Enfriamiento Global

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Por Bill Mundhausen

Los que ya habían nacido antes de los años 70 tal vez recuerden los artículos en la revista Time, advirtiendo al mundo de una edad de hielo inminente.

Esto parece totalmente increíble después de tres décadas de esfuerzo unificado de convencer a todos que hay calentamiento global y que nuestra tecnología es la causa. Es casi como si algunos elitistas poderosos hubieran decidido que el alarmismo climático solo no servía ningún propósito a menos que se pudiera culpar alguna clase de gente, como por ejemplo los industrializados prósperos. Para esto, crearon la teoría de que los capitalistas identificados con energía del petróleo están afectando el planeta, creando calentamiento global con CO2, perjudicando al hombre común. ¡Hay que parar a estos empresarios!

Pero ahora, de acuerdo con un artículo en news.com.au, una miniedad de hielo comienza de nuevo. Paul Dorian, respetado meteorólogo y observador solar, sonó la alarma en su último reporte, el cual ha llevado a que algunos hayan cambiado sus predicciones desde calentamiento global a enfriamiento global.

“Para la segunda vez este mes el sol se ha quedado completamente quieto”, dice el señor Dorian. “Un sol quieto es señal de que se acerca el próximo ‘mínimo solar’, y que se incrementarán los días en que el sol se aquiete durante los próximos años. La próxima fase del mínimo solar está proyectado para ocurrir por ahí del 2019 o 2020”.

El artículo sigue diciendo que “el presente ciclo solar es el número 24 desde 1755 cuando el sol comenzó una actividad más extensiva, y ahora es el ciclo más débil que todo el siglo pasado, con la cantidad menor de manchas solares desde el siglo 14 en febrero de 1906”.

Dado que el sol es el que más afecta todo el clima, esta “quietud” siniestra del sol a que se refiere el señor Dorian ha conllevado a que algunos predicen una fase “Mínimo Maunder” similar a la que comenzó en 1645, la que llaman “la pequeña Edad de Hielo”. El “Mínimo Maunder”, llamado así por Edward Maunder (astrónomo solar), continuó brutalmente por 70 años, y trajo temperaturas tan frías que el Río Tames se congeló. Tal vez usted recuerde las imágenes de Charles Dickens con una Londres cubierta de nieve hace tan solo un par de siglos.

El artículo de Dorian ilustra otro problema con la idea de un “consenso” científico sobre el clima global. Los científicos forman una comunidad multidisciplinaria de personas estudiando asuntos desde diferentes perspectivas. Los científicos solares monitorean un conjunto de factores muy diferentes que los científicos atmosféricos. Los efectos potenciales de calentar el planeta por la actividad humana podrían quedar totalmente minimizados por los cambios del calor del sol y los vientos magnéticos solares.

El sol es el que más influye en la temperatura de la tierra. La tierra sería un objeto frío y sin vida sin el sol. Además, los científicos que estudian el efecto del sol sobre la temperatura pueden estudiar otros planetas como una manera comparativa de tener un grupo de “control”. Si observan que otros planetas se calientan al mismo tiempo que la tierra, entonces es claro que la tierra no se calienta por medio de la actividad humana.

Vijay Jayaraj, quien colabora con Cornwall Alliance, recientemente reportó que otro grupo de científicos, los que estudian los efectos de las corrientes oceánicas, también están pronosticando enfriamiento global. Escribe Jayraj: “Las últimas mediciones indican una baja masiva en la temperatura global durante los últimos dos meses, ayudado por el retroceso de El Niño y la llegada de La Niña. De hecho, la caída de 0.37 C en temperaturas globales, desde mayo a junio, fue la segunda más grande en los 37 años en que hemos tomado medidas”.

Las implicaciones son que las temperaturas cálidas durante los últimos cinco meses era el efecto de un El Niño particularmente fuerte, y no parte de un calentamiento global a largo plazo producido por los humanos. Y esta es otra rama de la ciencia que parece contradecir los que apoyan el calentamiento global. Sin embargo, permanece la inquietud sobre si estas ramas han roto con el “consenso”, o si simplemente están siendo usados para dar algunas “explicaciones” del porqué el calentamiento parece haberse estancado.

Las controversias entre los científicos no cesan con el asunto de la observación, sino se extiende a sus recomendaciones sobre las acciones que los humanos debemos hacer. Por ejemplo, los que apoyan fuentes renovables de energía han sido criticados fuertemente por los naturalistas por los índices altos de muertes de aves por molinos de viento. Es difícil defender energía renovable para salvar el “ambiente” cuando está haciendo pedazos a los que ¡viven en el ambiente! Los factores de clima y biología son tan complejos que es imposible tratar de “manejarlos”. El clima es demasiado complejo para que los humanos piensen en controlarlo. Tratar de manejar el clima nos recuerda de los esfuerzos del socialismo económico que intentó manejar la economía, sin tomar en cuenta la cantidad de factores incontrolables como la interacción de oferta y demanda, y el carácter impredecible de la naturaleza humana. Se puede observar algunas tendencias, por solo suficientes para caer en la trampa de creer que pueden tomar decisiones correctas, o aún de saber lo que hay que manejar.

Con esto regresamos al enfriamiento global. Tal vez se equivocaron los alarmistas y todo está al revés. Tal vez debemos animar actividades humanas que suban la temperatura para impedir los efectos de un Mínimo Solar.

Estoy bromeando, por supuesto.

Lo que realmente se necesita es remover la emoción y la política de todo el asunto de cambio climático, y reemplazarlas con ciencia real, correcta. Necesitamos juntar a los científicos que son astrónomos, y los que estudian la atmósfera, los océanos, a los geólogos y otros para que compartan sus observaciones, y aún sus desacuerdos, a un público que hoy está polarizado y confundido.

Desafortunadamente mientras el dinero y el poder están mezclados, no vamos a poder conseguir buena ciencia. Por lo tanto, debemos permanecer escépticos de los reclamos climáticos para un tiempo más. Tanto los científicos como los periodistas deben aceptar que el panorama global no está claro, y que no debemos permitir que la política confunda los resultados. He encontrado que Cornwall Alliance es una de las mejores fuentes de perspectivas objetivas sobre el cambio climático, siempre promoviendo la mayordomía responsable del ambiente desde una perspectiva bíblica.

(Bill Mundhausen es Director del Orion Center, una organización que ofrece una educación en ciencias de calidad a comunidades rurales, con énfasis en el lugar fundamental de la Biblia para las ciencias, la sociedad, y la vida individual. También participa como escritor para el Cornwall Alliance for the Stewardship of Creation)

Traducido por Guillermo Green

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El Marxismo Cultural y el Orden Geo-Político

Por Jennifer Forbes

2 de septiembre de 2013.

La ideología marxista ha influenciado nuestra cultura contemporánea, aunque ha pasado inadvertida para la mayoría. Aunque adopta del cristianismo la terminología de la dignidad humana y los derechos, es antitética a la cosmovisión bíblica y destructiva del orden social justo de Dios.

La prevaleciente sabiduría de hoy sostiene que el marxismo es una ideología fallida, siendo su irrelevancia confirmada por el colapso de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín. También se cree ampliamente que el marxismo no puede subsistir en una democracia. Pero, de hecho, la ideología marxista está moldeando la cultura contemporánea por todo el mundo. Este artículo examinará esta afirmación.

El Marxismo Clásico

El marxismo clásico trataba con la economía y el poder político, enfocándose en la explotación de la clase obrera, el proletariado, por parte de los propietarios de los medios de producción, la burguesía.1 Marx agitaba al proletariado a que derrocara a la burguesía e implementara una sociedad “sin clases.” Esta exposición convencional de la ortodoxia marxista es responsable de la noción de que el marxismo está muerto en el Occidente democrático.

El Cambio Cultural es Fundamental para el Cambio Político

Las ideologías evolucionan y divergen, y así es como existen diferentes especies de marxismo. Una de esas especies, la de Antonio Gramsci y la escuela de Frankfurt, ha ejercido amplia influencia en nuestra cultura y geopolítica. Mientras que Karl Marx y Vladimir Lenin plantearon que el poder político era un prerrequisito hacia la búsqueda de la reorientación cultural, Gramsci invirtió esto, argumentando que la “hegemonía cultural” precipitaba la conquista del poder: un quórum de ciudadanos tenía que estar convencido de que tus metas eran justas y buenas, y entonces, con su consentimiento asegurado, se podía esgrimir la ley para la reestructuración de la sociedad.2

Estos marxistas tardíos tomaron el concepto de la lucha de clases de Marx y lo aplicaron a otras relaciones binarias tales como la raza, el género y la religión. Los hombres eran la clase opresora y las mujeres, las víctimas; opresores caucásicos, víctimas no-blancas; opresores ricos, víctimas pobres. Que estos antagonismos suenen familiares a los oídos occidentales es un testamento al atrincheramiento cultural del marxismo, y aunque puedan parecernos plausibles debido a los muchos ejemplos de relaciones opresor/víctima – abusos de mujeres por parte de los hombres y el comercio de esclavos, por ejemplo – no describen con exactitud las relaciones sociales en general. El marxismo cultural promueve el mismo faccionalismo que supuestamente busca erradicar con la esperanza de socavar el actual orden social y encender la revolución.

El esplendor de marxistas como Gramsci y la escuela de Frankfurt radica en que entendieron la necesidad de cambiar primero la cultura para alcanzar sus fines. Hoy esto se está llevando a cabo a través de la educación y los medios masivos de comunicación.

Vemos la retórica de la “igualdad” por todas partes. Una ideología de la “igualdad para todos” que tiene un dejo de justicia, pero su adopción conduce inevitablemente a la tiranía en donde la “igualdad” es otorgada de manera selectiva por parte de una élite cultural.

En el orden social judeo-cristiano la familia y la propiedad privada forman el fundamento para la libertad. Por consiguiente, la meta a menudo velada de los marxistas culturales es destruir la familia nuclear, la propiedad privada, y en última instancia, al cristianismo. Para Marx, reemplazar al cristianismo con escuelas controladas por el estado era un elemento precursor dirigido a la destrucción de la familia. Él buscaba la abolición del matrimonio, de la propiedad privada y los derechos de herencia, y procuraba impuestos a los ingresos. Hoy vemos cuán lejos ha avanzado el estado siguiendo este camino.

La influencia marxista sobre los derechos humanos

Nuestro gobierno fue constituido con el propósito de preservar los derechos humanos: el derecho a la vida, a la libertad y a tener propiedad. El fundamento para estos derechos fue religioso; el gobierno carecía de autoridad para abrogar lo que era dado por Dios.

Con la adopción de la Carta de Derechos y Libertades en 1982 el fundamento cambió del cristianismo a la filosofía marxista. La distribución de los derechos humanos llegó a ser prerrogativa del aparato judicial y la igualdad ante la ley fue reemplazada gradualmente por la preferencia legal para los grupos considerados “victimizados.”

Recuerde la fórmula marxista de la educación para re-formar los valores de la gente preparando así el camino para la legislación que hará valer esos valores. Los marxistas contemporáneos no hacen de esto un secreto; mis profesores de la universidad ensalzaban repetidamente la estratagema. Pero, aunque la transformación cultural marxista comienza con la auto-vigilancia, inevitablemente deviene en imposición de la fuerza del gobierno para hacer valer esa agenda, siendo vista la supresión de derechos como una conveniencia necesaria en la marcha hacia la sociedad igualitaria.

Las operaciones de las Comisiones de los Derechos Humanos en Canadá ilustran esto: más que agencias alternativas de resolución de disputas, estas tienen el propósito de intimidar a quienes no se conformen a las expectativas políticamente correctas de la Comisión.

Influencia a nivel global

Las ideas tienen consecuencias. Las ideas marxistas no son simplemente un platillo en el menú del aula universitaria de clases. En 1995, la Comisión de las Naciones Unidas sobre Gobernabilidad Global publicó un reporte titulado Nuestra vecindad global3 en el que se hace un llamado a la extensión de la gobernabilidad global por medio de:

  1. Alcance global: ejerciendo influencia a través de la UNESCO, la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, ONGs, organizaciones de la sociedad civil y una fuerza militar fuerte de 110,000 efectivos (‘fuerzas de paz’).
  2. Corte global: para la interposición de procesos judiciales a un nivel supranacional, violando a menudo debidos procesos existentes y derechos de procedimiento.
  3. Control económico mundial: usando al Fondo Monetario Internacional como una reserva federal global con una moneda global que desplace a todas las demás.
  4. Impuestos globales: con el propósito de redistribución de la riqueza.
  5. Desarrollo global sostenible: toma de la propiedad privada, los suministros de agua y controlar los niveles de población.
  6. Regulación global de armas: no para eliminar armas sino para lograr la dominación del mundo.
  7. Control de la internet: con fines de impuestos y censura.

La Organización de las Naciones Unidas no es una organización defensora de los derechos humanos sino una que está a favor de la hegemonía política.

Guardadores del pacto vs. violadores del pacto

Aunque adopta del cristianismo la terminología de la dignidad humana y los derechos, la perorata marxista es antitética a la cosmovisión cristiana.

El orden de Dios para la sociedad conduce a la prosperidad humana. Un orden social justo comienza con el auto-gobierno de los creyentes como individuos por el poder del Espíritu Santo, escogiendo vivir en concordancia con la ley de Dios; el orden social no progresa por vía del estado totalitario.

No vayamos por el camino de Babel, buscando edificar una utopía humanista mundial, sino sometámonos al Señorío de Jesucristo (Mateo 6:33) en nuestras propias vidas, familias y comunidades llamando a otros también a la obediencia.

Para un tratamiento más detallado de este tema, favor referirse a la revista Jubilee del otoño de 2013.

1 Marx K., Engels, F., Moore, S., & McLellan, D. (1992). El Manifiesto Comunista. Oxford: Oxford University Press.

2 Rushdoony, R. J. (1984). Ley y Libertad. Vallecito, CA: Ross House.

3 Comisión sobre Gobernabilidad Global, Nuestra vecindad GLOBAL, (1995). Oxford University Press.

Reproducido y traducido de: http://www.ezrainstitute.ca/resource-library/articles/cultural-marxism-amp-the-geo-political-order

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Transgéneros – pasados de moda

Por Guillermo Green

¿Ud creía que la próxma lucha por la mente de su hijo era la lucha con el asunto de transgénero? Se equivocó.  En la lucha contra el Creador, los que tratan de borrar o confundir los sexos que Dios creó, se están quedando retrasados. Olvídese de proveer baños para transgéneros; nos hemos avanzado mucho más allá. Hay que entender que la muestra verdadera de ser UNO con la Pachamama es reconcer la “trans-especie”. Sí señor, como la joven noruega que insiste que es una gata atrapada en cuerpo humano [1]. Ella maulla, anda de cuatro patas, y siente rechazo a los perros. La “disforia de especie” era considerada antes como un desorden mental, pero para el mundo pagano futuro, quizás estas personas realmente ¡eran los “avant garde”!

Richard Torres se ha casado con varios árboles (Colombia, México) [2]. Se da a entender con sus acciones que los trans-especies pueden ser polígamos, eh, ¿poli-arbores? En México se realizó su boda con un árbol de 1000 años, el árbol Tule, completa con una ceremonia Inca reverenciando la Pachamama. Torres, vestido para la ocasión, selló la ceremonia con un beso a su novia. No está claro si Torres sufre de disforia de especie o no. Si es así, supongo que debemos aplaudirle los esfuerzos por buscar compañerismo entre las de su propia especie. Si no es así, se surgen algunas preguntas que nadie ha respondido hasta la fecha. Por ejemplo,

¿Es legal este “matrimonio”? ¿El árbol dio su consentimiento, o más bien cometió asalto sexual Torres al echarse sobre el árbol con besos? Si el árbol produce semillas, ¿podrá Torres demandarlo de infidelidad dado que Torres no pudo consumar el matrimonio?

Me imagino que estas preguntas suenan algo eco-críticas, prejuiciadas, sexistas, “especeistas” (¿?). Bueno. Pero ¡pensemos en los derechos del árbol! ¿No está siendo agredido por este poliarbore que anda casándose con un árbol y otro? ¿El árbol Tule tendrá el derecho de divorciarlo, o está amarrado a la reglas patriarcales que la gente como Torres impone?

Espero que no se nos escape todas las imágenes y símbolos que Torres y los eco-paganos usan. Por ejemplo, echan manos inmundas sobre la institución del matrimonio, creado por Dios para sellar la relación más divina, íntima y satisfactoria entre los seres humanos, para convertirlo en alguna aberración que no tiene sentido racional. Torres se viste para una “boda”, abraza su compañero árbol, lo besa – todo esto una burla del matrimonio entre humanos. Pero en la cosmovisión pagana tiene perfecto sentido, ya que TODOS son parte de la misma Pachamama, y ¿qué impide que me case con una mujer, una mona, mi perra, o un árbol? Todo es uno. Y todo es irracional. El paganismo depende de que los humanos no usen su raciocinio, sino con fe ciega sigan a los chamanes de Pachamama.

¡Qué tristeza pensar en el futuro mundo pagano! No es sorpresa que la presente generación del occidente busca atontar su mente con drogas. Si lo único que el mundo pagano nos ofrece es que es la misma cosa tener una esposa (¡humana!) que casarse con un árbol – ¡páseme a mi un poco de LSD también!

(Referencias)

[1]  (http://telefenoticias.com.ar/curiosidades/el-extrano-caso-de-la-joven-noruega-que-dice-ser-una-gata-en-un-cuerpo-humano/)

[2] http://abcblogs.abc.es/curiosidades-cosas-insolitas/2014/11/25/arbol-matrimonio-casarse-boda/

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Entendiendo el rôl del Estado biblicamente

Parte 1

por Guillermo Green

¿Cuál es el origen del Estado, del Gobierno? Muchas veces la gente entabla conversaciones sobre su concepto del Estado sin tratar este punto. El problema es que si no estamos claros sobre el origen del Estado, no tendremos claridad en cuanto a su rôl y sus propósitos.

Escribo como Reformado, heredero de la teología de Juan Calvino y las confesiones históricas Reformadas. No voy a hacer una defensa de ellos aquí. Simplemente lo digo porque considero esta “versión” del cristianismo la más coherente según la Palabra de Dios. Pero creo que lo que voy a decir estará acorde con la mayoría de las personas que tomen en cuenta la Biblia como norma para la sociedad humana.

Existen relaciones e “instituciones” establecidas por Dios que  la caída en el pecado no borró. Por ejemplo, Dios estableció el matrimonio antes del pecado como institución sagrada, y aún después de la entrada del pecado en el mundo, la biblia afirma el caracter sagrado y permanente del matrimonio (Mateo 19:6). En este sentido podemos decir que la relación heterosexual monógama es una relación “natural” para los seres humanos. No es una creación posterior, sino desde el puro principio de su creación los hombres fueron creados para unirse en matrimonio. A pesar del pecado, vemos que la gracia común de Dios ha preservado este impulso durante toda la historia, y todas las culturas tienen un sentido de lo “apropiado” del matrimonio.

Otra relacion “natural” es la relación padres – hijos. Dios había dado la orden de “fructificar y multiplicarse” a Adán y Eva, y luego a Noé (Gen. 1:22; 9:1). El nacimiento de hijos en el seno del hogar es lo más natural posible. Dios da la orden, pero también da las condiciones de atracción sexual y fertilidad humana de modo que el pecado no puede impedir este mandato de Dios. Al nacer físicamente de la madre, engendrado por el padre, los hijos son la extensión “natural” de la pareja. Llevan sus características físicas y personales, deben ser cuidados y nutridos, y crecen a ser un reflejo de sus padres. La institución de la familia es una organización social “natural”, orgánica, universal.

El trabajo, la producción, y el comercio son otros aspectos de la vida humana “natural”. Dios puso a Adán para labrar y guardar su huerto (Gen. 2:15). El trabajo con las manos era parte principal de la existencia del hombre, forjando el mundo en reino de Dios, templo de Dios. Cuando el hombre desobedeció y se rompió su relación con Dios, y su labor ya no iba a servir la meta gloriosa original, Dios maldice su trabajo (Gen. 3:19). Sin embargo, Dios no le quita por completo la bendición y propósito de su labor, sino que afirma que sí habrá pan, a pesar que será con el sudor de su rostro. En los capítulos posteriores Moisés registra el desarrollo del trabajo, cultura y comercio en los hijos de Adán, y vemos florear el impulso y talento que Dios colocó en el ser humano (a pesar de que ahora lo usaban para sus propios fines egoístas). El trabajo, la producción, y las relaciones de intercambio y comercio nacen de forma “natural” de la multiplicación de familias. Podemos imaginarnos que sin el pecado hubiera habido redes grandes de producción y comercio basadas enteramente en corazones honestos y una equidad perfecta.

Podríamos mencionar otras áreas “naturales” de la sociedad humana que nace de las virtudes con que Dios dotó al hombre. La música, las artes, la ciencia – estas cosas florean entre los hombres naturalmente en toda cultura. En el tiempo de Salomón, quien fue el hombre más dotado de la sabiduría de Dios, vemos un ejemplo del hombre ejerciendo sus virtudes sin un fin necesariamente “práctico”, sino porque glorifica a Dios desarrollar sus talentos. Leemos que Salomón: “…compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría (1 Reyes 4:32-34). No hay motivo de pensar que Salomón o Israel derivaran algún beneficio “práctico” de todo esto (sin duda, ¡en algunos casos sí!). Pero vemos sobre todo a un hombre dotado de la sabiduría de Dios conociendo, explicando, y gloriándose en la maravillosa creación de Dios, y en la maravillosa capacidad de “señorear”, comprender, describir y aún ¡cantar! de ello. Todo esto brota “naturalmente” del hombre y su cultura, aún después de la caída, y a pesar de su rebelión contra Dios. Por su bondad y providencia, Dios sigue permitiendo el desarrollo de estas virtudes “naturales” en el hombre.

Con respecto al Gobierno, encontramos una condición diferente. Sin el pecado, los lazos y relaciones “naturales” habrían seguido creciendo por toda la tierra bajo el gobierno de Dios. Para efectos prácticos de culto y comercio, el modelo habría sido posiblemente alguna forma de patriarcado, pero la ley de Dios habría estado impreso en cada corazón, y sólo Dios habría sido Rey. Ningún gobierno coercitivo existiría, porque no habría pecado, ni injusticias, ni falta de equidad. Todo esto cambió con el pecado. Ahora todas las relaciones “naturales” se usan tanto para fines buenos como para fines injustos. Caín mata a su hermano. Lamec jura vengarse de sí mismo, a sus dos mujeres. El desarrollo pecaminoso de las instituciones naturales del hombre necesitaban un freno, o los mismos hombres se exterminarían, o matarían a todos los hijos de Dios. Las condiciones pre-diluvio son ejemplo del alcance funesto del pecado. La sociedad estaba tan violenta, injusta, mala y opresora contra los hijos de Dios, que sólo Noé y su familia quedaban como siervos de Dios. Dios debía exterminar a todos y comenzar de nuevo.

En el nuevo comienzo  después del diluvio, Dios implementa el fundamento del Estado para refrenar el mal del hombre. Dios impone una institución “mecánica”, es decir, una institución que no nace naturalmente de la sociedad humana, sino que es impuesta por Dios para regir a los pecadores que no lo reconocen a él como Rey verdadero. En beneficio de su plan de redención, Dios establece gobiernos sobre los hombres para limitar su mal y refrenar el pecado.

Esto se ve justo después del diluvio, cuando Dios establece la pena de muerte (Gen. 9:6). El hombre mismo debe implementar el castigo que sólo Dios puede dar – quitarle la vida a un ser humano creado a imagen de Dios. Al otorgar al hombre esta autoridad, vemos que Dios está concediendo autoridad divina a los hombres para refrenar el mal. Mientras la revelación bíblica se desarrolla, se enseña que este permiso es dado no a cualquier individuo para hacer justicia, sino a las autoridades designadas para hacerlo. En Israel, se especifica que en el caso, por ejemplo, de un homicidio, “la congregación” debía juzgarlo (Números 35:12ss). Pero en Josué 20:4 se menciona que son realmente “los ancianos” quienes debían oír el caso. Antes de que se nombraran jueces y reyes los “ancianos” en Israel formaban la estructura civil / jurídico, junto con los sacerdotes. Luego jueces y reyes fueron asignados, los cuales tenían por tarea legislar y ejecutar justicia en Israel. Como dijo Salomón: “ Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo, Salvará a los hijos del menesteroso, Y aplastará al opresor” (Salmo 72:1-4).

Cuando se desaparece la teocracia, y la Iglesia es arrojada entre todas las naciones, Pablo declara que el magistrado, cualquiera que sea, todavía tiene el poder de la espada (Romanos 13:4) y es “vengador” para castigar la maldad. Inclusive, por más duro que pareciera, Pablo llama el gobierno opresor de Roma ¡“ministro de Dios”! (Romanos 13:4, diakonos). Pero nótese cuidadosamente en qué sentido Pablo hace la afirmación. El propósito del Estado es refrenar el mal – explícitamente. “… porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo” (Romanos 13:3) “… pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Romanos 13:4).

La biblia nunca se expresa de esta manera en cuanto a las relaciones “naturales” de que hemos hablado arriba. Todo lo contrario. El matrimonio, el hogar, la familia, el trabajo – todos son dones dados por Dios para el disfrute del hombre, y para su edificación. Aunque los padres pueden disciplinar a sus hijos, ¡no los pueden matar! Aún en las relaciones laborales, no era permisible castigar con muerte a un ladrón. Pero desde el puro comienzo hasta el final de la revelación de Dios, el Estado es llamado “vengador” de justicia, encargado con la espada para matar al homicida y aplicar con la fuerza la justicia civil. Como es un encargo de Dios mismo, él honra al rey justo. La “honra” del rey es investigar todo asunto para aplicar justicia en su reino (Proverbios 25:2,5). Pero la aplicación de justicia es precisamente un ejercicio “mecánico” en el sentido que no nace de ninguna relación natural, sino es exigida por Dios, e impuesta por Dios.

El caracter “mecánico” del Estado se ve a través de la historia en los muchos experimentos que se han dado. El mundo ha presenciado casi todo espectro de tipo de gobierno, desde totalitarios nefastos y crueles (Lenin/ Mao / Stalin / Hitler), hasta anarquías fuera de todo control (Revolución francesa que terminó quitándole la cabeza no sólo del rey, sino también a unos de sus propios arquitectos principales, Robespierre). Si bien ha habido pequeñas variaciones en las relaciones naturales de familia (monogamia, poligamia), relaciones laborales (patrones, cooperativas), el caracter “natural” de estas relaciones ha limitado grandemente su diversidad. En cambio, siendo una imposición “mecánica” para refrenar la misma maldad del hombre, las sociedades humanas han hecho casi todo intento posible para hacer soportable esta institución. Y realmente no se podrá lograr mientras la tarea del Estado sigue siendo refrenar el mal. Los hombres se rebelarán contra esta imposición (de Dios), y por otro lado usarán al mismo Estado para fomentar su mal, en lugar de refrenarlo. De modo que toda la dinámica del Estado, mientras dure el pecado, está destinado a conflicto, contradicciones e injusticias.

La única esperanza para una relación armoniosa entre el Estado y las otras “esferas” de la sociedad, lo resumió Juan Calvino muy bien, y ha sido desarrollado por pensadores Reformados posteriormente. Consiste en que tanto el gobernador como el pueblo reconozcan a Dios como Supremo Legislador y se sometan a sus leyes voluntariamente. De este modo el rey no sólo está designado como “ministro” por Dios, sino abraza y se goza en serlo realmente. El pueblo no sólo está sometido al Estado, sino apoya, obedece y ora por su gobierno voluntariamente.  Y mientras este ideal pareciera una utopía inalcanzable, han habido instancias felices en la historia cuando estos valores imperaban y la sociedad gozaba de paz y prosperidad.

Cuando conocemos y entendemos el origen y naturaleza del Estado, descritos en la biblia, podemos afinar más los fines específicos que debe perseguir. Esto esperamos hacer en otra entrega.

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Pensamiento político de Groen van Prinsterer

Por Guillermo Green
Groen van Prinsterer fue un cristiano Reformado, pensador, catedrático y político que vivió en la primera mitad del siglo 19 en Holanda, después de la Revolución francesa. Muchos de sus pensamientos fueron retomados por Abraham Kuyper posteriormente. Ambos siguen firmemente en la linea de pensamiento de Calvino, ampliando y aplicando su interpretación bíblica.

Harry van Dyke, profesor de Redeemer College en Canadá, se ha dedicado a traducir e interpretar a Groen para la lengua inglesa. En un extracto de uno de sus libros, van Dyke resume el pensamiento maduro de Groen (a pesar de escribir en el siglo 19, sus palabras suenan muy actuales):

“Vivimos en una condición de revolución permanente… las revoluciones llegaron para quedarse, y sólo incrementarán para mal en su alcance y su intensidad a menos que los hombres puedan ser persuadidos a volver al cristianismo, a practicar sus preceptos y obedecer el Evangelio con todas sus implicaciones para la vida humana y para una sociedad civilizada. En ausencia de tal avivamiento, el futuro pertenecería a las sectas más consistentes de la nueva religión secular, al socialismo y al comunismo. Para Groen, entonces, las opciones políticas que se presentaban a su generación no ofrecían ninguna opción viable. Según el análisis de Groen, la “izquierda radical” era compusta de creyentes fanáticos en la “teoría del ateísmo práctico”; el “centro liberal” se componía de creyentes dóciles que advertían contra los fanatismos, y predicaban la moderación al vivir su nuevo credo; mientras la “derecha conservadora” abrazaba a todos los que les faltaba o la capacidad de entender, o la prudencia, o la voluntad de repudiar a los postulados modernos pero quienes reaccionaban en contra de las consecuencias de la ideología cuando era implementada en cualquier forma consistente. Por lo tanto, ninguna de estas tres “versiones” del ateísmo secular representaba una opción válida para el ciudadano cristiano. Groen terminó sus conferencias con un llamado vehemente de resistir “la Revolución” en cualquier forma se manifestara, y de luchar por una alternativa radical en la política según lineamientos anti-revolucionarios e cristiano-históricos. Sus lemas serían “Resista lo novedoso” y “Principio contra principio”.

Van Dyke, Harry (ed. and trans.) Groen van Prinsterer’s Lectures on Unbelief and Revolution. Jordan Station, Ont: Wedge Pub. Foundation, 1989, pp. 3–4, en http://www.plantinga.ca/rr/hvd-02.pdf

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Juan Calvino y su concepto del Estado

(o ¿fue Calvino un proto-socialista?)

por Guillermo Green

A través de muchos años he leído y escuchado muchas declaraciones sobre Juan Calvino y su concepto del Estado. Algunos alegan que Calvino es el padre legítimo del sistema capitalista, mientras otros afirman que Calvino implementó un socialismo cristiano en Ginebra y promovía el concepto del Estado más afines al socialismo moderno.

Calvino incluye afirmaciones sobre los deberes del Estado en muchos de sus escritos, por ejemplo sus comentarios. Pero su tratamiento más directo del tema se encuentra en el último capítulo de la Institución (Libro IV, capítulo XX), y como Calvino era un pensador sumamente consistente, podemos esperar con toda confianza que este capítulo contiene el bosquejo global de sus enseñanzas.

¿Un hombre de su época?
Mucho se oye decir que Calvino era un hombre de su época, a penas saliendo de los años medievales, época en que se esperaba que los reyes aplicara las dos tablas de la ley mosáica, época en que los herejes como Servet debían ser quemados. Sin embargo, una lectura cuidadosa de Calvino revela su verdadero genio otra vez. No negamos que Calvino se situa en el siglo dieciseis y responde a las realidades presentes. Pero esto no implica que Calvino no fuera capaz de entender esquemas múltiples pasados y presentes, ni de poder imaginarse futuras corrientes. Obviamente fue “hombre de su época” porque vivió y aplicó su menta a su época. Pero otra cosa es utilizar este epíteto para escoger o desechar lo que queramos de él de forma irresponsable. El propósito principal de este ensayo es hacer un esfuerzo por describir fielmente la perspectiva de Calvino sobre el magistrado, tanto dentro de su contexto, como a la luz de las Escrituras. Porque en última instancia, la carga de Calvino era ser fiel a las Escrituras, que él consideraba válidas para toda época.

De entrada Calvino responde a dos extremos, a los que quieren deshacer el Estado como ordenado por Dios (los anabautistas anárquicos), y por otro lado, los que engrandecen la autoridad del Gobierno sin límite hasta que está en competición con Dios mismo (los reyes tiranos) (IV:XX:1). Si bien Calvino responde a manifestaciones específicas de su tiempo, ¿no son estos dos extremos el eterno giro del péndulo? Los conceptos mal construídos sobre el Estado tienden a socavar su legítima autoridad dada por Dios (la anarquía), u otorgar demasiado poder no dado por Dios (el totalitarismo en cualquier forma).

El lugar de la religión
Calvino afirma que el Estado es responsable por velar que las dos tablas de la ley se respeten publicamente. No otorga el poder de extirpar la herejía al Estado, pero sí asevera que el Estado debe velar que no se practiquen blasfemias públicas en la sociedad, y que la religión verdadera tenga la libertad de practicarse. El Estado se ocupa de los actos “externos” del hombre, mientras el Evangelio y la Iglesia se ocupan del corazón.

En este punto muchos alegan que Calvino “fue un hombre de su tiempo, y que hoy hemos superado estos conceptos con la idea moderna del Estado neutral”. Oigamos las palabras de Calvino en respuesta:

Si la Escritura no nos enseñase que la autoridad de los gobernantes se refiere y extiende a ambas tablas de la Ley, podríamos aprenderlo de los autores profanos; porque no hay ninguno entre ellos que al tratar de este oficio de legislar y ordenar la sociedad no comience por la religión y el culto divino. Y con ello todos han confesado que no es posible ordenar felizmente ningún estado o sociedad del mundo, sin que ante todo se provea a que Dios sea honrado; y que las leyes que sin tener en cuenta el honor de Dios solamente se preocupan del bien común de los hombres, ponen el carro delante de los bueyes. Por tanto, si la religión ha ocupado siempre el primer y supremo lugar entre los filósofos, y esto de común acuerdo lo han guardado los hombres, los príncipes y gobernantes cristianos deben avergonzarse grandemente de su negligencia si no se aplican con gran diligencia a esto (IV:XX:9c).

En pocas palabras, Calvino está afirmando el caracter religioso de todo Estado. Y a pesar de que el Occidente ha intentado engañarse con la ilusión de un “Estado neutral” o “Estado secular”, los acontecimientos en Europa y EEUU en los últimos 50 años son suficientes para mostrar esta falacia. No es posible armonizar el ateísmo, el panteísmo, el paganismo y el Islam en un sólo Estado tranquilo, pacífico y equitativo. Todo Estado tiene una religión, y cuando esta no es definida la sociedad cae en el caos, precisamente lo que se está viendo hoy.

La realidad de las cosas es que Calvino veía correctamente que el Renacimiento llevaría a un esfuerzo por crear un Estado “no-religioso”, un Estado que no se preocupaba por la primera tabla de la ley. Recordemos que Calvino se había movido en los círculos universitarios progresistas, paganas, anti-cristianas. Siglos antes de su tiempo Calvino afirmó que es imposible tener un Estado “no-religioso”. Siempre habrá una religión. Concluyo esta parte con las palabras de Calvino para los que equivocadamente creen que pueden crear un Estado que sólo se preocupa de “justicia entre los hombres” sin tomar en cuenta el fundamento de esta “justicia”:

Por el contrario, entre los inconvenientes que causa la anarquía — que tiene lugar cuando falta un buen gobernante — la historia sagrada enumera la existencia de la superstición, porque “no había rey en Israel”, y “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue. 21,25). Con lo cual es fácil de refutar la locura de aquellos que quisieran que los gobernantes, poniendo a Dios y a la religión bajo sus pies, no se preocupasen en absoluto más que de guardar la justicia entre los hombres. Como si Dios hubiese constituido en su lugar a los que gobiernan, para que decidan sobre las diferencias y procesos acerca de cosas terrenas, y se hubiese olvidado de lo principal: que sea servido como se debe, conforme a la norma de la Ley. Pero el afán y deseo de innovarlo todo, de mudarlo y trastocarlo todo sin ser por ello castigados, impulsó a tales espíritus inquietos y belicosos a intentar, de serles posible, que no hubiese juez alguno en el mundo que les pusiese freno (IV:XX:9c; énfasis mío).

Papel y propósito del Estado
El concepto que Calvino tiene del Estado dista mucho de todos los conceptos modernos de “Estado secular”, con sus inventos humanos sobre su propósito. Por lo general, el humanismo ha definido el Estado en términos del hombre: su bienestar terrenal, su autorrealización, y su felicidad. Como hemos visto arriba, Calvino define el Estado en función de Dios, quien ha dado el Estado para gobernar en un mundo caído, afligido por el pecado humano.

Tal vez la perspectiva más repugnante de Calvino, pero la que ilustra mejor este punto, es lo que Calvino afirma sobre los malos gobernadores. Calvino enseña fuertemente que el magistrado es dado por Dios, y se le debe todo respeto como “ministro” de Dios mismo (ver IV:XX:22ss). Calvino muestra cómo Dios exigió lealtad a reyes tan crueles e injustos como Nabucodonozor, y cómo los profetas los honraron (Ezequiel 29:19-20; Daniel 2:37-38). Esta honra se aplica aún a los malos gobernadores, quienes pueden ser dados por Dios como “castigo” de Dios al pueblo (IV:XX:25). Asi:

Por estas palabras comprenderemos con cuán grande obediencia ha querido fuese honrado aquel cruel y perverso tirano; no por otra causa sino porque poseía el reino. La cual posesión por sí sola mostraba que había sido colocado en su trono por disposición de Dios, y por ella era elevado a la majestad real que no era licito violar. Si estamos bien convencidos de esta sentencia y la tenemos bien fija en nuestros corazones; a saber, que por la misma disposición de Dios por la que es establecida la autoridad de los reyes también los reyes inicuos ocupan su autoridad, jamás nos vendrán a la imaginación estos locos y sediciosos pensamientos de que un rey debe ser tratado como se merece, y que no es razonable que tengamos que estar sometidos a quien por su parte no gobierna como rey respecto a nosotros (IV:XX:27).

El caracter teocéntrico del Estado se ilustra chocantemente donde Calvino nos recuerda las palabras de honra que Daniel le dijo a Baltasar: “El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él” (Dan. 5,18-19). Y concluye Calvino:

Cuando oímos que Dios fue quien lo constituyó rey, debemos a la vez traer a la memoria la disposición celestial que nos manda que temamos y honremos al rey, y así no dudaremos en dar a un tirano maldito el honor con que el Señor ha tenido a bien adornarle (IV:XX:26; énfasis mío).

Toda discusión sobre la naturaleza y propósitos del Estado, para Calvino, tiene que partir desde la óptica de la soberanía de Dios y sus propósitos en la tierra.

Forma de gobierno
Su preferencia es por una “aristocracia” de nobles, o bien una oligarquía bien ordenada, en vez de una monarquía o una democracia. Calvino pone más confianza en un “consejo” de gobierno, esperando que la aristocracia crearía un cuerpo de consejeros sabios. Dice que la forma de gobierno monárquica tien muy facilmente al totalitarismo tiránico, mientras que con las democracias se hace muy fácil crear anarquía y rebeliones (IV:XX:8b). Sin embargo, dice que ninguna forma específica es exigida por la biblia, y según las circunstancias una u otra podría tener más valor. Debe ser notado que las ideas de Calvino fueron el fundamento para la creación de las repúblicas representativas en el norte de Europa y Estados Unidos.

Tareas específicas en cuanto a la sociedad civil
Encontramos varias definiciones del propósito y función del Estado en este capítulo de la Institución. Los magistrados son “servidores de la justicia divina” en el ámbito civil. Para este fin, los gobernantes son constituídos:

… como protectores y conservadores de la tranquilidad, honestidad, inocencia y modestia públicas (Rom. 13,3), y que deben ocuparse de mantener la salud y paz común. De tales virtudes promete David ser dechado cuando fuere colocado en el trono regio (Sal. 101); es decir, no disimular ni consentir ninguna iniquidad de ninguna clase, sino detestar a los impíos, calumniadores y soberbios, y buscar buenos y leales consejeros en todas partes. Y como no pueden cumplir esto si no es defendiendo a los buenos contra las injurias de los malos, y asistiendo y socorriendo a los oprimidos, por esta causa son armados de poder, para reprimir y castigar rigurosamente a los malhechores, con cuya maldad se turba la paz pública (IV:XX:9c).  [*Nota – la referencia a “salud y paz” sería mejor traducido “seguridad y paz” común]

El énfasis de Calvino en todo su tratado es el papel crítico que los magistrados tienen de impedir y castigar la injusticia entre los hombres. En este sentido son dos temas que recurren: la libertad y la equidad.

La libertad
Un hilo constante en su tratamiento de los deberes del magistrado, es su deber de suprimir toda “opresión” y fomentar la “libertad”. Por ejemplo, su preferencia por una aristocracia sobre una monarquía se basa en que es más probable que fomente la libertad:

Es muy cierto que si se establece comparación entre las tres formas de gobierno que he nombrado, la preeminencia de los que gobiernan dejando al pueblo en libertad — forma que se llama aristocracia — ha de ser más estimada; no en sí misma, sino porque muy pocas veces acontece, y es casi un milagro, que los reyes dominen de forma que su voluntad no discrepe jamás de la equidad y la justicia (IV:XX:8b; énfasis mío).

De nuevo,

Y como de hecho la mejor forma de gobierno es aquella en que hay una libertad bien regulada y de larga duración, yo también confieso que quienes pueden vivir en tal condición son dichosos; y afirmo que cumplen con su deber, cuando hacen todo lo posible por mantener tal situación. Los mismos gobernantes de un pueblo libre deben poner todo su afán y diligencia en que la libertad del pueblo del que son protectores no sufra en sus manos el menor detrimento (IV:XX:8b; énfasis mío).

Y aunque Calvino no apoya ninguna rebelión anárquica del pueblo contra un tirano, afirma fuertemente que los funcionarios legítimos del gobierno tienen el deber ante Dios de oponerse a la tiranía:

Porque maliciosamente como traidores a su país echan a perder la libertad de su pueblo, para cuya defensa y amparo deben saber que han sido colocados por ordenación divina como tutores y defensores (IV:XX:31c).
La ‘libertad’ de que habla Calvino es lo mismo de lo que él llama “hacer justicia”. 35 veces Calvino usa el término. La justicia civil la resume así:

En cuanto a la segunda tabla, Jeremías amonesta a los reyes a que hagan juicio y justicia, que libren al oprimido de mano del opresor, que no engañen ni roben al extranjero, ni al huérfano, ni a la viuda, ni derramen sangre inocente (Jer. 22,3). Está de acuerdo con esto la exhortación que se hace en el salmo ochenta y dos: “Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; libradlo de mano de los impíos” (Jer. 22,3-4). Asimismo Moisés ordena a los gobernantes que había puesto en su lugar, que oigan entre sus hermanos y juzguen justamente entre los hombres y su hermano, y el extranjero; que no hagan distinción de persona en el juicio, sino que oigan así al pequeño como al grande; que no se aparten de su deber por temor a nadie, puesto que el juicio es de Dios (Dt. 1,16-17) (IV:XX:9c).

Para Calvino, no puede haber libertad de vida sin que el magistrado se preocupe por la justicia civil. El papel principal del gobierno debe ser guardar la libertad del pueblo al ejercer la justicia. Esto incluye establecer leyes justas en el país, cortes para resolver equitativamente los pleitos, y con fuerza, si es necesario, suprimir a los malhechores.

La equidad
Otra faceta de la justicia, necesaria para la libertad, es el concepto de la ‘equidad’. Calvino coloca la equidad junto con la justicia civil como meta principal del magistrado:

La ley judicial, que les fue dada como norma de gobierno, les enseñaba ciertas reglas de justicia y equidad para vivir en paz los unos con los otros sin hacer daño alguno (IV:XX:15; énfasis mío).

La equidad es universal. Diferentes leyes para diferentes circunstancias son apropiadas, pero el principio es universal. Los magistrados deben fomentar la equidad con justicia, rechazando todo favoritismo. Todo ciudadano debe tener el mismo tratamiento ante la ley y ante las cortes:

La equidad, como es algo natural, es siempre la misma para todas las naciones; y, por tanto, todas cuantas leyes hay en el mundo, referentes a cualquier cosa que sea, deben convenir en este punto de la equidad
En cuanto a las constituciones y ordenanzas, como están ligadas a las circunstancias de las cuales en cierta manera dependen, no hay inconveniente alguno en que sean diversas; pero todas ellas deben tender a este blanco de la equidad (IV:XX:16).

Es importante hacer la observación que Calvino enfatiza la equidad y no la igualdad. De hecho, no usa el término “igualdad” ni una sola vez. Era consciente que Dios claramente no coloca a los hombres en un plano de “igualdad” cívica, económica, intelectual, ni vocacional. Tampoco la igualdad debe ser la meta del magistrado, sea cómo sea que se define. Más bien, Calvino es consciente que habrá desigualdad entre los países y los Estados, lo cual se debe aceptar como la voluntad de Dios:

Además, si en vez de fijar nuestra mirada en una sola ciudad, ponemos nuestros ojos en todo el mundo o en diversos países, ciertamente veremos que no sucede sin la permisión divina el que en los diversos países haya diversas formas de gobierno. Porque así como los elementos no se pueden conservar sino con una proporción y temperatura desigual, del mismo modo las formas de gobierno no pueden subsistir sin cierta desigualdad. Pero no es necesario demostrar todo esto a aquellos a quienes la voluntad de Dios les es razón suficiente. Porque si es su voluntad constituir reyes sobre los reinos, y sobre las repúblicas otra autoridad, nuestro deber es someternos y obedecer a los superiores que dominen en el lugar donde vivimos (IV:XX:8b).

El principio de ‘equidad’ es que haya una misma regla para todos, sin favorecer a algunos, y oprimir a otros. En este sentido la busca de “igualdad” ¡podría violar la regla de la “equidad”! Debemos tener cuidado de leer el término “justicia social” en Calvino a la luz del socialismo moderno, que implica quitar de algunos (los ‘ricos’) para repartir a otros (los ‘pobres’). En su tratamiento, Calvino siempre habla de la justicia civil en términos individuales, dentro del contexto de la equidad. Un acto “injusto”  es violar el principio de la equidad, en tomar para mi de forma ilegítima algún bien o privilegio. El magistrado tiene el deber de defender al que ha sido “… injustamente tratado u oprimido, sea en su cuerpo o en sus bienes” (IV:XX:18). Este maltrato no consiste en ser “más rico” (que sería la interpretación marxista/ socialista). Para que no haya duda, Calvino mismo define lo que significa la equidad. Significa aplicar los diez mandamientos: no robar, no dar falso testimonio, no matar y no tomar la mujer de su prójimo (IV:XX:16).

La protección de los bienes personales figura prominentemente en el tratamiento de Calvino. Uno de los propósitos principales de las cortes es ejercer la equidad y justicia en cuanto a los bienes materiales. En este contexto, Calvino es consciente que el pecado de la venganza, el odio y el rencor es una tentación fuerte, y debe ser evitado, aún a expensas de los bienes. Es preferible perder los bienes, que caer en los pecados de la venganza y la ira. Sin embargo, Calvino apoya el derecho del cristiano de defender su bienes personales contra cualquiera que se los quitaría:

Ciertamente los cristianos deben preferir perder de su derecho a ir a la justicia, de donde difícilmente podrán salir sino con el corazón lleno de indignación e inflamado en ira contra su hermano. Pero cuando uno ve que puede defender sus bienes sin dañar ni herir la caridad, si obra así no va contra lo que san Pablo dice; y sobre todo si el negocio es de gran importancia y su pérdida causa de mucho daño (IV:XX:21).

Todo esfuerzo por convertir a Juan Calvino en socialista sufre la condena de Calvino mismo. El primer propósito que Calvino menciona para la recaudación de impuestos del magistrado es el uso lícito de tener un estilo y nivel de vida “espléndidos”. ¡! Lean todos con cuidado:

Para concluir, me parece conveniente añadir que los tributos e impuestos que los príncipes imponen se les deben de derecho, si bien ellos deben emplearlos en sustentar y mantener sus estados; aunque también pueden usar licitamente de ellos para mantener la autoridad y majestad de su casa, la cual en cierta manera va unida a la majestad de su cargo. Así vemos que lo hicieron David, Ezequías, Josías, Josafat y los demás santos reyes; asimismo José y Daniel vivieron espléndidamente del bien público, conforme lo requería el estado a que fueron elevados, sin experimentar por ello escrúpulos de conciencia (IV:XX:13).

¿Calvino apoya el hecho de que José en Eqipto no repartió todos sus bienes a los pobres, sino que los disfrutó? ¿Y Daniel igual? ¿Qué clase de socialismo es esto? Por supuesto que Calvino luego enfatiza que el propósito principal de los impuestos es quitarles al pueblo poco y administrarlos bien para el reino:

No obstante han de tener los príncipes en la memoria que sus dominios no son tanto sus arcas particulares, cuanto tesoros de la comunidad, en cuyo servicio se han de emplear, como el mismo san Pablo declara (Rom. 13,6); y, por tanto, que no los pueden gastar pródigamente sin grave ofensa del bien común; o mejor dicho, han de pensar que son la propia sangre del pueblo; y no economizar la cual es cruelísima inhumanidad (IV:XX:13).

Cualquier esfuerzo por reclutar a Calvino para un proyecto socialista distorsiona gravemente su posición. No hay una sola palabra de Calvino que se pueda utilizar para justificar que el Estado tiene la potestad o el deber de quitarle el dinero o los bienes de uno para darselos a otro. Jamás. Este principio en sí viola todo lo que Calvino enseña sobre la justicia civil y el principio de equidad.

Por otro lado, el concepto del magistrado de ser “ministro” ante Dios y mayordomo de una posición importante llevó a la creación de sistemas más justos en los países que adoptaron el calvinismo, donde la carga de los impuestos era menos, y donde se empleaban los impuestos no tanto en lujos personales, sino en beneficio real del país.

Conclusión
Los principales propósitos del Estado, según Juan Calvino son promover la libertad, la justicia civil y la equidad. La soberanía de Dios es una norma controlador que siempre debemos tener en cuenta, la cual amortigua las rabias humanas, las revoluciones y las sediciones. El cristiano debe preocuparse por el gobierno, y puede y debe involucarse en él. Si Dios le permite un lugar en alguna esfera del gobierno, debe luchar por la libertad, la justicia y la equidad. Sin embargo, obediencia a Dios y a su Palabra siempre son primordiales, y todo esfuerzo y lucha debe ser guiado por principios bíblicos. Calvino desecha toda anarquía y rebelión como totalmente anti-bíblicas. Aún en el uso de las cortes, la caridad cristiana debe prevalecer sobre la venganza, la avaricia y la ira.
Comparando los principios de Calvino con el socialismo moderno, vemos varias discrepancias grandes. En primer lugar, para Calvino el fundamento mismo del socialismo violaría las Escrituras. La ley de Dios exige justicia y equidad, de modo que quitar forzosamente de una persona para darle a otra viola la ley. En la Ginebra de Calvino el Estado tuvo que actuar con vigor ante las emergencias que sucedían: refugiados, pestes, guerras. En general la Iglesia colaboraba fuertemente con estas crisis. Pero una cosa es responder a una crisis, y otra cosa es intentar implementar una política universal. El principio del socialismo es antitético al pensamiento de Calvino.
En segundo lugar, el socialismo viola el principio bíblico de la equidad, según lo enseña Calvino. Los estados socialistas crean burocracias y empresas estatales que reciben su protección, impidiendo forzosamente la equidad de oportunidades de que los ciudadanos empresarios comunes participen en ellos. Esto viola la ley de justicia equitativa, y la libertad del pueblo. Calvino afirma que las Escrituras exigen que el gobierno provea las mismas oportunidades para todo ciudadano. El Estado no es responsable por los resultados. Si alguien no quiere trabajar, no coma. Su único deber legítimo es proveer las mismas oportunidades. No le compete al Estado erradicar la pobreza, sino las injusticias unos contra otros.
En tercer lugar, Calvino diría que los estados socialistas (en variados grados) caen en la tentación de arrogarse demasiada autoridad, hasta competir con Dios. Tienden a intentar definir para todos qué nivel de vida debe tener, cuánto debe ganar, qué debe vender y comprar, etc., etc. Al violar la equidad y la justicia, y al suprimir la libertad, invaden terreno que no es suyo.
Si algún cristiano desea defender el socialismo con base en la biblia, es libre para hacerlo. Pero yo diría que tiene dos desfíos grandes: 1) No puede apelar al Reformador Juan Calvino, que ha dado la mejor forma posible a la teología protestante. La posición de Calvino rotundamente se opone al socialismo modern; 2) Tendrá que refutar la interpretación bíblica que Calvino hace.
A mi parecer, no es posible ser calvinista y socialista a la vez.

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Universidad de Costa Rica no produce librepensadores

Por Guillermo Green

Todos los días profesores y funcionarios de la Universidad de Costa Rica promueven la idea de que su educación promueve conceptos progresistas y abiertos.  Sus programas en “Radio U”, por ejemplo, a menudo tienen la participación de politólogos, filósofos, sociólogos y educadores que se pronuncian sobre “la verdad” de las cosas, citando encuestas o estudios recientes.

La verdadera situación es otra.  Su “educación” no es más que un lavado de cerebro ideológico descarado, motivado por miedo a la verdad.  Ayer y hoy un geólogo y una bióloga ofrecieron diálogos sobre problemas con el sistema darwinista de la evolución.  En lugar de promover a que fueran a escuchar, aunque fuera sólo para poder refutar, adivine cuántos estudiantes de nuestra Universidad prestigiosa fueron: UNO.   A gritos escuchamos la presión de los profesores que tienen mentes cerradas y violentas a que chupen la ideología paganizada caduca, en lugar de ser un verdadero librepensador y poder analizar con verdadera libertad todas las cosas.

Es lamentable que la UCR tenga una perspectiva tan cerrada;  pero es entendible.  Hace tiempo ya no cumple una tarea de universidad, sino de incubadora de mentes estrechas, todas iguales, de costarricenses que no piensen sino que sean loras que imiten las ideologías superficiales y banales del pequeño élite de superficiales y banales.

El Hijo de Dios dijo que era el único que podía librarnos de la esclavitud a la mentira, al engaño, y al desvío.  Lo hace a través de las Sagradas Escrituras.  “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”.  Libres tanto del pecado, como de su esclavitud a la vanidad.

¡Socórrenos Señor Jesús!

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