrepitoso de violencia, drogas, divorcios, robo, corrupción a todo nivel, prostitución infantil, violencia doméstica, enfermedades sexuales, defensa de matrimonio homosexual y el aborto. Claramente NO es la religión cristiana. La biblia prohibe y reprende todas las conductas que lleven a estas cosas. De modo que podemos ver que Costa Rica está cambiando su religión. Ya que Dios y su Palabra no juegan el papel principal sobre la sociedad, se necesita buscar otro ‘dios’ que nos gobierne, imponga justicia, defina nuestra existencia, y nos ‘salve’. Ese ‘dios’ es el gobierno.

Posiblemente los que ocupan los lugares ahorita de los poderes Ejecutivos, de Salud, y de Justicia tengan deseos reales e íntegros de ayudar a su país. Es probable que por lo menos muchos de ellos quisieran ‘salvar’ a Costa Rica del Covid-19 si fuera posible. Y es casi lamentable ver lo que está pasando. Ver un gobierno intentar por un lado parar lo imparable (el avance del virus) mientras destruye al país entero, sus fuentes de trabajo, y ¡el propio gobierno! Todos los indicadores señalan que el gobierno de Costa Rica ha embarcado en un rumbo totalmente suicida para el mismo gobierno, y para grandes sectores del país.

A estas alturas es claro que el virus no es parable. Un estudio que vi recientemente encontró que en efecto, el virus flota en el aire (¡algo que yo había dicho al puro principio de la pandemia! Para mi era obvio por el nivel y velocidad de contagio). Todos están esperando la vacuna – pero ¿de qué le sirve una vacuna a la persona que ha perdido su empleo, su casa, y los medios de subsistir? ¡Covid es lo menos que teme!

Los cristianos sabemos que Dios derrama su ira sobre este mundo desde que el pecado entró. En muchas ocasiones los cristianos participamos en las copas de ira derramadas. Cuando la peste bubónica arrasó la tercera parte de Europa, miles y miles de cristianos murieron. Nuestra esperanza final no está aquí. Esto no es fatalismo. Es “poner los ojos en Jesucristo y correr con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1,2). Los gobiernos deberían tomar una postura más humilde y realista. De otra manera hacen más daño que bien. Y los cristianos podemos tomar las medidas necesarias y prudentes sin caer en la desesperación, porque sabemos en quién hemos confiado.

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Costa Rica da golpe mortal a la libertad religiosa

por Guillermo Green

17 de junio, 2020

Ya nadie se traga el cuento de que los “derechos humanos” no tienen nada que ver con la religión, a pesar de que se siga pregonando. El mundo entero está dividido en dos religiones: Una religión acepta el relato bíblico de un Dios Creador que se revela en las Escrituras, y la otra religión rechaza este relato y los sustituye por un concepto vago, irracional, de que el hombre ‘apareció’ sobre la tierra y ahora puede definir su propia existencia como quiera: El Hombre Autónomo. Los autonomistas intentan vanamente decir que los “derechos” del hombre incluyen ‘casarse’ dos homosexuales, abortar bebés, y matar ancianos, además de otras aberraciones que vienen atrás como la pedofilia, la poligamia o ‘poliamor’, etc, etc.

El problema es que ambas religiones tienen una “doctrina del hombre”. La religión bíblica afirma que Dios nos creó a su imagen, varón y hembra (solamente), estableció el matrimonio heterosexual monogámico como la norma (solamente), y que la vida (incluyendo a los infantes en el vientre) es sagrada. La otra religión del Hombre Autónomo rechaza todo lo que acabo de decir, y practicamente afirma todo lo contrario.

¿Derechos” humanos? ¡Son posturas religiosas que fluyen de una ‘fe’! La fe de los cristianos se fundamenta en la Palabra de Dios antiguísima. ¿Y la ‘fe’ de los no-cristianos? ¿En qué se fundamenta? ¿En ‘decretos’ ejecutivos? ¿En declaraciones jurídicas cambiantes?

Nuestro gobierno de Costa Rica ha avanzado la religión del Hombre Autónomo, utilizando la engañosa mantra de “derechos humanos”, no sólo para establecer el matrimonio homosexual, sino para obligar a futuros jueces a aceptarlo. Aprendiendo de la experiencia de otros países, ya se debatió y se definió que todo juez que asuma su trabajo, de facto acepta “voluntariamente” la ley del matrimonio homosexual, de modo que por fuerza tendrá que solemnizar tales uniones. Todo juez cristiano futuro estará en la obligación de violar la Palabra de Dios abiertamente.

Enterrado en 62 páginas del documento EXP-19013680-007-CO, Res. #2020-001690 (animo al lector buscarlo y leerlo), el Supremo Concilio intenta armonizar la libertad de conciencia (un valor costarricense muy antiguo, profundo y hasta hoy guardado como inviolable) con las nuevas leyes novedosas que contradicen tanto el Catolicismo como la fe Evangélica. Lamentablemente no logran hacerlo. Si bien sostienen un recurso de amparo para los jueces actuales, permitiendo una pequeñísima área de libertad de conciencia, cierran la puerta una vez por todas a futuros posibles conflictuados de conciencia.

El Estado (en la figura de sus cortes), por medio de decretos (ni siquiera por voto democrático), ha re-definido la relación más íntima y más antigua de la humanidad – el matrimonio. Y usan 62 páginas conteniendo argumentos legales, algo de latín, casos de Europa, Escandinavia, Inglaterra y Estados Unidos para fingir una decisión ‘legal’, acorde con la Constitución Costarricense, y que salvaguarde los valores históricos y culturas del país.

Me les quito el sombrero por el esfuerzo, porque hay que reconocerlo – hacen un trabajo ‘elegante’. Sin duda se evidencia mucha erudición, historia, y conocimiento de las leyes costarricenses. Además, es una gran lástima que estas personas utilicen sus conocimientos para finalmente defender y promover una religión contraria a la que ha sido la religión tradicional de Costa Rica, y no un proceso legal.

Nueva religión

Pero la nueva religión la tendremos – a la fuerza. Nueva religión que define al hombre: Un ser NO sujeto al Dios Creador revelado en la biblia, sino un ser autónomo, capaz de definirse a si mismo. Un ser NO sujeto a las normas sociales que Dios define en la biblia (matrimonio), sino autónomo, capáz de definir sus propias categorías sociales.

Querido lector. Usted y yo podemos comprender muy facilmente que este camino seguirá, casi por necesidad, hacia otras conclusiones. Zafados de la biblia, navegando mares subjetivos, relativistas, que obedecen grupos de poder e influencia, caminamos hacia lo que otros países ya enfrentan: el asesinato de nuestros infantes en el vientre (aborto), el abuso sexual legalizado de menores de edad (pedofilia), y el asesinato despiadado de los viejos porque ya nos estorban (‘eutanasia’).

¿Alguien puede defender que una sociedad tan diferente no tenga una base religiosa? Nada tiene que ver con “derechos” ni “discriminación”. El punto muy sencillo es: ¿quién define al hombre, y quién define las relaciones sociales? Y sólo existen dos posibles respuestas: Dios o el Hombre Autónomo. Y esta decisión es una decisión netamente religiosa. Hay que despejar la neblina que oculta las realidades más importantes de una sociedad. No se puede permitir que el discurso enrede lo real. Toda filosofía de la sociedad parte de un fundamento religioso, de compromisos anteriores al debate. Las ‘leyes’ y ‘posturas’ son simplemente las conclusiones lógicas de su religión. Es por eso que aquí he afirmado que nos cambiaron la religión de Costa Rica con un plumazo del ejecutivo. Ahora tenemos a un nuevo dios y legislador, uno criado con nosotros, que come gallo pinto y plátanos. ¿Realmente?

Me da mucha tristeza la impotencia de los cristianos en Costa Rica. Por un Catolicismo diluído, y una iglesia evangélica perdida en el espacio (para no mencionar a los diputados ‘cristianos’), los cristianos (que supuestamente son la gran mayoría del país) permitieron que cambiaran totalmente la religión de la sociedad. Es más, algunos contribuyeron en su ignorancia, porque no entendieron que son cuestiones de religión y no de “discriminación”. Otros contribuyeron por negligencia.

Hoy son los jueces que deberán violar las Escrituras. ¿Y mañana? ¿Maestros, jefes, funcionarios diversos, panaderos, padres de familia? Hay países como Canadá que ya exigen total conformidad so pena de quitarles a los propios hijos. Todos colaboramos con la sociedad – o activamente, o por negligencia, permitiendo que otros definan las reglas.

Nunca es tarde. Lo que se requiere son valientes que miran las cosas como son. Hasta el momento han estado dormidos. ¡Que Dios los despierte a tiempo!

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Black lives matter, motines y placas de carros bajadas

Por Guillermo Green

Tras los problemas profundos que trajo el coronavirus a EEUU, se desató una crisis nacional de proporciones no vistas durante mucho tiempo. Todo comenzó cuando un policía asesino, sin motivos racionales, en pleno público y siendo filmado, estripó a Floyd George con su rodilla hasta quedar inconsciente, muriendo un poco después. Se levantó el país entero en protestas y marchas ante esta bestialidad, y con justa razón. Sin meternos en los muchos detalles, la población entera del país concuerda que toda brutalidad policiaca debe parar cuanto antes. Este autor cree que el policía que mató a Floyd merece el castigo no de “asesinato en segundo grado” sino “asesinato en primer grado”. Fue pre-meditado, público, contra advertencias – pues, reúne todas las pruebas para que lo lleven a la silla eléctrica.

Pero este artículo no es acerca de un acontecimiento lamentable pero repetido a muchos niveles todos los días en todos los países – seres humanos inocentes muriendo a manos de otros. Quiero comentar lo que pasó casi de inmediato, volviendo protestas pacíficas en motines, saqueos y más asesinatos.

Es como un ejército de anti-sociales estuvieran preparados y esperando una ocasión para desatar el anarquismo sobre su país. No se esperó ni un día para que se comenzaran incendios, saqueos, motines, violencias – no sólo contra los policías, sino contra todo el mundo incluyendo contra otros negros. El lector no debe engañarse. Los violentos no estaban “protestando” nada. Hay tres policías negros muertos. Hay centenares de negocios y casas destruídos, muchos que pertenecían a negros. Hay tiendas saqueadas y despojadas de sus bienes.

Lo irracional del anarquismo está a plena vista. El monumento de Abraham Lincoln, presidente responsable de poner fin a la esclavitud negra, fue víctima de estos vándalos. El monumento honrando a la división de negros que lucharon en la Guerra Civil por la libertad de los negros, cayó bajo la misma mano. Mas aún, muchos de los anarquistas eran blancos, lo cual comunicaría la siguiente lógica (o falta de ella): “Un blanco mató a un negro; los blancos ahora vamos a matar más negros, y también a blancos, y además vamos a destruir sus bienes”. Es decir, la manifestación de violencia no tenía ningún sentido en relación a los hechos de Floyd George – eran ganas de destruir y matar.

La pregunta de un millón: ¿con qué propósito? Eso lo van a investigar las autoridades, si pueden. El tiempo irá sacando a la luz algunas cosas. Pero es importante notar dos cosas: En primer lugar, ¿cómo es posible que tanto daño se pudiera realizar en tan poco tiempo? Claramente hay evidencia de profundos problemas sociales y religiosos. Toda sociedad obedece a su religión. Una sociedad que irrumpe en violencia y no la puede parar es una sociedad en decadencia. Tanto los que practican saqueo, motines y homicidios, como los que lo permiten, han perdido algo básico de tener una civilización humana.

En segundo lugar, hay una gran probabilidad que estos saqueos obedecen a una ideología, o por lo menos algunos ‘líderes’ ideológicos saben usar a los violentos para sus propósitos. En ocasiones pasadas similares ya se ha comprobado que hay organizadores, y hasta quienes financian, estos tipos de motines. En esta ocasión se encontraron cajas de bates, vidrios, ladrillos y combustibles colocadas en lugares estratégicos para utilizar contra la policía – ¿provisto por quién? Se ve complicidad en la falta de varios alcaldes (Demócratas, enemigos del presidente) de emplear la policía para parar la violencia. La hipocresía más grande la evidenció el alcalde de Nueva York, De Blasio, quien hace poco por motivo del Covid-19 le echó la policía contra un grupo de judíos que se reunió para enterrar a un familiar, pero ahora no sólo permitió sino apoyó que los miles y miles que protestaban salieran a las calles sin “distancimiento social”. Entre ellos había muchos violentos que quemaron, quebraban y saqueaban edificios y tiendas, algunos de ellos monumentos históricos y culturales. ¿No será que a alguien (¿algunos?) les servían los videos y fotos de un país en llamas y en caos total? ¿No será que intencionalmente refrenaron a la policía, permitiendo la destrucción, y así presentando ante el país y ante el mundo que todo “está fuera de control”. ¿No será que por razones puramente ideológicas y políticas estaban dispuestos a sacrificar tanto a blancos como a negros – sacrificar sus negocios, fruto de su trabajo, y hasta sus vidas?

Lo que está saliendo a la luz, querido lector, es que “los acontecimientos” no suceden al azar, no simplemente “ocurren”. El día 9 de junio todo el bloque de policías de Nueva York hablaron ante la prensa, protestando la actitud de los políticos contra ellos, frenándolos y culpándolos de acciones que ninguno de ellos cometió (lo de Floyd George), ignorando los millones de contactos que tienen con el público durante un año sin mayores quejas de la población de Nueva York (al contrario – la gran mayoría del público los apoya). Detrás de esta institución de fuerza pública hay un claro impulso ideológico, y en este caso un impulso corrupto, nocivo y letal para algunos. La historia nos enseña que se puede utilizar la fuerza pública o para cometer crímenes con abusos de poder, o para fomentar crímenes al no permitir que intervengan. Todo es meramente un juego político. ¡Día triste cuando los policías son meramente herramientas de ideologías políticas!

Hablemos de nuestra pequeña tierra, Costa Rica. ¿Por qué casi todas las nuevas urbanizaciones son construidas como comunidades cerradas, con una pluma o guarda en la entrada? Porque el robo abierto, hasta en pleno día, es de tal nivel que los que deben dejar su casa durante el día para ir al trabajo no pueden arriesgar sus bienes. Cuesta mucho hablar con alguna familia que no haya sido víctima de robo. Y ahora más y más jóvenes, y otros, han sido víctimas de robo armado y asalto en las paradas de buses, o en la calle. Se pregunta la gente “¿Dónde está la policía?”

Sin embargo, ante las medidas aplicadas para cuarentena en la pandemia del Covid-19, se volvieron increíblemente efectivos los policías. Aplicando el decreto de dudoso efectividad de restricción de placas, los policías bajaron miles de placas en cuestión de días, recogiendo millones de colones y multas. Curiosamente, su eficiencia no encontró paridad en las oficinas que devolvían las placas, ya que estaban durando 2 meses para devolverlas. A plena vista vemos un Estado movilizar su fuerza pública con una eficiencia fenomenal en favor de millones de colones (la cantidad recaudada debe de andar en más de 400 millones de colones), y sin embargo, les interesa poco devolver las placas a tiempo prudencial para que puedan trabajar con su carro – aún habiendo pagado la multa. ¿No será el mismo síndrome, de emplear la fuerza pública con ganas sólo cuando le sirve a los que están en el poder?

Hablemos de otro misterio que sucedió el año pasado en mayo, 2019. Costa Rica tiene un escáner sofisticado para escanear los contenidores para drogas, armas y otras. El mundo entero sabe que Costa Rica es puente de una increíble cantidad de cocaína hacía EEUU y Europa. Pues, ¡sorpresa! Holanda encuentra 1.600 kilos de cocaína en un contenidor proveniente de Costa Rica que pasó por Moín, que tiene el escáner. ¡1.600 kilos! No sé cuánto es el precio de cocaína por contenidor, pero debe de representar una bonita cantidad de dinero. Ah, y cuando Holanda reclamó cómo era posible que tal cantidad de droga pasara por el puerto, la razón dada era que había asuntos técnicos con el escáner, y que no estaba sirviendo en ese momento – pero el gobierno de Costa Rica aseguró que tenían el escáner más sofisticado de todo Latinoamérica. El valor del aparato: $2.6 millones de dólares. Ahora, analicemos la lógica. El pueblo costarricense pagó una buena suma por un aparato para proteger nuestro país del tráfico de drogas y las ganancias ilícitas que no pagan impuestos como el resto de nosotros. Sin embargo, el aparato no se enciende para que “alguien”, incluyendo oficiales aduanales, funcionarios del gobierno, ‘colaboren’ (con hacerse los ciegos) con pasar 1.600 kilos de cocaína que esta vez que fue encontrado. ¿Y las veces que no lo encontraron? ¿Y cuándo se va a encender el escáner? ¿Y quién lo va a manejar? Otra vez tenemos las medidas de seguridad al servicio de un Estado corrupto, y no al servicio del pueblo. Toda la ganancia de esa cocaína, además de contribuir a la corrupción de la humanidad, iba a ser libre de impuestos, enriqueciendo algunos mientras otros cargan con los costos del país. La injusticia es grande. Al igual que los norteamericanos que pagan impuestos para tener policías que los protejan y sus alcaldes no lo permiten, de igual manera en Costa Rica pagamos por tener escáners costosos para proteger a nuestro país de negocios ilícitos, pero no permiten que funcione.

El hecho de que nuestras ciudades no estén en llamas no quiere decir que no tengamos las mismas manipulaciones de instituciones en nuestro país. Tal vez varios incendios nos despertarían al problema latente que tenemos arraigado profundamente: el uso y abuso de la seguridad pública para fines ideológicos, corruptos y políticos. Al igual que los policías en Nueva York que estaban protestando ser utilizados, habrá muchos policías en nuestro país que no son parte voluntaria de la corrupción – son honrados y esforzados. Le toca al pueblo, mediante su voz, la protesta, sus votos y la presión demandar que la fuerza pública cumpla su primera función: proteger a la ciudadanía y ¡no los intereses de una clase política!

Que usen la misma eficiencia que usaron para bajar placas en apresar a los ladrones y asaltantes. ¡Ya probaron que sí pueden ser eficientes para lo que quieren!

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El Camino

EDICIÓN DE JUNIO 2020

Buenas nuevas para un mundo que gime    Ejemplar No. 9

¡NO DESPERDICIES COVID-19!

¡Cuánto ha cambiado en 2020! Recientemente, en febrero, los principales titulares estaban centrados en el cambio climático (ver nuestro número de marzo). En estos pocos meses, la enfermedad del Corona virus 2019 (de ahí COVID-19) es todo lo que se habla. El mundo tiene una nueva jerga: encierro, autocomprobación, distanciamiento social, fabricación de máscaras y ventiladores, aplaudir a nuestros cuidadores, aplastar la curva, abrir la economía y facturar a China. Las ediciones de idiomas varían, pero nuestra charla es la misma. Estamos en esto con usted, orando a Dios por el fin del virus, anhelando no solo que cesen las muertes, sino que los sobrevivientes vengan, a través de él, a la salud espiritual.

EL DESPERDICIO DE LOS INVENCIBLES

Los invencibles se dicen a sí mismos que COVID-19 no es nada comparado con la gripe española de enero de 1918 a diciembre de 1920. Cierto, justo después del derramamiento desquiciado de sangre de la Gran Guerra, afectó a 500 millones de personas (un tercio de la población mundial) y mató a la asombrosa cifra de 50 millones.
Los invencibles también se dicen a sí mismos que, en una población mundial de más de 7 mil millones, ¿por qué preocuparse por 6 millones de casos de COVID-19 y 400,000 muertes, la población de una sola ciudad pequeña? Es cierto, pero de nuevo, algo insensible.

En el corazón de la invencibilidad está la creencia de que soy especial. Todavía no ha llegado mi hora, e incluso si el virus me alcanza, puedo vencerlo, incluso con la ayuda de profesionales de la salud y ventiladores. ¡A las playas de Florida voy!

Foto: Tweet de Sarah J. Hollen-beck: https://www.cbsnews.com/news/coronavirus-florida-beaches-ignore-social-distancing/, consultado el 20 de abril de 2020).


Piensa en el lado positivo, dicen los invencibles. Si tan solo los medios informaran que los números se están recuperando en lugar de atacar los camiones refrigerados fuera de los hospitales y las fosas comunes de cadáveres no reclamados. Es cierto, pero el invencible no ve, ni quiere tener que ver, la muerte en la última agonía y los funerales abandonados. La mayoría no siente pérdida. La crisis de salud está en gran medida fuera de la vista.
Lo que el invencible no se da cuenta es que su complacencia es sintomática de una enfermedad mayor, la del rico tonto: “y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.” (Lucas 12:19). Si eres tú, piénsalo de nuevo.

EL DESPERDICIO DE LOS IMPLODABLES

Los implodables poseen, por el contrario, un pánico compulsivo auto contradictorio. Sintiendo que todo está fuera de control, buscan controlar lo mas que puedan de sus vidas. Esta inquietud también es egoísta. Confían en sí mismos más que en Dios, y esto conduce, como con los invencibles, a una obsesión con el bienestar personal a expensas de la comunidad.
Esta propensión al pánico es parte de nuestra condición humana caída. Sin embargo, aquellos que se empeñan en rechazar a Dios a menudo saben más de ansiedad que otros. En la China comunista (atea), por ejemplo, los primeros dos meses de COVID-19 llevaron a Anheuser-Busch a perder US $170 millones por las ventas de cerveza Corona. ¡Eso es lo que llamas pánico!

(Foto: https://unsplash.com/s/photos/corona-extra, consultado el 20 de abril de 2020)

El pánico también existe en Occidente. Inevitablemente, porque hemos intentado enterrar a Dios en el espectro de las disciplinas académicas durante los últimos dos siglos. Anuncie un cierre, entonces, y observe el extraordinario acaparamiento egocéntrico de papel higiénico y otros elementos esenciales. ¡Si las personas retiran su dinero de los bancos, así como hicieron con el papel higiénico entonces una gran depresión es inevitable! Verás, el pánico es el precio pagado por superarnos a nosotros mismos. Se propaga cuando, aunque humillados, resistimos a Dios.
Nuestro mensaje, entonces, es este: a pesar de lo grave que es el Coronavirus para muchos, Dios no ha dejado de extendernos la mano, ofreciéndonos una cura mucho mayor que la que necesita COVID-19. Es algo que cada uno de nosotros necesita, ya seamos invencibles, implodables o intermedios.

AUTO EXAMINATE!

El Cuerpo Especial nacional del Corona están en pleno apogeo buscando la restauración de la salud de la humanidad. La iglesia cristiana es el Cuerpo Especial más grande del mundo, cuida los cuerpos y las almas. Ella apoya a los gobiernos nacionales y las agencias internacionales que luchan médicamente contra el virus, y también opera hospitales a nivel mundial. Además, ella ve al hombre desde la perspectiva del manual médico de Dios, la Biblia, y deduce que la pandemia del pecado es mucho peor. Todos se ven afectados por esto y todos los que están fuera de recibir el antídoto de Dios están espiritualmente muertos por eso.

LAS NEGACIONES NO NOS SANAN ESPIRITUALMENTE

La negación del pecado viene en diferentes formas. Algunos niegan el pecado debido a una incredulidad más fundamental en Dios. Si Dios no existe, no puede haber pecado, porque el pecado es una violación de la ley de Dios. Tal negación, sin embargo, va en contra de la realidad de la conciencia y del caos en el universo.

“Alguien me dijo que no cree en Dios porque no puede verlo. Yo contesté, tampo-co puedes ver el virus, pero usas una mascara y guantes”

Jim Feedahero Searles: http://www.facebook.com/jimsearlessr/posts/3018103794914899.

Otras negaciones de pecado pueden afirmar la existencia de Dios, pero creen que el pecado no es tan grave. Solo los delincuentes y similares, cuyo pecado estropea su diversión y afecta seriamente a otros, necesitan buscar a Dios. La mayoría de nosotros podemos salir bien sin él.
Otros saben que el pecado es mortal, pero, como el hombre que ignora al médico porque la cita médica es demasiado incomoda, prefiere convivir con Dios en lugar de acudir a él. Todo el tiempo, sin embargo, el virus los atrapa y las arenas del tiempo pasan por sus dedos. Dios, el Gran Médico, conoce mejor la gravedad del pecado y el resultado fatal de la misma. Es por esta razón que debemos recurrir a él.

LAS MÁSCARAS NO NOS CURAN ESPIRITUALMENTE

Las máscaras tienen su lugar para frustrar la propagación de COVID-19 con seguridad, pero han sido inútiles para evitar que el virus escape de un mercado húmedo, laboratorio chino o lo que sea, y no tienen la capacidad de curar a la persona ya infectada. Del mismo modo, nuestras máscaras en la vida no pueden evitar el pecado que heredamos a través de la concepción. Ya estamos infectados por el pecado (Salmo 51: 5), y estamos muriendo incluso mientras vivimos.
“Escucha y entiende”, dijo Jesús. El pecado “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.” (Mateo 15:11). En otras palabras, el pecado se origina en el corazón. El corazón es el epicentro del virus y es un laboratorio de brebajes malignos. De allí, dijo Jesús, vienen los malos pensamientos. De ella habla la boca, y de ella salen acciones como asesinato, adulterio, inmoralidad sexual, robo, falso testimonio, calumnia (Mateo 12:34; 15:19). Las máscaras, entonces, pueden limitar el pecado, pero no pueden curarlo. Si bien los pecadores escandalosos no se preocupan por usarlos, los pecadores respetables los necesitan para encajar realmente bien. Sin embargo, ningún pecador ha sido curado por una máscara.

LAS MANOS LIMPIAS NO NOS SANAN ESPIRITUALMENTE

Las manos limpias y los rostros intactos son cruciales en la lucha contra COVID-19, sin embargo, Jesús advirtió a sus oyentes que ninguna cantidad de desinfección de manos puede limpiar el corazón. Hablando de la limpieza ceremonial de su día, Jesús advirtió, “el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.” (Mateo 15:20). No se oponía a la higiene personal, sino que simplemente decía que las manos limpias no pueden llegar a la fuente de nuestro mal funcionamiento espiritual y ético.
Del mismo modo, hoy, ninguna cantidad de ceremonias religiosas externas puede cambiar nuestros corazones. Volver a la iglesia por sí mismo no lo hará. Pagar dinero a los curanderos expuestos como corruptos por su silencio e impotencia en la crisis actual, no lo hará. Tampoco, nos atrevemos a decirlo, ninguno de los grandes gestos que se ofrecen durante la pandemia actual. Son los más dignos de nuestra aclamación, ¿a quién no le conmueve profundamente el capitán Thomas Moore, de 99 años, recaudando más de £33 millones para el Servicio Nacional de Salud Británico? Pero no pueden corregir un solo corazón ante Dios. Incluso nuestras mejores obras, enseñan las Escrituras, están contaminadas por el pecado.

LOS VENTILADORES NO ME SANAN ESPIRITUALMENTE

Con razón celebramos cuando los enfermos de COVID-19 logran apagar los ventiladores y llegar a casa, pero con el pecado, los ventiladores no tienen ningún papel ya que, como se mencionó, cada uno de nosotros ya está espiritualmente muerto. Necesitamos resurrección, no ventilación. Como el apóstol Pablo escribió a los cristianos de Éfeso: “estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo”. “Los delitos” hablan de nuestro cruce de las líneas que Dios nos ha establecido. Los “pecados” hablan de nuestro incumplimiento de sus están-dares. Ambos evidencian el hecho de que nosotros, estando espiritualmente muertos, no podemos salvarnos a nosotros mismos.
Tan desesperanzador, entonces, como puede parecer COVID-19, el pecado es aún más desesperanzador. ¡Sin embargo, hay esperanza! “. . . PERO DIOS, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo” (Efesios 2:1-2, 4-5). Si, entonces, sabes que tienes el virus del pecado, sigue leyendo. El manual médico de Dios nos enseña cómo ha venido a nosotros en Cristo, el Gran Médico, con la vacuna que cada uno de nosotros necesitamos.

¡APLAUDE A TUS CUIDADORES!

Es comprensible que el Coronavirus nos llame a reevaluar quién y qué es importante. Los artistas tienen su lugar en la cultura, pero nunca justificaron el estado de divinidad. Comparativamente, los trabajadores de la salud mal pagados resultan ser los héroes. Algunos eligieron la profesión, otros se ofrecen como voluntarios para servir según sea necesario.
Este escenario es familiar para el cristiano. Nuestra cura del pecado nos ha llegado a través del héroe más grande de todos: el Gran Médico. No simplemente aplaudimos a Cristo como los británicos aplauden cariñosamente cada jueves por la noche al Servicio Nacional de Salud. Más bien, vivimos para exaltar a Cristo. Este es el por qué.

EL GRAN MÉDICO LLEGÓ A NOSOTROS

¡Cuán loable es que la princesa Sofía de Suecia deje su estatus elevado para apoyar a las enfermeras en esta pandemia! ¡Cuánto más grande es el descenso de Cristo a la tierra! Nadie se inclinó más bajo que él para abordar un virus, ni ellos pudieron.

Reuters: trib-une.com.pk/story/2201187/4-princess-sofia-of-sweden-becomes-a-nurse-to-help-fight-covid-19/.)

Cristo humildemente vino en obediencia a la voluntad de su Padre, sin embargo, en la unidad del plan de Dios, se ofreció a venir (Salmo 40: 7-8; Hebreos 10: 7). No ingresó a un hospital infectado por un virus corporal, sino a un mundo contaminado por un virus con consecuencias corporales y mortales.
Al elogiar a quienes entran en peligro, contempla a Cristo. No se puso ningún equipo de protección personal (EPP), pero se puso nuestra humanidad para residir en nuestro mundo infectado por el pecado, pero sin contaminarse por nuestro pecado.

EL GRAN MÉDICO NOS LLAMA

Cristo vino a nosotros no como un auxiliar no entrenado, sino como la solución a nuestro pecado. Funcionó entre nosotros como cirujano general que se hizo cargo de la derrota del virus, pero también como la vacuna prometida durante mucho tiempo.
Dadas sus credenciales, pensaríamos que todos correrían hacia Jesús para restaurar la salud y la rehabilitación de los estragos del pecado. Pero no.
La mortandad del pecado es su capacidad de cegarnos a su infestación. Aquellos engañados por su orgullo al pensar que no tenían pecado se quejaron a espaldas de Jesús acerca de su aceptación de la invitación de Levi a una fiesta con recaudadores de impuestos (malversadores marginados) y pecadores (prostitutas). Al conocer su queja, Jesús replicó: “Los que están bien no necesitan un médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a justos sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5: 29-32). Jesús no estaba diciendo que algunos no tuvieran pecado, sino que no podían recibir sanidad mientras se negaran a revisar sus corazones. Se centró, entonces, en aquellos conscientes de su enfermedad fatal y su incapacidad para auto curarse.

http://www.unr. Edu / nevada-today / news / 2020 / campus-recibe-coronavirus-update.)

EL GRAN MÉDICO FUE CRUCIFICADO POR NOSOTROS

Una y otra vez hemos oído hablar de médicos en primera línea que luchan contra COVID-19, que han dado sus vidas salvando a otros. Piense en el Dr. Li Wenliang, un oftalmólogo chino que advirtió sobre su brote en diciembre, pero fue ignorado por las autoridades y luego murió de COVID-19 el 7 de febrero.

Casualmente, el Dr. Wenliang tenía 33 años, la misma edad que el Gran Médico cuando llevó nuestro pecado a la muerte de la cruz. A diferencia de los valientes médicos y enfermeras que, comprensiblemente, habrían evitado el Coronavirus si pudieran, Cristo fue a Jerusalén precisamente para derramar la sangre de su vida para nuestra curación. Esta era su misión.
Verás, su sangre, nuestra vacuna, tiene el poder de inocularnos del pecado. En el plan de Dios, quita la culpa del pecado, porque aparta su ira justa contra nosotros por nuestros pecados y los cubre de su vista. La sangre de Cristo quita nuestra contaminación del pecado, porque nos limpia a la vista de Dios. Finalmente, la sangre de Cristo nos saca de la presencia del pecado. Aquellos que descansan en Cristo para su perdón y sanidad están en camino hacia el cielo. Allí se han ido todos los rastros del virus, para nunca volver.

EL GRAN MÉDICO SE PREOCUPA POR NOSOTROS

El primer ministro británico, Boris Johnson, no olvidará a las dos enfermeras que lo cuidaron en la UCI, ni el cristiano olvida que Cristo nos cuidó antes de que saliéramos de la influencia del pecado. Fue “mientras todavía estábamos débiles. . . [que] Cristo murió por los impíos”. El apóstol Pablo continúa: “Porque uno apenas morirá por una persona justa, aunque quizás por una buena persona incluso se atrevería a morir, pero Dios muestra su amor por nosotros en que mientras aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8). Mientras los vestíbulos de los hospitales están llenos de trabajadores de la salud que aplauden a los pacientes cuando se van a casa, Cristo, ahora resucitado de la muerte y ascendido al cielo, vigila con oración a su pueblo. Él dirige la celebración cuando uno tras otro llega a casa curado. Oramos sinceramente para que seas contado entre ellos.

TERMINANDO EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL

Dios nos ha dado una cura definitiva para nuestro pecado. Menos seguro es si lo recibiremos o no. La cura es suficiente para todos sin excepción (para todos), pero solo tiene efecto en las vidas de aquellos que confían en Cristo para la solución.
Cuando la realidad del virus nos pesa, no es a los artistas a quienes recurrimos, ni a los políticos, ni siquiera a los médicos humanos, sino al Gran Médico. La cura le costó la vida, pero, aquí están las buenas noticias, es gratis para nosotros.
¡Recíbelo con ambas manos! Tus manos deben estar abiertas y vacías para recibir la cura, pero no intente desinfectarlas antes de tomarla. La cura de Cristo hace la desinfección, no solo de nuestras manos sino de nuestro todo.

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Cristo lo dijo antes de su crucifixión. Tomando una toalla, comenzó a lavar los pies de sus discípulos. Pedro se opuso, a lo que Cristo respondió: “Si no te lavo, no tienes parte conmigo”. La respuesta de Pedro es la esperanza de todos los que vienen a Cristo conscientes de su necesidad: “¡Señor, no solo mis pies sino también mis manos y mi cabeza!”. Escuche la respuesta definitivamente maravillosa de Jesús: “Estás limpio” (Juan 13: 8-11). Solo un discípulo no lo estaba. Judas, la figura más trágica de la historia, pasó tres años con el Gran Médico, pero dejó este mundo sin la cura. Oh, no harías lo mismo.
Con la cura, el distanciamiento social termina. No más distanciamiento de Dios o de aquellos, que, en nuestra enferme-dad, odiamos. “En Cristo Jesús”, escribió Pablo, “ustedes que alguna vez estuvieron lejos fueron atraídos por la sangre de Cristo” (Efesios 2:13). Vuélvete entonces a Dios a través de él. En Cristo, la cura es tuya, ¡en el alma ahora, en el cuerpo en el más allá!

ABRIENDO LA ECONOMIA

Decir que nuestra cura es gratuita no significa que sea barata. Aquellos cuyas vidas se salvan nunca deberían volver a ser lo mismo. Por eso, en el Reino Unido, por ejemplo, se habla de cómo, una vez que la economía se abra, la nación va a expresar su gratitud a los trabajadores de la salud. Después de todo, el salario de las enfermeras del sector público se ha limitado durante la mayor parte de la última década, con un aumento salarial para ellos rechazado en 2017.
Lo mismo es cierto en el ámbito espiritual. Antes de experimentar la cura de nuestros pecados a través de la cruz de Cristo, pensamos poco en él. Sin embargo, una vez que llegamos a conocer a Dios, su perdón y una nueva vida en Cristo, toda nuestra actitud hacia Cristo cambia. Cuando caminamos cerca de Dios, usamos nuestras libertades no para pecar, sino para servir a nuestro Salvador y sus propósitos para salvar a otros.
Nuestra gratitud, entonces, es ir mucho más profundo que aplaudir. Si bien uno o dos días de encierro ofrece un respiro en medio de la actual idolatría de los ocupados, ha sido un recordatorio de que, sin embargo, estamos llamados a trabajar y encontrar nuestra mayor alegría al estar en comunión con Dios en su trabajo. Pablo enfatiza que, aunque somos salvos por la gracia de Dios (es decir, por su favor inmerecido) recibidos por la fe en Cristo, todavía somos “creados en Cristo Jesús PARA BUENAS OBRAS, que Dios preparó de antemano para que caminemos en ellas”. (Efesios 2: 8-10).
Si, entonces, has llegado a conocer la cura de tus pecados, tanto para ti como para nosotros es un gran honor servir a Dios. ¡La economía, por así decirlo, está abierta y lista para tu trabajo!

“El Cristianismo es un mendigo diciéndole a otro donde puede encontrar pan.”

Pastor Ceilonés,
Daniel Thambyrajah Niles
(1908–1970)

FROM HIS FULLNESS MINISTRIES
fromhisfullness@mail.com

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¿ Pandemia o pandemiaS ?

por Guillermo Green

Tratando de seguir un poco las noticias del Covid-19, todos hemos quedado anonadados de lo contagioso que es, lo rápido que viaja, y lo violento que es en algunos casos, especialmente en los ancianos y las personas con ciertas condiciones previas. Sólo queda seguir esperando que siga su curso, que Dios nos proteja, y que agote su fuerza viral en alguna mutación más benigna.

Hemos todos observado las noticias y las políticas impuestas por los gobiernos. Ahora Costa Rica tiene no solamente el turismo quebrado (primera fuente de ingresos al país), no sólo tiene cientos de miles desempleados, no sólo tiene un faltante significativo de impuestos, pagos de la CCSS, etc – ahora tiene un gran problema con los países vecinos en cuanto al transporte. Hoy Nicaragua, Honduras y Guatemala anunciaron que no permitirán transporte costarricense a sus países, debido al bloqueo que Costa Rica tiene en su frontera norte. Peor se pone la situación. Mientras tanto los ministros junto con los medios mantienen a la población sumisa con la mantra “toda vida vale”. Esto se traduce: “Quédense quietos, no hagan nada hasta que se lo permitamos, guarden cuarentena – con las excepciones que nosotros permitimos, que aunque no les parezcan lógicas, no nos importa”.

El cristiano no toma sus criterios de los medios. El cristiano prueba todo a la luz de la Palabra de Dios, la verdad, la razón que Dios nos ha dado, y el consejo de personas sabias. En este caso, ¿qué pasa si ‘probamos’ esta frase toda vida vale (junto con las acciones corolarias) a la luz de la lógica y la razón? Veamos algunos escenarios:

Han muerto 10 personas del Covid-19 en 3 meses. 10 familias están en luto, y es lamentable. No queremos jamás minimizar estas muertes, ni convertirlos en un número nada más. Pero para que tengamos un panorama de comparasión con otras muertes que también están produciendo luto, las 10 muertes por Covid equivalen 3.3 personas por mes.

En 2019 murieron un total de 454 personas en accidentes de tránsito (sin contar lesionados de por vida, etc). Esto equivale 37.8 muertes por mes – más de 10 veces los que mueren por el virus. Según la lógica de “toda vida vale”, el Ministro de Salud debería estar prohibiendo la circulación de TODO vehículo.

La información sobre VIH en Costa Rica es difícil de decifrar, y casi no se encuentra datos sobre “muertes por VIH”. Pero desde el comienzo de esta enfermedad, ha ido en aumento hasta el presente. La realidad más triste es la cantidad de mujeres cuyos maridos les transmiten la enfermedad. No pude encontrar cifras concretas, porque ni se sabe. Lo que sí se sabe es que el VIH es una pandemia que no para, y que cae mujer tras mujer contagiada injustamente con esta enfermedad. Según el valor que “toda vida vale”, el Ministro de Salud debería prohibir el sexo, especialmente entre los homosexuales, que son los que más lo propagan, pero también entre los heterosexuales casados. ¿Toda vida vale?

¿Y qué diríamos de la verdadera pandemia de las otras enfermedades de transmisión sexual? El Ministerio de Salud admite que está fuera de control. Desde muy jóvenes en adelante estas enfermedades contagian, enferman y matan a miles de personas cada año: VIH/SIDA, Clamidia, Herpes genital, Gonorrea, Sífilis, Virus del Papiloma Humano (VPH), Tricomoniasis, Hepatitis B – sólo para mencionar las más comunes. ¡! ¿¿Toda vida vale??

PERO – y este “pero” es el más grave de todos: los moteles (prostívulos legales) están abiertos en Costa Rica como una empresa “esencial”. Ninguna “restricción de burbuja familiar” se aplica ahí, mientras el gobierno acaba de aprobar una multa de 2.2 millones de colones para cualquier persona con diagnosis positivo del virus que salga de cuarentena. ¿Por qué no aplican esto a los que son positivos de VIH, Sífilis, Gonorrea? El peligro de arruinarle la vida a otra persona es mucho más alto por estas enfermedades que el Covid-19. ¿Y qué diríamos a los más de 13,000 multas y placas bajadas de los carros de ciudadanos decentes simplemente tratando de vivir su vida, pero que violaron la restricción vehícular caprichosa, representando muchos millones de colones recaudados para el gobierno? Para bajar 13.000 placas en pocos días de carros “atentando contra la salud” la policía se mostró sumamente eficiente. ¡Caramba! ¡Si tan sólo fuera tan eficiente contra las drogas, secuestros, violencias y robos!

Ni vamos a mencionar: los gravísimos problemas del licor, de drogas, de secuestros, de violencia doméstica, enfermedades cardiovasculares, cancer, etc, etc. Todos corremos mayor riesgo de morir de un infarto, de cáncer, o de un accidente de tránsito, que del Covid-19.

Querido lector. Suena muy duro lo que voy a decir. Pero lo he pensado bien. Usted puede olvidar que los personajes del Ministerio de Salud realmente están preocupados por que “toda vida vale”. Insoportable mentira. En Costa Rica luchamos con muchos otros problemas de salud que son más letales, más públicos, y más peligrosos. No tenemos “una pandemia”. Lo que tenemos son muchas pandemias … y tras eso, quieren legalizar el aborto. ¿¿¿Toda vida vale???

Esto nos deja con la incógnita: ¿Por qué las medidas impuestas? De eso no tengo la respuesta. Sólo sé que a estos niveles podemos descartar una “profunda” preocupación por la salud de la población – eso se ha demostrado suficientemente bien. ¿Será que vieron una oportunidad de recaudar millones de colones en multas? Lo van a necesitar porque la economía está colapsada. ¿Será para ver hasta dónde aguanta un pueblo medidas extremas? No lo sé.

En conclusión, creo que podemos decir lo siguiente. El virus es fuerte, y como en todo caso de estos, se debe cuidar a las personas más vulnerables. Al principio de la pandemia nadie sabía el nivel de letalidad, y fueron totalmente justificadas las medidas tomadas por el gobierno. Ya las apoyé y las defendí. Ahora sabemos que el virus ataca más fuertemente a los ancianos, los débiles, hipertensos y diabéticos; estos parecen ser los más susceptibles. Estas personas merecen todo el cuidado posible. Pero las medidas extremas de cuarentena nacional no pueden ser justificadas ante los argumentos presentados arriba. “La vida” siempre representa riesgo – riesgo de accidentes de tránsito, riesgo en el trabajo, riesgo sexual (para los infieles), riesgo personal (para los que usan alcohol, drogas, etc). Ya tenemos una medida del riesgo del Covid-19 comparado con los riesgos de otros factores nacionales, y sabemos que no hay comparasión. Hay más peligro de morir en un accidente de tránsito, que por el virus. La vida representa riesgo, y todos lo sabemos. También lo sabe el gobierno. Es engañoso que un Ministro diga “para nosotros toda vida vale, por eso tenemos que imponer cuarentena”. Esto es una gran falacia. Lo lamentable es la cantidad de personas incapaces de ver las contradicciones, mientras ocurren abusos evidentes contra una población pacífica.

El Ministerio de Salud no puede “salvar” todas las vidas. No es Dios. Su responsabilidad es velar por la responsabilidad ciudadana. Ante las múltiples pandemias que tenemos en Costa Rica, es injusta quebrar el país por sólo una de ellas – y una que representa un porcentaje ínfimo comparado con las otras pandemias. Cuidemos a los vulnerables. Y tratemos todas las pandemias.

Si amamos a Costa Rica, si nos preocupa la salud de nuestros conciudadanos, hay muchas enfermedades y condiciones que están matándonos. El Covid-19 es una – y lamentamos las 10 personas que a la fecha se ha llevado. Y (no lo olvidemos) hay otras enfermedades más letales que hay que tratar también. Simplemente sepamos distinguir las luchas legítimas, y medidas extrañas. En última instancia, si la mitad del país se queda sin trabajo, habrá que añadir a nuestros problemas: las múltiples enfermedades creadas por la desnutrición, el hambre y la pobreza.

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El cristiano frente al miedo

(Este artículo es de Rebecca Jones, en medio de la crisis COVID_19  – mayo, 2020)

Un elefante llamado miedo

Por Rebecca Jones

Cuando mi hijo Julien tenía quince meses —capaz de armar un rompecabezas pero no de formular una oración— fuimos a un pequeño zoológico en Francia, cerca de la ciudad donde vivíamos. Sus hermanas mayores Eowyn (4 años) y Stasie (3 años) se adelantaron un poco, mientras yo venía detrás, cargando a Julien en una mochila.

¡Mamá! —exclamó Eowyn, en profunda angustia. — ¡El elefante no está! Pero el guarda del zoológico se encontraba cerca y le explicó que debido a la lluvia, el elefante había regresado a su casa. ¡Y se ofreció a llevarnos! Abrió una puerta oxidada con una enorme llave y entramos al cubículo más oscuro y oloroso que jamás he visto. A nuestra derecha se encontraba una jaula con un bullicioso mono embistiéndose dentro de ella. Antes de poder acostumbrarnos a la oscuridad, sentí un extraño cosquilleo alrededor de mi oreja. En mi intento de alejar a la mosca, ¡toqué la arrugada y seca piel de la trompa del elefante! Preocupada por la reacción de Stasie, quien es sorda, me agaché para tomar su mano y ayudarle a alimentar con maní a esta temible criatura. No pensé en lo que le había hecho a Julien al agacharme. Estábamos lo suficientemente contentos como para salir a la llovizna de esa tarde de primavera.

La nariz detrás del bidé

Más tarde esa noche, Julien dejó caer una nariz plástica del hombre papa detrás del bidé en nuestro baño. (Los bidés son recipientes empleados en los hogares franceses para lavar las partes íntimas. En nuestra casa, a menudo servían como un buen lugar de baja altura para que los más pequeños se lavaran las manos). Le pedí a Julien que recogiera la nariz. Se arrodilló y alcanzó la nariz, pero luego de retirar su mano comenzó a temblar incontrolablemente y a llorar en completo terror. Lo tomé en mis brazos para consolarlo. Sus sollozos disminuyeron, pero esa noche se negó a entrar al baño a cepillarse los dientes, y durante toda la noche se despertó llorando y diciendo: —Nariz, bidé. Nariz, bidé.

Misterio resuelto

Después de tres días, seguía negándose a entrar al baño y seguía llorando durante la noche. Clamé al Señor por sabiduría. ¿Qué le estaba causando tanta angustia a este alegre niño? Llevé la nariz del hombre papa al baño y me senté en el suelo. Coloqué la nariz detrás del bidé y luego la recogí tal como le había pedido a Julien que hiciera. Inmediatamente lo comprendí. En cuanto alcancé la nariz de plástico, ¡mi mano rozó un tubo gris y curvo que corría desde el bidé hasta la pared! El tubo gris. ¡La trompa gris del elefante! Y yo le había dicho que había una nariz detrás del bidé.

¡Aleluya! —Me susurré a mí misma, y con una calma que desmentía la emoción que sentía, encontré a Julien. Lo tomé y lo llevé a la puerta abierta del baño. —Sé que tienes miedo de ir al baño —le dije. —Pero ya no tienes qué temer. Lo entiendo. Te voy a mostrar y explicar. ¿De acuerdo? —Él asintió.

A la distancia, le mostré la tubería. Luego le mostré una foto de la trompa de un elefante. Le expliqué que la tubería no era la nariz de un elefante, que las tuberías en nuestra casa generalmente transportaban el agua que necesitábamos, o sacaban el agua sucia. Empezamos con la manguera de jardín. Hice que la sostuviera y regara las plantas. Después entramos a la casa y nos dirigimos al tubo debajo del fregadero de la cocina. Revisamos y tocamos todas las tuberías de la casa, terminando en la tubería gris detrás del bidé. Esa noche Julien durmió sin emitir un solo ruido.

La “casa del elefante” de Dios

Encarando al elefante

A medida que crecemos en el reino de Dios, nos encontramos en la misma posición de Julien. No solo estamos hechos a imagen de Dios, sino que también somos sus hijos, con un certificado de nacimiento, el sello de su sangre junto a nuestros nombres en el libro de la vida. En ocasiones, sin embargo, sentimos como si estuviéramos solos frente al elefante. Al acordarme de lo que había sucedido, me di cuenta de cómo Julien debió haberse encontrado cara a cara con el elefante. Yo me había agachado para hablar con Stasie, por lo que Julien fue empujado hacia adelante hasta toparse con una impresionante y temible criatura.

Como cristianos, nos encontraremos cara a cara con los elefantes. El Salmo 34:19 nos dice: “Muchas son las aflicciones del justo”. La Biblia menciona muchas de estas aflicciones. El Salmo 23:4 menciona personas crueles que procuran herirnos. El Salmo 46:2 habla de desastres naturales. Podemos ser aplastados por una pared de cemento durante un terremoto y no morir, pero escuchando los gritos de nuestro agonizante hijo. El Salmo 91:5 habla de los terrores de la noche. Un porcentaje escandalosamente alto de mujeres temen la llegada de la noche, la cual trae a la memoria experiencias terroríficas de la infancia y recuerdos del abuso que padecieron durante años. En nuestra actual crisis mundial causada por el Covid-19, nos encerramos en nuestros hogares, aterrorizados de un virus diminuto imposible de tan siquiera percibir. Los miedos son reales. Los terrores están presentes. No somos tontos, pesimistas o poco espirituales si reconocemos su existencia. Dios nos advierte de su realidad. El elefante es real y está al frente nuestro.

Elefantes en la oscuridad

No solo nos sentimos solos contra el elefante, sino que estamos en oscuridad. Difícilmente sabemos de dónde surgirá la próxima amenaza. Utilizamos nuestras manos para alejarlos, y agachamos la cabeza para asegurar nuestras mochilas, con la esperanza de evadir el poder del mal a como dé lugar. El Salmo 23 reconoce que “andamos en valle de sombra y de muerte”. Pablo admite que “ahora vemos por espejo, oscuramente”. Nos estremecemos ante la advertencia de Juan: “el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos” (Juan 1:11). El elefante se encuentra con nosotros en la oscuridad.

Cuando pronunciar “elefante” nos resulta imposible

No solo estamos solos, no solo estamos en oscuridad, sino que tampoco tenemos palabras para expresar nuestros miedos. Julien no podía articular sus miedos. La vida parecía normal para todos a su alrededor; muy a menudo nuestros miedos son inexpresables. Nadie parece entender por qué nos estamos comportando tan extrañamente, por qué nos resulta tan difícil relacionarnos o seguir adelante con nuestras vidas de manera habitual. Difícilmente lo podemos entender nosotros mismos. Con mucha frecuencia nuestros corazones están a punto de estallar con el dolor que todo ello acarrea, pero nuestras palabras se desvanecen y son inadecuadas. Nos vemos limitados al balbuceo de un bebé de quince meses: —Nariz. Bidé. Si tan solo nos pudiéramos dar a entender. Si tan solo aquellos alrededor nuestro pudieran comprender. Para ellos no hay diferencia entre un día y otro. Pero de repente, nos encontramos con el elefante. Y los demás no se pueden ni imaginar. No tienen idea alguna. Por más que lo intentaran, simplemente no estaban allí con nosotros, expuestos, presenciando esa terrible trompa negra ondearse alrededor de nuestras cabezas, amenazando con consumirnos. Y de esta manera, por supuesto, nuestro gozo desaparece, succionado por el aire húmedo y oscuro de la casa del elefante.

Esperanza en la casa del elefante

Cambiando de perspectiva

Mi propósito con este artículo es traer ánimo en el Señor. Yo simplemente hablo como una hija más de Dios, quien ocasionalmente ha sido abandonada en la mochila, frente al elefante del miedo. Mis miedos pueden parecerte infantiles. Mis amigas nunca entenderán mi lucha con el maquillaje, al igual que yo nunca entenderé sus luchas con arañas o ratones. (En los campamentos de verano, todas las mañanas me elegían para sacar del fregadero las arañas). ¡Los hombres a menudo temen reconocer que tienen miedos! Todos debemos orar por sabiduría para comprender los temores de otros.

Expulsando al elefante fuera de la Iglesia

Ahora, si queremos expulsar al elefante del miedo de nuestras iglesias, debemos permitir que Dios lo enfrente a través del poder de su amor. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Si vamos a enfrentar al elefante del miedo, debemos hacerlo asimilando el perdón de Dios. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo” (1 Juan 4:18). La única manera de evitar el verdadero temor que nos debería sobrevenir al ver nuestro pecado mirándonos fijamente a la cara es dependiendo de la misericordia de Dios. “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Tendremos que bajar de la mochila y ver las cosas desde otra perspectiva: la perspectiva de Dios. Él es el único capaz de vencer nuestro miedo con su amor.

No estamos solos

Si hubieras estado en ese sombrío cubículo, viendo la carita de Julien acercarse peligrosamente al elefante, habrías sabido que no corría peligro. Lo peor que pudo haber recibido era un resoplido de heno áspero en la cara. Ni los enormes ojos brillando en la oscuridad, ni su babeante forma de masticar, ni su ensordecedor barrito, podían hacerle daño alguno puesto que estaba a salvo en mi espalda. Queridos y muy amados hermanos y hermanas en Cristo, no teman. Considera tus miedos desde la perspectiva de Dios. “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). A medida que nos conduce, nos brinda palabras de consuelo: “los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré” (Isaías 46:3-4). Escucha atentamente a su tierna voz cuando nos dice — ¡No temas! Dios tiene un control mucho mejor sobre ti del que yo tuve sobre Julien. Si Jesús es quien te carga, estás fuera de cualquier peligro. Estás incluso más seguro, ya que te llevará sobre su seno, bien sujetado en sus brazos. — ¡No temas! “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17). Así que, incluso cuando el elefante más aterrador esté justo frente a ti, no estás solo con tus miedos.

No estamos en tinieblas

Ya no estás en la oscuridad con tus miedos. “Tú eres mi lámpara, oh Jehová”, dice David, quien durante muchas noches húmedas escondido en una cueva aguardaba su muerte. “Mi Dios alumbrará mis tinieblas”, afirma triunfalmente (2 Samuel 22:29). Dios no nos promete que nunca estaremos en tinieblas. Cuando afuera está lloviendo, tenemos que refugiarnos en la cueva oscura; pero Dios promete su presencia en medio de las tinieblas. Y dondequiera que Dios esté presente, las tinieblas no permanecerán. El hombre que nos casó a Peter y a mí hace 49 años, está ahora con Cristo. Pero en su tranquila casa en un lago en Massachusetts, Peter y yo solíamos pasar hermosas tardes hablando durante la puesta de sol hasta el anochecer. Los Walters no eran capaces de arruinar el momento levantándose a encender la luz. Y a medida que el sol se ocultaba, nos sentíamos cada vez más a gusto con nuestras voces. Nos acercamos y descansamos en la paz de las sombras de la noche. Y así es cuando Dios nos pide que caminemos a través de los tiempos oscuros. Él nos esconde bajo la sombra de sus alas. Nos provee un lugar cálido, oscuro y seco para guardarnos del clima y la lluvia, y nos hace reposar con la fuerza de su presencia. Así que la próxima vez que te enfrentes al elefante en la oscuridad, imagínate bajo sus alas, protegido, seguro, oscuro y cálido. Puedes relajarte y pasar la noche allí. La mañana no tardará en aparecer. Te levantarás descansado y listo. —No temas. Proverbios 4:18 dice: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”.

No quedaremos mudos

No, no estamos solos. Jesús promete que nunca nos dejará ni nos abandonará. No estamos en la oscuridad, porque donde él esté, allí hay luz. Y no quedaremos mudos. Dios conoce nuestro corazón, incluso antes de que tan siquiera hablemos. A mí me tomó tres días y mucha oración comprender lo que atormentaba al pequeño Julien. Doy gracias a Dios por el destello de sabiduría que me dio ese día para poder aliviar el temeroso corazón de mi hijo. ¡Pero piensa cómo Dios conoce y entiende tu corazón! Él no tiene que pasar tres días en el piso del baño pensando en una nariz de plástico. Isaías 65:24 nos dice: “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído”. Dios promete que su propio Espíritu vendrá en nuestra ayuda cuando no sepamos cómo expresar nuestro dolor. Cuando hemos ido más allá de las palabras, entendemos por qué el Espíritu tiene que orar por nosotros. Como afirma Romanos 8:26, el Espíritu intercede por nosotros con “gemidos indecibles”. Jesús mismo sabía lo que era clamar a Dios. “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreos 5:7).

Cuando las tinieblas acechan, el pueblo de Dios se vuelve en arrepentimiento para animarse entre sí. Puede que no seamos capaces de tomarnos de las manos en la oscuridad en este momento, pero caminamos con humilde confianza, aferrándonos a la gran mano de nuestro Padre celestial. ¿Puedes confiar en tu Padre aun con tus temores al elefante? ¿Puedes confiar en que él te sostendrá para consolarte en la oscuridad hasta que él decida traerte a un camino más luminoso? ¿Puedes confiar en él para comprender esos desgarradores “¿por qué?” que clamas cuando nadie más está escuchando? ¿Has depositado tu endurecido corazón en el altar de la misericordia de Dios para que por su divina operación él cambie tu corazón de piedra por un corazón de carne? Debemos arrepentirnos de nuestra falta de fe, nuestra autolástima, nuestra autosuficiencia. Nunca estaremos realmente listos para tender nuestra mano a otra persona sin temor a la traición, si primero no respondemos afirmativamente estas preguntas a nuestro Señor.

Un agradecimiento al elefante

A fin de cuentas, le debemos al elefante una enorme gratitud. Si nos conduce nuevamente a los brazos de Jesús, encontraremos compañía, no soledad. Si nos conduce nuevamente a la luz de Jesús, encontraremos allí la calidez y la alegría del rostro de Dios. Si nos conduce nuevamente a la palabra de Jesús, encontraremos una profunda sabiduría y un himno de alabanza que brota de nuestros corazones. “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;  antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:12–13). Caminamos de la mano a través de la casa del elefante. Sé humilde. No te alejes. Junta tus manos y canta en la oscuridad, porque Jesús está allí cantando a nuestro lado. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

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Covid-19: Hacia una filosofía bíblica de las pandemias

¡No están funcionando los planes utópicos!

Pensamiento #3 de un pastor

Pastor Guillermo Green

Recursos recomendados para este tema:
Henry Meeter, Calvinismo, sociedad y el Reino de Dios, CLIR
Abraham Kuyper, Conferencias sobre el calvinismo, CLIR
Peter Jones, ed., La utopía venidera pagana, CLIR
http://www.clir.net

16 de abril, 2020

A pesar del aumento de números de casos del COVID-19, y de muertes también, hay algunas buenas noticias y muestras de esperanza. Varias técnicas están siendo empleadas para contrarrestar los efectos de la enfermedad. Estas técnicas ya existían, y sólo faltaba adaptarlas a este virus particular. Por ejemplo, están utilizando plasma tomada de pacientes recuperados con gran éxito. Ha habido algunos medicamentos, como el hidroxycloriquina, que ha demostrado tener buenos efectos. Y muchos laboratorios están trabajando en una vacuna.

Cuando haya pasado esta peste, podremos reflexionar mejor sobre todo el panorama. Sabremos mucho mejor cuáles personas eran más susceptibles a morir de este virus. Posiblemente habrá luz arrojada sobre ciertas condiciones físicas evitables que nos exponen a más peligro. Probablemente saldrá a la luz el descuido de programas médicos que no estuvieron preparados para una pandemia. Lo mismo para las economías familiares – probablmente muchas familias de ahora en adelante asegurarán un ahorro para tiempos de emergencia.

Pero quisiera reflexionar un momento sobre otra cosa que ha hecho Dios con este virus. Dios ha golpeado duro a los esfuerzos vanos de las utopías humanas. Como Joe Boot ha escrito elocuentemente (ver cita al final), cuando el hombre saca a Dios de su mundo, lo tiene que sustituir con una colectividad humana respresentada por el Estado. Y el impulso utópico de los hombres tiende hacia un globalismo más y más centralizado. Para ningún observador es un secreto que los gobiernos nacionales acaparan más y más control sobre cada aspecto de la sociedad: sobre la familia, la educación, el discurso público (llámese discurso de odio, discriminación, etc), sobre la salud, sobre el trabajo y el mercado, ¡sobre todo! Y ahora el mundo ve organizaciones supra-nacionales (entidades no-elegidas sino nombradas por los gobiernos) mandando y exigiendo obediencia. Organizaciones como las Naciones Unidas, UNESCO, la Organización Mundial de la Salud, la Corte Interamericana de Derechos Humanos – todos estos demandan obediencia en favor de crear ‘un mundo mejor’ (léase “la utopía”).

Muchos cristianos se sienten frustrados cuando ven a sus gobiernos demandando lealtad para asuntos contrarios a su fe. Y es peor aún cuando ven a sus gobiernos apelar a alguna entidad supra-nacional para justificar sus abusos. Pero los cristianos necesitan ubicar la sed de poder totalitario en una cosmovisión bíblica, porque la Palabra de Dios nos ayuda a entender todo esto. Las sociedades no-cristianas (toda sociedad que no fundamenta sus leyes, políticas, y gobierno en la biblia) siempre tienen un impulso religioso. Este impulso religioso exige que haya un ‘dios’ por encima de los individuos. Al no someterse al Dios de la biblia, no hay otra alternativa sino delegar esta autoridad al Estado. Por lo tanto, el Estado acapara los atributos de Dios: todo lo sabe, es todopoderoso, y deberá controlar todo aspecto de la vida. Este Estado no respeta las otras instituciones establecidas por Dios, es decir, la familia, el trabajo (como extensión de la familia), y la iglesia, las cuales deben de tener su propia esfera con completa autonomía para sus propios fines (siempre que no atente contra el ejercicio correcto de las otras instituciones).

Al desarrollarse la comunicación instantanea, el poder viajar a todo el planeta rapidamente, la facilidad computarizada de controlar muchísimos aspectos del trabajo, el mercado, y la vida cotidiana, ¡el sueño de un Estado global Todopoderoso y Omnisciente parece acercarse! Y muchos se alegran, porque piensan que finalmente vendrá la paz mundial, la prosperidad global, la salvación ecológica del planeta, y la libertad total de todos los hombres. Es claro que estos sueños utópicos se parecen más a sueños de opio, porque la historia nos enseña sin lugar a dudas que se terminan en distopias horrorosas. Por alguna razón saltan a la memoria ‘salvadores’ como Hitler, Stalin, Mao Tse Tung y Pol Pot. Sus ‘utopías’ trajeron más bien el infierno a la tierra, y millones dieron gracias a Dios o a los dioses el día que murieron.

¿Y el COVID-19? Hemos realizado una pequeña vuelta para llegar al punto, y agradezco la paciencia del lector. Aunque el virus ha traído mucho sufrimiento, muerte y trastornos a varios países, el cristiano puede ver que al mismo tiempo ha consternado los impulsos utópicos. El país controlado por el partido adherente de la filosofía utópica comunista, China, aparentamente incurrió en un error científico que ha traído al mundo entero en contra suyo. Si el virus se escapó de un templo de su “dios ciencia” (léase el laboratorio en Wuhan), ha mostrado al mundo que su dios es un dios caprichoso, no confiable, satírico y destructor. Empezando por las utopías que ponen toda su fe en la tecnología humana, este “accidente” (si así fuera) ha golpeado duro.

La utopía globalista también ha llevado un golpe duro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cometió graves errores al comunicar información no-comprobada y ahora a la luz de los hechos equivocada y dañina. Esta organización bajo la ONU pretende ser “protectora” mundial de la salud de los pueblos, pero se ha mostrado incompetente y politizada. Lejos de adelantar la utopía globalista en la tierra, se mostró simplemente lo que es: un poco de hombres pecadores con sus ignorancias y prejuicios humanos. No es la primera vez. Pero por el alcance del COVID-19, esta vez lució más su ineptitud. La utopía se acaba de alejar más …

¿Y los gobiernos? Conscientemente o inconscientemente, todo gobierno que no exalta y honra el gobierno de Dios se exalta a sí mismo como si fuera capaz de ‘salvar’ a sus ciudadanos. Esta absurda idea ha sido desmentido en dos formas abrumadoras. Primero – ninguno ha podido parar el aumento de los contagios. Por más medidas, clausuras y multas que hagan, el virus se ha difundido, y seguirá difundiéndose. Sería mucho mejor que los gobiernos tuvieran humildad, oraran a Dios pidiendo perdón por su prepotencia, y dirigiera a sus naciones con sabio consejo y no como tiranos. Es una tristeza lamentable ver las actitudes todavía prepotentes, altaneras, y sabelotodo de gobiernos, ministerios de salud, y otros. El COVID-19 los ha desenmascarado por lo que son: un poco de hombres pecadores con sus ignorancias y prejuicios humanos pretendiendo ser dioses en la tierra.

En segundo lugar, la histeria, miedo, medidas extremas, predicciones falsas – todo ello realmente sacó a la luz la profunda desconfianza que el hombre tiene en sí mismo, y su verdadera incertidumbre sobre el futuro. El nivel de histeria global que ha producido este virus ha sido impresionante. Creo que los futuros días manifestarán que Dios ya había colocado de antemano en SU mundo las curaciones para este virus, y a pesar de su aparición repentina en todo el mundo, veremos que las curas ya estaban disponibles. Medicamentos, plasma, aún ciertas vacunas parecen ayudar como la vacuna contra tuberculosis – todo esto ya lo teníamos.

Reservo comentario sobre los lugares duramente afectados como Lombardía, España, Nueva York. Posiblemente los estudios posteriores nos arrojarán luz científica. Posiblemente que no. Lo cierto es que el COVID-19 ha desbaratado las esperanzas de que la utopía humana está cerca.

Estaríamos mucho mejor con aceptar el testimonio veráz de la Palabra de Dios, que nos enseña que este mundo está en manos de Dios, y que dejemos de fingir ser los salvadores de nosotros mismos. Si Dios envía una peste mundial, es hora de recordar nuestra condición no sólo de débiles, sino merecedores de la ira de Dios. Ante el poder de Dios es posible que ninguna medida pare el avance del virus. La humildad, la fe, la confianza y la obediencia serían herramientas muy útiles no sólo en tiempos de paz, sino también tiempos de pandemias. No quiero que me malentiendan – no estoy diciendo que ante una crisis como esta, sólo se debe orar y no actuar. No estoy diciendo eso para nada. La Palabra de Dios nos enseña lo que debemos hacer – actuar con todas nuestras fuerzas, pero diciendo en el corazón y publicamente: “Si Dios quiere viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:15).

(Consulte el excelente artículo por Joe Boot, “Utopía” en La Utopía venidera pagana, San José: Editorial CLIR, 2015, pp. 5-45)

 

 

 

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